Historia de la Medicina, Historia de la Lepra Ayer, Hoy y Mañana

Guy de Chauliac (1300- 1367)

Canónigo y médico de los Papas de Avignon que compuso el tratado de Cirugía más influyente desde la baja Edad Media hasta el siglo XVI, su “Chirurgia magna” obra usada como texto durante más de dos siglos. Por esto es más conocido como cirujano, que como leprólogo.

Fue discípulo de Mundinus; hombre de vastos conocimientos, fue tan buen médico como experto cirujano, y no como un mero copista. El manuscrito de su Cirugía estaba en latín, pero se imprimió en francés en 1478 y se utilizó mucho durante el siglo XVI[9].

Hizo observaciones clínicas muy atinadas sobre los leprosos:

“(tenían) las cejas y los párpados hinchados, presentaban caída de las cejas y pestañas, que eran reemplazadas por pelos más finos. Los tabiques nasales se ulceraban ..Tenían “la voz nasal”. …Tenían pústulas en la cara… Adelgazamiento de los músculos en la mano, sobe todo en el pulgar, se quejaban de enfriamiento de las extremidades, presencia de erupciones, insensibilidad de las piernas …picazón, ulceraciones de la piel.

Chauliac insistió en el carácter contagioso de la lepra, sobre todo durante las relaciones sexuales…La lepra confirmada es de fácil diagnóstico decía, en especial cuando las úlceras se hacen profundas y deforman totalmente el rostro, se enrojecen las mejillas, nariz y labios y los párpados desaparecen[10].

Del siglo XI al XIII, la época de las Cruzadas, la lepra se extendió por Europa, en forma epidémica. En el año de 1225 había en Francia 2000 casas de leprosos.

Sin embargo las cifras son equivocadas y parecen muy altas, porque la lepra se confundía con la Sífilis.

La lepra alcanzó su mayor prevalencia en Europa, para empezar a declinar a partir del siglo XVI. Sin embargo persistió en las costas del Mediterráneo, en Rusia y en Escandinavia[11].

La lepra fue introducida al Nuevo Mundo por los españoles. Los casos se incrementaron debido al tráfico de esclavos que provenían del Africa[12].

La lepra en estas épocas se dividía en dos variedades:

La “lepra negra”, caracterizada por la presencia de manchas, tubérculos y demás lesiones cutáneas y acompañada de lesiones de la nariz boca y la laringe.

La “lepra blanca” que se caracterizaba por la presencia de anestesias múltiples.

Los médicos del siglo XIX

En especial el gran dermatólogo francés Cazenave[13] hizo estudios muy completos de la enfermedad, estudiando sus síntomas y signos. De ahí surgió una primera clasificación de la enfermedad con relación a sus signos y síntomas que se presentaban en la piel.

Además encontraron las alteraciones de la sensibilidad que son una de las características que permiten identificar correctamente la enfermedad y distinguirla de otras dermatosis:

1. Lepra Fimatoide (derivado del griego fime, tubérculo), de acuerdo con la presencia o ausencia de estos elementos dermatológicos. Si predomina la producción de tubérculos, será de la primera variedad.

Se inicia por la aparición de manchas o máculas; luego se forman los tubérculos y después estos se ulceran….En la cara el desarrollo de tubérculos es considerable, casi confluente y da al desgraciado leproso un aspecto horrible y repugnante.

Esta cara tumefacta, muy dilatada, con arrugas frontales tiene cierto aspecto leonino que ha hecho dar a la enfermedad el nombre de Leontiasis…. Al mismo tiempo se producen lesiones en el sistema muscular que se caracterizan por parálisis o atrofia de ciertos músculos.

Esta lepra se llamó también “lepra negra“, caracterizada por la presencia de manchas, tubérculos y demás lesiones cutáneas y acompañada de lesiones de la nariz boca y la laringe.

2. Lepra Afimatoide, llamada por algunos autores como Danielsesn y Boeck elefantiasis anestésica.

Con relación a la sensibilidad cutánea la distinguían en lepra anestésica o lepra hiperestésica[14].

Se llamó también “lepra blanca”.

La magnífica “Contribución al estudio de la Lepra”, publicada por el Dr. Juan B. Montoya y Flórez, en el año de 1910 utilizaba esta clasificación.

En la época en que Luis A. Calvo llegó al leprocomio de Agua de Dios (1916), esa era la clasificación utilizada por los leprólogos.

El descubrimiento del bacilo

Dr. Gerhard Armauer Hansen (1841- 1912)

Primer avance científico en la comprensión de la Lepra.

El año de 1873 el médico noruego Hansen descubrió el bacilo productor de la Lepra.

Hansen se graduó de médico en Cristianía (Oslo), en 1866 y ejerció como médico en las islas Lofoten y luego trabajó en el hospital de leprosos de Bergen en 1868. El jefe de Hansen, Daniel Cornelius Danielssen había convertido a Leyden en un centro para la investigación de la lepra en Europa. ¡Consideraba que esta enfermedad era hereditaria porque él mismo se la había inoculado sin contagiarse!

El gran investigador Roberto Koch en 1879, mejoró los métodos de coloración y encontró gran cantidad de cuerpos en forma de bastoncitos en las células de material leproso. Finalmente, el bacteriólogo alemán Albert Neisser en 1879, demostró en forma convincente la presencia de bacilos en material leproso[15].

Este fue un gran avance al demostrar que la enfermedad era producida por un microorganismo. Esto confirmó la transmisión de la enfermedad de los leprosos a los sanos.

El padre Evasio Rabagliati, gran benefactor de los leprosos en Colombia decidió hacer un viaje a Noruega, para investigar las posibilidades de organizar en Colombia leprocomios semejantes a los noruegos.

Con este fin viajo a la ciudad de Bergen donde se entrevistó con el Dr. Hansen. El padre Genaro Perico García relató la conversación que tuvo Rabagliati con el sabio profesor noruego en su libro “El maestro Luis A. Calvo”.

La entrevista tuvo lugar el año de 1906:

“Lo que más me sorprendió”, dijo Hansen fue saber que hace un siglo no había más de cien leprosos en Colombia y que hoy son varios miles. ¡He ahí la prueba de que la lepra es contagiosa! Y añadió: “Hace 35 años, cuando me consagré a esta enfermedad no había menos de 4.000 leprosos en Noruega; hoy no pasan de 600, y espero que dentro de poco hayan llegado a cero…”.

“Querido profesor” le preguntó Rabagliati “¿Ha curado usted a muchos leprosos en estos 35 años?”. “Curaciones radicales ninguna hasta la fecha y temo que no lo lograremos nunca contestó Hansen, ni yo ni otros… Lo han creído algunos médicos, entre otros el Dr. Carrasquilla, colombiano pero yo no lo creo[16].

Era la época de los leprocomios cerrados y el aislamiento más completo de los pacientes, para evitar el contagio.

Las características del bacilo descubierto por Hansen eran las siguientes:

• La lepra es la más bacilífera de todas las enfermedades infecciosas (en su forma lepromatosa).
• Es un mycobacterium, con algunas semejanzas con el B. Tuberculoso.

Poco a poco se han ido descubriendo nuevas características del bacilo:

• Contiene gránulos rojos.
• Es Gram positivo.
• Es intracelular exclusivamente.
• Infecta la piel, los nervios cutáneos y la mucosa nasal.

• La infección se localiza en especial en áreas frías del cuerpo (34°C – 35°C). Crece muy bien entre 27°C y 30°C.

El bacilo tiene un receptor en la célula de Schwann, que corresponde a un (Alfa- dystroglican).

• El M. leprae se reproduce muy lentamente.
• El período de incubación de la enfermedad es de 5 años por termino medio, pero puede variar entre 2 y 20 años.

En el año de 1957, el Dr. Charles Shepard, del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, logró la reproducción del B. de Hansen en los repliegues adiposos de las patas del ratón blanco[17].

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