Letras, La Medicina de Bogotá en la Epoca del Doctor Sinforiano Hernández Carvajal

Y la iniciación de la gastroenterología en el siglo XIX*

Alberto Albornoz Plata**

de Colombia, gracias a la asiduidad e inteligencia del Académico Alberto Hernández Sáenz, al describirnos la biografía de su bisabuelo, el doctor Sinforiano Hernández Carvajal, personaje de tantas cualidades, con una vida llena de actividades científicas, políticas, humanitarias, que reflejan su gran personalidad y perseverancia.

Desde su nacimiento en Rionegro a comienzos del siglo pasado, población amable y tranquila, con menos de mil habitantes donde todo era paz y encanto de la naturaleza, conocemos, su amor a la vida sencilla, su atracción hacia la botánica, su auto aprendizaje para pescar y nadar, su familia que es su verdadera escuela infantil llena de ternura. Luego su traslado a San Bartolomé, sus estudios secundarios y ahí mismo su estudio de la medicina en la cátedra de su profesor José Félix Merizalde, famoso médico de esa época. También es sobresaliente su contacto con la política que siempre lo atrajo, su destierro a Jamaica por dos años, su encuentro allí con Francisco Carrasquilla Posada, padre de otro médico prestigioso Juan de Dios Carrasquilla y de un distinguido ciudadano español, don Pedro Sáenz López y Mínguez que posteriormente tendría mucho que ver con la familia Hernández.

Después de Jamaica regresa nuevamente a Rionegro y finalmente a Medellín donde ejerce con éxito su profesión médica y continúa su estudio por la botánica y… la política!: es Gobernador de Antioquia, Personero y Tesorero, trabaja en favor de la candidatura presidencial de José Hilario López a quien ayuda en su campaña de forma eficaz; luego vive la cara opuesta a la política, es decir, su decepción por esas actividades y se establece en Bogotá, cuando ya tiene 56 años de edad. Aquí continúa otra vez con su interés por la botánica y en este momento enfoca su predilección por el anís, la albahaca y el tilo. Su hijo Juan Francisco también estudia la medicina. El doctor Hernández Carvajal fallece en 1874, a los 69 años de edad.

Realmente es una vida interesante en que se mezcla su amor por el estudio, por su comunidad, por sus gentes y de ahí su atracción por la política para lograr el bienestar de sus conciudadanos, pero su verdadera pasión fue la medicina.

Nos podemos preguntar ¿qué cosa es ser médico?; la medicina es una ciencia y una disciplina que implica estudio, dedicación, sacrificio y amor con el supuesto de tener que aceptar ciertas “decepciones” como algo que es natural; todo esto determina una personalidad sólida, a veces estoica, pero siempre recta, llena de honestidad y de servicios sin horarios al paciente y a la comunidad: esto fue lo que cumplió en su totalidad el doctor Hernández Carvajal y debemos agradecer a su bisnieto, el académico Hernández Sáenz por este rescate de una figura médica, tal como él titula su fino y elegante escrito.

Considero que el siguiente concepto de Sir William Osler se puede aplicar exactamente al caso del doctor Hernández Carvajal:

“La práctica de la medicina es un arte, no un
comercio; es una inspiración, no un negocio;
una inspiración en la cual su corazón debe
ejercitarse al igual que su cerebro. A menudo
la mejor parte de su trabajo no tiene nada que
ver con posiciones y medicina sino con el
ejercicio de una influencia fuerte sobre lo débil,
de la rectitud sobre lo diabólico y de la
sabiduría sobre la ignorancia”.

Preguntémonos cómo era el siglo XIX, época en que vivió nuestro protagonista y nuevamente debo citar al doctor Osler, en un precioso artículo que tituló: “The evolution 01 modern medicine” (New I-Iaven. Connecticut: Yale University Press, 1921), en el que describe el siglo XIX, por la influencia del siglo XVIII:

“Fue un gran siglo, tanto en la historia como en
las matemáticas, la filosofía y la ciencia, un
siglo de renacim iento y progreso, influenciado
aún por Galileo, Kepler, Newton, Descartes,
Liebnitz, Pascal, Malpighi, Robert Boyle,
Francis Bacon y Leeuwenhoek”.

También dentro del marco de la Historia, fue la época de la batalla de Water100 en 1815, la época en que en Europa se gozaba de grandes músicos, como César Franck (1822- 1890); Charles Bruckner (1824-1896); Max Bruch (1838- 1920); Eduard Grieg (1843- 1907); Isaac Albéniz (1860-1957); Claude Debussy (1862-1918); en este plan musical recordamos que Edison inventó el fonógrafo en 1877.

El Dr. Hernández nos menciona sobre la orientación médica y los estudios correspondientes en esta época, y la afortunada influencia de la medicina francesa, que en parte fue orientada por una misión de los médicos franceses, Dr. Pablo Broc y Bernardo Daste; también menciona los textos que se utilizaban para la enseñanza, en especial la famosa Patología y Clínica Médica del profesor Augusto Ambrosio Tardieu (1818-1879).

Justamente el Dr. Pablo Broc fue el encargado de la enseñanza de la anatomía y el Dr. Bernardo Daste fue elprofesor de Cirugía en 1823; tuvieron magníficos discípulos como lo fueron los médicos León Vargas, quien fue el primer médico en Colombia que hizo la cirugía de la catarata; también el Dr. Francisco Mariano Quijano que continuó dando la enseñanza de la Anatomía y Cirugía. Los dos médicos franceses una vez terminada su labor, se ausentaron de Colombia.

Entre los años 1877-79, distinguidos médicos colombianos se graduaron y fueron profesores en la Universidad de Francia. Entre ellos se deben citar:

Luciano Laverde quien había presentado su tesis de grado: “Bromhidrato de quinina y su empleo de la fiebre intermitente, reumática y otras afecciones”. Ramón Arango disertó en su tesis sobre: “Rabia en el Hombre”. Enrique Pardo sobre: “Contribución al estudio de los síntomas bulbares en la ataxia”. Daniel Coronado: “Anotaciones sobre la quinina de los Estados Unidos de Colombia y el empleo de la cinchonidina”. Ignacio Gutiérrez Ponce: “Luxación de los tendones y músculos peronianos laterales”.

La gran influencia de la medicina francesa se pone de manifiesto entre 1873-76, al leer estudios y trabajos científicos publicados por los más prestigiosos médicos de la época:

Juan de Dios Uribe: “Estudio sobre las causas y mecanismos de la hemorragia intersticial de los órganos genitales de la mujer”.

Nicanor Insignares: “Relación de la endocarditis sub-aguda en la hemiplegia puerperal”. Josue Gómez: “El carate”. Debo mencionar al doctor Antonio Vargas Reyes, quien vivió por cuatro años en París como estudiante y discípulo de grandes médicos franceses, como fueron los doctores Orfila, Velpeaux y J. Roux.

Después de la permanencia en Colombia de los Drs. Broc y Daste, llegó el médico frances, Dr. E. Servoin, quien ejerció por varios años en Bogotá y posteriormente se radicó en Chile. Sobre esta influencia francesa debe destacarse al Dr. Manuel Plata Azuero, -quien era primo de mi abuelo, el Dr. Alfredo Plata Bernal- y tuvo gran influencia sobre los médicos de su época; vivió varios años en París y fue discípulo de Bouillard, Rostant, Wurst, Piorry, Gueneau de Musy, Ricord Hardy, Cazenave, Velpeau, Nelaton, Malgaine, Trousseau, Vulpiane, etc., todos ellos verdaderos sabios franceses.

El Dr. Plata Azuero, e13 de enero de 1873, junto con los Drs. Abraham Aparicio, Evaristo García, Leoncio Barreto, Liborio Zerda y Nicolás Osorio, fundó la Sociedad de medicina y ciencias naturales de Bogotá, posteriormente cambiado su nombre, por Decreto del Gobierno, por la Academia Nacional de Medicina de Colombia.

Con todos estos antecedentes, la influencia francesa fue decisiva y repito, afortunada en nuestra medicina.

Quisiera referirme, siguiendo dentro de las fronteras de la Historia, a los grandes descubrimientos médicos relacionados con mi especialidad, la gastroenterología, que se hicieron en el siglo pasado: en 1819 el médico de Philadelphia, M. Prevost descubre el HCl gástrico y en 1826, L. Gmelin y Marin, demuestran que la secreción gástrica se estimula mecánica y/o químicamente.

Es el 1833, época de Oro en la Gastroenterología por la observación del médico de Connecticut, William Beaumont (1785- 1853) sobre su famoso paciente Alexis SI. Martín (1794-1881) quien sufrió en forma accidental una herida de bala en su tórax y abdomen y que sobrevivió por muchos años gracias a los cuidados médicos y de tipo casi paternal que le dió el Dr. Beaumont.

Su paciente vivió muchos años con una gran fístula gástrica y se podía observar la mucosa y la secreción digestiva y cómo esta cambiaba mediante estímulos del apetito o por cambios emocionales, los estados de angustia, de tristeza, de ira; todo esto lo observó bellamente su médico y realmente fue la época en que nació el concepto de stress digestivo, que tiene tanto que ver hoy día con la úlcera péptica y síndromes funcionales del aparato digestivo. Beaumont murió a los 68 años y SI. Martín a los 87 años.

En la misma época, B. Silliman confirma los hallazgos de Beaumont y dos años más tarde T. Schwann descubre la presencia de la pepsina en el jugo gástrico. Posteriormente J. Purkinje en 1836 descubre la capacidad proteolítica del jugo pancreático. En 1840 Berzelius identifica la biliverdina y en el mismo año F. L. Hunefeld encuentra el ácido láctico en el jugo gástrico. Después L. Mialke en 1845 descubre la ptialina. A.S. Hammarsten en 1872 descubre la coagulación de la leche por la renina gástrica; W. Kühne en 1876 descubre la tripsina y R. Vonder Velden en 1879 descubre la hipoclorhidria y anaclorhidria en ‘el cáncer gástrico, lo cual es un hecho fundamental.

Después de estas disquisiciones regresamos al Dr. Hernández Carvajal y vemos con un gran placer que su bisnieto hoy lo esté recordando; y mencionemos que el nieto del Dr. Hernández Carvajal fue el Dr. José Hernández Arbeláez, famoso jurista de un gran prestigio que se casó con la nieta del amigo español de Jamaica, la señora Helena Sáenz, siendo sus hijos, nuestro colega Alberto y los Drs. Juan y Luis, todos ellos distinguidísimos profesionales y elementos prestantes de nuestra sociedad.

Yo deseo agradecer al académico Hernández el haberme solicitado ser su comentador, que para mí es un gran orgullo, de su magnífico escrito que todos agradecemos y poder de esta manera presentar mi saludo muy cordial a los descendientes del médico colombiano del siglo pasado, el doctor Sinforiano Hernández Carvajal.


* Comentario aI trabajo del doctor Alberto Hernández Sáenz
** Académico de Número

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