Tratamiento de Tuberculosis Espinal

Revisión Histórica:

El tratamiento de la tuberculosis espinal ha sido controvertido en toda la historia de la enfermedad. Incluso, en el momento actual, los autores difieren entre una conducta conservadora y una quirúrgica, y en ésta entre una variedad de técnicas operatorias.

Durante siglos el empirismo dominó la escena de la tuberculosis y su posible tratamiento.

El clima, la alimentación, la buena conducta, los sanatorios, las sanguijuelas, la hidroterapia, las curas de descanso, de aire y de sol, la creosota, el hígado de bacalao, el ictiol, etc. fueron en su tiempo los medios con que contróla humanidad, para tratar de curar la enfermedad.

Igualmente, para la tuberculosis espinal, por muchos años, el tratamiento consistió en largos periodos de reposo cn cama, en sanatorios localizados bien sea al lado del mar o en las altas montañas, e inmovilización de la columna en aparatos ortopédicos.

Los resultados generalmente eran malos, y frecuentemente se acompañaban de complicaciones fatales. Pott, (18)en su monografía, de finales de Siglo XVIII, hace énfasis en cl drenaje del absceso tuberculoso cuando éste se acompañaba de paraplejia.

Por casi siglo y medio, esta conducta fue condenada por las consecuencias que deparaba la posible infección secundaria a la apertura del foco enfermo.

Los adelantos de la asepsia, de la anestesia y de la cirugía, permitieron al terminar el siglo XIX, tratar quirúrgicamente la columna enferma.

En 1.891, Hadra, (7) (Fig. 9) estabilizó por primera vez un segmento espinal, uniendo por medio de vueltas de alambre las apófisis espinosas. llibbs y Albee, en 1.911 (Fig. 10), verificaron las primeras artrodesis vertebrales, utilizando la vía posterior, aplicando injertos óseos.

Berthold Ernest Hadra (1.842-1.903)
Rusell A. Hibbs (1.869-1.932)

Una ola de entusiasmo por los tratamientos quirúrgicos, se extendió entonces por todo el mundo hasta mediados del presente siglo, cuando el descubrimiento de las modernas y eficaces drogas bacteriostáticas opacaron e hicieron aparentemente innecesarias las técnicas quirúrgicas.

El juicio sereno de los investigadores permitió juzgar el efecto benéfico de ambos procedimientos, logrando finalmente incorporar ambos al arsenal terapéutico de la tuberculosis espinal. 

Los estudios realizados por la escuela británica, (14, 15) basados en la información obtenida  en países en donde la tuberculosis es muy prevalente como Corea, India, Rodesia, Hong- Kong y Sudáfrica, permitieron deducir dos conclusiones muy importantes:

Primera: El tratamiento médico que tuvo como denominador común, el uso de la isoniazida y el P.A.S., administrados por 18 meses, produjo un resultado favorable en la mayoría de los casos.

Comparando los resultados en los pacientes tratados en forma conservadora, con aquellos intervenidos quirúrgicamente, el resultado era similar: 85 por ciento de casos favorables para los primeros, y 86 por ciento para los segundos.

Segunda: Las columnas sometidas a un tratamiento quirúrgico, mostraban mayor estabilidad, menor número de deformidades y de complicaciones nerviosas.

El descubrimiento de los tuberculoestáticos permitió, como se ha visto, el llegar directamente al foco tuberculoso, hecho que estaba tradicionalmente proscrito hasta entonces.

En 1.954 Capener (4) descubre directamente el cuerpo vertebral, mediante una raquiotomía lateral: años más tarde Dott y Alexander lo hacen a través de una transversectomía. Finalmente  Hodgson y Sto k (9) definen la técnica actual de resección completa de la lesión, mediante una vía transpleural.

La Historia del tratamiento de la tuberculosis espinal en nuestro medio fue resumida en una comunicación que el autor hizo a la Sociedad Colombiana de Ortopedia en 1.973 (13) Y de la cual se extractan los siguientes datos: Hasta los años cincuenta del presente siglo  la conducta terapéutica estaba dirigida a mantener al paciente en su lecho, inmovilizado en un corsé de yeso, por muchos años, hasta que espontáneamente curaba la enfermedad.

Complicación de la tuberculosis osteoarticular

Por ese tiempo, el tratamiento quirúrgico estaba condenado formalmente ya que la contaminación secundaria de la lesión conducía al enfermo inexorablemente a la muerte. (Fig. 11).

Un estudio realizado en 1.950, en el Hospital de la Misericordia de Bogotá, motivo de la tesis de grado del autor, (11) basado en la revisión de las historias clínicas de tuberculosis espinal de niños tratados en esa institución hasta esa fecha, en forma conservadora, demostraba lo demorado de los tratamientos convencionales  de esa época, las frecuentes complicaciones, entre las cuales sobresalía una mortalidad del 23 por ciento, la presencia de severás deformidades, de abscesos, de fístulas, de paraplejias, etc., todo lo cual demandaba un cambio radical en la filosofía del tratamiento de esa entidad. Lea También: Métodos de Tratamiento Actual

En ese estudio y como conclusión, se propugnaba por un tratamiento quirúrgico consistente  en una fusión espinal posterior, operación ya muy en boga por ese tiempo en otros países. En 1.950-1.951, se hicieron las primeras intervenciones en el servicio de ortopedia del Hospital de la Misericordia.

Vale la pena dejar consignado que ya en 1.935, habían sido intervenidos dos pacientes de Mal de Pott en esa institución, por un cirujano francés, Tavernier,seguidas las dos de muerte de sus pacientes.

Este fracaso inicial, retardó por cerca de 20 años la introducción del tratamiento quirúrgico de la tuberculosis espinal en la ciudad de Bogotá.

Desde el año 1.955 en que se inició el servicio de ortopedia del Hospital Infantil Lorencita  Villegas de ,Santos, bajo la dirección del autor, fue norma en él, el verificar artrodesis por vía posterior, en todos los casos de tuberculosis vertebral.

Los resultados, francamente satisfactorios, fueron comunicados a la Sociedad de Ortopedia, en el año 1.965. A pesar de estos  buenos resultados, a partir de 1970 se comenzó a’ usar en ese servicio la vía anterior de la columna, convencidos de su bondad, por la experiencia de diversos autores extranjeros.

Los primeros resultados fueron también comunicados, a la Sociedad de Ortopedia, por Pacheco, Espinal y el autor, hace dos años (17).

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