El Contenido Latente

Dr. Guillermo Sánchez Medina.

Los pensamientos y las representaciones que constituyen un sueño pueden provenir de una fantasía, de un juicio, de un recuerdo, de un deseo, de una idea cualquiera; son en realidad ideas representantes de deseos de toda índole que tienen un valor importante y que a la vez se van a transformar en el ya enunciado contenido manifiesto y que puede tener una connotación reciente a la vez que traumática o indiferente.

En la producción onírica, como ya se expuso, los deseos expresados en imágenes se presentan en el sueño deformados y condensadamente; aquellos deseos son los prohibidos y reprimidos por la censura y al mismo tiempo los que constituyen precisamente la causa de la deformación onírica, lo que motiva la intervención de la instancia censora del Super-Yo.

El problema se complica, pues el sueño, como una realización de deseos, no debería provocar sensaciones penosas; sucede que en el contenido manifiesto pasa al preconsciente una parte de los afectos dolorosos de las ideas latentes. El análisis de los sueños nos muestra que las ideas latentes eran aún mucho más dolorosas que las aparecidas en e sueño.

Sucede así que aún habiendo conseguido la elaboración y la transformación en una realización de deseos, el contenido displacentero o sentimiento doloroso que le acompaña pasa sin modificación alguna al sueño en el contenido manifiesto. Existe en este caso un desacuerdo entre el afecto y el contenido manifiesto; de tal manera queda modificado el contenido, no así el afecto.

En este punto toca dilucidar cual es la actitud del sujeto con respecto a sus deseos. Comúnmente el sujeto rechaza, censura y no quiere saber nada de sus deseos. Resulta que la realización de los mismos  no puede procurar placer alguno, si no todo lo contrario; el afecto que permanece aún inexplicable se manifiesta en forma de angustia.

En la llamadas pesadillas, con frecuencia, el contenido manifiesto está exento de toda deformación por haber escapado a la censura; es, pues, la realización no cubierta de un deseo que es rechazado y reprimido por el Yo. La angustia que acompaña a está realización toma el puesto de la censura, siendo el deseo más fuerte que ella.

En el sueño de los niños y de algunos adultos es la franca y abierta realización de un deseo admitido. La pesadilla, por lo general, es seguida por un sobresaltado despertar, quedando interrumpido el reposo antes de que el deseo haya alcanzado la realización.

Hay que tener en cuenta cómo el sueño, además de poder ser la realización de un deseo, es la manifestación de angustia, temor o castigo, que trata de solucionar un conflicto afectivo existente en el inconsciente.

Es exacto que el sueño representa no sólo  el deseo sino una reflexión, una advertencia o proyecto, un intento de resolver un problema o la premonición de un evento, todo lo cual es captado o registrado por el inconsciente; a estos últimos sueños se los denomina premonitores, pues detectan lo que ha de venir; sin embargo, todos estos sueños o mejor su contenido manifiesto no son sino partes superficiales del sueño y no exclusivamente un proyecto, una advertencia, una premonición, etc., sino más bien un proyecto a una advertencia debido a un deseo inconsciente.

Un paciente soñaba que una amiga le consignaba una suma de dinero en un banco extranjero del mismo nombre de uno que en su país había quebrado, y que le pagaban intereses altos iguales a los que estaban acostumbrados a cancelar anteriormente en aquél banco quebrado.

El paciente tenia el proyecto consiente de traer una suma en moneda extranjera que no le rentaba si no muy poco, deseaba que su dinero le rentara más de lo  que en la actualidad lo estaba haciendo; al mismo tiempo su inconsciente le advertía que si lo hacia, el banco que aparecía en el sueño podría quebrar.

Inconscientemente él estaba tratando de poner sus valores en el nuevo analista (otro banco) que no le rentaba lo que él quería, no le daba los afectos (réditos) que inconscientemente deseaba; igual a cómo había estado con sus anteriores analistas en el extranjero y en su país.

Que lo gratificaban, pero que habían terminado con ellos; así también se exponía a fracasar, a no mejorar, es decir, recibir altos intereses (afectos) equivalía a poder quebrar, lo cual era una advertencia a su deseo inconsciente.

El deseo inconsciente, en otras palabras, desempeña el papel acumulador de fuentes de energía psíquicas necesaria para la producción onírica. El resto diurno sería el distribuidor que dirige dichas energías. Tanto acumulador cómo distribuidor, Freud los hace equivaler, el primero al socio capitalista y el segundo al industrial. De tal manera Freud menciona cómo a veces el socio capitalista puede organizar el negocio volviéndose el mismo industrial. Lo mismo sucedería según él con los sueños y por esto encontramos diferentes variantes en aquéllos.

Queda por decir cómo el deseo inconsciente productor de sueño es lo primitivo arcaico, inmaduro y, por decirlo así, es el producto en bruto, la materia prima.

Cómo ya se expreso, los deseos inconscientes se valen de los pensamientos latentes y de los restos diurnos para expresarse en el sueño. Los deseos suelen ser reprimidos; es decir, el sueño es el guardián del reposo y el representante de la satisfacción deformada alucinatoria de un deseo inconsciente reprimido y que se deja traslucir o viene a ser parte del contenido y pensamientos latentes.

El deseo por sí solo no puede producir el sueño puesto que necesita de la representación, y los pensamientos latentes requieren a la vez de la energía que los mueva o motive.

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