La Interpretación de los Sueños

Dr. Guillermo Sánchez Medina.

El proceso interpretativo tiene como uno de los fines descubrir los contenidos latentes, desenmascararlos y descargarlos delas energías afectivo-conflictivas. La interpretación onírica ha sido, como vimos ya, empleada desde muchos siglos anteriores a nuestra época.

Actualmente son variadas las escuelas que se dedican al psicoanálisis y con él al análisis de los sueños. Varios también son los conceptos y técnicas usadas y seguidas para la interpretación.

Citaré a continuación algunas de las que en un principio se desarrollaron en los albores del psicoanálisis y otras que las han ampliado clasificando los sueños, entrando a su funcionalidad; sin embargo, cómo ya se anotó inicialmente, el estudio básico y fundamental de los sueños está en la publicación de Freud La interpretación de los sueños (1900).

Si es necesario especificar cómo Jung, Adler, Rank, Stekel, Ferenczi y otros más modificaron la técnica freudiana. Jung hizo más de trecientas publicaciones, las cuales a parecen en diferentes idiomas; las primeras tienen una gran influencia freudiana.

Sus investigaciones, ayudadas por los conocimientos y estudios sobre la antropología, la etnología, los mitos, las leyendas, la psicología comparada, la religión y la simbología sirvieron para el planteamiento del “inconsciente colectivo“, “el animus-anima”, “los arquetipos” y su claro sociologismo y misticismo.

Jung en realidad es el creador de lo que se denominó escuela psicoterapéutica de la psicosíntesis. Para Jung el método sintético en el análisis reintegra, en una expresión general e inteligible, los símbolos, los que en el método freudiano se separan en sus componentes.

Para Jung los sueños no son únicamente satisfacción de deseos sino un producto mental  determinista; de tal manera el contenido manifiesto le da al sueño un valor estructural del conflicto sin que se entienda que es un enmascaramiento de este último. Para este autor los símbolos no tienen carácter fijo, bisexual.

Jung, refiriéndose a la constitución simbólica, escribe que “en su base, el hecho psíquico original es de una complejidad insospechada, que sólo puede ser presentida por una representación intuitiva y es por ello por lo que hacen falta los símbolos“.

La interpretación debe ser, según él, también en el plano subjetivo; es decir, así como para los freudianos los símbolos son representantes de objetos reales, para los junguianos los símbolos son considerados cómo parte del sujeto mismo. Según Jung, en el sueño entran a desempeñar papel importante la ética, la estética, la mística, la sexualidad y la sociología, todas ellas cómo tendencias a lo general y ambiguo y cómo otra tendencia más a la evolución y a la creación.

Por ejemplo, la bandera no sólo es un símbolo sexual sino también la vida con su polaridad creadora y arquetípica.

El número uno significaría principio, egoísmo y substancia primitiva; el dos significaría contradicción, melancolía, conflicto y duda; el tres sería el número sagrado, la triangularidad, la reproducción, el renacimiento, la inteligencia superior y la gracia; el cuatro la materia, la totalidad, la reproducción natural; el cinco estaría representado por el pentagrama, el microcosmos, el hombre, el cuerpo y el espíritu, que se complementan; el seis sería el equilibrio de las fuerzas; el siete el poderío mágico superior, el espíritu; el ocho el derecho, la justicia y la muerte; el nueve significaría la armonía y la constitución psíquica totales.

Toda está simbología junguiana ha sido revisada, ampliada o modificada posteriormente o conceptualizada en forma diferente con anterioridad por otros investigadores. En el capitulo relativo al proceso de simbolización se hará mención de algunos conceptos al respecto.

Otra de las escuelas que hoy en día están en decadencia es la de Adler, quien fue el fundador de la psicología individual con su fundamento en el “deseo de poder”. Para Adler el sueño se interpreta como una tentativa que hace el sujeto para dominar el ambiente y mantenerse en la línea masculina.

En la interpretación adleriana  se le demuestra al paciente sus pretensiones de imponerse a los demás. En está escuela los sueños en que el sujeto a parece volando serian interpretados como deseos de una posición superior a los demás; los de caer, significarían miedo a perderlo. El llegar tarde a cualquier vehículo  sería el intento de evitar alguna dificultad con su retraso.

Los sueños de angustia con el contenido de peleas luchas, violencias, disparos, ocurren a personas deprimidas por situaciones penosas de la vida y que temen versen envueltas en circunstancias desfavorables de las que no podrían salir triunfantes.

Para la psicología individual el sueño es un intento de ensayar los proyectos que se propone el sujeto efectuar. El sueño sería un movimiento sincrónico con nuestros pensamientos, nuestro carácter y nuestra personalidad; es, según Adler, cómo humo del fuego que sirve para indicar la dirección de donde viene el viento.

Stekel, otro de los primeros discípulos de Freud, creó nuevas y especiales normas en relación con los sueños. Aconsejaban que se escribieran los sueños no sólo para no olvidarlos si no para tener una impresión intelectual, racional y consciente de ellos; sugería no basarse exclusivamente en las asociaciones para la interpretación, si no dejarse guiar por la capacidad intuitiva.

Para Stekel hay primero que simplificar el sueño; segundo, reducir el afecto básico encontrando también su relación; tercero, buscar la antítesis; cuarto, dilucidar las estereotipias en las series de los sueños; quinto, efectuar una interpretación funcional al lado del material; sexto, encontrar la relación con la enfermedad; séptimo, averiguar la relación con el nacimiento, la muerte y la religión; octavo, ver los rasgos temporales, es decir, su relación con el presente, pasado y futuro; noveno, averiguar las relaciones con la homosexualidad, la heterosexualidad y el infantilismo, es decir, la estructura tri-sexual del sueño; décimo, denotar los rasgos anagógicos y catagógicos; un décimo, investigar cómo el sueño descubre la idea dominante del enfermo.

Stekel da unos requisitos previos para la interpretación certera, los que se referían a: 1º. El conocimiento de la personalidad del soñante y su vida. 2º. El de los síntomas neuróticos. 3º. El de la idea central. 4º. La observación de la reacción del enfermo cuando comunica sus sueños y la de cuando son interpretados. 5º. Observar que el rechazo de la interpretación es un dato importante. 6º. Evitar la actuación de los conflictos del psicoanalista. 7º.

La comprensión de una serie de sueños facilitaría la interpretación intuitiva. 8º. La detectación, la investigación e interpretación de los símbolos. Los trastornos cardíacos, emocionales, los desórdenes  digestivos, los vértigos, las alteraciones de la marcha, los temblores, los calambres, los tic y los dolores, el insomnio, el enanismo, la sensibilidad a los ruidos, el pavor nocturno, la urticaria, la criminalidad, los suicidios, las fobias y estados de angustia, la eritrofobia y toda una serie de fobias; todas éstas a su vez han sido estudiadas  muy a fondo y con más dedicación posteriormente por la escuela freudiana.

Guthiel y Low son los principales discípulos de Stekel; éste y sus colaboradores hicieron un estudio sobre las representaciones de los síntomas neuróticos en los sueños y estudiaron en ellos el asma, el tartamudeo, la eritrofobia, la neuralgia del trigémino, la epilepsia, la impotencia, la frigidez, la leucorrea, la dismenorrea, la homosexualidad, el fetichismo, el masoquismo y la esquizofrenia.

Ejemplo de la interpretación stekeliana. Un sujeto sueña que “informan al rey Alfonso XIII de España que se va a cometer un atentado contra su vida”. Stekel lo interpreta así: El enfermo nació el mismo día que el rey, se identifica con él y éste a su vez es el símbolo de la neurosis que le domina y que el psicoanálisis trata de destruir, o sea que atenta contra ella.

Maeder, psicoanalista de la época freudiana, explicaba la constitución de los sueños cómo una tentativa de adaptación al presente y de ejecución de futuras obligaciones, persiguiendo por lo tanto una “tendencia prospectiva”. Para Silverer, analista de aquella época, todo sueño es susceptible de dos interpretaciones: la pura psicoanalítica y la denominada anagógica, que hace abstracción de los deseos y tiende a la representación  de las funciones psíquicas superiores.

Otto Rank escribió la tan nombrada teoría del traumatismo del parto, explicando muchas reacciones mentales cómo el intento del regreso al útero materno o su representante y el esfuerzo para conseguir un renacimiento, lo cual se observa muy bien en el contenido de los sueños. Rank afirmó sus estudios con los trabajos de genética.

Ferenczi, Abraham, Federn, Jones, Schilder, Brill, Hetman, Erikson, Sterba, Chapman, Reik, Sullivan, Bond, Meninger, Russell, Alexander, Sachs, Lorand, Fenichel, Lewis, Horney, Reich, Dumbar, Klein, Freeman, Fromm, Gardiner anteriormente y ahora Green, Bion, Meltzer, Kohut, Rangel, Lebovici, Greenacre, Lampl-de Groot, Segal, Limentani, Widlocher, Garma, Grinberg, Rascovsky, Kernberg, Plata, Calder, Solnit, Liberman, Diatkine, Marty, Saussure, Zimmermann, Gladi, Pollock, Arlow y cientos más de psicoanalistas han investigado cada uno por su lado los diferentes mecanismos y dinamismos psíquicos, desde los distintos ángulos en que se desarrolla, educa, quiere, piensa, siente, percibe y actúa el hombre para su producción onírica.

Unos analistas dan predominancias sólo a lo psíquico, a lo procesal, a lo funcional, a lo estructural o a lo sistémico mental; otros a lo biológicos y sus repercusiones psíquicas tratando de unir en un todo lo psicofísico y lo biológico; algunos además desean hacer está última integración con lo social y lo histórico; unos cuantos encuentran diferentes fenómenos psíquicos y sus distintas funcionalidades que determinan una serie de posiciones de funcionamiento mental.

Unos dan importancia al ambiente social, otros a los valores éticos, a los estéticos, a los morales y hay quienes se guían por la misma escala de valores existenciales y esenciales mutables e individuales; los menos se dedican al estudio filosófico, antropológico, religioso, estético. Es de observar que los más dedicados vuelven al estudio de todos los descubrimientos freudianos y se replantean una serie de conceptos que todavía están por estudiar no sólo en Freud sino después de él.

Aunque existe un polimorfismo de puntos de vistas, se detecta una unidad en lo básico, en lo fundamental, y es el estudio del hombre ante el mundo cambiante que lo rodea y que es posible que este fenómeno mismo de cambio le amplíe su manera de comprender, de entender y de vivir.

Es el mismo hombre que tenemos que enfrentarlo ante si mismo y ante su posible cambio, o a la aceptación de su no cambio o a la simple modificación para un mejor funcionamiento dentro de una posible creación (la cual no implica siempre la aceptación de la realidad sino todo lo contrario) y del cambio de la misma, dentro del mundo interno.

Es, diríamos en otras palabras, poder vivir un sueño mejor construido en un mundo que sueña alienadamente, teniendo en cuenta que muchas veces se siente y se vive la vida en sueños y los sueños en la vida.

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