Azar, determinismo y nuestro sistema solar

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Cuando abordamos el tema del azar y el determinismo lo hacemos también con las fuerzas energéticas, la evolución del hombre y del cosmos con incertidumbres que aparecen paso a paso, acompañadas también de determinismos, puesto que la evolución implica esa paradoja; de la misma manera así como está presente el nivel microcósmico del universo inflacionario y su contrario la implosión la cual acaba en el hueco negro. Sin irnos a esas dimensiones macros, volvamos al hombre y pensemos cómo las fuerzas evolutivas e involutivas cumplen un proyecto, un fin, un sentido y así se llega a una meta que le da límite a lo indefinido, a la angustia del fin, el “concepto del borde del abismo” o lo ilimitado que nos ocasiona la incer­tidumbre, la cual en el hombre, es sentida con angustia ante esa dualidad, y aún ante la nada. De esta temática se han ocupado más los filósofos del existencialismo, planteándose “el ser y la nada” de Sartre, Heidegger y de Kierkegaard; así nos encontramos con la angustia del ser, el pensar, la existencia de la materia y el movimiento, particularmente en Engels. Por su parte, todo conocimiento del universo contribuye a la inteligencia de la ya llamada evolución e involución de la materia y energía, todas ellas nos llevan de alguna manera, a concebir el pensamiento consciente sobre el movimiento cosmológico y del hombre en sí.

Si recapacitamos sobre la evolución de nuestro movimiento planetario del sistema solar y lo ubicamos en la vía láctea y ésta con sus movimientos, fácilmente llegamos a la conclusión de un simple hecho, el cual se refiere a que la tierra tiene cinco movimientos; el primero es el ciclo, en torno al núcleo central de la vía láctea dentro del sistema solar cuya duración es de 217.29 Km/seg. y dura 221 millones de años; el segundo de rotación sobre su eje polar en 24 horas a una velocidad de 465 mts/seg.; el tercero el movimiento de traslación sobre la órbita entorno al sol 365 días solares a una velocidad de 30 km/seg., el cuarto el movimiento de “precesión de los equinoccioy el quinto el movimiento de mutación no sin contar con el movimiento galáctico en el universo y el generado por la “energía oscura” que produce un movimiento contínuo en expansión y aceleración de los cuerpos existentes, todos ellos produ­cen en su trayectoria una geometría de círculos, elipses y espirales. Estos movimientos tienen su sentido y significado o son el resultado de todo ese recorrido en el espacio sideral en el universo de la vía láctea y en el espacio sideral. Todo esto para reflexionar en dónde estamos, cómo nos movemos y para dónde vamos como un determinismo.

Pensemos que desde los sumerios y babilonios, así como en los egipcios y más adelante los mayas, se calcularon los movimientos solares para predecir los equinoccios; y de la misma manera el comportamiento del tiempo y pronosticar las cosechas, evitando el azar mas no el manejo del determinismo según el movimiento espacial dentro de nuestra vía láctea. Así lo hicieron en el hemisferio norte las diferentes culturas; sin embargo, para los hebreos el nuevo año que para los babilónicos y egipcios comenzaba en el equinoccio de primavera; para estos últimos pasó al otoño y en el norte de Europa el nuevo año quedó en el solsticio de invierno (21 de diciembre) y para los Mayas y Aztecas, la forma de medir los tiempos era por medio de ciclos solares como equinoccios y solsticios, ciclos venusianos que dan seguimiento a las apariciones y conjunciones de Venus al inicio de la mañana y la noche; esto último se relacio­naba también con los movimientos del planeta Venus. De una u otra manera, nos encontramos también con los conceptos del año galáctico (de 26 años solares); el reloj galáctico partiría del punto cero, el cual comenzaría en un nuevo ciclo precesional que es cada 26 mil años y que actualmente corresponde en el nuevo próximo año 2012; a la vez se habla del ecuador galác­tico, el polo galáctico, las mitades galácticas, los ciclos galácticos, el útero galáctico, el cual corresponde al hueco negro ubicado en la grieta oscura o canal galáctico de nacimiento centro de la galaxia de donde se parte como punto cero, (“0”). Esta manera de conceptualizar todos estos hechos bien pueden ser solamente ideas y conocimientos humanos que le dan explica­ción e interpretación simple de acuerdo a la manera como se conocen y producen conceptos, pues no tiene otra manera de pensar sino de la que es capaz y tiene posibilidad de realizar de acuerdo a su mundo interno y externo, cada uno en su circunstancia. (298)

De esta manera es como el hombre piensa, calcula, y aún construyó monumentos para determinar los puntos cósmicos y predecir los hechos terrenales y asegurarse contra toda la aleatoriedad y el azar en el cosmos. Es así también como toda esa cosmovisión influyó en el pensamiento y en la consciencia y la reflexión del hombre para su hacer, lo cual implica que el ser humano está sujeto a una parte de la psiquis que reflexiona, discute, lleva a la consciencia sus reflexiones para buscar los orígenes o esencia (filos) y así saber investigar (sofos) aceptando las influencias atmosféricas de calor, humedad que influyen en la fecunda­ción, crecimiento, florecimiento y nuevos productos de pan comer, más allá o antes de los mitos, apartándose de la pura teoría. La no aceptación de estos hechos implicaría un desafío a la naturaleza. El ser humano a través de la historia no solamente ha construido teorías, las ha demostrado, sino las sigue elaborando y busca explicaciones acercándose algunas veces a la no aceptación de conceptos teóricos por la incompatibilidad con sus propias creencias; las variaciones pueden hacerse y lograrse en la ordenación de una o más variables determinantes productoras de los hechos o aconteceres.

El científico Borm ya citado en otras ocasiones propuso la idea del “orden implicado” o sistema en el que se desenvuelve la realidad física y cuántica, en el cual los conceptos de espacio y tiempo no tienen validez. El orden implicado es asimilado en este contexto a la idea de holografía, y la realidad profunda, no sería mente ni materia, ni onda, ni partícula sino que se trataría de la realidad de una dimensión superior que es la base común de la psiquis, y la materia de las ondas y las partículas, en donde prevalece el orden implicado; es aquí en donde aparece el concepto de “variables ocultasno locales (M. Born) en las que se incluyen las variables psíquicas que serían la explicación de ciertos fenómenos parapsicológicos como la intuición y la telepatía” (299). Este último concepto fue elaborado por mi algunos años atrás; sin embargo hoy (2011) a la intuición la podemos explicar por la participación y operatividad de la receptividad de aquella señalización cuántica que tiene sus receptores neuropsíquicos que luego son codificados y decodificados con una lectura y velocidad taquiónica. A esto se le dio el nombre de “variables oculta”.

Hay diferentes modelos en los sistemas cuánticos y son los que intentamos en esta obra relacionar o mejor interactuar, en especial las funciones del cerebro con la mente, teniendo en cuenta las variables ocultas de David Bohm. A lo expresado anteriormente se suman las variables del observador, del sistema observado y de la observación; estas variables pueden convertirse en consciencia, en retroalimentación y también en un azar. ¿Cómo participa el azar? La respuesta depende del modelo; según el postulado Walker el cual se refiere a que el cerebro contiene escasos números de procesos aleatorios. En esta teoría resulta esencial el que la consciencia es capaz de operar en forma local y puede entrar en interrelación con el sistema físico que está siendo observado, y no solamente confinado en el propio cerebro; por lo tanto la consciencia puede influir a y en acontecimientos del azar, de modo directo, mediante el colapso de la función ondulatoria de acontecimientos en el acto de observación. En mi opinión el sistema físico con sus derivados externos, conducta, hechos, fenómenos psicológicos, producen sus efectos y manifestaciones y así se puede observar el hecho por un observador del sistema”, (300).

La graficación del comportamiento de partículas implicaría la trayectoria de las mismas, sus posiciones, velocidades, espacio, tiempo, movimiento, fases que origina codificaciones e información con los bits cuánticos que aparecen o transmiten por los canales; todo esto está determinado con las funciones de onda, las que al mismo tiempo pueden entrar en un sistema inestable-estable, simple-complejo, ordenado-caótico, a nivel individual y colectivo, y de la misma manera ser suceptible de ser medible (computable) a nivel estadístico en forma com­pleja.

Así se llegó en el Siglo XX a todos los avances en la biología molecular y la física cuánti­ca sin quedarnos en una ilusión antropocéntrica, sino avanzando en la teoría de la evolución, en el principio de objetividad y penetrando en el universo microcósmico, en donde opera la entropía, el calor irradiado al espacio, la posibilidad de convertir la materia en movimiento, onda y energía; he ahí las teorías de la relatividad y la cuántica con sus partículas elementales, las funciones de onda, los campos electromagnéticos operando en la biosfera y en el cuerpo del hombre específicamente en el cerebro con sus funciones psíquicas o mentales, las cuales dependen del ser viviente, de la vida, de los intereses, cualesquiera que sean, (301).

Así tenemos necesidades naturales, materiales, corpóreas fisiológicas para asegurar la su­pervivencia, las funciones psíquicas (seguridad, pertenencia, autoestima, autorrealización, satisfacción del deseo [la necesidad se manifiesta por una sensación de carencia para ser satisfecha o no y es imperiosa]), así también las necesidades sociales, espirituales, de disci­plina, de reglas, de afectos, de comunicación, de felicidad. He ahí todo un determinismo y un azar.


297 Esta temática planteada en éste capítulo surgió de las reflexiones provenientes de la lectura de la obra “El azar y la necesidad” (Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna) de Jacques Monod, Sexta Edición (2000) y de otros escritos que provocaron diferentes reflexiones.
298 Ver obra: “Ciencia, magia y pensamiento”, sobre las profecías, en preparación 2010
299 Sánchez Medina G., Márquez Díaz, J., (2009). “Cerebro-Mente. El pensamiento Cuántico”, Ed. Cargra­phics, página 516, Bogotá –Colombia.
300 Op. cit., Sánchez Medina G., (2009), pág. 540
301 Einstein refiriéndose a las leyes de las matemáticas dijo: “cuando las leyes de las matemáticas se refieren a la realidad, no son ciertas; cuando son ciertas, no se refieren a la realidad” Febrero de 1923, visita a la Universidad Hebrea en Jerusalén.

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