El Destino como Problemática de la Existencia

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Con todos estos conocimientos y aún supuestas verdades nos queda la incógnita del destino como una problemática dentro de todo el ámbito de la existencia del ser hu­mano. Creencias religiosas, fe, escuelas de pensamiento filosófico nos llevan nuevamente a Aristóteles en su frase: “la única verdad es la realidad”; y, esta puede estar encriptada dentro de la encrucijada clave de nuestra existencia. Es así como nos encontramos con el fenómeno, el proceso o hecho del destino que implica la témporo-espacialidad.

En textos anteriores se hizo alusión a la predestinación como una parte del determinismo y San Agustín padre y doctor de la iglesia y quien creyera con firmeza en la predestinación como otro “ungimiento de los elegidos por Dios” que alcanzarían la salvación. He ahí el de­terminismo del destino en que el hombre cree es proveniente de Dios (562).

Cuando el tiempo pasó surgieron los teólogos católicos postulando la doctrina de la “gracia previapara ex­plicar el libre albedrío el cual estaba de acuerdo como una determinación de la gracia con­cedida por Dios; más tarde vino la reforma y “la exclusión del libre albedrío” quedando los calvinistas como herejes de la iglesia católica y el concilio de Trento en el Siglo XVI condenó a todos los que rechazaban el libre albedrío; luego vino Jaques Venigne Bosuet quien postula­ra el libre albedrío y la presencia divina como verdades seguras.

Los filósofos racionalistas del Siglo XVII y XVIII que podrían considerarse psicólogos, “intentaron establecer leyes mecanicistas que incluían el fenómeno mental como si se tratara de un fenómeno físico, tal como ocurre con la gravedad. El libre albedrío siendo anárquico por definición no podría ajustarse a un sistema normativo” (Op. cit. Prezioso).

Extracto histórico y el destino del pensamiento científico neuropsíquico

En la obra “Nuevo Modelo de Diagnósticos Mentales”, (1997) y en el trabajo titulado “Ce­rebro-Mente Siglo XXI563 traigo una pequeña síntesis histórica so solo de los diagnósticos de los trastornos mentales sino el estudio del desarrollo de las facultades psíquicas determinando grupos de neuronas cuyo estudio lo realizó F. Gall (1758-1828) y a este le siguió Ch. Bell (1774-1842) quien distinguió los nervios sensoriales y motores; a éste le siguieron H. von Helmholtz (1821-1814) el descubridor de la conexión eléctrica de los axones, P. Broca (1824-1880) quien describiera las afasias y la funcionalidad de la región frontal izquierda; J. Hughlings Jackson (1835-1911) con el trabajo del estudio de las convulsiones; J. Bernstein (1839-1917) quien pro­pusiera la hipótesis de la membrana porosa en la conducción eléctrica de las neuronas;

D. Ferrier (1843-1928) quien se refirió a la anatomía funcional del cuerpo estriado, el cerebelo y la corteza; C. Golgi (1843-1926) describió la “glía”; C. Wernicke ( 1848-1905) descubrió el área en donde se producen las perturbaciones de la comprensión del habla; S. Ramón y Cajal (1852-1934) quien descubriera las neuronas, como “unidad elemental de señalización” y postuló la teoría neuronal;

S. Freud (1856-1939) fundador del psicoanálisis y ofreció el modelo explicativo con un esquema diferencial en donde se describen procesos psíquicos determinados por partículas materiales y clasificó las neuronas según una supuesta función. Se centro en el desarrollo de la comprensión psicodinámica, el inconsciente, el eros y tánatos, la interpretación de los sueños, las etapas libidi­nales, los traumas y conflictos inconsciente.

Ch. S. Sherrington (1857-1952) detalló la zona motora y trató de demostrar las conexiones entre el cerebro y la mente, estudió el comportamiento reflejo con inhibiciones y excitaciones. Se considera el padre de la neurofisiología; a la barrera de contacto de las neuronas se le dio el nom­bre de sinapsis. H.

Dale (1875-1968) y O. Loewi (1873-1961) propusieron la teoría química de la transmisión sináptica y descubrieron que cuando el potencial de acción de una neurona del sistema nervioso autónoma llega a las terminales del axón, libera una sustancia química en la sinapsis;

E. D Adrian (1889-1977) y K. Lashey (1890-1958), el primero ideo el método para registrar la acción en las neuronas y el segundo realizó estudios sobre el aprendizaje, la memoria, y concluyó que ellos estaban distribuidos a través de la corteza; CG. Jung (1875-1961), M. Klein (1882-1960),

H. Hartmann (1894-1970) el primero postuló el inconsciente colectivo, la segunda creó la teoría del funcionamiento psíquico con las posiciones esquizoparanoide, depresiva resueltas por la reparación, y el tercero postuló “la psicología del yo” y “la adaptación”;

J. Piaget (1896-1980) creó la epistemología genética, dio valiosos aportes en el campo de la psicología evolutiva sobre la infancia y el desarrollo cognitivo. W. Bion (1897-1979) postuló el aparato de pensar con los elementos y funciones alfa y beta, y la participación de la identificación proyectiva.

Uno de los famosos neurofisiólogos del siglo XX fue John Carew Eccles (1903-1997) quien trabajó el mecanismo iónico de excitación e inhibición de la sinapsis cerebral y la consciencia. Su propuesta está calificada como dualismo interaccionista con una convicción de la existencia de realidades de las sustancias mentales.

Su propuesta incluye la “capacidad creativa y artística, la racionalidad, las emociones, el compendio de caracteres que constituyen la esencia diferencial de nuestra condición humana que ha aparecido a través de la historia de la vida como azar produc­to de un dinamismo evolutivo no guiado a propósito alguno y sería fruto de un proceso de auto organización de la materia que permitiría la aparición de funciones novedosas en los seres vivos en forma gradual y paulatina”.

Su explicación puede ubicarse entre la descriptiva y la justificativa. Para Eccles “el materia­lismo carece de bases científicas y los científicos que lo defienden están, en realidad, creyendo en una superstición. Para Eccles, el materialismo “…niega la libertad y los valores morales pues la conducta sería el resultado de los estímulos materiales (….) niega las experiencias más im­portantes de la vida humana”. “… Todo nuestro mundo, en definitiva.

Y todo ello se relaciona con la voluntad; es aquí donde cae por su base el materialismo, pues no explica el hecho de que yo quiera hacer algo y no haga”. “En una ocasión en un debate televisivo con Jack Monod lo tildó de ‘animista’ y Eccles no dudó en calificar a Monod de supersticioso porque presentaba su materialismo como si fuera científico; para él los fenómenos del mundo material son causas nece­sarias, pero no suficientes para las experiencias conscientes… y hay un misterio fundamental que trasciende toda la explicación biológica del desarrollo del cuerpo (incluyendo el cerebro) con su herencia genética y su origen evolutivo”.

Podríamos sintetizar que el centro de “investigación de Eccles se basó en cuestiones filosóficas desarrollando sus propias respuestas a preguntas básicas como qué significa el ser humano“. Eccles como tantos otros se debatieron en cuestionamientos sin la integración de disciplinas. (564).

Siguiendo esta descripción histórica, a los anteriores mencionados le siguieron B. Katz (1911-2003) quien describió los canales de calcio y determinó la liberación de los neurotransmisores que se unen a los receptores superficiales de la neurona post sináptica en la hendidura sináptica; R.W. Sperry (1913-1994) determinó el intercambio de la información a través del cuerpo calloso y otras comisuras.

A.L. Hodgkin (1914-1998) y A. Huxley (1917) desarrollaron la investigación sobre el axón de los calamares y confirmaron la hipótesis de Bernstein sobre el potencial de membranas que genera desplazamiento de iones de potasio hacia afuera y sodio hacia dentro; K. Pribram (1919) elaboró la teoría holográfica para el conocimiento de la relación cerebro-mente, de la cons­ciencia, del pensamiento y de la conducta; A. Carlsson (1823), P. Greengard (1925), E. Kandel 1929) postularon la plasticidad neuronal la cual implica el aprendizaje y memoria pudiéndose mo­dificar la herencia genética.

D. H. Hubel (1926) y T.N Wiesel (1924) describieron características del proceso de la información visual y la capacidad de las neuronas corticales para reorganizarse ante situaciones de privación sensorial.

El médico S. Hameroff (1947) y el físico R. Penrose (1931) han trabajado cerca de las redes microtubulares en toda la red neuronal y así llegar a los estados de conciencia e importantes contribuciones cuánticas de la conciencia. R. Llinás (1934) uno de los más destacados neurocien­tíficos actuales; sus investigaciones son múltiples y entre ellas están la inhibición dendrítica en las neuronas centrales, los circuitos cerebrales del cortex cerebeloso, el acoplamiento eléctrico del sistema nervioso central en mamíferos, la corriente del calcio presináptico, realizó diferentes investigaciones con respecto al comportamiento del ion calcio, así como el comportamiento en la oliva, el tálamo, la función cerebelar; creó y construyó el primer sistema de control motor artificial olivo cerebelar, (565), (566).

Entre otros investigadores del psicoanálisis además de los pioneros citados en la obra: “Mo­delos Psicoanalíticos”, 2002 están H. Kohut, D. Winnicott, W.R Fairbain, H. Guntrip, M. Balint, O. Kernberg, J Lacan, O. Fenichel, W. Reich, H. Racker, E. Kris, D, Rapaport, Ana Freud, E. Erikson, E. Zetzel, M. Malher, R. Fairbairn, E. Jacobson, D. Meltzer, W. Bion, J. Lacan, A. Garma, R. Rascovsky, L. Ginberg, H. Etchegoyen, A. Green, P. Haimann y otros que han aparecido en el siglo XXI. A finales del siglo XX y principios del XXI encontramos la tendencia de unir o unificar conceptos provenientes de diferentes modelos; a la vez es bien conocido como existe una necesi­dad del investigador psicoanalista de salir del desorden conceptual por medio de la integración y convergencia de ciertos conceptos, particularmente los que provienen del mismo campo analítico en la clínica.

Actualmente en el Siglo XXI una vez aparecida el modelo del pensamiento complejo y del caos nos hemos adentrado en la comprensión de los fenómenos neuropsíquicos con el modelo de la física cuántica, lo que implica el funcionamiento neuropsíquico a través de las funciones de onda.

Sin embargo, los conceptos freudianos que han sufrido su destino con modificaciones, algunos subsisten o deben hacerlo porque son evidencia de funcionamiento inconsciente, la sexua­lidad, la transferencia-contratransferencia, el complejo de Edipo y todas las bases de la técnica psicoanalítica.

Si bien el psicoanálisis ha sido cuestionado por el positivismo científico, apoyado por las ciencias sociales, en especial por la hermenéutica, no ha perdido la noción de realidad psíquica con el hecho objetivo, el concepto de narcisismo el vínculo sujeto-objeto, los conceptos tópicos del consciente, preconsciente e inconsciente, la noción de conflicto, las instancias psí­quicas, los instintos eros tánatos, el razonamiento lógico, la intuición, la empatía, y tantos otros psicodinamismos.

Sin embargo las ciencias naturales están abiertas a la validación empírica y en realidad hay una sobrevaloración del subjetivismo lógico, y es por esto por lo que se supone que cualquier inferen­cia teórica, tipo de conjetura, intuición o especulación imaginativa es considera anticientífica.

Sin embargo, Einstein escribía: “El hombre busca para sí mismo… una imagen simplificada y lúcida del mundo de la experiencia esforzándose por reemplazar a este, hasta cierto grado, por aquella imagen. Esto es lo que hace el pintor, el poeta, el filósofo especulativo, el científico natural, cada uno a su modo… para llegar a las leyes elementales sin un camino lógico, sino sólo con la intui­ción, apoyada por un contexto empático con la experiencia” (Einstein, A., 1936).

Seguramente el Siglo XXI traerá nuevos aportes que puedan llegar a convergencias o diver­gencias; de lo que no podemos apartarnos es de la necesidad para encontrar explicaciones que puedan ser comprobadas, en donde confluyan unas y otras teorías que expliquen el funcionamien­to del cerebro y la mente.

La historia de las neurociencias será la que podrá testificar qué, cómo y cuál fue el desarrollo de esta ciencia. Estos y muchos otros hechos más han sido el destino del conocimiento de las ciencias que estudian el funcionamiento del cerebro y la mente. El futuro o mejor la historia es la que tendrá su verdad y su veredicto.


562 Con respecto a Dios y al destino Einstein se pronunció así: “No creo en un Dios que se ocupe del destino y las acciones de los seres humanos” Ref: Febrero de 1923, visita a la Universidad Hebrea en Jerusalén.
563 Libro Anual de la Academia Nacional de Medicina de Colombia (2011-12).
564 Arizpún F., https://www.darwinodi.com/?p=999
565 Premios Nobel en neuropsiquiatría: Camilo Golgi (1843-1926); Santiago Ramón y Cajal (1852-1934); Charles S. Sherrington (1857-1952); Otto Loewi (1873-1961); Henry Dale (1875-1968); Edgar Douglas Adrian (1889-1977); John Carew Eccles (1903-1997); Bernard Katz (1911-2003); Roger W. Sperry (1913-2004); Alan Lloyd Hodghin (1914-1998); Andrew Huxley (1917); Paul Greengard (1925); Eric Kandel (1929); David Hunter Hubel (1926); Torsten N. Wiesel (1924).
566 En abril del año 2011 el académico Álvaro Rodríguez Gama MD publicó como autor compilador y editor la obra: “Epónimos neuropsiquiátricos” en la cual trae una selección de neuropsiquiatras que han enriquecido la clínica médica. Al consultar esta obra el lector tendrá mucha más información al respecto.

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