El Azar Determinista, Prefacio

El lenguaje con que aparece esta obra en varios capítulos es abstracto, con algunos con­ceptos científicos, físicos, matemáticos y de la lógica de la investigación, además de defini­ciones y relaciones obligatorias entre uno y otro, de la teoría de la complejidad y caos, a la vez de postulados psicoanalíticos con los aportes de la mitología para arribar a la psicología de la vida cotidiana y luego realizar la conexión entre los hechos conscientes e inconsciente con ejemplos provenientes de la literatura, de la clínica y del acontecer diario, los cuales nos conducen al tema del destino; algunos textos son decisivos con la tendencia a juzgar los hechos observados con fallas o no, lo que implica el cuestionamiento del “sí o el no”, y la comparación para encontrar diferencias, igualdades o semejanzas y luego poder comprender el conocimiento planteado e integrarlo; a su vez, hay ideas repetidas, puesto que se trata de los mismos temas con distintas perspectivas. Einstein con respecto a la ciencia escribe: “La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos(1). He descartado conceptos de distintos autores, en especial lo concerniente a la teología y religión, debido a que por ese camino me encuentro con inmensos vacíos por lo cual preferí centrarme en lo real que se construye con las ciencias de la consciencia, la razón y el conocimiento científico; por esta misma razón muchas veces el lector, cuando llegue al concepto de Dios o la Providencia, se encuentra en un punto sin salida. La misma teología (San Anselmo y filosofía del Siglo XIX y XX llegan a la prueba por la razón de la existencia de Dios, (2).

De ahí que el pensamiento aparezca abstracto, algunas veces abstruso y aburrido o confu­so y al mismo tiempo inquietante, incierto e incógnito, pero con apasionante curiosidad para indagar los sucesos extraños. Sin embargo, se llega a lo sencillo, claro y simple, con ejemplos de la historia y de la vida cotidiana en la que se encuentra el hallazgo de principios físicos o hechos ocultos hasta la fecha, en los cuales podemos incluir las incógnitas que existen en el acto de descubrimiento y del origen del genio que lo realiza. Sin embargo, la obra no puede entrar en el catálogo de los “best seller” y con ello a la gran “proyección comercial”.

Es importante ser conscientes de cómo todos los aconteceres no son factibles de ser expli­cados; sin embargo, podemos valernos de los conocimientos actuales a través de las distintas disciplinas que estudian al ser humano, desde la física clásica a la ondulatoria, y estas en su comportamiento en la bioquímica y genética, así como la psicodinamia con todas sus fuerzas participantes, a la vez que con los conceptos del pensamiento complejo, el orden y el caos determinista.

No puedo satisfacer todos los gustos de los lectores los cuales divergen en sus valoracio­nes y preferencias de acuerdo a sus propias motivaciones; afortunadamente no estandarizadas estadísticamente pues entendamos que las mayorías no son las poseedoras de la verdad, mas sí, en muchas ocasiones del sentido común; a la vez no solo la ciencia (dura) contiene o es poseedora de la verdad mas cuando los métodos son diferentes, y cada vez conocemos más.

Solicito muy comedidamente a los lectores deshacerse de la arrogancia que frecuentemen­te es acompañada de nuestra soberbia narcisística, que en ocasiones dispone a los científicos; y, en cambio, propongo abrir la mente a la interrelación de disciplinas permitiéndonos viajar en la aventura de múltiples incógnitas sobre el funcionamiento neuropsíquico, el cual está plena de complejidades las cuales hacen que el camino al conocimiento se vuelva oscuro con cuestionamientos sin respuestas y por lo tanto pleno de variables ocultas. Posiblemente vendrán épocas en que se nos aclaren incógnitas con respuestas más claras, pertinentes y cer­teras; por ahora dejemos el campo abierto a más preguntas y a más posibilidades de encontrar réplicas evidentes.

El lector se encontrará dentro de los capítulos como leyendo distintos textos u obras, esto es fácil de entender puesto que en ocasiones un capítulo puede ser el desarrollo de un libro. Por lo tanto, tendrá la oportunidad de leerse varios a la vez haciéndolo solo en lo que presenta la obra.

Algunos de los cáusticos críticos podrán decir que en partes de la obra, los conceptos no están actualizados; la verdad es que una personalidad obsesiva y autocrítica con la curiosidad y deseo de escudriñar el mundo, no permite ese facilismo, por eso mensualmente reviso las publicaciones especialmente de la física cuántica y de la cosmología. Lo factible es que no se toquen todos los temas con profundidad y algunos ni los mencione; la razón a esto último, es por carencia de interés o por la incapacidad mental de copar todos los temas. Lo que sí es po­sible hallar, son nuevos planteamientos con preguntas posiblemente no bien concebidas por fallas en todo el conocimiento, el cual se ha tratado de rastrear en las temáticas propuestas; si no se ha logrado, bienvenida las críticas observaciones y la muestra del camino a seguir en estas encrucijadas sendas de conceptualizaciones complejas. Por todo esto sugiero a los acervos críticos leer concienzudamente estos textos elaborados no fácilmente.

El lector podrá preguntarse antes de iniciar su labor ¿cuál es el objetivo de esta obra y para quién está dirigida?. La respuesta es sencilla, el objeto es penetrar en el entendimiento de múltiples hechos y sus principios de causalidad para tratar de descifrar sin número de incóg­nitas, y por su puesto conocer algo más o avanzar en ese campo de lo desconocido, “hasta que un nuevo paradigma científico altere lo que se tenía por cierto (esto es la ciencia)”, (3). En realidad en ese avance, penetración, denuncia, manifestación y descubrimiento es, para y por, una necesidad de comprender distintos acontecimientos del ser en nuestro mundo terrenal, en el cual operan las ciencias físico-químicas y las psíquicas, las cuales construyen interpre­taciones a los actos observados que surgen en las diferentes acciones naturales y humanas produciéndose todo un entrelazamiento de sucesos que denominamos destino.

No puedo aquí ignorar la gran comprensión y crítica de los colegas Académicos: José Fé­lix Patiño Restrepo y Adolfo De Francisco Zea quienes con su actitud positiva y comprensión conceptual, estimularon mi trabajo.

Creo que en los textos existe una continua conversación con los diversos autores citados estableciéndose un diálogo con preguntas y respuestas, estas últimas poco resueltas y otras que la ciencia, o mejor los científicos las han o van resolviendo; sin embargo, no haré respues­tas pertenecientes al espíritu porque ellas tienen sus propia fuente de origen o de identidad, la cual de paso, es múltiple e irrepetible como la “persona íntima”. Piénsese sencillamente que el siglo, el año, el día, la hora, el lugar, los genes, la raza, la familia, la cultura y educación, la sociedad, la lengua, la historia, la economía, la etnia, la religión, las creencias, las relaciones emocionales de cada cual, son propios de cada cual y así es el alma y el espíritu.

En síntesis ¿de qué se trata esta obra? La respuesta radica en plantear la filosofía de la ciencia y para ello me he valido de las filosofías de la necesidad de encontrar la esencia, propiedades, causa y efectos de los hechos, el origen de los mismos, y, a la vez, como es ne­cesario valerse de diferentes disciplinas como la cosmología, antropología, la mitología, la biología, psicología, psicoanálisis, física ondulatoria, la matemática, la lógica, la literatura no sin tocar lo paradójico, la lógica de la investigación científica, los hechos de la vida co­tidiana, los ejemplos en donde se ven los principios de causalidad y en ellos el fenómeno del “azar determinista”, este como una nueva propuesta. ¿Por qué y cuándo se realiza toda esta proposición? La respuesta es porque las ciencias han avanzado cambiando sus postula­dos, y es o son muy diferentes los conocimientos de principios de causalidad en el siglo XXI comparándonos con los de antaño; además hoy día se considera en la investigación científica el pensamiento complejo y el principio de interrelación de sistemas, y, cómo todo tiene su

relación con todo. Téngase en cuenta a la vez, cómo han existido paradigmas por milenios o siglos y luego debido a nuevos descubrimientos se derrumban aquellos, y vienen a operar nuevos conocimientos. Además en esta obra existen múltiples síntesis y condensaciones de otros más cuya bibliografía aparece mencionada; a la vez, algunos capítulos solos o unidos podrían constituir uno o varios volúmenes.

Ahora bien, ¿qué utilidad tiene el análisis de la problemática de la existencia cuando solo podemos llegar a la conclusión que todo es probable e incierto a excepción del principio y fin? La respuesta podría buscarse en la satisfacción a que llega el ser humano en el debatirse entre incógnitas y en el hallazgo de interpretaciones que puedan emerger con libertad entre lo positivo y negativo, lo bueno y malo, el sí y el no, o para salir de la ignorancia, la negación y la mentira. En suma la obra produce conocimientos, los cuales se ordenan y pretenden dejar abierto el campo a respuestas, sin encasillar los conocimientos revisados. Quien se sumerja en el campo, y cuando se permita confundirse será cuanto más podrá aclarar y ordenar sus pensamientos provenientes del consciente e inconsciente, en el análisis profundo de su propio ser, estar, hacer y tener en la existencia.

¿Son pertinentes u oportunos estos textos en esta época? La repuesta es factible construir­la desde el entendimiento de que “el azar y el determinismo” como “el destino” pertenecen a la vida del ser humano, la cual es conducida por aquellos, y es semejante a lo que ocurre con un fonema u otro para determinar la estructura de una lengua, y así originarse una armonía de comunicación. Téngase en cuenta también que el ser humano siempre ha querido conocer el futuro no sin interpretar el pasado acompañado del interés inteligente de poder lograrlo; más aquí la pregunta ¿cómo probarlo?

Aquí interviene la ocurrencia de la interrelación de fenómenos como son los del azar y determinismo que han acompañado al ser humano a través de los milenios de su existencia.

Deseo manifestar aquí mi gratitud al Académico Adolfo De Francisco Zea por haberse tomado el arduo trabajo de leer, estudiar, corregir, criticar, hacer preguntas, sugerencias y aportes valiosos a tantos conceptos que han enriquecido esta obra, y, la mayoría fueron con­signados en los textos. Nadie, nunca me había aportado tantos beneficios como los de mi amigo y compañero Adolfo De Francisco Zea. Sirvan estas líneas en la historia como testigos de mi gratitud.


1 Einstein, Albert (1956), Out of my later years, Cita del Press
2 “Algunos científicos o filósofos especialmente Spinoza y Kant sostienen que se puede llegar a probar la existencia de Dios, por la razón; y escriben pruebas dadas por la razón”; en ese sentido la “prueba de la existencia de Dios” sería un camino de salida a lo desconocido (A. De Francisco, 2010).
3 Comentario de A. De Francisco, 2010

DÉJANOS TU COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!