El Concepto de Pensamiento Complejo y el Psicoanálisis

El concepto del pensamiento complejo puede comprenderse cuando consideramos las condiciones de interacciones de los sistemas o de la observación del sistema, dentro de él mismo o de los anteriores a la vez; es decir, desde lo interno mismo y la percepción externa; es semejante a lo que ocurre en el laboratorio psicoanalítico entre el analista observa­dor y el analizando que en su introspección es observado (por un otro externo), y se observa interiormente. El mismo funcionamiento psíquico pertenece a un sistema complejo no lineal con tendencia al desorden y caos (en sus partes, en sus asociaciones libres y atención flotan­te), y luego se llega a cierto orden en, y, con semejanzas en la interpretación transferencial, para formar un conjunto que no ofrece certeza o certidumbre, sino sólo probabilidades; aquí es donde tenemos que estudiar el inconsciente en sus diferentes funciones y vicisitudes im­predecibles, no cuánticas sino cualitativas, objetivo-subjetivas y a la vez relacionadas con el azar-determinista.

Con respecto a la objetividad y a las relaciones sujeto-objeto, en su relación con el mé­todo psicoanalítico se requiere manejar intelectual y emocionalmente la participación de los dos (sujeto-objeto) y entender como es la unidad del ser la que se trata de analizar en sus relaciones vinculares internas y externas. Valga aquí la pena insistir en que la observación, la experimentación, la medición y la precisión son pasos distintos de la investigación; las dos primeras aplicables al psicoanálisis; este último nos da la posibilidad de que el sujeto in­vestigador observador tome al otro (sujeto) como objeto de investigación participando en su objetividad y subjetividad; así mismo, (el investigador analista) como sujeto y objeto forma parte en la investigación; he aquí específicamente, como ya se enunció en otra parte, la inves­tigación del otro a través del estudio de la contratransferencia y de los mecanismos inherentes a ella y especialmente en las contraidentificaciones proyectivas que pueda hacer. La medición y la precisión no son posibles en el psicoanálisis, pero sí una cierta posibilidad de predicción a través de las representaciones que el objeto investigado expresa dentro de la investigación (procesos analítico). Aquí hay que tener en cuenta la capacidad de percepción y de compren­sión del investigador, a la vez que la empatía y la intuición. Tengamos en cuenta que cada señal, que se presenta dentro del proceso analítico, por emisión o por omisión, se entiende como un producto de la totalidad del sujeto investigado; de ahí también que lo entendamos como una cadena en una red de “circuitos”, de representaciones, con diferentes estados y po­siciones que van a configurar la fantasía básica dentro de un hilo conductor inconsciente que la motive con la participación, repitámoslo, del azar determinista, tanto en uno como en otro de los participantes en asociaciones libres, atención flotante e interpretación. Ocurre aquí, en el proceso analítico, algo semejante o análogo a lo que pasa en la física cuántica y relativista; es decir, se observa el objeto observándose a sí mismo y a la observación (proceso de trans­ferencia contratransferencia); este punto está planteado cuando se menciona al “psicoanálisis como un otro hecho de observación del conocimiento humano”, como una traducción de la percepción interna del mundo y sus interconexiones conscientes e inconscientes.

Entendamos que el concepto de emergente proveniente del pensamiento complejo, tam­bién es aplicable al psicoanálisis; existe toda la subjetividad y multiplicidad de emergentes inconscientes que en el proceso analítico y el creativo se presentan y se recuperan en un ecosistema y una reorganización, como otro fenómeno y hecho psíquico, gracias a la libre asociación o a la libertad que se de, cada quien, para desordenarse y así construir un objeto nuevo en el acto creador en el cual podemos retomar los hechos naturales inconscientes. El conocimiento surge en el proceso creativo, repitámoslo una vez más, como una trama con todos los materiales e informaciones de los diferentes sistemas (Consciente, Preconsciente e Inconsciente) que el sujeto refiere en el proceso mental de su propia perspectiva y de su mun­do interno en el “aquí-ahora” de la situación que se viva; de todo esto se hacen inferencias, interpretaciones, explicaciones para la identificación de los sistemas del aparato mental, en el cual se incluye las subjetividades y se excluyen una de las subjetividades para tomar distancia y así tener cierta objetividad. Inferimos que una parte inconsciente está en el todo y que éste está representado en la parte. Un aspecto puntual es el análisis de la identificación y diferen­ciación que el sujeto observado hace con el otro dentro de él mismo, que lo ha incorporado y que lo ha vuelto propio, pero que, a la vez, puede ser incluido en la “mismidad(“sí mismo”, “self”) en una forma falsa, “falso-self”; a la vez, hay que diferenciar cómo el sujeto realiza la conexión con el entorno en una forma de puente obligatorio sin poder distinguir o separar lo interno de lo externo, que también pertenece a la relación compleja del yo con el afuera y con las organizaciones mentales internas y las sociales externas. De lo anterior se puede apre­ciar cómo intervienen los sistemas complejos biológicos, psicológicos y psicodinámicos, sociales y culturales, simbólicos y concretos que se expresan con sus distintos lenguajes que se comunican, se informan, se describen, se analizan, se reconocen y se ponen en la pantalla de la consciencia para una interrelación del mundo interno con el externo y así en la comunicación con el otro (el mundo exterior), dejando huellas como testigos de la existencia y permanencia en nuestro mundo externo. Todos estos conocimientos son necesarios tenerlos en cuenta puesto que se interrelacionan con lo ya expuesto del azar y del determinismo o de lo que he denominado “azar determinista” titulo de la obra.

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