Mito de la prohibición del conocimiento: Tiresias

§ El Mito de Tiresias y el don de la Profecía

Existen varias versiones de la leyenda de Tiresias. Una de ellas cuenta que fue cegado por Hera (Juno), por haber “visto” (“conocido”) accidentalmente a la diosa desnuda. Sin embargo, la versión más célebre es aquella en la cual Tiresias aparece viendo dos serpientes en cópula, y al separarlas hiere o mata a la hembra, por lo cual fue convertido en mujer. Siete años más tarde, paseando por el mismo lugar, “volvió a ver” otras dos serpientes acopladas. Esta vez mató al macho, y recuperó su sexo primitivo. Su aventura lo había hecho famoso. Un día en que Zeus (Júpiter) y Hera disputaban por saber (“conocer”) quién experimentaba mayor placer en el amor, si el hombre o la mujer, se les ocurrió consultar a Tiresias, que era el único que había experimentado la doble experiencia sexual, (de la bisexualidad). La respuesta se muestra en dos versiones: una en que aparece la mujer como la que más placer obtiene, y otra en la que se afirma lo contrario. En ambas, empero, la respuesta de la diosa Hera fue igual: por haberse sentido descubierta en el secreto de su sexo, privó a Tiresias de la visión y como compensación, Zeus le otorgó el don de la profecía (visión interna, más allá de la muerte) y el privilegio de una larga vida (siete generaciones). Entre las profecías atribuidas a Tiresias está la que “revela” la real identidad de Edipo (el parricidio y el incesto). Tiresias aconseja a Creonte, tío de Edipo, que expulse al reo-rey para liberar a Tebas de la mancha. Así pues, Tiresias no sólo es adivino universal, sino también consejero. Es Tiresias quien predice (conoce) la tragedia de Narciso. Cuando la madre de éste (la ninfa Liríope) le pregunta a Tiresias si su hijo ha de tener larga vida, el adivino le responde: Solamente si no llega a conocerse a sí mismo”. (En el fondo, la prohibición de conocer o el castigo por conocer, he ahí un determinismo).

En todas estas leyendas Tiresias “ve, descubre, conocea la mujer desnuda (diosa-madre) o contempla a la pareja edípica en cópula. En todos los casos llega a conocer lo prohibido” genital edípico. Además, Tiresias separa a los participantes de la cópula o mata a uno de ellos. Así pues, el atreverse a “conocer” la vida genital de los adultos es castigado con la ceguera, es decir, con la muerte de la visión externa, pero recibiendo la compensación de la visión interna. (Hera lo ciega y [como en el mito de Adán y Eva conoce el mal y el bien] Zeus le da la protección) Esto se puede interpretar como una posibilidad de identificación con el poder de los mayores (los dioses) y la experiencia del conocimiento.

Por su parte que sea el hombre o la mujer quien más goce en el amor, es otro conocimiento del que Tiresias es poseedor. De todas maneras la consecuencia está presente: el castigo es la conversión al sexo opuesto o la ceguera. El que Tiresias encuentre por segunda vez, supuestamente por azar, a las serpientes en cópula y repita (compulsión a la repetición) el acto, y así se restituya su condición primitiva, equivale a un hacer y deshacer (anulación). La consecuencia de la profecía sería la omnipotencia, la cual no puede desaparecer ni aun después de la muerte, pues la capacidad profética queda como herencia en los hijos (una hija y un nieto de Tiresias, Manto y Mopso respectivamente, son adivinos). Parecería que las sociedades necesitaran y crearan los profetas. El hecho de que Tiresias haya podido “ver” y “conocer” la genitalidad equivale también a una capacidad para prolongar el tiempo de su existencia (siete generaciones). El que el don de la profecía vaya más allá de la muerte indica que el conocimiento queda allí, en el exterior, en la realidad, pues se perpetúa en la sociedad.

El conocimiento fundamental primitivo sería el de la relación amorosa en que se encuentran, descubren y conocen los dos sexos en su intimidad genital. Esta relación implica no sólo lo instintivo-libidinal, sino también lo cognoscitivo y social.

En el mito de Tiresias se encuentra al azar la serpiente apareándose y al matar a una de ellas se convierte en mujer y luego, siete años más tarde, al volver a verlas mata al macho y vuelva a ser macho por lo que la hace ser el único mortal que ha sido mujer y macho. He ahí la “bisexualidad” (ser hombre y mujer, “ser y no ser”); y al mismo tiempo aparece la pregunta: ¿qué es mejor ser hombre o mujer?, y luego al decir que la mujer tiene más placer que el hombre en el amor, lo castigan con dejarlo ciego y lo premian como adivino y con larga vida; aquí al pregunta: ¿será que la larga vida y el don de la adivinación es por haber tenido esa experiencia? La respuesta nos lleva a la “ambigüedad del ser y no ser”.

Al hacer el análisis aplicado de Tiresias viene a cuento el mito de Adán y Eva (ya expuesto), que desobedecen y “conocen del árbol del bien y del mal y conocen su genitalidad y se avergüenzan de ella ante el Dios padre”. De la misma manera, Noé, cuando festejaba embriagándose en la nueva vida, después del Diluvio, “echóse desnudo en medio de su tienda; lo cual, como hubiese visto Cam (…) la desnudez vergonzosa de su padre, salió fuera a contársela a sus hermanos, burlándose de él”. Tiresias, por su parte, ve el coito de las serpientes (“escena primaria de los padres”). Tiene la experiencia del conocimiento del sexo. Al ver o volver a ver, queda castigado con la ceguera, pero recibe la compensación de la profecía (por la cual es condenado en la primera versión.) Tiresias es el “personaje que conoce la verdadera identidad” de Edipo, y además revela que y quien ha sido Edipo. En suma, es el conocimiento de la sexualidad el que está prohibido. Aquí viene la pregunta: ¿está la prohibición determinada como la sexualidad? La respuesta es que una y otra, sexualidad y prohibición, tienen una secuencia y una determina a la otra.

Otras preguntas surgen: ¿qué determina la prohibición del incesto (324), de la sexualidad, del conocimiento y del placer?, ¿acaso también están determinados como causa efecto la transgresión de lo prohibido y el castigo como consecuencia? ¿Será que el ser humano venía o viene determinado para que ocurra el Edipo y la castración, y la tendencia a violar la norma o simplemente la misma regla determina el quebranto de lo prohibido, debido a que el precepto o la ley se hizo específicamente para proteger al individuo y a la colectividad?, ¿acaso Edipo y Tiresias conocía lo que iba a ocurrir? Todas las respuestas no son taxativas; en el caso de Edipo, su padre Layo sí conocía por el Oráculo lo que ocurriría y por eso para evitarlo mando matar a su hijo Edipo. Un camino fácil es interpretar que todo está escrito y determinado por el destino el cual está determinado por las leyes naturales y sociales las cuales se conjugan en el “azar determinista”.


324 “La prohibición del incesto, tiene raíces antropológicas muy relacionadas con la estructura social y no tanto con los hechos religiosos; es interesante ver que existe en todos los pueblos primitivos antiguos o ac­tuales. Debe verse como un hecho sociológico y no religiosos”. (A. de Francisco, 2010). §

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