XIV. Ejemplos del Azar Determinista

(En la historia, en la psicología de la vida cotidiana y en la clínica psicoanalítica)

Introducción

En este capítulo voy a traer ejemplificación de hechos en donde interviene el azar determi­nista, y que hemos podido observar en diferentes situaciones en la historia que han acontecido a personajes con accidentes algunos fatales, otros en que se salvan las personas y otros en que por el azar determinista de estos se producen descubrimientos(424); por ejemplo, el de la penicilina. A su vez, traigo casos de la vida cotidiana en psicoanalizados, igualmente en experiencias personales, dentro de las sesiones analíticas o por fuera de ellas, con sueños pre­monitores o hechos que asombran y que algunos codifican de misteriosos y aún más utilizan la palabra milagro. Finalmente traigo algunos hechos en los gobernantes de los Estados de Norte América y algunas curiosidades de los de Colombia con consideraciones sobre el azar y el destino de una gran colaboradora que es la artista Ivonne Sánchez Barea.

Los ejemplos para algunos pueden no decir o comprobar nada, más cuando no se consi­deran o se creen confusos los postulados teóricos a los que se ha llegado y por lo tanto los ejemplos también se convierten en confusos e inválidos puesto que no se ha tomado atención al análisis metodológico de cada acontecer. Aquí el lector tendrá que recapacitar en los capí­tulos anteriores para tenerlos en cuenta en la interrelación de los hechos ocurridos en la his­toria en donde hace parte la psicología de la vida cotidiana y de otros sucesos que provienen del azar.

Ejemplos históricos del azar determinista

Moisés salvado de las aguas. En la tradición Judía aparece Moisés. La palabra “mose” significa en egipcio “el que nació” o “el nacido”; más adelante “se traduce” como el “nacido de las aguas” o “de los juncos”, pues al niño se le ubicó en una cesta de junco y se le arrojó al Nilo en que a sus orillas abundaban y abundan los juncales. Esta costumbre y luego también aparece en los sumerios; un rey sumerio provino de ese mismo origen un milenio antes que Moisés. He aquí el origen de un mito, el niño abandonado que es salvado de la muerte, recogi­do y luego se convierte en rey. Se llama “salvado de las aguas” porque el faraón posiblemente a causa de la superpoblación del pueblo hebreo y por temor a él, mandó matar a todos los primogénitos israelitas. La palabra Moisés tiene la connotación de “niño y de cesta”. Moisés fue recogido por la hija del faraón Ramsés el Grande, al cual educó en la corte, destacando su talento y valor; finalmente reconoce su origen judío y se enfrenta al propio faraón. Aquí viene la pregunta: ¿cómo se considera Moisés judío? ¿Sería que ya había sido circuncidado inmediatamente después de nacido? De todas formas ya estaba determinado y así fue toda una línea de su destino o “su destino estaba escrito”. El faraón Merneptah, cuarto rey de la XIX dinastía, hijo de Ramsés II el Grande, según los historiadores del Antiguo Testamento fue el que presenció el Éxodo judaico; sin embargo, en la Biblia, Antiguo Testamento, aparece que el faraón murió ahogado al intentar atravesar el mar rojo en persecución de Moisés y su pue­blo, a la vez que la momia de Merneptah fue hallada en otro lugar encontrándose que murió por calcificación de las arterias.

Algunos exégetas del Génesis se preguntan si en realidad Moisés era egipcio y no judío sino un príncipe o sacerdote con deseos de ser el líder de la religión hebraica bajo la influencia del culto solar del dios único Athon. Es necesario hacer hincapié cómo el cuerpo de seguridad personal de Moisés en el palacio del faraón predominaba como una casta sacerdotal con el monopolio de los ritos y la custodia del tabernáculo y de allí el templo móvil y el “arca de la alianza” con los libros sagrados. A la vez, la crónica de Flavio Josefo explicita que Moi­sés era un jefe militar egipcio que intervino en la victoria de la campaña militar en Etiopía y durante esa época fue cuando descubre la zarza ardiente y a Yávéh. Cuando se dice que Moisés era tartamudo, era posible porque no hablaba judío sino egipcio. En los textos sobre Moisés se habla de que se comunica con Dios en forma verbal y la zarza o arbusto en llamas puede interpretarse como una descarga eléctrica por un rayo o por electricidad estática que pudo originar el fuego y producir en Moisés una disociación transitoria y la voz oída es el de la propia conciencia que le dijo: “oiga, o Israel, el señor nuestro Dios, el señor es Uno”; entiéndase esta frase como una necesidad de fusión, de unidad de la mente y de tener una au­toridad paterna de Moisés y su pueblo, ante la disociación en que estaban los judíos en Egipto con el politeísmo. De todas maneras las palabras de Moisés y la capacidad de él mismo de hipnotizar, sugestionar al pueblo era evidente; de ahí el maná (copas de vegetales), la vara mágica convertida en serpiente y la misma para sacar agua de la roca. Entiéndase aquí que los egipcios en ese tiempo practicaban la magia, la sugestión, la hipnosis. Por lo expuesto Moisés bien pudo ser sacerdote egipcio de la escuela de “On” templo dedicado al dios Athon coetanio del faraón iluminado con los deseos de crear un pueblo, una religión y una nación prometiéndoles encontrar la tierra prometida por Dios de agua, leche y miel.

De todas formas Moisés salva al pueblo judío mas se subleva y para algunos en el éxodo éste es asesinado como él mismo asesinó a un egipcio que maltrataba a un judío. Toda esta historia pertenece a un azar o a un determinismo incluyendo la subida de Moisés al Monte del Sinaí en donde se le dan las “tablas de la ley” de Jehová. De una u otra manera, todos estos hechos son descritos e interpretados por la historia, y actualmente les damos interpre­taciones lógicas. ¿Por qué la hija del faraón encontró a este personaje en las aguas del Nilo? Y ¿por qué ocurrieron todos los hechos del éxodo? Las respuestas pueden ser múltiples, sin embargo, podemos ordenarlas con un hilo conductor como lo ha hecho el pueblo de Judá para darle un sentido y origen y así un principio de causalidad. Aquí nos encontramos al final de estos textos con grandes enigmas del Antiguo Testamento en que la religión y las creencias pueden estar antes, en y después de la ciencia o, más acá o más allá de la misma. Aún más se ha querido introducir la creencia de los extraterrestres que ya estuvieron antes, en y después de Moisés; esto sólo son suposiciones provenientes del pensamiento mágico omnipotente y el deseo de ubicar una causalidad en un tercero.

El caso de José y el Faraón. Dentro de estos textos se encontrará que en la historia del pueblo judío está antes “Jacob-Israel” y sus doce hijos, de los cuales descienden las doce tribus de Israel. Uno de los hijos José hijo de Raquel y preferido de Jacob es envidiado por sus hermanos, es vendido como esclavo a los egipcios y luego tratado de ser seducido por la mujer de Potifar y sin poder demostrar su inocencia, es puesto en prisión; sin embargo, tiene el don de la interpretación de los sueños lo cual hace con dos de sus compañeros de prisión y luego es llamado por el faraón para interpretarle el sueño de las siete vacas flacas y siete vacas gordas, por lo cual es nombrado “el emir” con poderes en Egipto y para premiarlo Po­tifar le da a una de sus hijas como esposa, Asenet de la cual tuvo dos hijos Manasés y Efraím. Resulta que los hermanos durante la época de las siete vacas flacas van de Canaán a Egipto, a comprar trigo, y, se encuentran con su hermano José el cual les pone varias pruebas, les vende las provisiones y hace que su padre “Jacob- Israel” vaya a Egipto con el compromiso de que cuando muera sus cenizas serán llevadas a Canaán. Aquí se encuentra que la historia se repite: “José salva a Egipto de la hambruna y luego muchos años más tarde Moisés descendiente de la tribu de Levi es líder del éxodo”.

Aquí cabe la pregunta: ¿era el destino que apareciera José y todos los vectores que ocasio­naron su venta como esclavo y luego ascender a Emir de Egipto por su capacidad de interpre­tación de los sueños? ¿Esa fue la causalidad y determinación de todo su destino? o ya estaba todo predeterminado?, o ¿el azar y el determinismo confluyeron en el personaje y su propia vida y destino el cual se relaciona con la familia?; y, también ¿hasta qué punto el pueblo de Israel y el egipcio es determinado en los 14 años por la interpretación del sueño hecho por José? La pregunta la dejo sin respuesta.

Esquilo. En el año 450 a.C., al célebre Esquilo autor de parte de la tragedia griega, le cayó del cielo una tortuga que rompió su cráneo; el animal había sido soltado por un águila para partir el caparazón y poderla comer, (¿será que el águila equivocó la cabeza calva de Esquilo tomándola como una piedra?). Este último hecho me recuerda cómo en el Siglo XX, por los años 40 el señor “T” pasaba frente a la Catedral de Santafé de Bogotá; caminaba lentamente y en el preciso momento que pasaba por la puerta cayó una gran piedra en su cabeza lo cual produjo su muerte; nadie tiró la piedra, puesto que no había persona alguna; ¿qué determinó la caída de la piedra en ese preciso momento para encontrar la muerte del señor T? ¿Casua­lidad, destino o azar?

Arquímedes. Arquímedes, fue un matemático griego, quien inventó un método para de­terminar el volumen de un objeto. De acuerdo a un escritor y arquitecto de la Roma antigua, llamado Marco Vitruvio una nueva corona en forma triunfal había sido fabricada para Hierón II, tirano gobernador de Siracusa, el cual le pidió a Arquímedes comprobara si la corona es­taba hecha de oro sólido o si un orfebre deshonesto le había agregado plata (425). Arquímedes tenía que resolver el problema sin dañar la corona, de tal manera que no podía fundirla y convertirla en un cuerpo regular para calcular su densidad.

Encontrándose en los baños públicos se dio cuenta que su cuerpo era afectado por una fuerza ascendente la cual aumentaba hasta un máximo que se producía cuando se en­contraba completamente sumergido. Arquímedes reconoció el valor de esta observación, salió de la bañera y tal como estaba corrió por las calles gritando “¡Eureka!” (en griego anti­guo: “εὕρηκα!,” que significa “¡Lo he encontrado!). Su experimento demostró que el des­plazamiento del agua permite el cálculo exacto del volumen de un cuerpo, ya que el peso del volumen del agua desplazada es precisamente la pérdida de peso que experimenta el cuerpo cuando se halla sumergido. He aquí el principio de Arquímedes” que se encontró gracias a un azar determinista.

Newton y la manzana. Otro hecho entre los múltiples de la vida cotidiana han ocurrido y ocurren es el de Isaac Newton quien sentado en una tarde debajo de un manzano ve caer la manzana y se le ocurre preguntarse ¿qué fuerza es la que atrajo la caída de la manzana? Y así descubre la fuerza y calcula la fuerza de la gravedad. ¿Será que tuvo que suceder la caída de la manzana para que tuviera la ocurrencia del cálculo del peso de la manzana y la fuerza de la gravedad? ¿Acaso si no hubiese caído la manzana no se hubiera descubierto la fuerza de la gravedad? La respuesta surge como obvia, la caída fue un accidente por fuerzas presentes y la ocurrencia de Newton vino en ese momento para cuestionarse el fenómeno más la manzana seguramente no estaba determinada que cayera en ese momento preciso para que Newton hi­ciera sus preguntas y cálculos. Lo que sí se puede entender era que el hecho de la caída de la manzana por el azar estaba conectado por un determinismo en Newton y su mente ya estaba predispuesta para el cuestionamiento y sus respuestas. (¿Fue el episodio de la manzana un invento o fue la asociación de un hecho con otro la responsable?)

Li Po. Fue uno de los grandes poetas de China. “El llamado poeta inmortal estaba ebrio la noche del año 762 d.C., cuando cruzaba el río Yang-tse. En medio de la confusión alcohólica, vio el reflejo de la luna en el agua y decidió saltar para darle un abrazo al inspirador astro. Murió ahogado”.

Hans Steininger. Hombre austriaco, quien en 1567 se había vuelto ilustre por tener la barba más larga del mundo. Por el afán de querer huir de un incendio, salió corriendo, se pisó la larga chivera y se partió el cuello, muriendo en el accidente.

Isadora Duncan. Madre de la danza moderna, en 1927 recorría las calles de Niza, Fran­cia, en su auto deportivo Bugatti conducido por un chofer, cuando su bufanda se enredó en una de las ruedas traseras. Duncan salió expulsada del auto y fue arrastrada algunos metros. Luego se comprobó que había muerto por estrangulación.

Bobby Leach. En 1911, fue uno de los pocos intrépidos que logró sobrevivir a la aventura suicida de lanzarse en un barril a las cataratas del Niágara; murió después de resbalarse en la calle al pisar una cáscara de naranja. La caída le produjo una ruptura tan seria en la pierna, que los médicos decidieron amputarla, la cirugía se complicó y Leach murió.


424 Se dice también por “serendipatía” (se busca algo y se encuentra algo diferentes y por lo general mayor).
425 Vitruvius M., (1997). “Los dies libros de arquitectura”, Madrid: Alianza.

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