XX. Consideraciones y Comentarios Generales Síntesis y Conclusiones

Destino como Problemática de la Existencia

Ningún investigador ha llegado a ubicar en una sola causa el auge o la aparición de historiadores, filósofos, poetas, arquitectos, escultores, artistas y científicos en general o matemáticos en particular, como en los griegos. Pienso que no es una sola causa sino una multiplicidad de hechos ocurridos los cuales, en el caso de los griegos dieron origen para apa­recer la posibilidad de poder pensar o reflexionar antes o después del actuar del otro, para así convertirse en una base importante de las culturas posteriores. A la vez, no podemos olvidar que los griegos tuvieron la herencia de los habitantes de Anatolia, de los Sumerios y Egipcios; cada uno de ellos, dejaron sus huellas o improntas con respecto al futuro de la vida y que se fueron fraguando con el tiempo dentro de las culturas.

Pensemos que cuando todo se organiza en una estructura dentro de este contexto de esta obra, solo se requiere del “azar determinista” para que se desencadene un hecho histórico. Los hechos se producen en espacios histórico-socio-político-económico-culturales determinados; ya sea en accidentes naturales, conflictos, guerras, invasiones, descubrimientos, conquistas, etc. Aquí también influyen las leyes de la complejidad y del caos, así como del azar (si es que existen o las podemos formular a través de la matemática compleja), del determinismo e indeterminismo y de la probabilidad.

Es bien conocido por filósofos y científicos de distinta índole como el hombre está sujeto a influencias del medio ambiente y aún más, éste último puede influir en alteraciones gené­ticas inducidas por el aprendizaje, dando lugar a cambios en los patrones de las conexiones neuronales. Esto fue demostrado por ER. Kandel, 1998, quien por tal investigación obtuvo el premio Nobel (582).

Reflexionemos cómo el hombre y su pensamiento no parte solamente de un factor sino de varios fenómenos y hechos que luego confluyen para la construcción del mismo así como de los errores que pueden ocasionar; dentro de todos estos factores, están los de las neurocien­cias, neuro-físico-químicas y su relación con la física ondulatoria (giros “spins”, trabajo en red networks”, bucles o torcidos “twist”). Por lo expresado nos encontramos con el determinismo, el azar, la probabilidad, la materia y energía como una unidad; todas ellas con sus leyes y constantes y a la vez con las ecuaciones y los cálculos de computación (con los cuales se puede probar la existencia de los mismos). Para muchos es difícil aceptar esta interrelación del azar y el determinismo, porque si lo pensamos en forma superficial y sen­cilla se llega a una paradoja y/o a la contradicción y a la simplicidad haciendo la siguiente aseveración: o existe el azar o el determinismo, pues se supone que los dos no pueden estar presentes al mismo tiempo porque son contradictorios; mas si es factible de ser secuenciales he ahí la paradoja como lo es la vida y la muerte al mismo tiempo. Cuando nos parcializamos, nos ubicamos en una sola posición o es blanco o es negro, o, es azar (o casualidad) o está determinado por una causalidad.

Esto ocurre cuando tomamos partido; de igual manera a lo que ocurre con el “” y el “no”, el “bien y el mal”, el “consciente e inconsciente”, el “es y no es”; porque o “se es o no se es”, o “es sí o es no”, o “está el bien o está el mal”, o “es positivo o negativo”; estas son posiciones polarizantes y radicalistas, las cuales si bien sí existen y se entienden más clara­mente, porque son “blanco o negro” y no nos confundimos en una ancha franja de los grises y colores; ocurre que existe una interrelación de acuerdo a la perspectiva o según los ángulos con que se observen los hechos; por ejemplo, un auditorio dividido en dos partes: derecha e izquierda, se clasifica estas últimas posiciones mirando hacia el frente y teniendo como punto de relación nuestra orientación corporal (derecha e izquierda), más si el sujeto se va adelante, da la vuelta y mira al auditorio la orientación es a la inversa, la izquierda es a la derecha y la derecha es la izquierda, de acuerdo a su orientación corporal. De la misma forma podemos valorar las ideologías políticas, los distintos valores, o las diferentes funciones teniendo en cuenta la observación témporo espacial, más cuando existen entre ellas una interrelación de las mismas. Esto que parece obvio y superficial, es importante tenerlo presente para compren­der los hechos mentales y los biológicos; además actualmente el estudio en cualquier ciencia se realiza con la perspectiva multidisciplinaria para ver el conjunto y no solo las partes, las cuales son importantes y están presentes en la investigación y por ende así serán las interpre­taciones y explicaciones. Acontece que cuando nos situamos en esta posición podemos entrar en el campo de las analogías, estas nunca son exactas en su totalidad y sólo ofrece ciertas correspondencias amplias y fundamentales. Estos conceptos deben aplicarse a cualquiera de los hechos descritos y encontrados a través de la historia del hombre; sin embargo, no pode­mos cerrarnos a un solo postulado y olvidar que existe una interrelación de fenómenos y el ya postulado “azar determinista”.

Unos y otros tienen sus constantes, leyes, el efecto túnel, las actividades neuronales y la energía en las reacciones químicas, su captación, reservorio, transporte y conformación en enzimas las cuales se comportan en el macro y microcosmos con y en sus distintas manifesta­ciones; de tal forma, el hombre se pone en relación con su medio ambiente y con el cosmos; al mismo tiempo que aquel, (el hombre) es proveniente de toda una multiplicidad factorial de hechos que se interrelacionan en el tiempo (evolución, involución) y su fin, es aquel del cual hace parte el cosmos; y, una particular característica estaría la consciencia con todos sus fac­tores electro físicos, químicos y biológicos, así como las leyes de causalidad e interrelaciones atómicas y por lo tanto con el determinismo e indeterminismo y el azar o aleatoriedad.

¿De qué trata esta obra más allá de su título? La respuesta sintética y concreta podría surgir o ubicarla en el hecho de todo lo que ocurre en el ser humano y es lo que marca su esencia en la que participan las paradojas del determinismo-indeterminismo y el azar; todo esto acaece en la cotidianidad del hombre, dentro de la posibilidad y probabilidad del error o de la exactitud, de la credulidad e incredulidad, en toda esta multiplicidad de información en la que nos vemos abocados los seres humanos y que en ocasiones nos invade y nos puede disociar de lo puntual. Lo que persigue más este texto son cuestionamientos y hechos o fe­nómenos psíquicos, en los cuales participa el azar y el determinismo en la consciencia del aparato mental, y en las decisiones; de ahí también la voluntad, la libertad, la necesidad, la probabilidad y la responsabilidad de cada quien, y, a la vez, el lazo del destino.

Obviamente los argumentos que expongo pertenecen en parte a una posición de atrevi­miento que sólo me compromete a mí mismo. De tal forma, asumo la responsabilidad con la consciencia de ser consciente de lo expuesto. Así llego con estas reflexiones a que los estu­diosos sobre estos temas mediten, hagan más estudios del ser humano y de su mundo interno y externo (medio ambiente y en nuestro universo) en el cual participa lo real y lo fantástico, con los múltiples referentes que hacen compleja la mente y el cuerpo, así la materia-energía y el espacio-tiempo.

Espero del lector su paciencia, su crítica y a la vez que puedan ir un poco más allá del subjetivismo para confrontar sus identificaciones o no, con los atractores psíquicos que están presentes en el mundo interno. Este recorrido, en este camino del conocimiento, no ha sido fácil pues me he encontrado con múltiples cegueras, de las cuales he querido escapar o mejor superar con ansias de ver algo que está más allá; pienso que he tratado de acercarme algo mas a la complejidad humana con la curiosidad del investigador insatisfecho del conocimiento; además confío que mis ideas las cuales nacieron de la fragua del análisis crezcan, se desarro­llen, se reproduzcan para crear nuevos conceptos que muestren el camino de la verdad y de la vida en sus distintas vicisitudes en que también se encuentran el principio y el fin de la vida a la muerte o la trasformación de la existencia.

El lector se podrá preguntar si todos estos textos sólo hacen examinar y juzgar sobre la incertidumbre de lo positivo y negativo, del conocimiento y desconocimiento, del consciente y el inconsciente, y a la vez de la incógnita que nos acecha a cada instante en el entendimiento del origen del hombre y del cosmos, como otra participación del determinismo y del azar.

¿Por qué incluyo en los textos al azar después del determinismo? La respuesta es por que partimos de que el hombre vino de un “determinismo en donde participó el azar” o “del azar determinista”; esto implica aceptar la naturaleza con todas sus vicisitudes, en el desarrollo y evolución de las especies, lo cual incluye los accidentes (mutaciones) y la propia necesidad de la naturaleza.

Esta misma necesidad de la naturaleza llevó a que el hombre alcanzara un alto grado de evolución llegando a ser pensante con múltiples funciones que lo capacitó para meditar, anali­zar y resolver lo que la conciencia decide sin negar nuestras reacciones instintivas. Sin embar­go hay que tener en cuenta que en la historia han existido seres mucho más pensantes con otra escala de valores, con otras metas, con otras necesidades distintas más allá del pensamiento y guiadas por el equilibrio y la armonía. Esto lo podemos comprobar en milenios atrás en don­de se han distinguido algunos hombres fuera de lo común; esto no se refiere a la inteligencia superior o a la genialidad, sino a seres con actitud de ver, entender y comprender al mundo en dimensiones diferentes; aquí entran seres místicos, artistas, genios, filósofos, pensadores, teósofos y líderes del bien, para los cuales después del conocimiento del aquí-ahora, está el mas allá cósmico en donde se integra la humanidad en el Todo. Desafortunadamente el hom­bre todavía no ha hecho consciencia de todos sus potenciales más aun a veces no reflexiona de cómo la humanidad continúa en su evolución y cambio, como otra posibilidad y esperanza.

Otra pregunta que surge es si ¿podrán existir seres o entes más allá del sentimiento, pen­samiento y de la conducta reactiva? Si esto es cierto estaríamos fuera del sistema solar y el hombre por ahora tendrá que permanecer y pertenecer a su propia identidad. Ese es su desti­no, su determinismo y su azar; cuando pueda salir de este sistema entrará en otro controlado o manejado por otras fuerzas ya conocidas (gravitacionales, electromagnéticas y nucleares), las cuales son las hasta ahora conocidas y probadas científicamente; sin embargo aceptemos como es factible la presencia de fuerzas desconocidas que pertenecen al cosmos con otras ordenaciones distintas y entre ellas las temporo-espaciales; es así también como podemos pensar en la posibilidad de entrar a otras dimensiones (témporo-espaciales) con sentidos y significados diferentes. Todo esto es posible que tenga una connotación sobrenatural, para­normal, extraterrestre y es entonces cuando es factible pensar que estamos o entramos en la franja de la ciencia ficción o en otras dimensiones témporo espaciales, en que la presencia de entes distintos puedan organizarse en otra forma o aun semejante con una conciencia diferen­te o igual como lo son los supuestos mundos en que nuestra imaginación es capaz de llegar a proyectar.

Todos estos textos nos llevan a contextualizar, concebir y a ubicarnos en lo conocido y en lo desconocido, en el concepto de espacios dentro de los espacios y de múltiples dimensiones macro, micro, nano universos (universos paralelos) y aún en tiempos múltiples, a la vez que de una pluralidad de funciones desconocidas y de lo que actualmente denominamos “varia­bles ocultas” pertenecientes a las partículas cuánticas; es decir, “propiedades intrínsecas que son específicas y definidas para cada partícula y que supone la existencia con parámetros desconocidos, pero que son responsables de las propiedades estadísticas de la mecánica cuántica”, (Sánchez Medina G., 2009)


582 Los esquemas referenciales de las neurociencias parten de la relación cerebro mente, y en es­pecial de cinco principios, según Eric R. Kandel (1998). El primero se inicia a partir de la estructura genética, con las proteínas que determinan los patrones de interconexión entre las neuronas y sus funcionamientos. El segundo con la alteración de la genética, lo que no explica todas las variantes de las enfermedades mentales; de tal manera, los factores sociales y el desarrollo del individuo contribu­yen de manera importante en las enfermedades mentales. Así mismo, el aprendizaje y los trastornos de conducta pueden observarse como alteraciones en la expresión genética. Todos estos nutren la expresión de la naturaleza. El tercer principio se refiere a que la alteración genética inducida por el aprendizaje, da lugar a cambios en los patrones de las conexiones neuronales. El cuarto alu­de a cómo todos los procesos mentales se derivan de operaciones cerebrales; de tal manera, lo mental es el producto de la función del cerebro. El quinto principio menciona cómo las psicote­rapias tienen efecto a largo plazo en cambios en la conducta, y posiblemente en el aprendizaje, produciendo cambios en la expresión genética, en las conexiones sinápticas y en modificaciones estructurales en las variaciones anatómicas de las interconexiones entre las células nerviosas del cerebro, con sus límites naturales, (Kandel, E., 1998).

 

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