Capacidad Predictiva del Cerebro

Capacidad Predictiva del Cerebro

De otra parte, en el Instituto de Ciencias Cognitivas de Lyon en Francia, en el año 2003 (69) se descubrió una onda cerebral llamada “onda cerebral que rige el movimiento” o po­tencial de rapidez, el cual se registra antes que el movimiento sea observado; estas precisio­nes se hicieron a través de la actividad EEG, lo que da a entender que el cerebro, o mejor los circuitos cerebrales desencadenan actividades neuronales antes del movimiento esperado; esto nos lleva a pensar y entender que las funciones cerebrales tendrían dos fases: una de es­pera y otra después de respuesta activa (movimiento); es decir, que la actividad neuronal se despierta a través de una fase anterior y no como una simple reacción estímulo respuesta con condicionamiento y adaptación. Sin embargo, todo el sistema neuronal ya está programado a través de millones de años de estímulos y respuestas en donde intervienen la adaptación y el aprendizaje, condicionando todo el sistema. Las investigaciones que se han hecho con respecto a este aspecto de las dos fases, se han realizado por medio de las pruebas de con­traste que nos muestran la tonalidad del azul al violeta, registradas en las regiones motrices cerebrales.

De esto se deduce la capacidad predictiva del cerebro humano, lo que podría asimilarse a cómo ésta se estableció después de la experiencia, encontrando que primero fueron la sen­sopercepción, la representación e imaginación y luego las significaciones y los sentidos de la consciencia, la decisión y la acción. Estos puntos todavía siguen siendo discutidos e investigados por las neurociencias; luego es muy posible que sea así, puesto que en los ani­males no hay significación, mas sí sensopercepción y representación. (70).

He aquí también la comprensión del “azar determinístico” o el determinismo físico-quí­mico-molecular proveniente de la necesidad de interrelación de sistemas para o al servicio de la evolución, de la adaptación y por ende de las diferentes transformaciones con nuevas construcciones funcionales dentro del proceso de ordenación.

Orden, Desorden, Complejidad y La Supuesta Lógica Inconsciente

El universo se concibe en un equilibrio dinámico entre el orden y el desorden; el prime­ro, como la palabra orden nos lo indica, se refiere a la manera de estar colocadas las cosas (materia-energía) o sucederse en el espacio o en el tiempo cuando están sujetas a una regla o norma. En esta concepción hay una secuencia de la materia y de la energía con equilibrios o armonías dinámicas que integran un conjunto. El término “orden” se utiliza en forma distinta en el mundo externo cosmológico o en el mundo terrestre, físico, químico, genético, físico, psicológico y económico social. Cuando no existe el orden vienen el desorden, la confusión, hasta llegar al caos para luego nuevamente constituirse un nuevo orden.

Por lo general se le ha achacado a una “ley del orden” y se ubica aquella como proce­dente del concepto de la supuesta Providencia (Divinidad o Dios), es decir a una concepción teológica perteneciente al pensamiento limitado, explicativo, simple, mágico y omnipotente y fuera de la ciencia; por lo tanto sería un error mezclar lo teológico con lo científico (71) que tiene la capacidad de la organización de establecer un orden absoluto y/o armónico; sin embargo, no se puede reducir esto a una organización y construcción simple del ser humano sino a una multiplicidad de organizaciones en donde participan la materia y la energía, la complejidad, el caos, el azar, o lo aleatorio, o lo desconocido y obviamente que produce in­certidumbre, indeterminación (véase aquí el principio de incertidumbre de Heisenberg), y aun hay que contemplar el determinismo físico con sus leyes específicas de los fenómenos hasta ahora conocidos. Aun se ha llegado a concebir esa fuerza unitaria que pasa del hueco negro a la explosión de estrellas y galaxias como autosuficiente, auto-reproductora de universos a partir de las interacciones, trasformaciones complejizaciones, desarrollos, destrucciones, decadencias y nuevas construcciones. Así llegamos a un infinito de posibilidades, de princi­pios de causalidad y consecuencias, a la vez que a la posibilidad de uno sólo, al cual deseamos darle nombre para identificarlo; de tal forma existe algún cambio y nos acercamos a esa gran frontera de la materia y antimateria, de la energía y antienergía y del ser y no ser, del todo y de la nada, del principio y fin, de uno e infinito, ya anotado en otra parte (72).

Volviendo a nuestro “concepto del cerebro-mente”, ya estamos planteando toda una “or­denación cerebral y mental” en donde interviene la ya consabida razón, la lógica estructurada o programada o diseñada desde la física y química clásica hasta la física y química cuántica. El hombre, a la vez, no podrá eliminar el desorden y tampoco controlar el orden natural del universo en el macro o microcosmos, mas sí lo intenta a través de instrumentos de la lógica, y de ahí que “construye dialógicas o bilógicas”; es decir, dos lógicas paralelas y aun tres al tiempo que pueden intervenir en las interrelaciones cuerpo mente, cerebro-mente y medio ambiente. Así, a través de los siglos, se llegó al Siglo XX cuando en diferentes partes del mundo occidental, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, aparecían la conjugación de pensa­mientos científicos para integrar el conocimiento médico psiquiátrico con el filosófico, el lógico, el matemático, el biológico, las neurociencias y el psicoanálisis; así fue como apa­recieron Bion e Ignacio Matte Blanco utilizando los modelos lógicos de Bertrand Russell y los ya enumerados en los textos anteriores basados en distintas categorías pero aplicadas al mundo interno cognitivo y al inconsciente, así como a la realidad; de tal manera, se construyó el “modelo bilógico” (dos lógicas) que articulaban los fenómenos psicopatológicos, la lógica matemática, los fenómenos de la neurociencia y los postulados de las posiciones descritas por Melanie Klein (post freudiano y post kleiniano), no sin tener muy en cuenta el ya conocido proceso primario inconsciente irracional; y el proceso secundario lógico racional (73); por su parte, el proceso primario fluye de la energía psíquica libre que pasa a través de una repre­sentación a otra según sus mecanismos, especialmente la condensación y el desplazamiento, en los cuales opera la simetría (74).


69 James M Kilner; Claudia Vargas; Sylvie Duval; Sarah-Jayne Blakemore; Angela Sirigu “Motor activation prior to observation of a predicted movement”, Nature neuroscience 7, 1299-1301, Publisher online 21 no­vember 2004.
70 Ver Cerebro-Mente. El pensamiento cuántico, 2009, G. Sánchez Medina y J. Márquez Díaz.
71 Personalmente no pretendo penetrar en el campo de lo teológico y dejo a los versados del tema en su libre discusión; sin embargo Einstein decía: “La religión sin la ciencia estará ciega y la ciencia sin la religión estará coja”. Marzo de 1923, visita a España.
72 Op. cit., Sánchez Medina G., 2009, pág. 500 y sig.
73 “Aquí quizás se podría destacar que existen modelos dentro de los parámetros científicos, sin incluir los teológicos en que también opera “una lógica”; el científico y el teólogo en sus dos campos diferentes ob­servan el mismo mundo. ·Es de anotar cómo es necesario que las palabras tengan significados exactos y no ambiguos para evitar confusiones y poder “medir” las fuerzas de ambos campos; la exactitud del significado de la palabra fue por lo que luchó Wittgenstein”. (De Francisco A., 2010 [en su comentario]).
74 Estas ideas han sido elaboradas concienzudamente por el médico psicoanalista colombiano Santiago Ba­rrios Velásquez, en especial en su trabajo: “Introducción a la bilógica acompañada de aplicación clínica, con consideraciones sobre el proceso analítico y la neurociencia”, 2006 Rev. Soc. Col. de Psicoan, Bogotá, Colombia Vol. 31, No. 2/3, pp. 363-380.

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