El “ser y no ser”, el determinismo y el azar en el Quijote

determinismo y el azar en el Quijote

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

A la vez Miguel de Cervantes Saavedra en su obra El Quijote aparece: “Caballero de la ardiente espada … porque con ser de aquella generación gigántea … que hacía hacerse caballero andante (…) ya le pareció a don Quijote que era bien salir de tanta ociosidad como la que en aquel castillo tenía, que imaginaba ser grande falta que su persona hacía, el dejarse estar encerrado (…) Respondió Sancho … no son gigantes sino molinos de viento (…) Todo sin duda alguna … cae …” y en la última línea del Quijote, Cervantes escribe: “… libros de caballería que por las de mi verdadero don Quijote van ya tropezando y han de caer del todo sin duda alguna”.

Al reflexionar sobre los textos del Quijote, nos encontramos con que el personaje “sale de un encierro, un ocio y de un silencio” (un autismo, una introversión) para luego irse hacia fuera, imaginar, pensar, hablar y actuar, con sus deseos omnipotentes y al mismo tiempo con la realidad de Sancho. Sin embargo, “todo sin duda alguna cae”. He ahí “el determinismo”, el destino, el fin, no sin antes pasar por toda la imaginación fantasmagó­rica y de la vida cotidiana en donde a cada instante aparece “el azar”.

En Don Quijote, el personaje representa la fantasía en contraposición con la realidad, también se puede vislumbrar no el odio llevado a la violencia sádica o masoquista, sino el resentimiento del hombre contra la mujer. Don Quijote realmente nunca hace el amor más sí la fantasía de un amor ideal; su fantasía está siempre en las aventuras caballerescas, destru­yendo y dando muerte a enemigos fantasmas en los molinos de viento, vengando ultrajes o enderezando entuertos.

Quizás se podría decir que Cervantes solo deseó mostrar que era más fácil pelear con la fantasía que con la realidad. Don Quijote, hombre austero, esquizoide, huraño, realmente no amaba genitalmente sino se asentaba en sus ideales los cuales estaban fundados en su justicia; narcisísticamente solo quería el triunfo para él, sin pensar en el otro, en el “tu” o en el “nosotros”.

Su amor por la aventura era un amor desviado y sus fantasías eran desexualizadas, quizás porque así, anulando el sexo, podía acercarse a la mujer; es por eso por lo que Dulcinea aparece como un amor platónico, de adolescente, desexualizado, inmaduro, pregenital y, por último, destinado al fracaso, a la frustración y al dolor.

Don Qui­jote quizás es el prototipo del personaje de la soledad; solo podía acompañarse de la realidad de Sancho, con quien debía pelear por medio de sus juegos fantasmagóricos. Por todo esto, Don Quijote no es el prototipo del hombre que ama en la realidad y a la realidad, en el cual sí podemos encontrar el amor en sus diferentes niveles humanos.

En realidad en los personajes de Cervantes el Quijote y Sancho Panza son “el ser y no ser”, o se fantasea o se vive en la realidad, o soñamos o vivimos; y finalmente el Quijote acaba en la muerte sin haber amado sino haber pensado en sus mismos ideales, esa era su verdad.

Cervantes en el capítulo I del Quijote escribe: “…es pues, de saber que este sobre dicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año) se daba a leer libros de ca­ballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aún administración de su hacienda…”.

Más adelante escribe: La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera, mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura”. En el capítulo V escribe: “Mire vuestra merced señor, ¡pecador de mí!, que yo no soy Don Rodrigo de Narváez, ni el marqués de Mantua, sino Pedro Alonso su vecino, ni vuestra merced es Baldovinos, ni Abindarráez, sino el honrado hidalgo del señor Quijano. – Yo sé quién soy, respondió Don Quijote, y sé que puedo ser no solo los que he dicho, sino todos los doce Pares de Francia”. He aquí en todos estos textos la identidad del ser.

Parecería que no duda, no hay ambivalencia ante el deseo de ser lo que es y no lo que plantea Shakes­peare en Hamlet. Sin embargo, en el capítulo XXI escribe: “– Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de las ciencias todas, especialmente aquel que dice: ‘Donde una puerta se cierra otra se abre” y más adelante Don Quijote habla así: “… y en caso de duda, hasta estar mejor informado, digo que los trueques si es que tienes dellos necesidad extrema”.

Más adelante aparece: “… que después que me puso aquel áspero mandamiento del silencio…”. He ahí la alternativa para conocer la verdad en la ciencia y en el refrán de la experiencia. De una u otra manera, Cervantes aparece con la siguiente frase: “De manera que está la diferencia en que unos fueron que ya no son, y otros son que ya no fueron, y podría ser yo destos”.

He ahí la dualidad en donde plantea la temporalidad. En el mismo capítulo XXI aparece el siguiente texto en una respuesta de Sancho: “… no hay sino encomendarnos a Dios, y dejar correr la suerte por donde mejor lo encaminare”. He aquí dejar a la suerte o al destino el acontecer cotidiano o del ser.

En el capítulo XXIX aparece el siguiente texto: “… lo que es nuestro, pues está todavía en ser, y no se ha enajenado [‘como todavía está esa partida en ser, hoy estar en su ser ínte­gro, completo sin tocar’]”. Es decir la integridad de la identidad de sí mismo. En el capítulo XXXIV Cervantes escribe: “… no había yo de ir contra lo que debo ser quien soy,…”. Y en el capítulo XXXV: “… como diablos puede ser eso que decís, estando el gigante dos mil leguas de aquí?…”.

Dos capítulos más adelante aparece el siguiente texto: “… por que la misma que ayer, fui, me soy hoy”. En segunda parte Capítulo XVIII aparecen las siguientes líneas en diálogo de Don Lorenzo con Don Quijote que dice: “… Si mi fue tornarse a es, sin esperar más será o viniese el tiempo ya de lo que será después.

[Corríjase la puntuación, advirtiendo que si es optativo y que las palabras incursiva están sustantivadas]: ¡Si mi fue tornase á es/ sin esperar más será/ ó viniesese… La idea es: ¿ojala que lo que fue vuelva a ser y no se acabe, sin esperar a lo futuro, o que lo que ha de ser, sea luego. Es el deseo de uno que dolorosamente echa menos el tiempo pasado, y quisiera que volviera, y que viendo no ser esto posible se contenta a más no poder con que éste presente pase, y venga lo que ha de ser”. [Sigue:] “Cosas imposibles pido, pues volver el tiempo a ser, después que una vez ha sido [puntos suspensivos y con admiración] no hay en la tierra poder, que a tanto se haya extendido”.

Finalmente en el capítulo XLIX del Quijote, según mi opinión aparece el texto más importante dentro de éste contexto, que se analoga con el de William Shakespeare en Hamlet que dice: “… y no se burle nadie conmigo, porque somos o no somos…” (365).

Freud en sus diferentes obras planteó el juego, los sueños; la creatividad, el azar y el determinismo, el ser y no ser, así lo observamos en los siguientes textos: “Los delirios y sueños en ‘La Gradiva’ de W. Jensen; “Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci”; “El tema de los tres cofres”; “Un recuerdo infantil en poesía y verdad de Goethe”; “La creación poética y la fantasía”; “La cabeza de medusa”; “Caracteres psicopáticos en el escenario”; “Lo siniestro”; “Dostoievsky el parricidio”; “El Moisés de Miguel Ángel”; “Una neurosis demoníaca del Siglo XVII”; “Los sueños en el folklore”; “Sobre el sentido antitético de las voces primitivas”; “Psicoanálisis y telepatía”; “Sueños y telepatía”.

El “no”, está implícito; “el ser y no ser” también está implícito desde el comienzo hasta el fin de la obra (366).


365 Estos textos en parte aparecen en la obra: “El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes Saavedra Ediciones Castilla, Madrid, 1947 y en obra de Julio Cejadro y Frauca: “La lengua de Cervantes”. Gramática y Diccionario de la Lengua Castellana en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, tomo II, Madrid, 1906. Esta obra fue facilitada por el entrañable amigo y colega Dr. Rafael Sarmiento Montero a quien doy gracias y reconocimiento, pues su padre uno de los más connotados cervantinos y quien dejara este mundo acompañado de la obra de Cervantes, y Rafael su hijo, heredó en parte todo ese conocimiento. La negrilla es mía.
366 La temática sobre la creatividad, el arte y la psiquis fue ya desarrollada con cierta extensión en la obra del autor: “Creación, arte y psiquis” en el año 2004.

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