Carcinoma Oral Trasplantable para Bioensayos, Metástasis

Metástasis

Queda mucho por trabajar en el campo de METÁSTASIS. En el presente modelo experimental, como puede apreciarse en la, este fenómeno de diseminación neoplásica borra la estructura anatómica pulmonar y hepática  en animales con trasplantes de más de 60 días y un volumen tumoral ,que si se tratara de un ser humano, se necesitaría, una cama para el paciente y otra para el tumor, lo que presume considerar un curioso equilibrio entre la agresión biológica y el hospedero. Estos hallazgos no coinciden con los de Meng y colaboradores (38), quienes han sido los únicos investigadores que hemos identificado en el manejo de tumores trasplantables, procedentes de cavidad oral. Ellos reportaron una baja metastización en sus estudios a pesar de haber empleado inmunosupresores al inicio de las siembras tumorales, fármacos que en nuestro modelo no es necesaria su utilización.

Al no tener antecedentes de otros experimentos similares, con neoplasias de estas características de inducción, localización anatómica, y mantenimiento “in vivo”, se procedió a la caracterización biológica del tumor ante la monoquimioterapia.

Uno de los problemas más importantes de la quimioterapia experimental es lograr establecer aquellas combinaciones de drogas, que puedan resultar perspectivas para el ensayo clínico, ya que con las drogas antitumorales existentes, pueden diseñarse muchas combinaciones cuyo ensayo clínico sería practicamente imposible realizar.

Desde este punto de vista, la quimioterapia experimental puede dar mucho en el sentido de facilitar el trabajo de establecimiento y evaluación de nuevas combinaciones de drogas, ya que esta debe ser una de las direcciones actuales de desarrollo, a pesar de la relativa escasez de investigaciones en este sentido.

Desde otro ángulo, el estudio paralelo de los esquemas quimioterapéuticos en experimentos y en la clínica, puede darnos información sobre aquellos modelos cuyo poder predictivo sea mejor (39).

En el presente experimento, partimos del principio de ensayar con CETA un modelo de monoquimioterapia, pues existe una premisa, la cual indica que las drogas a emplearse en la poliquimioterapia, deben ser efectivas en el tumor que tratamos, usadas estas por separado.

Atendiendo a los métodos quimioterapéuticos más empleados para neoplasias de la cavidad bucal (40), a fin de conocer el comportamiento de CETA ante los mismos, se seleccionó un agente alquilante, un antimetabolito, un antibiótico y el DDP con mecanismo de acción no bien definido.

Cómo el tratamiento con las drogas empleadas, logró una inhibición volumétrica del tumor.

Si analizamos 7 días después del trasplante la ICT y su relación con la sobrevida por grupo tratado (Tabla 1), vemos como todos los grupos presentaban animales vivos, excepto el grupo tratado con DDP, destacándose la CFM con un 55,5% de sobrevida en el día 60. Estos resultados difieren de similares estudios efectuados con el carcinoma de Lewis, en cuyos experimentos el CCNU resultó la droga más efectiva (41).

La respuesta al DDP no pensamos que pueda ser interpretada pasados los 30 días como un fenómeno de toxicidad, más bien nos orienta hacia la posibilidad de una inmunosupresión ocasionada por la propia actividad del producto ante la resistencia del tumor, lo que pudo ocurrir igualmente en otros grupos.

Estos resultados sugieren meditar sobre el problema actual de la quimioterapia oncológica. Las remisiones tumorales de algunos pacientes ha sido un logro indudable, pero aún queda una ardua labor, y es prolongar la sobrevida.

En nuestro diseño experimental empleamos un esquema de inmunización tumoral basado en la reinoculación con 28 días de diferencia, resultó evidente el carácter inmunogénico de CETA (Gráficos 5 y 6).

A pesar de las modificaciones observadas en la conducta biológica del tumor CETA las evidencias experimentales indican que aún no se han manifestado cambios antigénicos de superficie a través de genes regulatorios que enmascaren o anulen a los antígenos A, B y H, como sucede con varios tumores actualmente empleados en diferentes Sistemas de Tamizaje, que su inoculación y prendimiento resulta positivo en cualquier línea de roedores. La pérdida de los antígenos celulares de superficie puede ser la causante de la expresión potencial maligna de una neoplasia (42).

El tumor CETA resultó una neoplasia radiosensible empleándose dosis entre 2 y 6 Gy (Gráfico 9). Esta respuesta se evidenció con la inhibición del crecimiento de los tumores, siendo más patente con las mayores dosis empleadas en que apenas crecieron los mismos.

Desde hace varios años, se ha acumulado importante información sobre la expresión de los Receptores del Factor de Crecimiento Epidérmico (R-EGF) en el cáncer mamario humano y otras neoplasias, demostrando que su expresión se asocia con el grado de malignidad (43-47).

La expresión de R-EGF, constituye un pre-requisito molecular para su acción biológica, es por ello que se puso en ejecución este experimento, pues con anterioridad se había cuantificado la expresión de estos tipos de receptores en fracciones crudas de membranas de CETA, siguiendo la metodología de Macías y cols (48) (CETA = 48 fmoles/mg proteína).

Si comparamos la expresión de R-EGF por CETA, con tumores humanos mantenidos en ratones atímicos, que llegan a expresar hasta 1000 fmoles/mg proteína, entonces podemos clasificarlo como “de baja expresión” (49).

Considerando la hipótesis de que la expresión de receptores EGF(R-EGF), esté asociado con el grado de agresividad biológica del tumor, pudiera inferirse que el EGF desempeñe un rol importante en la regulación del crecimiento de los tumores malignos y la sobrevida de los animales trasplantados, atendiendo a que se trata de una molécula de acción moduladora en la división y multiplicación de células normales, lo que pudiera ampliar de esta forma el concepto de hormonodependencia. La verificación experimental de esta hipótesis requiere la modificación del comportamiento biológico de un tumor “in vivo”, por la administración del EGF.

En el modelo ensayado es probable que su baja expresión de R-EGF explique estos resultados, relacionados con la sobrevida de los animales observados en el Gráfico 10. Consideramos que la ampliación de bancos de tumores de revestimiento y la cuantificación (fmoles/mg proteína) de R-EGF en los mismos permitiría la verificación experimental de esta hipótesis en una más amplia casuística, lo que sin duda sería una interesante perspectiva hacia un novedoso esquema de tratamiento oncológico.

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