Sociología y Religión

La sociología de la religión no se quedó atrás en los estudios con respecto a cómo opera la organización social dentro de los conceptos de la religión primitiva con la creencia en el animismo; así es como hay una variedad de sociólogos que se ocuparon del tema; por ejem­plo, Feuerbach 1995 en su obra “La esencia del cristianismo”, afirma cómo la religión es una alienación con dogmas, liturgia y simbolología; Alexis de Tocqueville (1992) publicó “La democracia en América”; en la obra hace un análisis del catolicismo y protestantismos dentro de las sociedades democráticas y considera que es una forma de expresión de las necesida­des de libertad. Otros autores de gran nombre fueron Max Weber (1922), Emile Durkheim (1912), Ferdinand Tönnies (1924), E.B. Tylor (1903), y Ernst Troeltsch (1931) que hicieron estudios sobre el fenómeno de la interrelación de la sociedad y la religión. Téngase muy en cuenta cómo el primer grupo social fue constituido por la familia y ésta última fue proliferan­do y desmembrándose para luego conformar sociedades más grandes y luego volverse a reli­gar en un conjunto de creencias, ideologías y razones que le protegen, combinan lo racional con lo irracional en la búsqueda de respuestas globales del principio y fin del universo, de la vida y la muerte, de la naturaleza humana, del bien y el mal, de la moral y la conducta, de las ideologías políticas que tuvieron origen en creencias religiosas para establecer un orden cuyo supremo conductor debería estar en un soberano Divino Creador o Dios. Todas las civiliza­ciones tuvieron este tipo de secuencia y de evolución para llegar a una identidad; es decir de volverse idéntico, igual, identificándose en forma global y encontrando una ordenación social y un orden legislativo que los cohesionara para mantenerlo en una convivencia pacífica; sin embargo, esto no siempre fue posible y así fue como vinieron diferentes guerras incluyendo aquí las llamadas “guerras santas”.

Psicología y religión

En la psicología de las religiones se ha investigado desde el punto de vista comparativo, además de la introspección y del análisis psicodinámico y psicoanalítico. Desde el punto de vista psicológico uno de los pioneros del estudio de la psicología de la religión fue Wilhelm Wundt quien se refirió al ritual primitivo, al totemismo, a los mitos sobre los seres y dioses y al humanismo. Oswald Külpe estudió la religión con entrevistas y cuestionarios autobio­gráficos con un análisis introspectivo y objetivo, entrelazando la aplicación a la religión. Stanley Hall introdujo el método empírico y en 1881 estableció la relación entre pubertad y conversión religiosa. En 1899 E.D. Starbuck publicó el primer tratado sobre la “psicología de la religión” y trató la “coincidencia entre la descripción de la pubertad, la demencia precoz y la conversión religiosa”, (Starbuck, 1899). William James 1902 publicó: “The varieties of religious experience: a study in human nature” (James, 2010); en esa publicación interrela­cionó las experiencias morales y religiosas con el análisis introspectivo. Por esa época Pierre Janet y Sigmund Freud iniciaron los estudios del inconsciente. Freud consideró que los ritos y creencias religiosas eran proyecciones inconscientes de conflictos internos edípicos y de la posición del Yo en la sociedad; la religión para Freud habría nacido del sentimiento de culpa por el asesinato de la figura del padre y obviamente por la culpa, la cual sería libera­da a través de un sacrificio religioso, el cual se observa con todo el ritual totémico. La re­ligión para Freud sería una solución y defen­sa de la castración realizada por el padre (y lo sobrenatural), “Todo poderoso” con el cual se puede identificar y/o unir, confundir o hacer parte de él; de tal forma, hijo y padre, se fu­sionan en uno, sin peligro. Carl Gustav Jung se manifestó que la religión operaba en un nivel profundo de la consciencia colectiva, y, llegó a la conclusión de que la religión era una forma de unir el consciente con el inconsciente, en un Yo individual, más con la participación de “arquetipos” en los cuales profundizó en su entendimiento con la cultura africana e hindú.

Carl Gustav Jung

Figura 25. Carl Gustav Jung. Ref. https://unavidaenlosaromos.blogspot.com/2013/04/el-mundo-interior-carl-gustav-jung.html

Erik Erickson discípulo de Freud, se pronunció sobre que “la consciencia partiría de la tendencia a unificarse a través de la creencia religiosa. Dentro de todos estos estudios, debe incluirse el que se refiere a la auto trascendencia como camino de muchas religiones que es encontrar la luz, la verdad, a través de diferentes experiencias religiosas; por ejemplo, las mís­ticas que operan en la mente del sujeto y que facilita la comunión, la identidad, la consciencia plena de la realidad, la verdad, en una unidad sentida en el sí mismo sin razonamiento o com­prensión intelectual, más sí con un sentimiento íntimo introspectivo respecto a la extraversión e interrelación del individuo y la religión; aquí se incluye toda la interrelación entre el mundo interno y externo en el macro y micro cosmos y en el ordenamiento del universo.

La mayoría de las religiones facilitan esas experiencias y organizaciones; por ejemplo, en el cristianismo, en el islamismo, el sofismo, budismo tibetano o japonés, en el misticismo occidental; sin embargo, estas últimas posiciones tienen el riesgo de volverse fundamentalis­tas, intolerantes, y acabar en dogmatismos intolerantes. El psicólogo William James realizó una interpretación psicológica enmarcada en experiencias místicas religiosas, pero no ex­clusivo de ellas. Actualmente se habla de teorías de “un estado de flujo” con actividades de concentración, contemplación, meditación, provocando estados de felicidad y éxtasis místico espectaculares que no han sido explorados por la ciencia. Las religiones orientales han espe­culado sobre este aspecto de éxtasis o la comunión con el todo (budismo) o con el cosmos “ying-yang”, diferenciando la experiencia de la fe de los hechos históricos, (42).

Desde el punto de vista de la psicología en general y del psicoanálisis en especial además de la sociología debemos considerar tanto el animal cómo el ser humano tiene un instinto gre­gario, grupal el cual lo impulsa a conformar los grupos por identificación del comportamiento de los mismos y le ayuda a la adaptación al medio ambiente, a su evolución y supervivencia. Freud mismo refiriéndose a la psicología dijo: “la psicología más antigua es la psicología de grupo”. ¿Por qué ocurre esto? La respuesta radica en que el hombre proviene de un grupo y tiene la tendencia a agruparse para poder sobrevivir; el ser humano no es aislado, es repitá­moslo, una ser grupal social. Esta tendencia se acrecienta más cuando el hombre traspasa las barreras de las fuerzas instintivas y entra al campo de la consciencia preguntándose ¿quién soy?, ¿de dónde vengo? y ¿para dónde voy?

En un capítulo anterior se trajo cómo el ser humano requiere conocer (episteme) su ser, su esencia y su existencia con la vivencia del ser en el mundo; es decir de su identidad indi­vidual y grupal. De tal manera, el hombre se agrupa, se liga y religa en un campo especial de creencias y de fe para asegurarse a sí mismo dentro de toda la comunidad. Conocemos cómo el grupo al cohesionarse se vuelve fuerte. Esa necesidad grupal implica unos vínculos de rela­ciones humanas que alivian las ansiedades e inseguridades. La misma psicología dinámica ha estudiado todos los psicodinamismos en los diferentes grupos humanos y dentro de ellos los religiosos; en todos ellos, se alivia de la ya denominada ansiedad e inseguridad de la cual el hombre se defiende con lo que el grupo produce; es decir, seguridad en y con la fuerza grupal. Aquí podríamos afirmar que el grupo religioso también obra como una psicoterapia colectiva en la cual participa el medio ambiente en su misma formación individual con su consciencia moral. A la vez, los instintos, la estructura yoica, la superyoica o moral se instauran en todos los grupos los cuales a la vez tienen sus líderes.

En el caso de los grupos religiosos es bien conocido la jerarquía que existe; así lo demues­tra la religión católica con su cabeza en la autoridad papal y su jerarquía de los cardenales, arzobispos, obispos, vicarios, capellanes, etc.; todos ellos tienen sus funciones y a la vez sus conflictos que deben dirimir dentro de la psicología intra e inter grupal. Es bien conocido como las iglesias han tenido sus grandes líderes, filósofos, pensadores, santos, beatos, algu­nos de los cuales han desarrollado ideologías religiosas con su propio pensamiento y lideraz­go; y, entre más el grupo sea débil será más obediente y sumiso, y más va a ser la fortaleza del líder como persona central, en el cual se depositan los valores, las creencias, y aún la verdad, así como el amor o el temor y el miedo; a su vez, la persona central sirve a los miembros del grupo como un apoyo y ayuda para resolver los conflictos, especialmente emocionales entre los miembros del grupo; son múltiples los mecanismos psicológicos que se ponen en función grupal como el de la represión, la proyección, el desplazamiento, la negación y la disociación entre otros y son los que pueden aparecer dentro del grupo en forma aislada o continua. Tén­gase en cuenta que en los grupos totalitarios y religiosos el líder es aceptado como un ideal del Yo identificándose, como ya se enunció antes, con el superyó o consciencia moral, a la vez, que proyectándose el narcisismo individual en el líder. Aquí opera el instinto gregario, las identificaciones, los factores regresivos y de progreso, las relaciones libidinales e intragru­pales. No se debe olvidar que él líder sirve de integrador de las leyes grupales en este caso re­ligiosas; y a la vez en forma similar a lo que sucede en un proceso de un juicio; de tal manera el líder va a desempeñar el papel de juez quien hace cumplir la ley grupal y juzga, condena o perdona; sin embargo, los roles de fiscal, testigo y jurado aparecen de una u otra forma.

Nótese aquí como la religión católica tienen el ritual de la confesión en donde el sujeto confiesa sus culpas y recibe el perdón y absolución del sacerdote que se supone superior quien no le reprende sino le señala y le pone penitencias de distinta índole; de tal forma, el sujeto se siente a paz y salvo y/o salvado de la condena y/o expulsión grupal. En la religión budista no existe tal perdón sino la aceptación del karma el cual debe reparar y funciona la consciencia y la necesidad de la adquisición de una identidad con el todo, (43).

Conocemos cómo el Siglo XX y ahora en el XXI, se han proliferado las terapias alterna­tivas, complementarias, las psicoterapias realizadas en grupos con distintas disciplinas, unas partiendo de lo religioso espiritual, proveniente de las religiones orientales especial la hindú con el yoga, la meditación trascendental, la contemplación, las técnicas de relajación, las originadas de pensamientos religiosos de China y Japón con acciones o conductas que llevan a ciertas ritualidades, juegos, catarsis, regresiones; todas ellas tienden al encuentro de nuevos caminos para conseguir la tranquilidad, la paz mental o espiritual, o el bienestar vital del ser humano, en su comunidad o el mejoramiento de las relaciones interpersonales y a manejar el “” y el “no” sin culpa, el logro, las metas, el vencimiento del estrés, la superación de sí mis­mo, la disminución de las tensiones y ansiedades, el incremento de la autoestima y la confian­za, la capacidad para tomar decisiones, la eficacia profesional y personal, la buena utilización del tiempo y el espacio, la salud en general, la capacidad de amar, la claridad mental, el saber escuchar, el conocer o diferenciar cuáles son las trascendencias y nimiedades, la capacidad de autoestima, la diferenciación personal con independencia y a la vez con la aptitud de la intimidad, la creatividad y la libertad, (44).

Se supone también que en las religiones se busca y encuentra el camino de la verdad del hombre en su mundo interno y se trata de encontrar al hombre consigo mismo y espe­cialmente con la esencia espiritual, desasiéndose de la maldad, del egoísmo, de la envidia, de los celos, de la ya mencionada culpa, de las malas necesidades, del castigo; y, se intenta reencontrarse el hombre releyendo su pasado e inclusive llegando a pensar en las supuestas vidas anteriores cuando se cree, en los conceptos de la reencarnación provenientes estos de la filosofía oriental. Muchas veces, los sujetos encuentran su parte espiritual, se ubican y encuentran el concepto y sentimiento del ser supremo Dios. Este encuentro y este deseo, muchas veces está imbuido por la necesidad de confesión; sin embargo, en el fondo está el ya nombrado deseo de religarse, volverse a ligar porque, repitámoslo una vez más, todo esto da seguridad, estabilidad emocional y paz para seguir viviendo en este mundo de incertidumbre de confusiones, con multiplicidad de ideologías y estímulos que la sociedad de consumo y tecnología nos produce, (45).

Todo a su vez funciona a través de las actuaciones grupales con el que el sujeto trata de escaparse y defender de la realidad frustrante y dolorosa, el dolor de la soledad del sí mismo; y, esto se trata de realizarlo con distracciones grupales recreativas, como participante o espec­tador en la televisión o en el espectáculo mismo, o busca programas que distraigan el grupo familiar en los clubes, reuniones sociales, en donde el ser humano se comunica y hace con­tacto para reformarse a sí mismo y espera el reconocimiento de los demás. La misma religión y los grupos humanos busca los espacios en la comunidad para unirse y aliviar sus tensiones utilizando las religiones, plegarias, rezos y lectura de evangelios; aún en los ritos aparece la música folclórica e inclusive bailes de acuerdo a la cultura que siga al grupo. De ahí todas las agremiaciones en que se actúa satisfaciendo las necesidades de agrupamiento y diferencia­ción por el hacer cotidiano y se busca una identificación a través de un común denominador ideológico, de creencia o acciones laborales o de una satisfacción recreativa. Todo esto lo estudia la psicología grupal. El lector podrá consultar la obra “La psicoterapia de grupo y el psicojuicio” (1995, Bogotá, Editorial Guipe Internacional), (Sánchez Medina, G. 1995).


42 “Estos temas son estudiados en los grupos de la Universidad de Mac Gill en Montreal en la actualidad. Están centrados los estudios en los ‘estados de éxtasis místicos alcanzados en la oración y la meditación’ en conventos tanto de hombres como de mujeres. La actividad cerebral que se detecta está en la zona del cerebro límbico; no hay actividad de la corteza cerebral en esas experiencias de ciencias neuropsicológi­cas”, (De Francisco, 2012). Estos hallazgos implica que esos “estados” pertenecen a un funcionamiento más emocional, subjetivo y no pensante (NA).

43 “Es importante señalar que la confesión de los cristianos era en su comienzo pública; luego se pasó a la confesión privada con el secreto de lo confesado entre “el sacerdote y el pecador’. Los toltecas en México pre-hispánico tenían un sistema muy parecido a la confesión, que llevaban a cabo colocándose en especies de jaulas en guaduas para hacerlo”, (De Francisco, 2012). Los Incas también tenían una manera de confe­sar y hacer el juicio acusatorio ocultando a quien delataba. Véase restos arquitectónicos que revelan estas prácticas en Machu Pichu, (N del autor GSM).

44 “Parte de las situaciones que se mencionan en este párrafo se encuentran detalladas y explicadas en el Ba­gavat Gita de los hindúes, libro sagrado del hinduismo que mucho impresionaba a Gandhi. El libro es en el fondo un texto de estudio para las religiones hinduistas, señala muy especialmente las cuatro variedades es­peciales del Yoga y la meditación que a veces logra culminar en el Nirvana”, (De Francisco, 2012). También véase capítulo respectivo de “Ciencia, Mitos y Dioses” (cap. XIII, p: 415-446), (Sánchez Medina, G. 2004).

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