Antropología y Religión

La antropología llevó su atención a las manifestaciones religiosas en las sociedades en especial con las creencias y prácticas; así fue como surgieron los conceptos de los “hechos so­ciales” (Durkheim); los “tipos ideales” (Max Weber), las investigaciones de la participación del inconsciente en que la religión es expresión del complejo de Edipo (Sigmund Freud); las leyes políticas, economía y ética (Eliade, 1957) y (Malinovski, 1997). De una u otra forma el problema de estos estudios resulta algo complejo pues pertenece más a métodos explicativos, interpretativos, en donde participan los preconceptos y múltiples respuestas. Sin embargo, desde el punto de vista antropológico se pueden observar los diferentes roles que operan en las religiones; al mismo tiempo se examina su origen, la perspectiva evolucionista, la magia, el totemismo, el politeísmo, el fetichismo, el animismo, la primera religión, la evolución, el mito, la sociedad y la cultura con todos sus métodos que relaciona, explica e interpreta las creencias, las prácticas y rituales religiosos. De una u otra manera, la religión es una actividad social con razonamientos lógicos e ilógicos y racionalizaciones, y a la vez participa el pensa­miento mágico, lo sobrenatural, las relaciones interpersonales, los diferentes comportamien­tos repetitivos estereotipados, que hace todo un conjunto cultural. Sin embargo, debe hacerse hincapié que la religión no es la magia, pero sí ésta última puede operar en ella con el pensamiento correspondiente; además, la religión no se aprende con conjuros sino con un conocimiento intuitivo y con un sentimiento religioso que nos conduce e intenta conocer la verdad de los orígenes.

De una u otra manera, no se puede hablar de religión sino de religiones y de diferentes roles de las mismas con distintos rituales o prácticas, además de múltiples reflexiones que interrelacionan la realidad interna con la externa, la palabra con el silencio, la progresión con la regresión, un discurso religioso con uno de conocimiento libre, de una dependencia con la independencia, más todos con una organización y desarrollo social, además de sentido pedagógico, axiológico de convivencia mediata e inmediata, individual y colectiva en donde siempre participa el concepto de alma y espíritu. Además cabe afiramr aquí cómo todas las re­ligiones tienen una base y connotación del pensamiento mágico omnipotente últil para el ser humano porque tiende a proteger de la fatalidad y caos; además, existe en ellas una tendencia “apodictica” o incondicionalmente cierta o necesariamente válida.

La consciencia moral (ética) y la etología

Filósofos, antropólogos y en especial los antropólogos han reflexionado cómo se origi­nó la consciencia moral y si esta estuvo de algún modo en el antropoide en forma de ética, o ella apareció en la evolución de las especies como una forma adaptativa en la relación de la madre-padre-cría, incluyendo la misma condición biológica para establecer los pro­gramas o patrones de comportamiento; por ejemplo, en la maternidad, en el cuidado por la cría, incluyendo la presencia, el contacto físico, el lamer, limpiar y proporcionar el sustento (pezón-leche) o en la tolerancia del juego, en el auxilio y/o ayuda; todo esto implica también una empatía y/o sensibilidad y compasión a la vez que confianza y ayuda en las necesidades propias. Téngase en cuenta cómo también obra la necesidad de defender la territoriedad, el reconocimiento del otro, de la manada por el olor, forma y color; sin embargo, “no existen lazos permanentes entre machos y hembras, por lo que, en principio cualquiera puede ser el padre de un juvenil…, y, por lo tanto no existe parentesco”, pero sí la relación “madre-cría” presentándose el hecho de que el macho puede matar a su propia cría.

Existen una serie de conductas sociales en diferentes especies animales en las cuales se observa además la solidaridad, el compartir la comida de la caza y al coordinación grupal para ella (la caza); el sentido de dar la alarma para la huída o protección o ataque, se observa en varias especies, así como la comprobación de la muerte y el fin con el dolor instintivo de cada una de las partes respectivamente (madre-cría); por todos es conocido cómo las relaciones se establecen también por el olfato para el reconocimiento de su propia cría que hace parte del entorno de la especie. Estas consideraciones se han observado no sólo en antropoides, “bonobos”, elefantes y otros mamíferos u ovíparos. De tal manera, fue lo que el hombre de Neanderthal heredó y/o codificó en su ADN para luego transmitirlo a los que le siguieron. De esto podemos concluir que la ética y moral tuvieron origen en la relación primaria (madre-cría) y luego en la adaptación al medio ambiente en su desarrollo y supervivencia.

Aquí podríamos inferir cómo es posible que estos hechos nos lleven a pensar en el origen de la consciencia moral (superyó) con todos sus temores (ansiedades) ante la muerte o el fin, y así también al concepto etológico del conocer (conocimiento) y del pensar así como del pensamiento mágico en el ser humano, (Waal, 2013).

Filosofía de las religiones

El conocimiento de las religiones o el religioso, como ya se observó en otra parte, pro­viene de lo revelado y lo no revelado, aparecido en textos sagrados, o transcrito y de todas formas llevado al conocimiento y aún a la crítica de todos los fenómenos.

Muchos textos religiosos se han escrito desde la antigüedad el Poema de Gilgamesh, el Li­bro de los Muertos, los cuatro Vedás, los Puranás, el Ramaiana, el Majábarata, el Bhagavad Gitá, la Torá, la Biblia, el Corán., (46). Todos estos textos han sido llevados al análisis crítico, filosófico, estudiando las diferentes concepciones teístas y no teístas, los conceptos cosmo­lógicos, los problemas del bien y el mal, y aún al análisis psicoanalítico con la psicodinamia de la aparición de la conducta y sentimiento religioso. De todo esto podemos concluir que filósofos, teólogos, humanistas y científicos se han ocupado de ello; además existe en algunos escritos coincidencias, analogías, o ciertas igualdades en personajes y creencias como el de la trinidad, (47). Cuando nos referimos a la trinidad lo estamos haciendo a las creencias religiosas en las cuales se repite la necesidad de centrar los personajes en el padre, el hijo y el espíritu santo (estos personajes pueden asemejarse al padre, madre y el hijo), (48). Desde el punto de vista psicoanalítico lo podemos asociar también con el Ello, Yo y Superyó; y a la vez, con el narcisismo, con las identificaciones de los primeros objetos, padre madre y con su propio ser que constituiría una posición narcisística triádica, o a tres, las cuales se incrustan en el sí mismo o “self”. Cuando nos referimos a la filosofía de las religiones, lo hacemos también a otros pensamientos, creencias, ideologías, rituales y aquel que trata de la religión en especial es sobre las ideas filosóficas. Aquí se tratará de enunciar y enumerar muy someramente las primeras; es decir sobre las religiones en general, así como los orígenes y clases de religión.


45 “Las religiones por lo tanto buscan alcanzar fines diferentes entre ellas mismas, con algunas afinidades desde luego y variables; las de oriente para liberarse del egoísmo y el orgullo, y llegar a un estado de despego tal que para algunos es la nada saliéndose de la rueda de la vida; los islámicos para alcanzar el paraíso que para ellos es básicamente material (fuentes de agua azul que no tenían en el desierto) y huríes en abundancia. Para el cristianismo para borrar las culpas, obtener el perdón y alcanzar para siempre la ‘visión de Dios’”, (De Francisco, 2012)..

46 “Algunos de esos textos se consideraban dictados por Dios, a través de alguien; es el caso del Corán, dictado por medio del Arcángel San Gabriel; la Biblia no dictaba sino inspirada por la deidad; otros, de inspiración desconocida pero sagrados”, (De Francisco, 2012).

47 Ver obra: “Ciencia Mitos y Dioses”, (Sánchez Medina, 2004).

48 “En el Cristianismo, el Padre Creador, el Hijo redentor; el Espíritu Santo, el vínculo de amor entre los dos; en el hinduismo, Brahama, como el origen de todo el verdadero Dios, Vishnú como la divinidad actuante que tiene multitud de diversos avatares y Shiva con su doble condición de bien y mal, especialmente la última muy vinculada con la muerte. El islamismo no acepta la trinidad, solo Alá es grande, es el Dios omnipotente al que se refiere el Corán con 99 nombres diferentes”, (De Francisco, 2012).

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