La profecía y el poder del pensamiento mágico y la palabra

Los textos de esta obra se centran en el pensamiento mágico vs el pensamiento científico; el primero ya se describió desde su aparición en el hombre en su ser y su relación también con los supuestas creencias del poder natural y sobrenatural que obran en el espíritu para crear la fe y la esperanza aceptando el poder sobrenatural proveniente del constructor espiritual sobre Dios. Así como existe un pensamiento y unos hechos científicos también los hay los pseudo científicos y no científicos que también se expresan y se formulan en palabras. Téngase en cuenta que todas las creencias religiosas aparece la palabra de Dios; por ejemplo, en las sagradas escrituras antiguo y nuevo testamento; y, así mismo los conceptos fueron surgiendo de acuerdo a la palabra mágica, a las reflexiones teológicas o a lo que denominamos palabra de Dios que en el caso de muchos prejuicios como en los fenómenos paranormales, operan de igual manera que lo hacen en las profecías.

Recordemos cómo la palabra con sus signos (20) es portadora de un significado y un sentido intelectual, así como de un sentimiento y una sensopercepción espiritual y mítica desde los tiempos primitivos produciendo toda una totalidad conceptual y a la vez una interrelación entre los poderes del pensamiento y la palabra, entre lo ideal y lo real, entre la palabra y la cosa, entre el ser y no ser y más concretamente entre la palabra y el hecho. Obviamente el poder de la palabra se manifiestan los conjuros, en la predicción o presagios, en todas las supersticiones, en las plegarias y en las maldiciones y bendiciones, en los milagros y en todos los ya mencionados fenómenos paranormales expuestos en el capítulo X; he ahí también el poder psíquico del hombre que utiliza el lenguaje dinámicamente para controlar, manejar y adaptar el mundo externo al interno, lo material con lo espiritual o lo psíquico.

El hombre desde las culturas primitivas ha guardado su mundo mágico dinámico para utilizarlo a manera de defensa, ofensa o adaptación; sin embargo, ha debido adaptarse para conocer mejor la realidad objetiva y de ahí toda la experiencia que le modifica sus conceptos para llegar a un pensamiento lógico científico dejando atrás sus culturas anteriores y así también ha evolucionado; sin embargo, como se expresa anteriormente, no se ha perdido aún, en el día de hoy ese poder mágico del pensamiento y de la palabra. Cualquiera que haya visto un programa de televisión sobre la cosmología actual en donde participa la física cuántica u ondulatoria, observa las profundidades del universo y encuentra allí algo mágico y dentro de ese hecho fácilmente se acerca al concepto de un creador de todo el infinito cósmico y se aferra a la existencia del ser supremo Dios; más cuando se observa o visualiza la oscuridad (la no luz) como trasfondo que nos lleva a pensar y sentir en lo incógnito y misterioso del universo nos surgen preguntas y respuestas las cuales terminarán en la gran fuerza de los huecos negros y más allá lo incógnito o la solución de nuevos Big-bang. A todo esto aparece el pensamiento y el lenguaje con su música, el ritmo con su significado y sentido que ha variado de acuerdo a las lenguas poniendo en ella no solamente lo armónico, lo racional, sino todo lo mágico. Nótese aquí cómo no puede existir profecía sin un lenguaje; es decir se requiere de un lenguaje para expresar los hechos que pueden venir y dentro del lenguaje existe toda una estructura que interrelaciona hechos y sentidos; lo contrario sería el silencio y el vacío, aquí recordemos el “salmo” 33 3.9 que dice: “por su palabra fueron hechos los cielos, toda su multitud con el aliento de su boca, porque él habló, y aquello que llegó a existir, lo mandó, y todo existió”.

Si bien como se anotó anteriormente la palabra expresa el pensamiento de los hechos interno y externos, existen otras formas de comunicación o lenguaje: preverbal, extraverbal; y, aún con hechos se ha podido manifestar la profecía; por ejemplo, mientras Ezequiel dirigía sus palabras inspiradas contra Pelatías éste cayó muerto; sin embargo, en el Deuteronomio aparece cómo Moisés grita: “la palabra es vuestra vida” (Dt 32, 47); aún más, existen reacciones simbólicas que pueden expresar una profecía; he aquí la palabra y el signo; por ejemplo, “Ajías de Silo dividió su manto (1 Re 11,29 s.), Isaías tomó una tablilla con nombres escritos en ella (Is 8, 1-4) y, se paseó ‘desnudo; es decir: en hábito de desterrado (Is 20, 1 s.). Jeremías rompió una olla (Jer 19, 1 s.), se puso al cuello un yugo de madera (Jer 27, 2 s.), compró un campo (Jer 32, 6 s.); finalmente se nos ha transmitido una serie de acciones simbólicas’ muy especiales que realizó Ezequiel (Ez 4-5)”. (Von Rad, 1976), (21).

El peligro de dar credibilidad a todo lo que se dice y se escribe sobre la veracidad de las profecías es darle la consistencia de veracidad sin ningún estudio científico válido, y por lo tanto, dejándose llevar por los textos algunos sagrados y otros considerados provenientes de la revelación sin entrar en el análisis psicohistórico dinámico, mas cuando predomina el pensamiento mágico con la intervención de interpretaciones y asociaciones que relaciones escritos con hechos sociopolíticos históricos actuales; por ejemplo las profecías de Daniel, Isaías, las de Nostradamus, conectando unas ideas con un (os) hecho (s) y así explicar la significación de lo aparecido centurias antes de Cristo, o las publicadas en estos últimos dos mil años. Por lo general es fácil relacionar e interrelacionar fantasías, deseos imaginarios producciones intuitivas, surgidas en el pasado y explicadas en el presente. Es así como entramos a las explicaciones e interpretaciones históricas, algunas válidas y otras inválidas y así crear juicios de la misma índole. Además, obsérvese como en las profecías aparece lo trágico, el mal, el concepto de Satanás, el fin del mundo, el caos, la destrucción y la muerte.

Desde el punto de vista psicoanalítico es factible ubicar toda esta expresión profética asociándola con las ansiedades ante la muerte, lo esquizoparanoide y todo lo tanático, con ello se dirige el sujeto a la construcción de sistemas delirantes, paranoides y, no es posible en esa posición psicopatológica salir fácilmente para encontrar el bien, la vida, la verdad, la belleza, la armonía, y la paz interna y externa. Si bien todo esto hay que tenerlo en cuenta, no debemos negar la creencia común en la participación de las fuerzas sobrenaturales, la omnipotencia divina, la creencia en el salvador Jesucristo y el anticristo. Aquí arribamos a las creencias religiosas que solo los doctos en esta materia podrán hacer el análisis profundo con la teología provenientes de siglos.

Al final podemos preguntarnos: ¿existen o no las profecías? La respuesta se origina en la necesidad del hombre de conocer el futuro, lo que va a ocurrir para estar prevenido, preparado y aún defendido; es así como se necesita dar explicaciones e interpretaciones a los hechos, y esto se hace no con el pensamiento científico sino también con el mágico expresándose con palabras y hechos. Quien desee escudriñar más profundamente sobre estos temas se sugiere revisar la obra citada “El azar determinista. El lazo del destino”, (Sánchez Medina, G., 2011).


20 Obsérvese también cómo el signo contiene todo un significado y un significante, un sentido y aún hace parte de la palabra y también puede servir como una profecía para bien o para mal.

21 Para algunos, como J Umaña Díaz, “Los profetas son místicos que conocen las costumbres de Dios y que leen el plan de Dios en la historia e iluminan el presente, anuncian el castigo y el consuelo cuando la persona se arrepiente. Son formadores sociales cuando defienden el salario justo y el derecho a la pequeña propiedad, además piden al gobierno humano y predican la igualdad y fraternidad. Son la consciencia del pueblo, regañan a los reyes y fustigan sus tradiciones al pueblo; ejemplo, Amós* al darse el lujo cuando hay tanta miseria; Oseas prefirió la misericordia al sacrificio; Isaías se pronunció contra la autosuficiencia y el ritual formalista. En realidad son hombres maravillosos, instrumentos de Dios”, Hasta aquí su aporte realizado el 21 de septiembre del 2012 enviado por internet. Estas aseveraciones parten de una persona no solo creyente en Dios sino que está imbuida de un positivismo acompañado de los ejemplos de justicia, igualdad, fraternidad, humildad, defensa de los derechos; todos estos valores provienen de una personalidad especial, de un filósofo que se cristaliza en la integridad.

* Amós, con la rudeza y estilo directo de un pastor e inspirado por la fidelidad a Yahveh, condenó la corrupción de las elites, la injusticia social y el ritualismo ajeno al compromiso de vida, anunciando el fin de Israel. Acusado por el sacerdote Amasías de conspirar contra el rey (Amós 7:10-11), fue expulsado del templo de Betel (Amós 7:12-13). Según el apócrifo Vida de los Profetas fue herido en la cabeza por un hijo de Amasías, a consecuencia de lo cual murió al llegar a su tierra.

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