Nuevas fronteras

XIX

 

“Hay personas que permanecen es­clavas en la ignorancia porque no se atreven a pensar, dudar, preguntar y cambiar”.

Introducción

Cuando inicio los textos de este capítulo el calenda­rio muestra que estamos en Mayo del 2014. Con esta cita trato de ubicar al lector en la historia de la ciencia a través de los años y que cualquier estudiante puede pensar inmediatamente en los conceptos de los griegos: Sócrates, Platón, Aristóteles y todos los que le siguieron; y, a la vez los pensadores de Mesopotamia, de Egipto antecesores a los griegos. Aquí no trato de traer un resumen de la historia de la ciencia sino más bien de hacer un corte muy sucinto, o un pare, en este viaje en donde se plantean múltiples pensamientos y de lo que podemos entender leyendo todos estos textos de 18 capítulos anteriores sobre la “frontera” de la ciencia.

Concepto de frontera

En primer término hay que pensar: a ¿qué se denomina frontera? La respuesta la encontra­mos en los diccionarios como “el límite” de algo. Los límites a su vez, los podemos observar en el universo que también es ilimitado; esta contradicción se fusiona con el concepto de espacio, tiempo e imaginación, y los conceptos de la física moderna, en especial la cuántica u ondulatoria, en que se postula cómo una partícula puede estar en dos sitios al mismo tiempo (véase capítulos XII y XIII).

Los límites los concebimos por las matemáticas y la geometría, y obviamente la física, la química, la misma historia, la biología y la psicología, etc.; por lo tanto, los límites están en todas las ciencias.

Los conceptos de las “nuevas fronteras” pudieron originarse desde la aparición de las ciencias, cuando nació el pensamiento filosófico y matemático; las diferentes matemáticas fueron apareciendo en Egipto, en Mesopotamia, en la India y en Grecia; así mismo ocurrió con la geometría y los diferentes conceptos de ciencia que pueden haber provenido semejante a la misma génesis del concepto de Dios o de la teología, es decir como una sensación y senti­miento acompañado de un pensamiento proveniente de la imaginación; con esto quiero hacer alusión al nacimiento del pensamiento y de la palabra en el ser humano, el que fue desarro­llado en el capítulo V. Posiblemente de la misma manera aconteció con el de la aritmética, el algebra y el cálculo, para el intercambio comercial; y, así se originó el oficio de los números; la química, el concepto de espacio y tiempo, el saber y poder el de la política, el de la guerra, el de las limitaciones geográficas socio-políticas, el mismo tiempo que marca la historia con los límites de la mente, el pensar y no pensar de la memoria y el olvido, de la guerra y la paz, del pasado, presente y futuro, de la agricultura, la industria, la máquina, para llegar al compu­tador y el internet de nuestros días, (1).

Es de advertir que cada ser humano tiene sus fronteras a diferentes niveles de creencias, de fe, de la intimidad, de los valores y verdades, que ubicamos en el mundo interno, del esquema corporal, de las costumbres socio-culturales, de las ideas políticas y religiosas y de su propia capacidad de pensar en donde interviene la razón y la sinrazón (racional e irracional), además de todos los límites que tienen los afectos conectados con la vida emocional de cada quien en su propia sensibilidad y estructura psíquica.

Cuando pensamos en frontera no significa que tenga que ser solamente un milímetro, un micrómetro o nanómetro que son medidas espaciales; sino también pueden ser conceptuales; aquí debemos poner atención a cómo cuando pasamos de un campo a otro nos encontramos con el límite o la frontera y observamos una diferencia de lo que hay (que era y estaba), y, así ha ocurrido a través del tiempo. La historia de la ciencia ha cambiado a través de los mile­nios, sin embargo, hay conceptos que se retoman; por ejemplo, el concepto de átomo de los griegos es diferente a la de nuestros días, pues nos referimos a los electrones, al núcleo con protones y neutrones y a las partículas de los quarks. Sin embargo, siguen vigentes las leyes de Newton en sus distintas concepciones con sus modificaciones; el mismo concepto de luz cambió del año 1800 al año 2000; así mismo técnicas, métodos de investigación, integración de conceptos de ciencia y espiritualidad, temas ya planteados en capítulos anteriores. Obsér­vese que muchos fueron los pueblos que han aportado a la ciencia, como los vedas y después los hindús, los chinos, los egipcios, griegos, romanos, el pueblo israelita con los profetas y luego en la edad media para llegar a nuestra Edad Moderna; la misma concepción y noción del alma e idea de Dios, en cierto sentido, sigue vigente pudiéndose comprender las distintas perspectivas, (2), (3).

Paul Strathern escribió en el año 2000 la obra: “Mendeleyev’s dream. The Quest for the elements” con la traducción española “El sueño de Mendeleiev, de la alquimia a la química” (citado por Peter Watson en la obra “Ideas: historia intelectual de la humanidad”, 2006), que en sus conclusiones escribe cómo: “Platón es famoso por haber considerado que la mente era superior a la materia”. Difiero de la aseveración de esa postulación, porque la mente es una función integrada en un sistema que lleva a la consciencia, lo cual es la trascendencia que tiene el hombre en el universo conocido, unido a la vivencia del ser; no existe mente sin materia-energía aquí podemos hacernos la pregunta: ¿en dónde está la superioridad en la materia o en la energía que se alterna en su presencia o el producto en la función: la mente?; lo físico es la estructura que soporta la función comprobada por las matemáticas, y, el cerebro se construye también matemáticamente gracias a la presencia de materia-energía; la mente también es como se mencionó antes, una integración de funciones dinámicas estables e ines­tables que llevan a tener consciencia del Yo del ser, (Ver obra del autor: “Cerebro-Mente. El pensamiento cuántico”, (2009), (4).

De tal manera, pensemos en el instinto epistemológico, en la curiosidad, en la necesidad de saber y conocer, y buscar lo desconocido y encontrar los principios de causalidad a dife­rentes niveles en los diferentes campos que podamos explorar; de tal forma, cuando se hace una investigación en una determinada área, llegamos a un límite que podemos decir que es el inicio de la frontera, la cual tenemos que traspasar para entrar a otros espacios de conoci­miento, la mayoría de las veces con los mismos métodos, los cuales tenemos que evaluar, para conocer si se pueden modificar para ir más allá; la ciencia lo ha hecho. Es así como gracias a las matemáticas, a la física, química biológica y cosmología, hemos dado grandes pasos en la investigación con nuevas tecnologías en la genética, en las comunicaciones así como en el conocimiento de lo que hasta ahora sabíamos (con todos sus límites) del espacio sideral.

Aquí no se puede negar cómo todas las investigaciones se realizan no solo con y por la necesidad y el deseo, sino por una reflexión intelectual y científica, sin descartar lo histórico, empírico, real o no. Las reflexiones pueden convertirse en un poder y de ahí que nos refira­mos al “poder de la reflexión” puesto que en ocasiones pensamos que es necesario buscar poderes psíquicos o poderes del conocimiento (ver capítulo IV), para solucionar problemas emocionales subjetivos u objetivos de la realidad, y, silenciosamente, rogamos porque se nos ocurra o se nos ilumine el camino del cuestionamiento; y, para ello acudimos a las creencias, a la fe, a los conocimientos, o nos valemos de la intuición, o nos acercamos al camino de la espiritualidad; y así también se puede llegar en la imaginación a la creencia de los pseudo poderes, de los fenómenos paranormales, a los de la meditación con los que es factible arribar a la evaluación o integración de nosotros mismos (“sí mismo” o “mismidad”), y a todo el mundo externo, sintiendo la comunicación o el estar en el cosmos; esto último es la vivencia cosmológica la cual puede aparecer en místicos y espiritualistas, artistas, en creadores, en ge­nios o simplemente en transes originados por sustancias psicoactivas alucinantes que llevan a la sensación de confusión con el cosmos o con el Todo y así se deja la individualidad a un lado, (5).

De una u otra forma, es posible que nuestra mente pase por quedarse en blanco, y de pronto venga una asociación nueva; es decir, algo que no se veía, algo distinto que no se sabía que aparece como sensación o percepción o representación de que está la presencia, no de la nada sino de una cosa o un algo; es un indicio o muestra que puede ser una señal que asombra y que produce sorpresa y se vislumbra la presencia de un ser, un ente, una cosa. A esa idea le podemos dar la connotación de intuición y aparece la respuesta o la solución a los cuestionamientos. Así también ocurre que si dejamos libre, a la mente se le da una facilidad de acceso a entrar en la dimensión tópica de lo pre o inconsciente, y, es aquí cuando se sitúa la psiquis en una posición de fácil recepción de la información que puede incluir respuestas anheladas; este fenómeno pertenece a la ya desarrollada temática de la intuición y a la que personalmente en el año 2002 denomine por escrito el “azar determinista” y que fue elabo­rada en la obra. “El azar determinista. El lazo del destino”, (2011) en la cual traigo múltiples ejemplos; pienso que sabios, genios, científicos, literatos, artistas de distintas clases, místicos, espiritualistas y múltiples personas en la vida, pueden alcanzar ese estado transitorio, en don­de tiempo y espacio se diluye y lo que se encuentra es como si se abriera un nuevo espacio, o si se corriera un velo, o si se pasara a una nueva frontera de conocimiento sin mayor es­fuerzo. A este fenómeno hago alusión en otra parte de estos textos, ubicándolo en lo que he denominado “espacio y/o proceso intermedio” en donde opera la creatividad y, en donde vale la pena anotarlo, participa la “atención flotante”, y a la cual nos referimos los psicoanalistas como aquél estado en que el terapeuta analista se queda en una posición pasiva sin realizar ningún esfuerzo de atención y de pensamiento reflexivo para hallar un camino de reflexión y recepción del inconsciente, el paciente en psicoanálisis, (6).

Este fenómeno no se puede clasificar como paranormal sino simplemente un estado men­tal psíquico en que el sujeto amplia los receptores de información externa e interna a nivel de la sensopercepción, representación y pensamiento. He aquí un ejemplo de una nueva frontera que debe investigarse más y mejor puesto que es factible de confundirse y/o conectarse con la llamada telepatía expuestas en los textos (capítulo X). En la relación paciente-terapeuta opera la comunicación dual, no solo consciente sino inconsciente operando los procesos transfe­rencia-contratransferencia. Todo esto puede seguir una investigación en que se incluya la comprensión de operatividad de la física ondulatoria.

Cuando nos referimos a nuevas fronteras nuestra imaginación nos lleva a diferentes cam­pos, y los conceptos pueden volverse difusos y complejos; sin embargo, tenemos la capacidad de centrarnos y encontrarnos un punto específico, que en el caso que atañe a esta obra, es el pensamiento específicamente mágico y el de la ciencia, ya bien discutido, (7)

De un u otra manera nos encontraos de todas formas con los límites fronterizos de la ciencia de que: “es y no es”, “¿es verdad o no?”, “¿está comprobado con certeza o no?”, ¿se puede demostrar y es objetivizable? Cuando utilizamos estos últimos términos tenemos una tendencia a cuantificar, geometrizar y demostrar con los órganos de los sentidos o con la tecnología con instrumentos específicos lo nuevo que se puede conceptualizar; sin embargo, hay muchos elementos no visibles y no cuantificables que existen; es así como las fronteras en la física y la psicología (psicofísica) que son más difusas que en la matemática; y en la misma materia y antimateria interactúan a través de campos distintos. De la misma manera, ocurre con la energía. Igualmente nos encontramos con los conceptos de probabilidad cuán­tica, incertidumbre física, y conceptos borrosos de fronteras que en ocasiones se nos pierde en esa inmensa imaginación que nos acompaña; así también ocurre con los objetos fractales cuando a simple vista podemos decir que existe un ángulo y una curva y si la estudiamos muy profundamente se nos desvanece el concepto.

A su vez el concepto de nueva frontera (8) puede presentarse “a priori” o descubrirse a “posteriori”, y aquí entraría la teoría cuántica de campos relativistas de los últimos tiempos. Una de las ideas que nos puede confundir aquí es la de los límites de las fronteras; por ejem­plo, cuando nos referimos a la cinta de Moebios o a la botella de Klein; y, por otra parte, los conceptos espaciales de gusanos intergalácticos y múltiples espacios curvos. Otro de los ejemplos que podemos plantear aquí es con la pregunta: ¿cuál es el límite del inconsciente individual? ¿Será que este inconsciente se pierde en el inconsciente colectivo? La respuesta la dejo para reflexionarla.


1 “Las ‘fronteras’ se van estableciendo en todos los terrenos y no son muchas veces definitivas ni deben per­mitir; por otra parte, tampoco que puedan ser violadas impunemente. En el caso de las relaciones humanas, en las políticas y en las económicas por ejemplo, se encuentran múltiples ejemplos de lo antes dicho”, (De Francisco, 2013).
2 “Hay múltiples ejemplos que tienen que ver con las ciencias que estudian las relaciones de unos seres con otros en que participan las fronteras económicas, socio-políticas, diplomáticas, convenientes e inconvenien­tes, todas las cuales están en la obligación de analizarse para evitar cataratas de hechos imprevisibles e inadecuados”, (De Francisco, 2012).
3 “Un cambio de paradigma no implica la desaparición total del paradigma anterior; Newton, Einstein, Freud, siguen teniendo sus reinos propios aunque limitados, pero mejor estudiados”, (De Francisco, 2013).
4 “Es necesario aceptar que en la época Platón quedaba difícil definir lo que era la mente; pues no se dis­ponía de los conceptos que se mencionan en estos textos. Platón no conocía el libro: ‘Cerebro-Mente. El pensamiento cuántico”, (De Francisco, 2013).
5 Aquí se señala muy claramente la importancia de la filosofía, del saber pensar y actuar en consecuencia”, (De Francisco, 2013).
6 “‘El azar deterministaque en buena hora el autor de esta obra describió no puede quedarse solamente en el terreno de la psicología. Cuando se emplea el método relacionado con su estudio, está llegando mucho más allá. El concepto de azar determinista es evidentemente una nueva filosofía y por eso puede ser aplica­ble a tantos terrenos abiertos”, (De Francisco, 2013).
7 “Cuando se refiere al ‘punto específico’ por analogía se llama en teoría de la pintura, el ‘punto de fuga’ que a veces es tan difícil de detectar en los cuadros”, (De Francisco, 2013).
8 “El concepto de ‘nueva frontera’ lleva pensar más adelante en cuándo la nueva frontera deja de ser nueva. ¿Cuándo cambia un paradigma?, o mejor tal vez, cuando se consolida la ciencia en el campo que se estu­dia”, (De Francisco, 2013). Pienso que las nuevas fronteras se van moviendo desplazando y/o cambiando de acuerdo a los niveles de conocimiento a que pretendemos llegar.

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