¿Cómo será el mundo del mañana?

Surge otra pregunta: ¿y cómo será el mundo del mañana? La respuesta depende del área a que hagamos referencia; puede ser médica, psíquica, informática, robótica, política, social y económica de negocios, tecnológica de las ciencias naturales o sociales. En el primer campo el informático robótico, puede haber muros y límites que sean difíciles de franquear, sin embargo, los países con gran densidad de población como China y la India podrán no solamente acceder a la información sino modificarla y hacerla más productiva; es factible que aparezcan en pocos años las holografías, no solamente en la pantalla del cine y televisión sino en los mismos teléfonos manuales que no son solamente teléfonos, sino computadores, y así será factible intercambiar la comunicación más fácil y vivencialmente con sus vecinos y con sus seres queridos a distancia, de la misma manera, los computadores servirán para detectar olores y diferenciación de los seres. Dentro de esta categoría aparecerán los robot, que se multiplicarán y serán utilizados para manejar otras máquinas o aplicadas a diferentes labores médicas, industriales, sociales y aún en la agricultura, (16).

En el campo de la tecnología obviamente China, India superarán a Estados Unidos en el campo de las investigaciones científicas a distintos niveles biológicos o bio-físico-químicos y tecnológicos; posiblemente se crearán animales (como el ratón inmortal); y, el famoso ADN que nos identifica a diferentes niveles será fácil obtenerlo con todas sus secuencias y realizar programaciones genéticas en pro de la salud de diferentes niveles biopsíquicos; es factible que se descubran métodos y tecnologías para el manejo del hielo y el agua y su uso; así como ya aparecieron los anteojos multifuncionales para ver, tener internet, celular mediante el acceso wifi, hacer video llamadas, video chat con varias personas y cámara fotográfica (cámaras de múltiples mpx para fotos y videos), comando de voz, la facilidad de compartir dicho contenido vía web y el almacenamiento en la memoria interna (16 Gb), la búsqueda de traductores, del chino al español, del español al inglés, etc. los diferentes contextos con fotografías y posición del lugar en donde se encuentra; el micrófono para reconocer la voz y el papel lateral al tacto con una pantalla visual u ópticas de 25 pulgadas y una batería total con un día de duración y con recarga con vía micro USB; además ésto podrá tener modificaciones para mayores capacidades visuales y de minibaterias. A su vez también en China se están desarrollando los nanorobots” que modificarán muchos comportamientos humanos así como las terapéuticas médicas.

Así llegaremos, entre otras funciones suplementarias con programas psicofísicos espe­ciales a tener ojos biónicos de alta resolución; a la vez, la tecnología ha incrementado la investigación con dispositivos que virtualizan las sensopercepciones y movimientos de las extremidades en tercera dimensión, utilizando los rayos infrarrojos para captar los reflejos por medio de cámaras y otros dispositivos; aquí podemos incluir el avance en los audífonos, así como la creación de válvulas cardiacas y otros instrumentos más que ayudan al ser en su vida virtual y/o con conductas normales modificando así las anormales como las ideas de suicidio, homicidio, terrorismo, asaltos, robo, violencia y abuso sexual y tantas otras; esperemos que se llegue también a la anticorrupción.

Es en este campo donde necesitamos sumergirnos para comprender (17) (*) el funcionamiento del cerebro, en sus procesos fisiológicos como psicofísicos, entendiendo a la vez que el cerebro es el lugar en el cual se presentan las funciones de flujo de electrones, la despolarización en interfases neuronales, micro y nanocorrientes, flujos magnéticos, entre otras; es decir, los puntos de control entre las capas y las interfases producidas por las polarizaciones de los “espines”, todo lo cual produce efectos cuánticos que modifican las estructuras de los niveles electrónicos, y por ende, las respuestas magnéticas según la dinámica cuántica, manifiesta en los nanotúbulos (microtúbulos) del citoesqueleto, con su intrincada matriz que inerva y sostiene el núcleo de la neurona; a la vez que presenta interacciones directas con el retículo endoplasmático rugoso y liso; es allí también donde las proteínas sintetizadas en el aparato de Golgi procesan la información a nivel atómico y molecular, en la que deben producirse superposiciones cuánticas constantemente, al igual que el traspaso de barreras físicas, mediante el efecto túnel (el cual se presenta cuando una partícula atraviesa una barrera de potencial mayor que la energía que porta dicha partícula); así también se establecen patrones de funcionamiento en los que, en nuestro discurso, podemos comprender de la misma forma como lo hacemos con los postulados que hacen parte de todo el engranaje de codificación y decodificación en su funcionamiento para originar el proceso de pensamiento. La codificación y/o señalización y sus opuestos (decodificación y deseñalización) se realizan gracias a los distintos rangos de potenciales eléctricos y electromagnéticos, y de energía cuántica.

En este punto se hace evidente que las neurociencias, la nanobiotecnología, la nanotecnología y todo el conocimiento cognitivo y psicodinámico son necesarios y evidentes para la comprensión de la interrelación cerebro-mente y sus productos o hechos psíquicos; sin embargo, todavía no se ha podido llegar a discriminar en qué estructuras moleculares se realizan las codificaciones así como los potenciales energéticos con que se llega a construir el pensamiento, al igual que los signos, fonemas con que se expresa, las representaciones ideativas concretas y abstractas. Por lo tanto, se infiere que aunque hemos avanzado en el conocimiento especialmente sobre el con­cepto de función y de éstas (las funciones moleculares) en la biología molecular; todavía existe un camino largo por investigar; sin embargo, la ventana y la puerta al concepto de mente y al pensamiento cuántico están abiertas (Sánchez Medina G., 2005a).

En el trabajo sobre “Mente cuántica”(Márquez J., 2006) (18) se enuncia el teorema de Gödel, el cual implica la indemostrabilidad formal de una cierta proposición matemática; en este caso el pensamiento cuántico, que puede representarse como una señal que es o puede ser verdadera, donde el nivel de incertidumbre es crítico. Roger Penrose, (19) como ya se menciona en otra parte, habla de una función de “onda mental” en la que afirma cómo “la función física apropiada del cerebro provoca conocimiento, pero esta acción física nunca puede ser simulada adecuadamente de forma computacional”, lo cual por ahora es muy cierto; además asevera que dentro de las cien­cias y las matemáticas se encontrará la solución para explicar el funcionamiento cerebro-mente.

Conocemos cómo la actividad neuronal en el cerebro se manifiesta con una propiedad que, puede ser aplicada a fenómenos de computación y criptografía cuánticas. El lugar más prometedor al parecer son los “microtúbulos” a los que les llamamos nanotúbulos, por su factor de escala na­nométrica, y que forman parte del “citoesqueleto celular”. Así, los nanotúbulos se encuentran en células eucarióticas que carecen de membranas limitantes, y están en constante reorganización, creciendo en uno de sus extremos debido a la polimerización de dímeros de tubulina, a la vez que disminuyen en el otro extremo por la despolimerización local; es así como se conforma un proceso de polarización positiva y negativa de tipo dieléctrico; es decir, el microtúbulo actúa como un nanocable, con la característica de presentar propiedades balísticas, únicas a nivel cuántico.

Se conoce cómo las neuronas presentan un comportamiento altamente dinámico y complejo, con un poder de “computación en tandem(20), en un factor de 10¹³, en la que presumiblemente en su interior, en los nanotúbulos y núcleo celular, se efectúen constantemente millones de procesos de orden y desorden (coherencia y decoherencia) cuánticos, asociados a la señalización, por los cuales la psiquis se mueve y encuentra en un continum cuadrimensional, regido por sendas funcio­nes de onda que almacenan ingentes(21) hamiltonianos (22), los que actúan sobre el espacio de es­tados y describen la energía total del sistema; es decir, la red neuronal activa mediante incontables reacciones electroquímicas y eléctricas que se llevan a cabo en el cerebro, y que están asociadas a todos los procesos de memoria y pensamiento. La decoherencia implica que la realidad no puede estar localizada en el espacio y en el tiempo. Este hecho ha sido confirmado experimentalmente en laboratorios con átomos individuales, donde los estados coherentes cuánticos no son locales sino que funcionan globalmente por y con las diferentes interfunciones e interacciones cerebrales, por lo que no pueden ser observados a través de las imágenes por resonancia magnética en forma limitada sino zonal.

Para el caso del citoesqueleto, éste depende de elementos generadores de energía (fuerzas) para efectuar los cambios de posición que determinan el movimiento de la célula y, por ende, hace parte en el cinetismo biológico, donde está presente la energía necesaria natural proveniente de los llamados AMP (adenosín monofosfato), y ATP (adenosín trifosfato) como mensajeros extra e intracelulares, portadores y transportadores de iones. He aquí en el fondo el concepto de energía que específicamente se produce por acciones en el cambio de posición de átomos y de electrones. Estas reacciones tienen múltiples funciones , entre otras las de acoplar, hacer o deshacer enlaces, transportar, recibir, almacenar, degradar, reciclar, reproducir, modular, diferenciar, activar, contro­lar, evaluar, entregar y traducir señales e interpretarlas (Sánchez Medina G., 2006) (23).

Ahora, si bien todas las funciones se encuentran en la biología molecular, debemos pensar que con esta última es también con la que el cerebro funciona; de tal manera que la diferencia entre la inteligencia cerebral y la molecular reside en que en la primera se producen más integraciones, funciones globales del pensar y de la consciencia; es por esto por lo que decimos que una célula puede “pensar” y “actuar”, mas “no puede tomar decisiones” globales “conscientes que impliquen conductas totalizadas”, puesto que las células actúan como un autómata celular auto-organizado, que trabaja como un integrado dentro de un sistema abierto, complejo y fuera del equilibrio como lo es el cerebro (Op. cit.).

Dentro de este contexto se habla de sistema de transporte colectivo, que involucra moléculas de miosina, dinaina, cinesina, dinámina y otras (24), conocidas como mecanoenzimas que disponen de energía suministrada por el ATP, y tienen capacidad de movilizarse sobre los microfilamentos de actina a lo largo de los nanotúbulos, en diferentes direcciones (25); esta actividad nos da una dirección de las moléculas para sus enlaces, ensamblajes y organizaciones complejas, las cuales son determinadas por un diseño de necesidad de cada elemento para acoplarse debido a todo un proceso adaptativo. Entonces, ¿existe una “intención” o un “pensar” en la molécula? Porque si hay una fijación atómica o de una partícula o un “reconocimiento”, ¿es acaso que existe una memoria?; esto último podría equivaler a una función del pensar mas no al pensar “per sé”; si bien todo esto es cierto, no podemos o no debemos antropofizar la biología molecular y la física cuántica y menos tomar la parte por el todo. Sin embargo, es factible establecer claridad en la dinámica molecular entendiéndola desde la física cuántica para poder explicar el pensamiento. Lo que es comprensible es cómo la configuración molecular es aprovechada por algunas células para realizar un transporte dirigido de materiales por su interior. Por ejemplo, la dinaina emplea energía (26) derivada de la del ADP y ATP (fosforilización y desfosforilización

a la vez que las posibles funciones atómicas dextro y levógiras (las predominancias hidro fóbicas o hidrófilas por sus atractores y retractores de hidrófilos), los movimientos gravitatorios (27), los giros (spin-networks, bucles-twinstors) para cambiar transitoriamente su conformación y poder avanzar afianzándose a las paredes exteriores de los nanotúbulos y luego enderezarse de nuevo y afianzarse en un nuevo fin. Téngase en cuenta que las “cinesinas y la dinaminase trasladan en sentido contrario a la dinaina, sobre los nanotúbulos, lo cual debe comprender otro movimiento funcional.

En consecuencia, un mismo nanotúbulo puede servir como soporte y guía para movimientos de otros componentes celulares en ambas direcciones; por lo cual la dirección no es una, sino puede ser de adentro y de afuera; de tal forma que el nanotúbulo actúa como una matriz tridimensional altamente dinámica y especializada. Esto implica que sobre esta pequeña nanoestructura, existe una bioquímica molecular compleja, que posee una relación íntima con el retículo endoplasmático, el citoesqueleto y el material genético, y que pueden estudiarse empleando las funciones de onda, con sus correspondientes hamiltonianos y perturbaciones entre otros fenómenos físicos, para describir el comportamiento electrodinámico de los electrones dentro de los nanotúbulos y del ADN y ARN. En este punto vale la pena aclarar, cómo se requiere de sistemas de cómputo de alto nivel (como la química computacional, la computación de grid (28), la complejidad computacional y la supercomputación), sólo para poder evaluar algunas interacciones moleculares a nivel químico. He aquí el reto que depara a comunidad científica en el futuro.

Según investigaciones, los nanotúbulos contienen una serie de pistas que permiten la migración de los “motores moleculares(29); tal es el caso del transporte axoplásmico, que tiene lugar en el interior de las prolongaciones cilíndricas o axones de las células nerviosas o neuronas. Estas pro­longaciones o fibras nerviosas, permiten la transmisión y/o recepción de señales eléctricas y quí­micas a través del axoplasma (proteínas, gránulos, mitocondrias, y vesículas) de diversos tamaños que emplean este sistema de transporte colectivo para viajar de un extremo a otro de las células nerviosas. El proceso ocurre de manera continua en ambos sentidos de la fibra, simultáneamente, con velocidades de aproximadamente 5μm/s, entre puntos específicos del sistema nervioso sin importar su longitud; entonces, el soporte para mantener estable esta vasta red de prolongaciones es el citoesqueleto como un canal o vía de soporte y conducción.

De lo anterior se deduce un concepto por plantear que se refiere al “cerebro cuántico complejo no lineal”, en la que sus estructuras, procesamientos de información y funciones psíquicas (men­tales), son el producto de actividades propias del tejido nervioso y su dinámica biomolecular, que se manifiesta a una escala que oscila entre lo cuántico y lo mesoscópico. Es así como se quiere desentrañar la manera como la actividad del cerebro se relaciona con la psiquis y sus funciones, acciones o reacciones. He aquí cómo de lo micro pasamos a lo macro y volvemos a lo micro (de la biología molecular a las conformaciones macrocerebrales) y de estas a las diferentes acciones y conductas o comportamiento, que son el resultado de multiplicidad de funciones que se establecen como producto de los hechos y fenómenos moleculares. Aquí se incluye la memoria, la pantalla de la consciencia, el conocimiento, el proceso del pensamiento entre otros más, (Sánchez Medina G., 2002a) que se rigen bajo parámetros cuánticos (funciones de onda), manifiestos por las ingentes reacciones catalíticas y autocatalíticas que se presentan en el cerebro en cada proceso donde fluye la información.

Por todos es bien conocido cómo el cerebro maneja una dinámica compleja, en la que integra todos los procesos mentales inconscientes, donde participa no sólo la señalización, la sensación preconsciente e inconsciente, a la vez que la percepción con cargas emocionales antes de conocerse o llevarse a la pantalla de la consciencia (ver capítulo V). El neurocientífico Lionel Naccache publicó en la revista de la National Academy of Science, 2005 (30), cómo con el implante de electrodos en las amígdalas cerebrales, en un grupo de pacientes epilépticos, se mostró una actividad cerebral derivada “de la significación de las palabras mostradas a gran velocidad. Eso significa que existe… una decodificación inconsciente del significado del lenguaje que es previa a la que la consciencia pueda conocer en palabras, por lo que se concluye que los procesos mentales inconscientes alcanzan niveles muy subliminales hasta llegar a lo abstracto.

Entiéndase aquí, dentro de este contexto, que el sistema consciente-preconsciente e incons­ciente, así como el proceso 1rio y 2rio y los de diferenciación, simbolización, somatización, los sueños, los contenidos manifiestos y latentes, lo reprimido, las alucinaciones, las ideas común y corrientes, o las fijas, las compulsiones, las fantasías, Cc. y Inc., las simetrías y asimetrías, la lógica y bilógica, la conducta simbólica, los mismos algoritmos y representaciones simbólicas, no sólo pertenecen al funcionamiento psíquico o mental sino al biológico y por ende a las señali­zaciones químico-físicas-cuánticas en la que operan las partículas elementales; por lo tanto estos fenómenos y hechos psíquicos no son conceptos abstractores, sino organizaciones de acciones que originan funciones, sistemas, procesos y mecanismos neuropsicofísicos.

Las neurociencias y el psicoanálisis comprenden que el cerebro es capaz de decodificar el significado, el significante, el símbolo y el sentido. Con estos postulados llegamos a hablar de una “neuroimaginería cognitiva”, (31) término utilizado en el hospital Pitié-Salpetriére, la cual también se refiere a cómo el cerebro es capaz de integrar nociones abstractas dentro del campo semántico, el cual es descriptivo y tiene una base de funcionamiento neurodinámico. Recuérdese aquí que nuestro cerebro es capaz de procesar información sin pasar por la consciencia y la mayor parte de los procesos mentales inconscientes son conocidos por sus derivados y represen­taciones cognitivas no abstractas, aun por conductas o por representaciones mentales aparecidas en los sueños o en los actos fallidos o imágenes no voluntarias o no intencionadas o por la in­tuición o precognición. Naccache realizó la experiencia con pacientes, al colocarles “flashes” con palabras, cuya duración no permitía su lectura consciente; los pacientes con lesiones cerebrales en la amígdala no eran capaces de reconocer, pero si se les implantaba transitoriamente electrodos en el cerebro el resultado era positivo; “con el fin de validar estos resultados los científicos inclu­yeron, en la experiencia, palabras conscientemente perceptibles lo que permitió demostrar que se activaba la misma región del cerebro de igual forma, tanto si la lectura era consciente como si no lo era”. Otro aspecto por considerar sobre las funciones cerebrales en los neurorreceptores y en las neuronas es cómo el proceso mental ocurre a una velocidad que se reduce en forma global; proceso que ha ocurrido por miles de años atrás. Sin embargo, fue Freud quien nos trajo la ventana al conocimiento del inconsciente con sus obras y entre ellas “La Interpretación de los Sueños”, 1900 (32).

Es evidente que nuestro cerebro lo podemos denominar como un superordenador orgánico, de­velador de múltiples fenómenos que participan en los procesos de sensopercepción, pensamiento y consciencia. Los mismos físicos matemáticos centran su interés en el proyecto de investiga­ción de lo que denominan ahora “cerebro azul”. Desde tiempos atrás consideramos que la mente humana se mueve en un continuo. Actualmente consideramos a la mente como un “ordenador cuántico”. Los sistemas dinámicos psíquicos como un fundamento para la comprensión de la teoría de sistemas, la teoría del caos y cómo el cerebro se comporta en forma aleatoria pero también dentro del “sistema del azar determinista” (Sánchez Medina G., 2009) (33). Entendiendo así la mente como un sistema dinámico, las ciencias neuronales y cognitivas pueden aportar gran­des conocimientos, lo mismo que el psicoanálisis lo está haciendo a través del análisis clínico en el que podemos estudiar los patrones de activación de fantasías inconscientes operantes que se generan de manera no lineal autoorganizada, como lo hace un organismo biológico. El sistema inconsciente realmente pertenece a este sistema dinámico con cambios no lineales. Todo esto nos hace entender los cambios bruscos inesperados, difíciles de prever y aun caóticos pero que a la luz del psicoanálisis los podemos comprender mejor. Tengamos en cuenta que en el conocimiento los procesos sensoriales son continuos y complejos y aun podríamos llevarlos a ecuaciones mate­máticas con unidades de información que representan la superposición de estados cuánticos que identifican a la memoria. Por lo tanto pensamiento y cognición, la nueva teoría del pensamiento, la informática y el pensamiento cuántico son nuestro camino de investigación.

¿Cómo podemos entender esta frontera entre materia, energía y mente o psiquis? La respuesta está en que la energía o mejor los potenciales energéticos o qubits de los giros o espín traducidos en frecuencias eléctricas o resonancias o funciones de onda, se pueden “codificar con señales” o estímulos para integrar las múltiples funciones del pensar desde la sensación, percepción para llegar a la imagen y representación mental y así a la fantasía con su significación, simbolización, ideación, articulación y verbalización. Lo que sí ocurre, como ya se menciona en otra parte, es que no hemos podido todavía detectar con evidencias concretas cómo se realizan y cuáles son las moléculas y las células específicas para las funciones cerebrales o cuáles son los estímulos, po­tenciales y señales organizados que nos llevan al pensamiento. Sin embargo, conocemos todo lo “macro” (anatómico, biocelular y neurofisiológico) que participa en esas funciones y aun algo de lo “micro” como son los potenciales neuronales; es por esto por lo que en los textos existe el fin de plantear una propuesta teórica en la relación cerebro-mente; de ahí que estos planteamientos sólo son estimaciones y deducciones e inferencias comparativas, sin que por ello se llegue a equi­valencias que puedan satisfacer ciento por ciento los requerimientos científicos (Sánchez Medina G., 1994) (34).

A la vez, los comportamientos específicos de las conductas humanas como la agresión, el sexo, el lenguaje, las pulsiones orales y anales o fálicas, la ternura, las atracciones, los rechazos, el miedo, la huida, la mimetización, el ataque, toda la experiencia subjetiva, las percepciones, la imaginación, la emoción, los afectos de placer y displacer (satisfacción y dolor), los sueños y ensueños, así como todos los mecanismos de defensa (entre los más principales están la represión, negación, proyección, condensación, desplazamiento, identificación y tantos otros más) pertene­cen a funciones neuropsíquicas y por lo tanto a las funciones cerebrales y su relación con la mente y se extrapolan a los niveles cuánticos tomando al cerebro como un sistema emergente dinámico no lineal. Esto implica que toda la red neuronal en el cerebro presenta un alto comportamiento de atractor caótico fractal autoorganizado, mostrando bifurcaciones y turbulencias a nivel morfoló­gico, fisiológico, químico y físico. Aquí incluimos la energía (fractal) que se emplea y manifiesta y se expresa en diferentes formas, por ejemplo, la disipación térmica, las señales eléctricas y se­ñales magnéticas, el ruido térmico, las conformaciones ordenadas o caóticas del pensamiento, las fantasías, sueños y ensueños, etc.; todos ellos como resultado de funciones cerebrales complejas neuro-físico-químicas propias de la materia a escalas cuánticas.

Entendiendo así toda esta maquinaria biológica y electromagnética cerebral, ésta debe ser analizada como un sistema termodinámico fuera del equilibrio, en la cual la información fluye y presenta un comportamiento de estructura disipativa, acoplándose al principio de incertidumbre que acompaña al ser en el mundo físico, mental y social.

Sumado a lo anterior, la teoría del caos juega un papel fundamental en esta maquinaria, el cual se relaciona con la energía invertida en cada proceso y su conservación dentro de la red neuronal. Por lo tanto, la relación cerebro-red neuronal se comportan como un sistema complejo autoorga­nizado con características escalares, en la que la representación mental, la consciencia y el incons­ciente son un derivado de este funcionamiento que no puede ser registrado por la organización de la consciencia, ya que pertenecen a un sistema cuántico, en donde las superposiciones de estados relacionados con la memoria se hallan confinados, y se hacen visibles cuando dichos estados se rompen o colapsan; es decir, las densidades de las funciones de onda colapsan, evolucionando en el tiempo de acuerdo con la bien mencionada ecuación de Schrödinger.

¿Será que llegaremos al hombre biónico? La respuesta seguramente será parcial porque el hombre máquina no es un ser humano, sino una máquina creada por el hombre. Aquí se sugiere consultar la obra “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, capítulos VII y XII: Fìsica cuántica y clásica; en especial los temas de: “computación cuántica”, “algunas con­sideraciones con respecto al concepto de espacio y su relación con el cerebro-mente”, “el movimiento de principios y a resumen y conclusiones” (pág. 517-536).

Sin embargo, a la vez los polos y los nevados se descongelarán y el mar subirá el nivel de las aguas. Téngase aquí en cuenta que Rusia se ha expandido en su crecimiento en los últimos 11 años en 537%, China en el 523%, Brasil en 337%, India 299%, Desde el punto de vista de la política económica, ya apareció el dinero digital a través de las tarjetas de crédito. También se podrá llevar el contenido del cerebro a una memoria de un computador y China es factible que tenga el comando en muchas áreas. Desde el punto de vis­ta de las ciencias naturales o de la medicina los médicos prescribirán sus pacientes por medio de Internet, Iphone, Ipad, teniendo toda la información clínica a la mano; y, el seguimiento de las funciones corporales podrán ser incorporadas en microchips incrustados bajo la piel. Así muchas personas llevarán permanentemente dispositivos que graben, guarden cada conversa­ción que tienen y los vuelos comerciales no requerirán de piloto; a la vez, se podrán introducir información a través de nano-chips que controlen sentimientos y actuaciones no deseables para la convivencia como los impulsos agresivos y destructores violentos. Si todo esto sucede y llegamos a esa época, la sociedad tendrá otra manera de conducirse, otro sentido, otros idea­les, otras formas y habitualidades y muy posiblemente como ya se está ocurriendo la familia no comerá unida y tampoco permanecerá unida.


16 Estas ideas, en parte, tuvieron la fuente de la BBC. Infografía CEET. Tomadas de El Tiempo Mayo 2013.
17 * Ver capítulo IX sobre el comprender.
18 Márquez D. Jairo E. (2006). Mente Cuántica.
19 Roger Penrose. (1996). “Las sombras de la mente: hacia una compresión científica de la consciencia”, Editorial Crítica, Barcelona-España.
20El término “tandem” se refiere a la operación que se genera en forma de secuencias de computación que están relacionadas y que al final se llega a soluciones de alta probabilidad; entiéndase aquí que las neuronas operan con determinadas tareas para obtener resultados como almacenamiento de información y el proce­samiento de la misma constituyendo así una serie de soluciones en el cerebro, el cual trabaja en paralelo, es decir no es lineal y sí complejo, lo que implica una interrelación temporal y espacial.
21 Del latín ingens, entis: muy grande
22 “El Hamiltoniano H tiene dos significados distintos, aunque relacionados. En mecánica clásica, es una función que describe el estado de un sistema mecánico en términos de variables, posición y momento, y es la base para la reformulación de la mecánica clásica, conocida como mecánica hamiltoniana. En mecá­nica cuántica, el operador Hamiltoniano es el correspondiente al observable ‘energía’”. Tomado de https://es.wikipedia.org/ wiki/Hamiltoniano_ (mec%C3%A1nica_cu%C3%A1ntica).
23 Sánchez Medina G. (2006), “Identidad Sexual”, Cap. V., Sexualidad y Cerebro Emocional, Ed. Cargra­phics, Bogotá-Colombia.
24 Véase capítulo sobre la sinapsis.
25 Elliot W.H. Elliot D.C. Biochemistry and Molecular Biology. Oxford University Press, Oxford. (1997).
26 Energía química: Es la producida por reacciones químicas que desprenden y absorben calor o que por su misma interacción, entre otras moléculas, desarrollan algún trabajo o movimiento. La energía desprendida o absorbida puede presentarse en diferentes formas: en energía luminosa, eléctrica, mecánica,
electromagnética, etc., pero normalmente se manifiesta en forma de calor. Así, el calor intercambiado en una reacción química se llama calor de reacción y tiene un valor característico para cada reacción; de igual manera ocurre con la oxidorreducción. Por lo tanto, las reacciones químicas se clasifican en exotérmicas o endotérmicas, según que haya desprendimiento o absorción de calor. (Jairo Márquez, 2006, pág 50). La energía química se entiende como una ordenación molecular que participa toda una energía, la cual se deriva de las reacciones; por ejemplo, los animales unicelulares son capaces de reaccionar, responder a estímulos externos, con conductas organizadas, dirigidas a una meta; de tal manera responden (Op. cit., Llinás R., 2002, pág. 131). La respuesta a que estamos haciendo referencia, es una consecuencia de la reacción química propia perteneciente a las células; es así como “se construyen los diferentes circuitos neuronales”; estos circuitos tienen diferentes niveles y diferentes interrelaciones desde los más superiores y simples (por ejemplo el reflejo) hasta los más complejos (por ejemplo, todos los pertenecientes a los órganos de los sentidos, sensopercepción y consciencia) en los cuales se incluye no solamente los ya nombrados sino la elección e interpretación de los estímulos especializados. Aquí se incluye la comprensión del cómo podemos llegar a la frontera entre materia, energía con productos mentales y así al pensamiento. He aquí toda una gama de ordenaciones y estímulo-respuesta, a la vez que del desarrollo de los órganos (Op. cit. Sánchez Medina G., 2006).
27 Ver giros péndulo de Foucault, “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, Capítulo sobre “Física clási­ca y cuántica”, (Cap. VII), (2009).
28 La computación grid es una tecnología innovadora que permite utilizar de forma coordinada todo tipo de recursos (entre ellos cómputo, almacenamiento y aplicaciones específicas) que no están sujetos a un control centralizado. En este sentido es una nueva forma de computación distribuida, en la cual los recursos pueden ser heterogéneos (diferentes arquitecturas, supercomputadores, clusters…) y se encuentran conectados me­diante redes de área extensa (por ejemplo Internet).
29 Llamamos “motores moleculares” a las estructuras dinámicas de las moléculas que se mueven o hacen mover a otras en un sentido u otro.
30 Lionel Naccache, Raphaël Gaillard, Claude Adam, Dominique Hasboun, Stéphane Clémenceau, Michel Baulac, Stanislas Dehaene, and Laurent Cohen, “A direct intracranial record of emotions evoked by subliminal words”, published online before print May 16, 2005, 10.1073/pnas.0500542102. https://www.pnas.org/cgi/ content/abstract/0500542102v1
31 Martínez, E., (2005a), “El cerebro comprende antes de conocer”. www.tendencias21.net
32 Freud, S. (1900). “La Interpretación de los Sueños”, Standard Edition, Hogart Press, Volumen III y IV.
33 Para mayor información sobre esta temática consultar la obra: “El azar determinista” (El lazo del destino). G. Sánchez Medina, 2009.
34 Op. cit. Sánchez Medina G. (1994). Cap. Cuatro ejes de las funciones del pensar.
Para la ejecución de todos estos hechos se requerirá un gran desarrollo económico que permita la realización de estos descubrimientos tecnológicos, y, a la vez, mayor orientación psicológica para no colapsar en esos diferentes cambios de la nueva sociedad la cual espe­ramos no caiga en desesperanza, inconformidad y otros muchos factores que los lleven a la guerra.

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