Un ejemplo de cómo opera el pensamiento mágico omnipotente

En 1985 el psicólogo H.J. Eysenck publicó “Decadencia y caída del imperio freudia­no” escribiendo así: “Todas las ciencias deben pasar por una ordalía por charlatanismo. La astronomía tuvo que separarse de la astrología; la química debió salir del lodazal de la alquimia. Las ciencias del cerebro debieron desembarazarse de los dogmas de la frenología […] La psicología y la psiquiatría, también, deberán abandonar la pseudo-ciencia del psi­coanálisis; sus acólitos deben volver la espalda a Freud y a sus enseñanzas, y llevar a cabo la ardua tarea de transformar su disciplina en una ciencia genuina”, (Eysenck, 1988).

Hans Jürgen Eysenck. (n. Berlín, 4 de marzo de 1916 – † Londres, 4 de septiembre de 1997), psicólogo conductista factorialista inglés. El que escribe estas letras médico psiquiatra psicoanalista entrenado en Madrid y luego en Nueva York se permite hacer un breve comen­tario a lo expuesto por Eysenck. La obra misma de “Decadencia del imperio freudiano”; ya en su nombre está implícito la necesidad y el deseo que tuvo Eysenck en ubicar el psicoanáli­sis como una “pseudo ciencia” con el deseo de degradarlo; y, al mismo tiempo, cuando ponen al psicoanálisis como un “imperio”, ya se deja ver la lucha contra un poder fantástico y má­gico; de ahí la necesidad de situarlo o posicionarlo en la “decadencia”, a su saber y entender, de un “imperio”. Ya en 1952 hablaba que “era la ausencia del tratamiento era igual o mejor a la psicoterapia psicoanalítica”, éste era un postulado sin discusiones científicas prácticas reales, y obviamente sin conocimiento profundo del tema. He ahí un prejuicio, una creencia sin haber pasado, propiamente él, por un análisis personal para ver sus ambivalencias, sus fallas, sus fragilidades, sus deficiencias, sus temores, que fueron reales en la Alemania Nazi refugiándose en Francia y en el Reino Unido, y, además en toda su investigación que lo ca­racterizó; en el análisis de la conducta el modelo factorial biológico; no es posible negar los rasgos que “caracterizan” y constituyen “categorías” y a su vez los “factores constituciona­les, genéticos o innatos”, los cuales fueron ubicados por Freud en la “Serie Complementaria”. Sus hallazgos o mejor sus formulaciones y categorizaciones pueden ser ajustadas con los términos “extraversión”, “neurotisismo”, “psicotisismo”.

Es importante tener en cuenta que Eysenck no era médico, tuvo su formación psicológica conductual y sus conocimientos eran limitados, especialmente en la neurología, en la cual hizo sus avances y estudios “relacionando la extraversión e introversión con los centros corticales y subcorticales del sistema nervioso central”, así como la actividad del cerebro visceral y la serotonina con bajo niveles de 5-HT responsables de la desinhibición de la impulsividad y agresión. El psicólogo Eysenck no realizó entrenamiento psicoanalítico o psi­quiátrico y menos “conocía” la obra completa de Sigmund Freud. De una u otra manera, usó los modelos pentafactoriales (extraversión, ansiedad, autocontrol o conciencia, hostilidad, afabilidad, e intelecto).

El mismo Eysenck 1990 publicó su obra: “Rebelde con causa”, en la cual se revela con todo lo que no conoce, no sabe, no entiende, no puede probar, no acepta. Eysenck es otro de tantos, rebeldes, detractores resistentes y enemigos del psicoanálisis y sólo podemos indicarlo porque en el trasfondo existe una trama de subjetividades y conflictos que no le permitieron ver la complejidad de los distintos sistemas y entre ellos el psíquico. El lector aquí podrá revisar los textos de Eysenck y de los miles de psicoanalistas freudianos y post freudianos quienes elaboraron más modelos psicoanalíticos y depuraron la técnica psicoanalítica. Aquí agregaría que todas las ciencias tienen sus incógnitas y no todo está resuelto ni dicho; es decir, la verdad completa no se ha encontrado y menos en las ciencias neuropsiquiátricas y psicoa­nalíticas. El científico actual debe ir paso a paso con cuidado, con humildad y no arrogancia narcisística, despejando caminos e integrando conocimientos. Aquí podría agregar, que si bien en el mar hay ballenas y tiburones, también hay delfines.

Al final de la frontera

Ya al final del desarrollo y de las ideas expuestas con respecto a las fronteras como ante­riormente se plantea, deviene la frontera de la muerte a distintos niveles; aquí podemos hacer alusión a la terminación o fin del conocimiento, de las argumentaciones y planteamientos; y, objetivamente de ideas; sin embargo, mientras estemos vivos para pensar no habrá muerte intelectual; más el fin de la vida biopsíquica deviene indefectiblemente y es por esto que posiblemente por eso nos encontramos con multitudes de investigaciones del genoma, la generación de células madres para la regeneración de las mismas, así como la búsqueda para producir; por ejemplo, de la telomerasa, la cual se está investigando para prolongar y/o conservar la vida; para ello, el médico estadounidense Al Sears MD utiliza la sustancia tradi­cional china sacada de la planta “astragalus” en forma de extracto obteniendo una molécula que se la denomina TA-65 la cual se introduce dentro del núcleo celular humano con el ADN y así supuestamente actúa como estímulo del enzima telomerasa, prolongando la división de los telómeros y con ello la reproducción celular y la vida. Sin embargo, el mundo se sigue multiplicando y la sobrevivencia aumenta; es así como el promedio de años de vida es de 77 y 78 años y ahora se prolongará a los 85 y luego serán de los 95 a 100 años o más. Pregunto: ¿con qué calidad de vida? La respuesta es que las industrias farmacéuticas se empeñan en pro­ducir sustancias para detener el envejecimiento y aumentar las defensas y energías vitales; así mismo existen múltiples programas para cuidar la salud del anciano con ejercicios especiales, baños, dietas o estimulando el consumo de productos naturales.

La sociedad entera, entre los 50 y 60 años se preocupa por no envejecer, por eso se rea­lizan cirugías estéticas para parecer jóvenes y se consume el bien conocido omega 3, los antioxidantes, se prohíja por los ejercicios del yoga, las terapias respiratorias, los ejercicios y deportes, los masajes, la recreación, el estímulo de la lectura para no hundirse en el silencio intelectual; así mismo, se realizan programas especiales en la televisión. Se investiga además los métodos, pasos y principios para ser feliz y prolongar la vida.

Personalmente pienso, que cada cual es libre de indagar para encontrar su propio camino que le de paz y vida; unos los encontrarán en las creencias religiosas y espirituales, otros en el poder cualquiera que sea, otros en el tener objetos materiales o capacidades intelectuales, otros en el “estar” “bienestar y algunos en el encuentro con las armonías” en su ser íntimo y existencia, en que se incluye a los otros con los cuales se vincula. De allí nace una fuerza o energía de vida y la prolongación de la misma; sin embargo, sí hay un fin, el espacio y el tiempo para nuestra consciencia se terminan; sin embargo, otros siguen pensando en el más allá y así mismo se investiga para conocer lo que no conocemos. El fin tenemos que aceptarlo como una realidad natural y con la capacidad de vínculos amorosos que dejamos en esta vida. Lo que en el fondo quiere el ser humano es vida tranquila o crear un bienestar, para ello se requiere una integridad, respetando valores éticos y estéticos y por ende cultural, lingüístico, étnico, religioso y de las diferentes creencias que nos dan orden y equilibrio.

Una conclusión con respecto al psicoanálisis

Tanto la investigación como la formación psicoanalítica seguirán su marcha y además, no están excluidas de cambios a distintos niveles. Desde Freud hasta hoy día los ha habido; es por esto por lo que nos enfrentamos a diversos modelos teóricos, técnicos, que han enrique­cido los postulados freudianos. Cada día encontramos mayores investigaciones teóricas y de más grande profundidad sustentadas en el laboratorio clínico. El entrenamiento de cincuenta o veinticinco años atrás no es el mismo de hoy. Actualmente se depura cada vez más a la téc­nica y la formación. Hoy hay mayor interés en los profesionales no médicos por conocer del psicoanálisis y por formarse como analistas.

El desarrollo del psicoanálisis ha sido muy grande, pese a que existen fuerzas antagónicas contra su cuerpo de conocimientos, que la mayoría de las veces es desconocida por los mis­mos enemigos, en ocasiones muy intelectualizados, que racionalizan y justifican sus ataques, muy lógicos, pero construidos sobre la base de la irracionalidad inconsciente. Es claro que quien desconozca al inconsciente no puede enfrentarse a su misma discusión.

Aquí hago evaluación de mi labor en escribir y comunicar todas estas ideas, y me en­cuentro que he consultado y estudiado múltiples hechos; con las distintas informaciones que aparecieron; sin embargo, siguen apareciendo incógnitas y cuestionamientos que requieren ser resueltos para encontrar respuestas, explicaciones e interpretaciones a los hechos incóg­nitos. De todas maneras, en el centro y esencia del fenómeno me hallo con los conceptos de: materia, energía, fuerza, movimiento, luz, espacio, tiempo y sus contrarios.

De tal manera lo que aparece a través de estos textos, en parte, son formulaciones cien­tíficas, a la vez que la descripción de fenómenos o hechos surgidos en el transcurrir de la historia; al comunicarlos nuevamente, se trata de conocerlos más, y/o tenerlos en cuenta dentro de todo el contexto y luego ubicarlos para darles otra explicación que no pertenece al conocimiento común y corriente, sino, con una configuración de interrelaciones de distintas fuerzas que han sido o están en investigación, las cuales se incluyen la fuerza ondulatoria o cuántica en su desarrollo conceptual, y que todavía tienen muchos vacíos como son el desco­nocimiento de las funciones de cada partícula. El tiempo, la historia hecha por el hombre nos podrá descubrir el velo de la ignorancia, de igual manera que lo hecho a través del tiempo.

Todo esto corresponde a un caminar por las nuevas fronteras y desean do traspasar límites llegar al otro lado de la ignorancia, es decir al otro conocimiento.

Una propuesta

Al releer y reflexionar sobre los textos de este capítulo se me ocurre proponer al lector y al estudioso de estos temas, tratar de enlazar una temática con otra para integrar conceptos, a la vez que comprender cómo se interrelacionan las disciplinas, más cuando en el centro está el ser humano, su bienestar y su vida, el cuerpo, alma o psiquis mente, y el medio ambiente; de aquí se desprende el poder pensar en que las fronteras significan ciertos límites que deseamos franquear y con ello producir cambios del lenguaje, de ideas, de valores, de principios cien­tíficos, de pensamientos y conceptos, de prioridades, de creencias y de la actitud en general, para la preservación de la vida y el bienestar individual y colectivo (que implica lo bio-psico-social).

Desde años atrás se ha planteado la integración de las ciencias y con ello la comprensión del hombre con su mundo interno y externo, que parte desde la piel al cosmos, con sus dife­rentes niveles en el medio ambiente que lo rodea. Todos sabemos que vivimos gracias a ese intercambio interno y externo que guarda un orden establecido por la propia naturaleza la cual debemos preservar y adaptarnos a ella en una armonía; aquella, la naturaleza, es factible que tenga fases de desequilibrio para organizar nuevas equilibrios en los diferentes sistemas; los cuales se interrelacionan en y con la red de información, la misma vida natural tiene sus fases, su evolución e involución para terminar en la inercia transitoria y parcial; es ahí en donde la mente se vale de lo espiritual para sostener un equilibrio psíquico.

En síntesis la propuesta es comprender toda esa maravilla que es la naturaleza; el hombre y su ambiente, para ayudar a conservarla hasta los límites naturales de la propia vida y aceptar el fin que nos lleva a un más allá sin renunciar a los postulados de la ciencia y a la necesidad de creer en algo diferente; de tal forma es el aceptar que existe el subjetivismo y el pensa­miento mágico omnipotente, más no perecer en él.

Todo esto concluye que el hombre es una complejidad como lo es la vida; la propuesta fundamental es la comprensión de todo ello, acompañado de un positivismo y una tendencia al orden o equilibrio y/o a la armonía que nos puede suministrar la naturaleza de la vida, en, y con toda su organización. De esto se desprende la necesidad de fortalecer las fuerzas del amor (vida, orden, eros, creación, integración), y tratar de manejar las pulsiones del tánatos (destrucción, caos, muerte) ayudados con el conocimiento que nos da la ciencia cada día. He ahí una integración de fuerzas para llegar a la unidad con la renuncia de lo irracional incons­ciente, en parte mágico y omnipotente.

En todo este escrito se ha hecho referencia al equilibrio y desequilibrio lo que implica también orden y desorden de acuerdo a los modelos cosmológicos y ontológicos, para luego ubicarlos como operan en los sistemas vitales. Para el propósito de la propuesta mencionada aludo a la significación de los términos y/o a sus comprensiones o ideaciones respecto a los términos “equilibrio-desequilibrio”. Esta palabra proviene del latin equilibrium que signifi­ca: exacta proporción o correspondencia de las partes (en la balanza por las proporciones de las fuerzas gravitatorias); el desequilibrio es la no existencia o no presencia del equilibrio.

Por su parte, los sistemas se organizan, se ordenan para formar equilibrios que en nuestro lenguaje y la temática expuesta en nuestra obra es la salud y la vida; sin embargo, todo tiene su fin, en este caso el desorden, el desequilibrio para llegar a la muerte.

Si bien en las ciencias naturales como la biología, la química y física se ocupan del orden ontológico, la psicología y la sociología también lo hacen la economía, la cosmología, la física cuántica, la hidrodinámica, la ecología, la genética, las neurociencias, todas las cuales contemplan los conceptos de materia y energía; y, actualmente como antaño a la mente o psiquis se le estudia a través de la psicología cognitiva, conductual y el psicoanálisis, la so­ciología y la historia, la antropología, la educación y pedagogía; todas ellas con sus distintos sistemas, elementos y principios básicos, sus dinámicas y sus parámetros de ordenamiento. Actualmente la física cuántica está tomando su posicionamiento para explicar múltiples fe­nómenos y a la vez saberlos manejar con la ciencia y tecnología. Dentro de toda la propuesta está la comprensión de esta interrelación para llegar al bienestar de la vida.

Otra propuesta derivada de las anteriormente formuladas, es la que se refiere a la ne­cesidad de integrar el conocimiento del funcionamiento de los distintos sistemas concebi­dos en diferentes disciplinas científicas que aparentemente son independientes, pero que al contemplar al ser humano, se observa que son interdependientes, formando todo un sistema ontológico dentro del cosmológico. Para algunos podría aparecer esa integración un deseo reduccionista con una holismo gestáltico con el cual es factible entender o comprender todo, y, así controlarlo como una síntesis conceptual; de tal forma, los principios de causalidad, el productor y el producto estarían sujetos o convertidos no a complejidades sino a simplici­dades facilistas. De ahí que cuando se dan presupuestos, y primero se ve el conjunto, no se percata de las partes y micro funciones, más cuando el todo está hecho por todas sus partes, sin embargo, estas no son el todo. En un trabajo posterior al que hoy presento se plantearán los conceptos básicos de unidad de sistemas con su inter e intradisciplinas operantes (orden-desorden-reorden) en la relación científica: Cuerpo-mente-medio amiente y la vida sin acudir al pensamiento mágico omnipotente.

¿Para quién son estos textos?

Al leer y recapacitar en la última lectura de los textos antes de editar esta obra, me encuen­tro cómo muchos de ellos (los textos) no motivan al hombre de la calle, al que lee periódicos, novelas, revistas de farándula, oyen y ven solamente las noticias de televisión, telenovelas o “chatean”. Este libro es para el estudiante curioso de la historia y hechos mentales descono­cidos en su causalidad y/o aquellos que vivimos en la secundaria, la historia de la humanidad o a los interesados en la ciencia y en todo lo mágico que opera en el pensamiento común y corriente, y aún en el científico. En los textos aparecen preguntas sobre lo ontológico y cos­mológico y sus interrelaciones; por ejemplo podríamos penetrar en el sentido que tiene el ser humano no solo en nuestro planeta sino en la galaxia de la “vía láctea” y en las millones que existen en el universo aún no conocido. El cuestionamiento se puede ubicar en: ¿qué es, hace, tiene y porqué está el ser humano en el cosmos? ¿Cuál es su función?; además ¿no seremos sino otra especie de millones que pueden existir?, ¿porqué solo estamos programados para vivir 80, 100 o 180 años o sólo vivir con las horas y días o años contados de acuerdo con la programación del ADN? Estas pocas interrogaciones tocan superficialmente la trascendencia de nuestra existencia, aquí ahora, en cada cual. El examen del ser en el cosmos es factible que nos lleve a considerar que no somos los únicos seres pensantes que requerimos un lenguaje de comunicación de acuerdo con nuestra historia y por ende del lugar en donde nacimos, para aprender el o los idiomas de comunicación. Si nos permitimos fantasear, es posible que lleguemos a la conclusión que así como hay miembros y órganos artificiales lo haremos con nuestro lenguaje y cerebro artificial o se podría pensar que en otros seres, otras vidas no se requieren hablar para comunicarse sino sólo pensar. De todas formas hay que pensar, analizar al hombre en su hábitat con sus funciones, su historia y en el cosmos, (40).


40 Todavía no conocemos si el hombre no requiere del lenguaje hablado para comunicarse; mientras tanto tenemos ese gran don de la palabra con la cual podemos expresar nuestros sentimientos (placer, dolor, con­formidad e inconformidad) y pensamientos y así dialogar. Por miles de años lo hemos hecho; en algunas ocasiones no se ha permitido al ser humano el diálogo y por eso cae en la acción, pues se deja a un lado el pensamiento. Aquí participan todos los elementos que han hecho al hombre lógico sin lograr la participación auténtica, pues lo irracional, lo instintivo siempre está presente, y a la vez, acompañado de lo mágico omni­potente como una solución.

Pensemos de qué manera es posible manejar la fuerza gravitacional con los cohetes impulsores, y a la vez no sabemos de las fuerzas antigravitatorias y así seguimos pegados a nuestro planeta a excepción de los vuelos espaciales y en las fantasías de los extraterrestres en el que se piensa cómo se utiliza la fuerza gravitatoria seguramente con otra fuerza u otras leyes desconocidas. Faltan años para poder utilizar las energías electro­magnéticas para el desplazamiento en el sistema planetario e intra e intergaláctico.

Volviendo a las consideraciones del hombre en el cosmos; múltiples ideas surgen con respecto a la vida y al manejo de ella misma, sin las limitaciones que nos acompañan, las cuales por un lado han impulsado al hom­bre a más descubrimientos científicos y tecnológicos, pero no así en los métodos y principios de administra­ción social, cultural económica y psicológica para obtener un equilibrio o una equidad humana real; esto que puede ser así, no anula la posibilidad de encontrar otros caminos de mejor funcionamiento del hombre en sus relaciones internas y externas. Obsérvese que la filosofía, la sociología, la política y la misma economía han producido los postulados para una nueva organización mundial, con la redistribución del capital de trabajo y la economía; sin embargo, el mismo hombre se consume así mismo como lo vemos en la autodestrucción por el calentamiento global; desde las mismas religiones se ha predicado diversas posiciones para gobernar y/o ser gobernados con el énfasis en el amor, la equidad, la democracia, etc. estas para postular “ideales”; es así como deseamos llegar al hombre y sociedad perfecta o a la humanidad completa o excelente, sin que nunca se pueda arribar a ella, pues el ser está inacabado y menos completo pues sigue en su evolución; he aquí cómo nace la pregunta: ¿cuál es la meta, o el fin del ser humano?; la posible respuesta emerge en el concepto de armonía, orden, no sin pasar por el desorden caos o entropía; con todo esto logramos hacer un paralelo del ser humano como un producto de la naturaleza en evolución e involución, para entrar en distintos ciclos de transformación; al final no lo conocemos; y, como lo he expuesto en alguno de los capítulos la vida de por sí es un trance o un viaje por el cosmos infinito.

Todas estas reflexiones aparecen al final de este largo viaje por los vericuetos del ser humano en su ser, esencia y existencia y su historia, a la vez que pensando en el ahora y en el futuro a largo plazo, meditando en la inmensidad del universo y no cayendo en el egocentrismo o antropocentrismo como única posibilidad de la existencia.

Con las conceptualizaciones y descripciones con que se construyeron estos textos se pretende que sean útiles para desenmarañar el pensamiento mágico e impedir prejuiciar y hundirse en la complejidad de las relaciones del ser, su sentir, pensar y decidir para actuar.

Personalmente hago parte de cualquier ser humano que no tiene libertad porque no se decide escoger padres, lugar, tiempo, etnia, cultura etc.; preguntémonos ¿quién tiene esa libertad? La respuesta es taxativa: nadie; de tal suerte ya nacemos sin libertad para múltiples decisiones y el mundo interno, nuestro self (“mismidad”) está condicionado. Otro aspecto es el tiempo, el cual es inmodificable; nacemos un día y supuestamente esta­mos programados para morir en un instante con o sin ayuda pero cuando la naturaleza ya no tenga la fuerza para ser y existir. El tiempo no se puede echar para atrás, solo el recuerdo de lo ocurrido puede volver a quien pueda recordar y quedará el adelante, el que pueda vivir el acontecer.

Estas ideas participan en el imaginario humano con sus fantasías inconscientes diversas que crean un mundo nuevo. Si bien esto ocurre, esto no significa que puedan existir seres no humanos diferentes, con funciones capacidades, estructuras, procesos y desarrollos distintos. Aquí cabria preguntarse si acaso la fantasía y/o las creencias en fantasmas en espíritus y en fuerzas de lo que se llama “más allá” puedan darnos alguna luz; por ejemplo en las creencias del hindú está la concepción del cuerpo astral y etéreo; y, aún aquellas creencias en ángeles, en el kábala con su estructura en el árbol de la vida, puede dar una conexión para dar respuestas a incógnitas. Otro hecho es aquel en el que todas maneras nos referimos al concepto de “cuerpo”; es decir a la corporalidad y/o el funcionamiento de cada objeto, fuerza, materia y energía. De una u otra forma aparece el “imaginario individual y colectivo”.

Lo expuesto aquí, implica que es posible imaginar seres diferentes, lejos en sus esencias de nosotros los humanos. Es aquí cuando aparece con fuerza de convicción y respeto, de cómo lo único conocido como la maravilla de la naturaleza es el hombre; y, más allá lo que pueda existir es una imagen que no conocemos.

¿Será que en todos estos textos existe la manifestación del pensamiento mágico o solo como otra posibilidad dentro del cálculo de probabilidades? La respuesta la dejo para que la resuelva la historia no sin pensar que es factible transitar por la ciencia ficción.

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