Leyes del orden cerebro-mente

Volviendo a nuestro “concepto del cerebro-mente”, ya estamos planteando en esta obra, toda una “ordenación cerebral y mental” en donde interviene la ya consabida razón, la lógica estructurada o programada o diseñada desde la física y química clásica hasta la física y química cuántica. El hombre, a la vez, no podrá eliminar el desorden y tampoco controlar el orden-desorden natural del universo en el macro o microcosmos, mas sí lo intenta a través de instrumentos de la lógica, y de ahí que “construye dialógicas o bilógicas”; es decir, dos lógicas paralelas y aun tres al tiempo que pueden intervenir en las interrelaciones cuerpo mente, cerebro-mente y medio ambiente.

Wilfred BionFigura 78a. Wilfred Bion: Para Bion el pensamiento humano y, dentro de él, el psicoanálisis, están en su prehistoria. Es fuerte su concepción respecto de la posible conexión con disciplinas esotéricas o de tradiciones filosóficas orientales, que aluden a un todo y la pertenencia de la humanidad. Para Bion del último período, la materialidad corporal de la fisiología, nos mueve a engaño en el hecho de creernos seres individuales. Ref: tomado https://es.wikipedia.org/wiki/Wilfred_Bion.

Ignacio Matte BlancoFigura 78b. Ignacio Matte Blanco. La originalidad de sus estudios consiste en la revisión de algunos conceptos freudianos por medio de la definición de los principios que regulan el inconsciente: La concepción de los dos “modos de ser del hombre” y la localización de la llamada “bi-lógica” de sus estructuras, la consciente que opera de modo asimétrico, generando distinciones y jerarquías, y la inconsciente, basada en la atemporalidad y la simetria que iguala todos los elementos reconocidos como una misma clase. Rer: tomado de https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_Matte_Blanco.

Así, a través de los siglos, se llegó al Siglo XX cuando en diferentes partes del mundo occidental, Inglaterra, Estados Unidos, Francia, aparecían la conjugación de pensamientos científicos para integrar el conocimiento médico psiquiátrico con el filosófico, el lógico, el matemático, el biológico, las neurociencias y el psicoanálisis; así fue como aparecieron Bion e Ignacio Matte Blanco utilizando los modelos lógicos de Bertrand Russell y los ya enumerados en los textos anteriores basados en distintas categorías pero aplicadas al mundo interno cognitivo y al inconsciente, así como a la realidad; de tal manera, se construyó el “modelo bilógico” (dos lógicas) que articulaban los fenómenos psicopatológicos, la lógica matemática, los fenómenos de la neurociencia y los postulados de las posiciones descritas por Melanie Klein (post freudiano y post kleiniano), no sin tener muy en cuenta el ya conocido proceso primario inconsciente irracional; y el proceso secundario lógico racional; por su parte, el proceso primario fluye de la energía psíquica libre que pasa a través de una representación a otra según sus mecanismos, especialmente la condensación y el desplazamiento, en los cuales opera la simetría (25).

El destino en el pensamiento científico moderno (26)

Vale la pena aquí realizar una recapitulación con consideraciones de diferentes conceptos a tener en cuenta antes de concluir y realizar la síntesis de este pensamiento complejo, en el cual obviamente participa la libertad para aceptar las ideas y los hechos sin caer en ningún paradigma dogmático, sino más bien aceptando el cambio en las ciencias, así como la presencia de distintos conceptos provenientes de enseñanzas milenarias con innumerables posibilidades explicativas, entre las que se encuentran las macro y micro verdades no siempre probadas como son las de la física cuántica u ondulatoria. A finales del Siglo XIX y luego en el XX aparecieron los psicólogos y los filósofos existencialistas situándose más allá de cualquier ley, y ubicándose en la autodeterminación, especialmente con Freud; sin embargo, este último construyó el enlace de la realidad con el inconsciente, lo cual ya habían hecho hasta cierto punto Bergson cuando postuló que la realidad última o la vida, pertenece a un proceso de crecimiento en que lo impredecible, lo no causado, lo aleatorio, acontece con gran frecuencia.

De una u otra manera, filósofos y científicos nos conducen al principio de causalidad (causa y efecto) a la vez que el de casualidad impredecible (azar). Los primeros, los filósofos, nos llevan más a dejarnos en manos de los dogmas, creencias y la fe (27), (28); los segundos, los científicos nos conducen más a la lógica, a la investigación de todos los hechos sin incluir la fe, el dogma y las creencias (29) y más nos acerca a la distinción cualitativa y cuantitativa, a las conclusiones válidas, a las definiciones, a la relación matemática, a teorías y evidencias con comprobaciones, a las matemáticas y actualmente a la teoría de la complejidad y caos, entendiendo que existen los sistemas que presentan un comportamiento impredecible y aparentemente aleatorio, aunque sus componentes estén regidos por leyes estrictamente deterministas, (30).

Al determinismo es necesario agregarle lo positivo y negativo que se presenta en el transcurso de la vida para adaptarse y cambiar la adversidad estimulando lo verdadero, auténtico, seguro, efectivo, práctico y así construir un adecuado futuro en beneficio propio y colectivo. Esto también se podrá lograr profundizando en nuestra mente, conociendo nuestros deseos, conflictos inconscientes individuales y colectivos.

Se dice comúnmente que se puede predecir aproximadamente el futuro cuando se tienen múltiples informaciones y se sabe de dónde se viene, qué se es, y para dónde se va; esto equivale al conocimiento genético, étnico, geográfico, cultural, educativo, de épocas y edades, nación y de dónde proviene el sujeto, el credo, la familia, el lugar en donde se ha vivido la primera y segunda infancia y cómo se vive aquella, la educación primaria, y secundaria y por último la universidad en la cual se estudió para adquirir un conocimiento especializado llevando a la práctica o a o lo laboral. Todo esto nos conduce a unas deducciones sobre nuestro destino y necesidades básicas prioritarias con decisiones libres; a la vez, esto debe acompañarse con la verdad, lo bello y bueno que hay en la vida trascendente y a un orden, en la vida.

Entiéndase cómo la ciencia y/o la investigación de la verdad se debe realizar con ética, libertad y equidad, las cuales requieren proteger la mismidad (“self”) del otro, acompañada de la solidaridad empática, con crítica del propio conocimiento y el diálogo continuo y comprensivo tolerante aceptando las diferencias y comprendiendo al otro, pues cada sujeto es diferente y depende de sus necesidades individuales y colectivas introyectadas y/o identificadas; todo esto nos facilita la seguridad objetiva y la identificación consigo mismo

No se puede olvidar que debemos criticarnos, evaluar reflexivamente nuestras decisiones y posiciones pasadas, presentes y las por venir sin culpa, envidia, resentimiento, odio y miedo, a la vez sin egoísmo y arrogancia lo que equivale a tener un don de saber perder (“perdonar”). Cada logro por pequeño que sea hay que darle su dimensión apropiada, siempre teniendo en cuanta la ecuación: “dar y recibir”, y cómo podemos dar más y mejor de lo que nos dan. Hay que saber qué debemos conocer bien y a qué podemos renunciar y a qué no; he ahí el límite de sí mismo y el principio de decisión. Aquí debe incluirse la actitud de saber aceptar lo contrario o al menos cuestionarlo pensando que podemos estar errados o no y así tener la capacidad crítica. Con esto y con algunas otras consideraciones, podemos conseguir la paz y el positivismo en la vida, con seguridad, constancia y delicadeza con las cuales podemos entrenarnos para evitar cometer errores aprendiendo de la experiencia propia o ajena y así también utilizar todas las experiencias como paradigmas que marcan la historia personal o colectiva. Todo esto también pertenece a un orden ideal, al “ideal del hombre” o “antropoeidos” imposible de realizar o conseguir.

Sin embargo, el sólo hecho del conocimiento (saber o conocer) no evita definitivamente que no volvamos a cometer errores. Lo que sí es importante considerar es, como se escribe en otra parte de esta obra, poder renunciar al narcisismo y omnipotencia núcleo de múltiples psicopatologías y de errores en la vida de relación consigo mismo, con lo demás y el medio ambiente, dándose la factibilidad que el error humano se puede proyectar en cualquier forma, momento, situación, pudiéndose observar las consecuencias de modo inmediato, mediato o a largo plazo y así aparecer desde un simple tropezón o una parapraxia, hasta llegar al accidente fatal.

Por todos es bien conocido que “humano es errar”; un error humano por lo general ocasiona otro, no solo por la compulsión a la repetición; sino porque él o los motivos conflictivos del primero que yacen en el fondo; es así como se pueden encadenar o relacionar uno u otro error para luego convertirse en red (es) compleja (s). En muchas ocasiones el sujeto dice: “no me explico por qué sucedió…. tal o cual hecho”, “por el contrario estaba prevenido para que no sucediera y tenía sumo cuidado de evitarlo”; sin embargo, el accidente se presenta y cuando se puede vivir para contarlo, pues el hecho no fue tan grave y aún fue mimio, el sujeto comenta: “me lo imaginé; preciso tuvo que suceder porque yo lo había pensado y ese es mi destino”.

Aquí surge otra pregunta, ¿puede la ciencia explicar todos los hechos mejor o igual que la historia o la filosofía? Pienso que una y otras han ofrecido y ofrecen reflexiones sobre las relaciones entre el hombre, el tiempo, el espacio y la circunstancia vital; en realidad ninguna puede sustituir a la otra. La ciencia es concreta, particular o general y universal; la filosofía y la historia son abstractas y dependen del acontecer temporo espacial y de la imaginación ayudadas por la documentación; además en una y otra se investigan los hechos se testimonia, se buscan los principios de causalidad y a la vez, ambas van tras la verdad de los hechos con la evidencia, y ambas pueden y deben refutarse; además en una y otra surgen interrogantes los cuales pueden llevar y nos llevan a replantear postulados y conceptos paradigmáticos, los que son factibles de reescribirse sin excluir lo evidente. Sin embargo, es factible de aparecer (micro, meso o macro errores) los que falsean las conclusiones pues es posible entrar en el campo de sobrevalorar ciertos hechos y conceptos y deformar lo general enfatizando o dando un valor superior a lo que se desea o necesita realizar subjetivamente.

A estas consideraciones y otras más es necesario aplicar un pensamiento científico para detectar el principio de causalidad y comprobar el hecho y el efecto, el estímulo respuesta, comprobándolas y así tener una posibilidad de afianzar un concepto. Sin embargo, este pensamiento más occidental que oriental está influido a través de los periodos históricos por diferentes campos de posibilidades y características, de las predominancias de las creencias y conceptos que se han convertido a través del tiempo en paradigmas. Es así como el paradigma nos ubica como un eje central para poder observar explicar e interpretar, comprender e intervenir de una manera a otra construyendo conceptos y teorías no sin excluir la escala de valores. Es así como también llegamos al sentido común que no fue el mismo en todas las época como es el actual; por ejemplo, los niños aprendan a leer o hacer los cálculos matemáticos, comprender los conceptos de las ciencias naturales y sociales a través de los juegos electrónicos; esto no pertenecía al sentido común del siglo XX, más cuando la tecnología no había llegado aún; y, pensemos qué es lo que nos depara el futuro. De ahí que han existido y existirán paradigmas alternativos; aquí vale la pena pensar que el ser humano debe ser capaz de cuestionar los paradigmas con reflexiones lógicas reales que nos llevan a respuestas coherentes y que den soluciones a los problemas que paradigmas anteriores no han podido resolver. Recuérdese aquí que Nicolás Copérnico habló que la tierra giraba sobre sí misma y luego lo retomó, en la edad media en el renacimiento Galileo, quien con su telescopio descubrió los satélites de Júpiter; y, con la teoría del movimiento terráqueo fue condenado en 1633 por la iglesia católica y esta mismas pidió disculpas en 1992; así mismo René Descartes visualizó dos mundos separados: “la res cogitans” (el reino de la mente), y las “res extensa”, (el reino de la materia); esta división cartesiana permitió llegar a la premisa: “cogito ergo sum” (pienso luego existo) que yo lo amplio a “siento y actúo luego vivo”, (31), “o… estoy errado, luego existo” de San Agustín (S. V)”, (De Francisco, 2012).

Estos postulados los llevaron a la cultura occidental a que el organismo es el vehículo que obedece a la mente con un ordenamiento jerárquico y un concepto mecanicista proveniente de siglos anteriores; en especial hago alusión al paradigma positivista de Augusto Comte del Siglo XIX (32). Es aquí en donde los hechos pueden contraponerse con las ideas, las ciencias experimentales las cuales se enfrentan a las teorías y las leyes físicas biológicas, y lo hacen contra la metafísica, surgiendo la victoria de la razón y el supuesto progreso. Para Comte el desarrollo científico es el instrumento ideal de los gobernantes para mantener el progreso; así la ciencia permitiría establecer el orden por tener la capacidad de predecir para que el gobernante controle los diferentes hechos; dentro de este pensamiento; el progreso debería ser consecuencia de la lógica administración del orden. Así podríamos seguir elucubrando hasta llegar al Siglo XXI no sin rastrear minuciosamente el Siglo XX que finiquitó con las monarquías, los imperios, no sin pasar por las dictaduras y por el propio positivismo hoy cuestionado.

Desde otro punto de vista la teoría del nacimiento del universo se concibió con la presencia de un Big bang; esto, hoy día, si bien está aceptado con la diferencia que no es únicamente un solo Big bang sino millones que han existido en el eterno tiempo y espacio; actualmente se están creando universos y éste o éstos están en expansión. Recuérdese aquí al jesuita belga George Lemaitre primero en promulgar la teoría del átomo primigenio en extensión y la teoría conocida con el nombre de Big bang; sin embargo, ya los griegos tenían el concepto de primera unidad en el átomo (33).

El científico inglés Fred Hoyle en 1949 se refirió a que “el universo era estacionario” y Michio Kaku, en su libro “El Universo de Einstein”; escribe: “Curiosamente, la expresión Big Bang proviene -a su pesar- del astrofísico inglés Fred Hoyle, uno de los detractores de esta teoría y, a su vez, uno de los principales defensores de la teoría del estado estacionario, quien en 1949, durante una intervención en la BBC dijo, para mofarse, que el modelo descrito era sólo un ‘big bang’ (gran explosión). No obstante, hay que tener en cuenta que en el inicio del Universo ni hubo explosión ni fue grande, pues en rigor surgió de una ‘singularidad’ infinitamente pequeña, seguida de la expansión del propio espacio”. (Kaku, 2005).

George Gamow científico ucraniano retomó el concepto que en ese entonces se conectaba con la aparición de la bomba nuclear atómica; es así también como el científico sueco Bengt Gustafsson aclaró estos conceptos postulando que “no es uno sino varios universos”, lo cual hoy se concibe como “universos infinitos” que se han creado y se seguirán creando en el cosmos. Véase aquí los cambios de paradigmas. La misma noción de espacio y tiempo cambiaron con los postulados de Einstein; lo mismo ocurrió con la mente, con el conocimiento del “consciente e inconsciente” y luego el psicoanalista Carl Gustav Jung trajo el inconsciente colectivo, la sincronicidad como un “principio de conexión acausal” (Jung, 1994).

Reflexionando sobre el pensamiento occidental este ha sido más dogmático y binario y establece categorías contrapuestas (bueno-malo, sujeto-objeto, materia-energía, cuerpo-mente-espíritu, etc.), con estructuras dualistas y jerárquicas en las que se arraigan unificaciones y totalizaciones, mecanismos miméticos, que no solamente se vuelven paradigmas sino dogmas (34). Lo que sí vale la pena es que siempre esté la crítica y autocrítica, y no la dicotomía sin interpretaciones múltiples del análisis del conocimiento. Todo esto equivale a que el pensamiento deje de basarse en mitos en razones y experimentaciones rodeadas de subjetivismos sin permitir abrirse al pensamiento complejo.

Fred HoyleFigura 79. Fred Hoyle. Es conocido por sus aportes en el campo de la evolución y estructura de las estrellas. Propuso el modelo del Universo Estacionario, o Teoría del Estado Estacionario. Este modelo sostiene que el Universo nunca tuvo un origen, sino que siempre existió de la misma manera como lo conocemos hoy. Explicaba la expansión descubierta por Hubble, con la permanente creación de protones y electrones, que pasan a formar el hidrógeno que posteriormente se agrupa en estrellas y galaxias. Hoyle llegó a bautizar humorísticamente a la teoría alternativa de expansión del Universo a partir de una singularidad inicial como Teoría del Big Bang, nombre por el que ahora se conoce a la teoría. Su nombre también está ligado a diferentes formulaciones del Principio antrópico. Ref: tomado de https://es.wikipedia.org/wiki/Fred_Hoyle

En realidad han existido cambios en la ciencia a través de los tiempos; no me ocupo de esta temática ni lo voy hacer en forma discriminada y solamente voy a replantear el tema ya expuesto en capítulos anteriores sobre la intuición, la cual participa en la ciencia actual como un acontecer psíquico, un escalón dentro del conocimiento que deviene a través de ocurrencias, inspiraciones y lo que se llama (“seren-di-pidad”; “seren”, proviene de serenidad y sereno; “di y dip”, de dos; “dad” de dar; luego equivale a dar tranquilidad y encontrarla), (35); esta palabra es utilizada después de la significación “Eureka” concepto relacionado con sincronicidad y causalidad que están antes o más allá de la percepción y la razón conocidas (36).

Aquí no podemos desconocer los descubrimientos físico-químico-psíquicos del siglo XX y las experimentaciones que nos han llevado a encerrarnos en la cárcel de la estadística y en el cálculo de probabilidades (37). (Ver capítulo correspondiente en la obra “Cerebro-Mente”, 2009). Así como llegamos a descubrimientos de la física atómica, a la teoría de la relatividad, a la teoría cuántica, a los universos paralelos, a las seis dimensiones (38), a la no linealidad, a la posibilidad de la existencia de elementos que la mente humana no ha descubierto y comprobado con certeza. Sin embargo, podemos caer en una cultura hipertecnológica cerrando las puertas a lo desconocido, que existe pero que no está comprobado, en especial las funciones y efectos de las partículas cuánticas; se esperan muchas respuestas de esta última ciencia, pero no como un refugio o como el cofre de “pandora”; sin embargo, todo no puede recaer en ella y menos ser la responsable de todos los aconteceres (39).


25 Estas ideas han sido elaboradas concienzudamente por el médico psicoanalista colombiano Santiago Barrios Velásquez, en especial en su trabajo: “Introducción a la bilógica acompañada de aplicación clínica, con consideraciones sobre el proceso analítico y la neurociencia”, 2006 Rev. Soc. Col. de Psicoan, Bogotá, Colombia Vol. 31, No. 2/3, pp. 363-380. También aparecen en el libro “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, G. Sánchez Medina, (2009).

26 Textos traídos de la obra: “El Azar Determinista. El lazo del destino”, pág. 585-595, (2011).

27 “Estos son apenas un sector, los católicos fundamentalistas, pero hay grupos de pensadores modernos que se apartan de ellos; constituyen sectores que intentan con gran dificultad que la iglesia progrese sin lograrlo hasta el momento (Hans Küng a la cabeza), el problema de los científicos, a veces, es su arrogancia y por lo tanto su propio dogmatismo; de esto no participan muchos, como Einstein” (Comentario del Académico Adolfo De Francisco Zea, 2010).

28 “No necesariamente. No es esa la posición de los filósofos sino solo de aquellos que en campo de la teología se pronuncian en relación a las creencias y la fe, dándoles una connotación teológica que solo admite una fe y una creencia, haciendo caso omiso de las demás, una fe y una creencia exclusivista”. (De Francisco, 2012).

29 “A veces son también fundamentalistas, o quizás exclusivistas los científicos en diversos campos, desde doctrinas médicas hasta postulados de filosofía económica como el marxismo”, (De Francisco, 2012).

30 “¿Qué ocurre con el científico frente a un paradigma vigente que lo acepta como único a menos que otro paradigma lo destrone y cambie el modo de pensar del científico y así en adelante? Lo que hace difícil cambiar de un pensamiento a otro si se trata de paradigmas de la ciencia o más severamente aún si estamos en el territorio de lo religioso o lo simplemente humano de nuestro modo de pensar cómo la rigidez es en muchas de las estructuras básicas de su pensamiento.

No es fácil muchas veces cambiar el modo de pensar y expresarlo con claridad, es como si se sacrificara parte de uno mismo con el cambio; pero, por otra parte, se demuestra que sí se puede cambiar y aceptar que uno mismo pasa de un lado al otro. Churchill lo dijo una vez que se le criticaba el paso whies a los twies o viceversa: ‘si, decía; y, continuaré cambiando cada vez que se me demuestre que estoy en el error’”, (De Francisco, 2012).

31 “Un hecho teológico confirma todos estos conceptos. En el Concilia de Nicea (305 d.C.), el Emperador Constantino se empeñó de establecer una serie de creencias que deberían tener todos los cristianos. Ese “credo de Nicea” fue aceptado por muchos siglos, pero en el Renacimiento se fueron cuestionando mucho de ellos inaceptables hoy en día. A muchos cristianos les cuesta trabajo aceptarlas como verdaderas, pero, si no lo hacen, se sienten apartados de la iglesia y por lo tanto susceptibles al castigo eterno. Algunos teólogos modernos hablan de los ‘niveles de creencias’, en tanto que otros, lo rechazan, y solo aceptan la verdad total de ese credo de Nicea que debe ser aceptado con la ‘fe del carbonero’. A esto agregaría en años recientes los ‘dogmas nuevos’ expuestos por Pio XII con su infalibilidad papal, inaceptables para cualquier persona pensante: la virginidad de la María de Jesús y su ‘ascenso al cielo en cuerpo y alma’, por ejemplo. Pero esa tendencia de lo teológico se advierte también en el campo del científico que en ocasiones se vuelve más inflexible y rígido; más papistas que el Papa. Se ve esto al condenar a Samelweiss por pretender que las infecciones puerperales eran originadas por la falta de asepsia (por ejemplo, y en el Islam) por las creencias de los Ayatolas para quienes no existen organismos invisibles que provoquen las infecciones. Desde luego que la perduración de ideas inaceptables es más prolongada en las teologías que en las ciencias”, (De Francisco, 2012).

32 “El mecanicismo no fue suficiente; las doctrinas basadas en la biología dan lugar a los vitalismos, uno de ellos el de Bergson que tuvieron gran impacto en la medicina, algunos vitalistas condujeron a tesis humanistas desde el humanismo científico de Marx hasta el espiritualista de Schweitzer y el de Maritaín” (Comentario del Académico Adolfo De Francisco Zea, 2010)

33 “Así como los griegos tuvieron el concepto del átomo, milenios más tarde tuvo que cambiarse el pensamiento a través del pensamiento de la mecánica cuántica; los griegos no contaron con los métodos de cuantificar; hoy hubieran sido burlonamente rechazados por los científicos dogmáticos”, (De Francisco, 2012).

34 “La palabra ‘paradigma’ tuvo un éxito resonante cuando lo presentó Kuhn. La palabra ‘dogma’ por lo general no tiene aceptación en las ciencias”, (Comentario del Académico Adolfo De Francisco Zea, 2010).

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