Responsabilidad del Equipo Médico en Urgencias

FEDERACIÓN MÉDICA COLOMBIANA

Capítulo XIX

Fernando Guzmán Mora, MD
Eduardo Franco Delgadillo

Trabajo en equipo

Hoy en día el trabajo médico, especialmente el de tipo hospitalario, se lleva a cabo en equipo. El ejercicio exclusivamente individual es cada vez más escaso.

Desde el punto de vista de procedimientos médicos, cuando un paciente es tratado en un Hospital o Clínica, puede serlo en varias formas, cada una de las cuales origina un tipo especial de responsabilidad:

1. Bajo la dirección del médico que ordena el tratamiento, en cuyo caso los demás participantes son dependientes. Ej: Cirujano, Residente e instrumentadora; Intensivista, residente y enfermera; Hemodinamista, residente y técnico radiológico.
2. En forma simultánea o corresponsable. Ej: Cirujano y Anestesiólogo, Neumólogo e intensivista. Aquí existen varios tipos de contrato médico: El del cirujano, el del anestesiólogo y el de la institución hospitalaria. La responsabilidad es individual, por parte del autor directo del daño.
3. En actos asociados pero independientes. Ej: Ginecólogo, Laboratorista y Radiólogo. Cada uno responde si ocasiona daño y se prueba culpa. Además, puede existir responsabilidad compartida.

Los Profesionales Universitarios

¿Quiénes y de qué manera enseñan en los hospitales universitarios? La estructura de un hospital universitario se mueve alrededor de la jerarquía académica de sus docentes. Allí trabajan los especialistas por varios motivos, entre los que se cuentan: El volumen de casos que pueden ser atendidos, el tipo de enfermedades que los pacientes que acuden a esas instituciones presenta, la posibilidad de efectuar investigaciones clínicas especificas por la clase de lesiones que allí se observa, el honor de la docencia y el amor al trabajo hospitalario.

El volumen de casos que acude a los hospitales es monstruoso. Un cirujano de hospital distrital, por ejemplo, al llegar a su turno nocturno puede escoger de una list, que le es presentada, cuantos y cuales pacientes ubicados en hospitales de primero y segundo nivel desea y esta en capacidad de atender, aparte de los que lleguen en forma directa a las urgencias del hospital en donde se este prestando el servicio. Así por ejemplo, el cirujano revisa su propio servicio y encuentra un enfermo con una apendicitis aguda, otro con una obstrucción intestinal y un tercero con una herida en una arteria principal de la pierna. Ante esto es claro que escoge llevar de inmediato a cirugía al paciente de la lesión arterial y ordena preparar a los otros dos, con el objeto de continuar de inmediato con las respectivas cirugías. Simultáneamente, calcula su tiempo aproximado de trabajo y escoge de la lista de otros hospitales a aquellos enfermos que tengan a su vez prioridades inmediatas, con el objeto de recibirlos, prepararlos e intervenirlos. En una palabra, el especialista planea su noche de trabajo para rendijla al máximo, con el mayor número posible de enfermos y las patologías más graves.

El tipo de patología especifica es otra de las motivaciones para que un especialista prestante continúe laborando en una institución de asistencia. Así, hay cirujanos que disfrutan normemente de la cirugía de trauma y prestan sus servicios en hospitales como San Juan de Dios, Samaritana, Simón Bolívar y Kennedy- Otros, especializados en cirugía oncología, trabajan en sitios como el Instituto Nacional de Cancerología. Aquellos que se han especializado en cirugía de tórax, escogen trabajar en hospitales como Santa Clara y San Carlos. En fin, se puede escoger entre una amplia gama de posibilidades, todas susceptibles de gran satisfacción y muy Poca retribución económica.

El honor de la docencia es algo que la mayoría de los especialistas lleva muy arraigado, desde sus tiempos de formación como estudiante. Enseñar al colega es parte de nuestro juramento. Respetar al maestro es característica de todo buen médico. Estudiar permanentemente es una obligación profesional. Mejorar el bagaje intelectual es un imperativo ético. Sin embargo, la docencia universitaria médica es poco menos que insultante. Un sueldo promedio para un Profesor de Cirugía de una escuela de medicina privada, oscila entre los $50.000 y los $200.000. En él se incluye la preparación de clases, la enseñanza frente al lecho del enfermo, la orientación de los estudiantes de los diferentes niveles, el desempeño de intervenciones quirúrgicas analizadas paso por paso y la supervisión de operaciones por parte de los residentes. Esta última actividad conlleva una gran carga de ansiedad, por las complicaciones que puedan presentarse en el curso de las mismas y de las cuales el principal responsable es el profesor.

Los profesores universitarios no pueden olvidar que, al provocarse un daño por cualquiera de los causales de culpa médica:

“…Es obligado a la indemnización el que hizo el daño v sus herederos…” (Art. 2343 de CC).

Respecto de los residentes, internos y personal bajo su directa supervisión, le corresponde una responsabilidad denominada vicariante.

Los residentes hospitalarios

Los Médicos residentes son Profesionales GRADUADOS luego de por lo menos 7 años de estudios universitarios, que han escogido sacrificar otros 4 a 6 años adicionales para trabajar en Hospitales, desempeñando labores asistenciales supervisadas, para adquirir experiencia en un área determinada de la profesión médica.

Así, quien desee completar estudios en Cardiología, deberá gastar otros cinco años, el Cirujano Cardiovascular siete años, el Neurocirujano un mínimo de seis años, etc.

Los criterios de selección para ingresar a la residencia son muy duros. Se tiene en cuenta el desempeño de pregrado, las calificaciones obtenidas, el estudio de personalidad, la entrevista y la experiencia adquirida luego de la graduación.

Hoy en día, por ejemplo, para obtener un cupo para estudios de postgrado, se presenta un promedio de 50 médicos.

En nuestro país se ha declarado a estas personas “Estudiantes de Postgrado” y, no solamente va no se les paga por su trabajo, sino que en varios sitios se les cobra por el derecho a trabajar en los Hospitales.

Hay que mencionar que, en muchas de las Instituciones, la mayor parte del tiempo, estos “Estudiantes de Postgrado” NO están con los profesores (También a sueldos de miseria), y tanto en las tardes, como en las noches v los fines de semana, son los responsables de los servicios hospitalarios en forma más o menos directa.

¿Cómo subsiste un residente? La mayoría tiene las obligaciones de su edad promedio (26 años) y debe afrontarías produciendo algún tipo de ingreso, el cual solamente puede provenir del apoyo familiar o del trabajo adicional, especialmente en horas nocturnas, en las instituciones hospitalarias.

De esta forma, el residente cumple su horario entre 7AM y 7PM todos los días, además de los respectivos turnos de 24 horas, luego de los cuales debe continuar trabajando al día siguiente hasta el termino de la jornada, para entonces dirigirse al trabajo que garantiza sus ingresos, comúnmente en servicios de urgencias nocturnas, para continuar al día siguiente con la jornada normal de trabajo.

Hay que mencionar que el periodo de entrenamiento especializado es duro. En el se intenta acumular el máximo de experiencia y aprendizaje posible, para poder dar al médico en formación un criterio básico de manejo de los problemas en el menor tiempo posible.

Midiendo el stress entre abogados y médicos se encuentran datos curiosos: El abogado tiene 2 veces más tolerancia a la frustración. La respuesta al fracaso en abogados es una disminución en la actividad. La de los médicos es un aumento en la misma.

En vista de la dependencia del Residen te como estudiante de postgrado, tanto de sus superiores jerárquicos en el plano académico, como de las instituciones que los aceptan en los programas de adiestramiento, en caso de daño demostrado y culpa probada, deben responder ante la ley en forma solidaria: El Residente como médico graduado, el Profesor como responsable de las acciones del estudiante y la Institución, tanto en su relaciún laboral con el profesor, como en su carácter de centro de entrenamiento de especialidades médicas.

El Instructor o Profesor responde sobre el supuesto teórico de la denominada “culpa in vigilando”.

Aquí debe hacerse una consideración importante: La mayoría de las instituciones hospitalarias y clínicas aceptan el trabajo de los residentes en el supuesto de brindar un servicio de docencia a médicos estudiantes de postgrado. Esta “laudable” labor académica encubre un interés mucho más complejo, cual es el de proveer a la institución de mano de obra barata para el desarrollo de un sinnúmero de funciones.

Entonces, ¿quién hace realmente mover los hospitales? La respuesta es de todos conocida: Los residentes, internos y estudiantes.

Ahora bien, sin tener en consideración la miserable retribución económica de los profesores: Si el hospital o institución de salud esta autorizado para recibir médicos en estudios de postgrado, su OBLIGAClON es tenerlos permanentemente vigilados por sus funcionarios de mayor categoría. Las especialidades médicas NO pueden aprenderse a costa de la salud de los enfermos.

Un argumento muy socorrido es: “Allí el entrenamiento es muy bueno, pues le dejan a uno hacer de todo”. Pues bien, si “hacer de todo” es efectuar un adiestramiento con instrucción académica y asistencial permanente, la institución llena los requisitos para ser considerada aceptable. Pero si “hacer de todo” es efectuar procedimientos complejos sin la instrucción y experiencia previa y sin la supervisión presencial de los respectivos profesores, la institución debería ser intervenida por las autoridades respectivas.

Se refuerza lo anterior cuando se analiza el artículo 2352 del Código Civil, que dice:

“… Las personas obligadas a la reparación de los daños causados por las que de ellas dependen, tendrán derecho para ser indemnizadas sobre los bienes de estas, si los hubiere, y si el que causo el daño lo hizo sin orden de la persona a quien debía obediencia, y era capaz de cometer delito o culpa, según el artículo 2346…”

Tipos de culpa en el ejercicio de grupo

A- Culpa debido a error no excusable del director del equipo, en cuyo caso responde ante la ley si se prueba Impericia, Negligencia, Imprudencia o Dolo.

Al jefe del equipo responde por el daño que ocasione en forma directa (Artículo 2341 del Código Civil): “…El que ha cometido un delito o culpa, que ha inferido daño a otro, es obligado a la indemnización, sin perjuicio de la pena principal que la ley imponga por la culpa o el delito cometido…”

Como además en estos casos, la responsabilidad no solo abarca las acciones del jefe de equipo sino las de sus colaboradores, se dice que el jefe es “comitente” y por lo tanto responde de las acciones de sus auxiliares, dependientes y sustitutos.

Si se plantea una demanda por daño, la responsabilidad es solidaria: Responde el autor del daño y quien debe supervisarlo. Esta se considera una responsabilidad indirecta o refleja.

El artículo 2347 del Código Civil es claro en este aspecto:

“…Toda persona es responsable, no solo de sus propias acciones para el efecto de indemnizar el daño, sino del hecho de aquellos que estuvieren a su cuidado…”

B- Culpa debido a error de uno de los integrantes del equipo dependientes de su director. Ambos deben responder.

Ej: El profesor de cirugía que deja intervenir un paciente por el residente sin la respectiva supervisión. Ej: El olvido de una compresa por parte de una instrumentadora que no practica un recuento antes de cerrar el abdomen.

A este respecto, dice el artículo 2344 del CC: “…Si un delito o culpa ha sido cometido por dos o más personas, cada una de ellas será solidariamente responsable de todo perjuicio procedente del mismo delito o culpa, salvo las excepciones de los artículos 2350 y 2355.

Todo fraude o dolo cometido por dos o más personas produce la acción solidaria del precedente inciso…”

C- A la culpa del uno se puede sumar el descuido o falta de vigilancia del otro.

Ej : El anestesiólogo que, sabiendo que un médico no es cirujano titulado y conociendo además su incompetencia técnica, procede con la anestesia. Ej: El anestesiólogo que se ausenta de la sala de cirugía y el cirujano que lo permite

Agravantes: Uno de los miembros del equipo advierte del error que se esta cometiendo y del daño a causar, pero el corresponsable no acepta la sugerencia.

D- La culpa colectiva. Cuando existe un daño evidente y no se puede atribuir la responsabilidad a un miembro del equipo en particular, la responsabilidad es colectiva. Esto aplica en la esfera civil y no en la penal. Se basa en la dificultad de determinar el causante del daño, sea por lo complicado de un procedimiento o por el fenómeno del encubrimiento por parte de los demás miembros del equipo.

E- Culpa por utilización de equipos defectuosos.

La culpa del residente

Los causales de culpa generadora de responsabilidad civil son los mismos que para cualquier otro médico, con el agravante de la que se ha llamado en algunas legislaciones la responsabilidad vicariante” del jefe del equipo y del profesor responsable del estudiante en entrenamiento. Cuando se produce un daño y se demuestra culpa por alguno de los causales de impericia, negligencia o imprudencia, debe respon- der el responsable oficial del paciente (Especialista de cualquier rama) y el médico residente, así se encuentre en proceso de adiestramiento.

Culpa es una forma de conducta irregular en la cual no media una intención de dañar, pero que viola preceptos de prudencia, conocimiento, pericia y diligencia al efectuar la acción. A esto se puede sumar la falta de seguimiento de reglas aceptadas de la acción en el momento en que esta se efectúa.

En el delito doloso (Con intención de dañar), existe una antijuridicidad. El delito culposo se habla de una ilicitud, generalmente inconsciente.

Preveer es la capacidad de pronosticar un resultado futuro aproximado cuando se efectúa una acción, por parte de un hombre de cultura, educación e inteligencia promedio. En el caso de la medicina, de un médico de similares características, educación y altura académica de la aquel que ocasiona un daño.

Ej: Al neurocirujano a quien se presenta una complicación severa en el curso de una intervención a nivel de medula espinal, y que es acusado de negligencia, se debe juzgar con el criterio y la lente de una neurocirujano de similares características, para determinar si cometió o no dicha negligencia.

Prevenir es tomar todas las disposiciones necesarias para que un resultado dañoso no tenga efecto. Ej: Se sabe que las ondas electromagnéticas de una Resonancia Magnética Nuclear pueden inhibir el funcionamiento de un marcapaso cardíaco y el radiólogo tomas las precauciones necesarias para que esto no ocurra (Colocación de otro marcapaso temporal, constatación de una frecuencia cardíaca espontánea por debajo de la del marcapaso o, simplemente, contraindicar el examen y cambiarlo por uno más adecuado.

Puede entonces decirse que el médico, utilizando su razón y sus conocimientos científicos, prevee, discierne y previene el advenimiento de una complicación. La culpa nace de la incorrecta utilización de estas capacidades y se compara con las de aquel médico que usualmente las hubiese hecho funcionar en forma adecuada.

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