El Cerebro Emocional de la Mujer

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

CAPITULO 65
MARIA CONSUELO NIETO
MD., Profesora Titular de Medicina Familiar Integral, Escuela de Medicina Juan N. Corpas y Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, Bogotá D.C.

El funcionamiento del cerebro es diferente en el hombre y en la mujer

Desde el punto de vista anatómico, el cerebro humano está dividido en dos hemisferios: el izquierdo y el derecho. El izquierdo controla todo lo que corresponde al pensamiento lógico y racional, mientras que el derecho tiene que ver con las emociones, la creatividad, la fantasía y lo subjetivo.

Los seres humanos tenemos la capacidad de combinar la información que nos proporcionan ambos hemisferios y así logramos obtener conocimientos. Esta forma de procesar la información es diferente en hombres y mujeres.

En el caso de las mujeres, ambos hemisferios trabajan en forma simultánea, de tal manera que nunca independizan los procesos racionales de las emociones.

Lo anterior explica porqué no es sorprendente que cuando las mujeres sostienen una conversación con alguien, se concentran no sólo en lo que les están diciendo, sino en el lenguaje preverbal que está utilizando su interlocutor, es decir, en la expresión y los gestos con que se lo dice; además se fijan en la ropa que trae puesta y en la forma en que la combina, en el lunar que tiene en la mejilla y así parezca increíble también dan cuenta del estado del clima en el momento de la conversación. Esto quiere decir que las mujeres pueden estar sintonizadas en muchos canales al mismo tiempo, lo que explica que puedan ser tan emotivas, detallistas, intuitivas, sensibles imaginativas y, por qué no decirlo en muchos casos, ¡demasiado comunicativas!

La gran capacidad que tiene la mujer para comunicar, percibir y relacionar tanto la información verbal como la preverbal, así como las emociones, se debe a que su cerebro procesa con mayor rapidez los estímulos sensoriales y verbales.

La estrategia femenina se basa en la persuasión por la vía indirecta, con “nadadito de perro”, así como quien no quiere la cosa. Por esta razón es que nunca ha perdido vigencia el popular dicho que dice que “el hombre lleva los pantalones, pero del color que la mujer quiere”.

El cerebro masculino es más dado a efectuar sus procesos utilizando un solo hemisferio a la vez, por lo cual los hombres tienden a no mezclar la razón con las emociones como es el caso de las mujeres. Esto explica su mayor racionalidad, así como su mayor frialdad en el momento de la toma de decisiones. La desventaja que esto implica, es la gran dificultad o incapacidad para expresar sus sentimientos.

En lo que concierne a la resolución de problemas, los hombres prefieren hacerlo de uno en uno, y para ello utilizan toda su concentración.

De la misma manera actúan cuando están viendo un partido de fútbol, leyendo el periódico, o viendo su programa predilecto de televisión (detestan ser interrumpidos).

Esta manera de procesar la información explica el porqué los hombres son amantes de las deducciones, los cálculos y las fórmulas y tienden a ser más analíticos. Su cerebro, según estudios científicos, está mejor organizado para el procesamiento de información visual y espacial y para el razonamiento matemático.

Es claro entonces, que la forma en que el cerebro procesa la información es diferente en hombres y en mujeres, lo cual no quiere decir que el cerebro masculino sea diferente al femenino.

De hecho, tanto en el hombre como en la mujer, el cerebro equivale a 2% del peso total y su configuración es tal, que un patólogo que examinara dichos cerebros aisladamente, no sabría si pertenecieron a un hombre o a una mujer.

En conclusión, las mujeres son más intuitivas, más realistas, expresan mejor sus emociones, buscan ser aceptadas, necesitan ser escuchadas, tienen mayor capacidad para aguantar el dolor y enfrentar el sufrimiento, son más sentimentales, les gusta incentivar a los demás, son más detallistas, imaginativas, fantasiosas, reflexivas y profundas.

En cuanto a los hombres son más lógicos y analíticos, mas racionales y, a la vez, más racionalistas, ocultan sus emociones, buscan ser respetados, no les gusta perder el tiempo en explicaciones, son más fuertes y vigorosos, les gusta competir, ser autosuficientes y les encanta tomar decisiones, son más impulsivos, agresivos y ambiciosos.

Es evidente la diferencia y oposición entre los mundos del hombre y de la mujer y su consecuente atracción y complementación. Lo verdaderamente trascendental no es que existan grandes diferencias, sino el desconocerlas, situación que genera su mal manejo y resta posibilidades a la resolución de los conflictos que de ella se derivan.

Las mujeres tienen mejor evocación de sus experiencias afectivas

En primera instancia es bueno traer a colación el “Mito Conyugal” que dice que “los esposos nunca recuerdan las riñas y las esposas jamás las olvidan”.

En la tarea de explicarse porqué las mujeres tienen una mejor memoria de las experiencias afectivas, se han realizado diversos estudios que han comprobado que hombres y mujeres procesan en forma diferente sus emociones, es decir, que el cerebro de la mujer siente y evoca las emociones con mayor agudeza que los hombres.

Recientemente un equipo de psicólogos de la Universidad de Stanford, en California, realizó una investigación que fue publicada en la revista “Proccedings of the National Academy of Sciences”, que ha permitido captar el funcionamiento del cerebro tanto masculino como femenino, durante la percepción de las emociones y su evocación unas semanas después.

Para esto utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (fMR), en las que pudieron comprobar qué imágenes del cerebro entran en funcionamiento con las emociones y demostrar las diferencias que hay en este sentido entre hombres y mujeres.

Mediante las imágenes de resonancia magnética se puede medir el flujo sanguíneo, e identificar en un falso color, las regiones cerebrales que se encuentran en actividad.

Con el objeto de evaluar las diferentes emociones, los psicólogos seleccionaron un grupo numéricamente igualitario de hombres y mujeres, al cual le mostraron fotografías catalogadas desde “neutrales”, hasta capaces de provocar “fuertes emociones”, y así procedió a registrar la impronta que dejaban en el cerebro. Las fotografías mostradas incluían imágenes placenteras, “neutras”, como una cuchara, y algunas “altamente emocionales” como una mano empuñando una pistola o una silla eléctrica de ejecuciones.

Varias semanas después, tomaron nuevamente al grupo de hombres y mujeres y les volvieron a mostrar algunas de las fotografías que habían visto inicialmente. Al analizar las imágenes del cerebro se logró constatar que existen diferencias en las áreas que se activan: El hombre pone en funcionamiento el hemisferio cerebral derecho en mayor medida, mientras que la mujer centra su actividad emocional en el izquierdo.

Los resultados del experimento mostraron que las mujeres fueron capaces de rememorar un porcentaje mayor de los recuerdos emocionales más intensos, lo que indujo a los autores a afirmar que “las mujeres tienen significativamente más regiones del cerebro cuya activación está relacionada con la evaluación de experiencias emocionales”.

Al respecto, el científico T. Canci, quien dirigió el estudio, afirma que “el circuito de la experiencia emocional y la codificación de esa experiencia en la memoria, está mucho más firmemente integrada en la mujer que en el hombre”.

En conclusión, como lo expresa D. Goleman (El defensor de las emociones), a los hombres les interesa el qué y a las mujeres el cómo; los hombres se quejan de presión y las mujeres de indiferencia. La clave del éxito de una pareja está en llegar a un acuerdo, sobre cómo estar en desacuerdo.

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