Vida Sexual en la Tercera Edad

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

La vitalidad de las últimas décadas de la vida depende mucho del estilo de vida elegido, ya que la ciencia ha aportado lo suyo para vivir más; somos nosotros quienes tenemos que poner lo nuestro para vivir mejor. El Estilo de Vida y las dietas adecuadas para cada persona de la tercera edad, según la necesidad de prevención o de control de enfermedades crónicas van a permitir ese equilibrio mentecuerpo imprescindible para sustentar la opción erótica.

Para enfrentarse sanamente a la sexualidad en la Tercera Edad es preciso que el adulto mayor o anciano se informen adecuadamente y reflexionen para desarrollar su propio proyecto de vida, para adaptarse a una senecencia no conflictiva y exitosa y lograr tener independencia y mejorar su calidad de vida.

Según Andrés Flórez Combino, existen cinco tipos de parejas, que aquí se han categorizado de otra manera para su mayor comprensión:

Sexualidad según tipos de parejas de la tercera edad
La sometida:
Es la pareja que sigue rol tradicional, donde la esposa sigue cumpliendo sus deberes conyugales hasta la muerte.
La desexualizada
Las que han desexualizado a su pareja y lo tratan igual que a un pariente, así consideran incestuoso tener sexualidad a esta edad.
La sublimizada
Es la pareja que ha sublimado su libido hacia otras tareas y en sus prioridades están primero otros deberes.
La vinculada
Es la pareja que considera que el sexo es irrelevante, pero sigue mante-niendo su vínculo afectivo y se interesa por darle de comer, peinar a su pareja o bañarla.
La exitosa
Es la pareja que continua teniendo una actitud positiva hacia el sexo y sigue manteniendo su sexualidad y con ello una mejor calidad de vida.

 

Entre las causas mas importantes de disminución del deseo sexual entre parejas establecidas es la separación de las mismas, generalmente por viudez, especialmente en la mujer, la cual pude anular completamente el deseo sexual; el hombre tiene mas facilidad para encontrar un nuevo rumbo sexual y la mujer añosa tiene que competir con mujeres más jóvenes.

Cuando la persona pierde a su pareja, y cae en un período de inactividad sexual casi absoluto, puede suceder que, si en etapas posteriores, desea iniciar relaciones con otra pareja, se presentan mayores dificultades para lograrlo, sobre todo en el hombre, por disfunciones de la erección.(Síndrome de la viudez).

Algunos sexólogos recomiendan la autoestimulación durante este período de soledad, si no existen impedimentos psicológicos o culturales. Esta recomendación, aunque parezca chocante para algunos, puede contribuir a mantener tanto en el hombre como en la mujer, los mecanismos fisiológicos sexuales en actividad relativa y no en inacción absoluta.

En algunos casos pueden darse manifestaciones diferentes de la sexualidad como es el caso de las “Conductas sexuales inapropiadas” de las personas de la tercera edad, difíciles de manejar por la familia y el cuidador del anciano y que tienen que ver con múltiples factores y patologías orgánicas, por lo que es necesario una completa evaluación orgánica y psicológica y en la que deben participar el médico familiar, el neurólogo, el gerontólogo y el psicogerontólogo.

Debe orientarse a la familia para que no juzgue a la ligera lo que puede ser una picardía de un viejo verde, con una patología demencial , que debe ser evaluada y tratada según el caso.

De acuerdo con Bucay, “Renunciar al sexo se paga caro porque la energía que no se libera se acumula, y se transforma en disfunciones.
Las habilidades no adquiridas en esta materia suelen ser confundidas con patologías. Se pueden clasificar trastornos que tienen origen en esta ausencia de buena sexualidad, como irritabilidad, tensiones musculares, dolores de cabeza, depresiones, ocultamientos en enfermedades por no aclararse la necesidad de la sexualidad, bajo estado de ánimo, insomnio. En sexualidad 80% de las causas de las disfunciones es psicológica y tiene que ver con la actitud personal frente al sexo”.

El creer que ya se sabe todo impide seguir sabiendo. Poner fantasía en las relaciones sexuales contribuye positivamente, siempre que no se obligue al otro y no se concedan abusos.

Hablar con la pareja para que respete los cambios de nuestro cuerpo, ya que somos los mismos aunque tengamos más edad y que respete también nuestros tiempos en la sexualidad y en la genitalidad.

Factores que influyen en la actividad sexual

Existen muchos factores que influyen en la actividad sexual de personas entre los 70 y 80 años y que se han complementado para mayor ilustración:

Factores que influyen en la actividad sexual de la Tercera Edad
• Una razonable buena salud
• Interés por lo sexual, lo que incluye al compañero o compañera sexual y que la pareja disfrute de su sexualidad
• El estado emocional y afectivo de la pareja, los cuales tienen mayor importancia para la mujer por el contexto social que tiene, especialmente por su papel social ( la abuelita es la ternura asexuada).
• El nivel de actividad sexual mantenido en épocas anteriores es de especial importancia, incluyendo la juventud y la adolescencia. Parece que, en el hombre, este factor es de mayor trascendencia. Cuando la actividad es importante desde la juventud y la adolescencia, se continua con el mismo ritmo en la madurez y la vejez. No hay actividad de ahorro. Es un mito aquello del desgaste. Es necesario repetirlo, el sexo no se ahorra; se ejercita o desaparece.
• Otro factor tiene cierta importancia en el desempeño sexual general, pero más importante en la vejez: la tranquilidad económica.
• Además, debemos convenir que existe una enorme importancia en la información y educación sexual, pues la pareja mayor debe saber que, a su edad, existen algunos cambios en la respuesta sexual.
• Un buen sentido de la vida y que esta le sea amable.
• Su situación sea satisfactoria, sin angustia.
• Que la convivencia sea entre personas que tengan el mismo concepto.
• Que haya habido una relación sana y no patológica o de familia clínica.
• La falta de estímulos sexuales
Provocada por una vida sexual monótona, poco variada, puede llevar progresivamente a una pérdida de interés en la actividad sexual. Una menor intensidad de relaciones sociales; la pérdida de atractivos corporales de la pareja y la creencia de que es incorrecto tener fantasías sexuales en esta época, se unen para disminuir la búsqueda del acto sexual.
• El agotamiento físico y psíquico
Propios de la etapa disminuyen el interés por el contacto sexual y crea temores por el cansancio extra que pueda producir y sus consecuencias físicas (8). Master y Jonson, en estas edades recomiendan posiciones no agotadoras, como es el coito en decúbito lateral.
• El estrés y la preocupación por el trabajo o las preocupaciones económicas llevan a desviar el interés sobre la actividad entre los 40 y 60 años. En el mundo moderno esta es un etapa de productividad laboral e intelectual y la mujer o el hombre tiende a relegar a un segundo plano la actividad sexual.
• Las enfermedades físicas y mentales, influyen de manera negativa en la actividad sexual de la pareja mayor. La diabetes mellitus es un ejemplo típico de enfermedad crónica que por mecanismos vasculares y neurogénicospuede producir pérdida de la erección y eyaculación retrograda, que es la eyaculación hacia la vejiga por la falta de cierre del esfinter vesical durante el orgasmo (3). La artritis puede dificultar el coito.
• Existen medicamentos que afectan la libido y la potencia sexual; son usados habitualmente en estas edades, donde resulta más frecuente la hipertensión arterial, tratornos cardiovasculares, enfermedades o desajustes psíquicos, y otros. La lista incluye: agentes bloqueadores ganglionares, bloqueadores adrenérgicos y alfaadrenérgicos (fenoxibenzamina, sulfato de guanetidina); pseudo trasmisores simpáticos (metildopa); narcóticos (morfina); antidepresivos triciclicos (imipramina); fenotiazinas (cloropramacina); benzodiazepinas (diazapan) y otros.
• El alcoholismo es uno de los factores que más contribuye a deprimir la función sexual y a demorar la eyaculación (5).
• Los cambios hormonales y metabólicos que afectan a todo el organismo y en especial al sistema nervioso central y periférico (disminución de la testosterona y ACTH, temblor extrapiramidal, neuritis alcoholica, déficit vitamínico e hipoglicemia), provocan fácilmente trastornos de la erección en el hombre y deprimen la libido en cualquier edad.
• También en estas edades, los excesos en la comida que acompañan con frecuencia a la ingestión de bebidas, pueden disminuir el deseo de realizar el acto sexual, al sentirse la persona físicamente satisfecho o tener temor a realizar el coito después de comidas copiosas, algo no recomendable en hipertensos y cardiópatas.
• Las creencias religiosas en algunos grupos sociales o tipos de sociedad pueden ser un freno a la actividad sexual, ya que consideran el sexo como algo pecaminoso, exceptuando su valor reproductivo, o que debe ser limitado dentro de estrictas reglas. Este elemento puede sumarse a los procesos fisiológicos de la edad.
• El “temor al desempeño”, se observa con frecuencia en el hombre mayor de 60 años en la forma de un miedo a la realización del acto sexual. El temor a fallar, no lograr una buena erección o no hacer un buen papel, sobre todo con una pareja de menos edad, se une a la falsa idea de que la potencia sexual es ahora menos adecuada para exigencias mayores. En la mujer se traduciría por el temor a que su cuerpo o su desempeño no sean del agrado de su compañero.

 

Aunque los dos primeros factores son los más importantes, si se dan además los ingredientes anteriores, que podríamos llamar ideales, se puede hablar del “amor en tiempos de vejez”, el cual debe ser expresado siempre con mucha ternura, lleno de manifestaciones románticas y un indeclinable deseo de mantener la sensualidad y sexualidad.

Amor en la tercera edad

A pesar de que los ancianos con buen estado de salud no tengan una actividad sexual tan frecuente como cuando eran jóvenes, su capacidad de disfrute y de satisfacción personal en las relaciones sexuales permanece inalterable con la edad. Es sólo cuestión de responder a los propios impulsos y encontrar la mejor vía para buscar y proporcionar satisfacción, donde el único órgano imprescindible para que esto ocurra es el “cerebro”.

La sexualidad de la Tercera Edad adopta distintas orientaciones y formas de manifestarse que tienen más que ver con “el afecto que con la atracción física”, es más comprensiva e independiente y, en contra de una creencia más o menos generalizada, no decae con el paso de los años, especialmente si se ha llevado una buena relación de pareja y una vida sexual activa durante la edad adulta.

Según la OMS:

“Salud sexual es la integración de los aspectos afectivos, somáticos e intelectuales del ser sexuado, de modo tal que de ella derive el enriquecimiento y el desarrollo de la persona humana, la comunicación y el amor”.

Según Julia Colombo: “El tratamiento que suelen darle los mayores a la sexualidad es de delicadeza y respeto únicos, y lo podemos entender mejor si separamos sexualidad de la genitalidad. La genitalidad puede ser más lenta, pero de una exquisita calidad, la sexualidad abarca la ternura y el deseo de compartir el sentido de la vida con la persona que se ama, por lo que ella es y no por lo que se ve de ella”.

“Por ejemplo en una academia de baile una mujer de 62 años comentaba con su grupo de pares, a propósito del tango que estaban ensayando: con mi marido no podemos bailarlo a gusto si es para representar, con tanta coreografía. Lo hemos intentado, pero no…pierde sentimiento, no lo disfrutamos, parece que lo bailamos para los demás. Yo no puedo escuchar bien la letra y sentir qué me quiere decir, porque tengo que estar bien atenta a lo que hemos ensayado, a no equivocarme. Cuando lo bailamos por placer, ahí si…aunque no le pongamos la energía de cuando éramos jóvenes le ponemos los tiempos de la experiencia, el abandono de la confianza en los brazos del otro y la creatividad de no saber qué va a seguir para renovarnos en el intento”.

El ejemplo anterior se parece mucho a “enfrentar el desencuentro”…en la sexualidad de la tercera edad: …” si el amor se hiciera por placer …aunque no le pongamos la energía de cuando éramos jóvenes y le ponemos los tiempos de la experiencia, el abandono de la confianza en los brazos del otro y la creatividad de no saber qué va a seguir para renovarnos en el intento…tal vez no habría desencuentros.

Como expresara F. Villar Posada “Los mayores no tendríamos edad si no nos miráramos al espejo, por qué no hacer con el amor, al igual que las generaciones de jóvenes actuales un tema más de nuestra vida, sin prisa y sin pausa?” No apurarnos por disfrutar del amor, pero no cerrar la posibilidad de hacerlo en algún momento, en algún lugar, en algún punto de nuestra decisión.

Según Milagros Martín Guerra: “Donde hubo amor, los ancianos no suelen estar aislados de sus familias. Hay quienes deploran la ausencia de una abuela en casa así como de la colaboración que puede prestar en la compañía y el cuidado de los niños.

Derechos sexuales de la tercera edad

Tanto la sociedad como la comunidad médica y profesionales de la salud deben conocer y divulgar el Decálogo de los Derechos de la Vejez expuestos en 1984 por el médico sexólogo Alonso Acuña Cañas en su libro “Sexo y Edad:, de la madurez a la vejez y disponible en la Red en la página Web: “Sexualidad y Tercera Edad, La pareja en la vejez, citado en la bibliografía.

Decálogo de los Derechos de la vejez
1.- El ejercicio de la sexualidad es una libre opción que estoy en capacidad de tomar.
2.- Mi expresión sexual es permanente y no depende de la edad. Es una faceta vital que varía con cada persona.
3.- Tengo el mismo deseo y derecho a recibir y dar caricias tal y como sucedía en mi niñez y juventud.
4.- Estoy en capacidad de expresar sanamente el afecto hacia las personas que me atraen.
5.- Puedo constituir pareja y compartir mis sentimientos sin límite de edad.
6.- Soy capaz de trabajar, de producir, hacer deporte y divertirme. Mi situación de retiro o pensión no me lo impide, antes bien lo facilita.
7.- Como persona mayor puedo tener el don de la elementaridad, como sucede en la niñez. Soy capaz de gozar de la transparencia del aire, del aroma de la flor, el color de las mariposas, el roce de una mano amiga, la ternura de una caricia, el murmullo de un manantial. Cada vez mas en virtud de mi experiencia.
8.- Me aferro a la vida porque se de su valor y percibo el placer de vivirla, aunque en ocasiones disfrute en la soledad de mis recuerdos y parezca persona huraña.
9.- Tengo derecho a cuidar y mejorar mi imagen exterior, a transmitir a los demás la belleza interior que brota de mi cuerpo y gozar de toda clase de sensaciones que de el provengan.
10.- El llegar a la vejez significa que he sobrevivido y triunfado sobre la enfermedad y la muerte. Puedo transmitir con orgullo estas ideas a mis hijos, nietos y amigos, para que a su vez si ellos logran alcanzar la vejez, tengan entonces el privilegio de transmitirlas también, a sus nietos, hijos y amigos.

Sexualidad en la tercera edad y patologías demenciales

En la pareja de la Tercera Edad, se dan en algunos casos patologías demenciales como la enfermedad de Altzaimer, lo cual no significa dar por terminada la vida sexual de la pareja. Generalmente esto ocurre agravado por las conductas sexuales inapropiadas del anciano demenciado. Sin embargo la pareja no demenciada puede tener la iniciativa y disfrutar por algunos años más la sexualidad. El anciano demenciado también las disfrutará, aunque no reconozca a su pareja o la confunda con su cuidador o cuidadora.

Prevención y Tratamiento para una Sexualidad sin Desencuentros

La prevención o el tratamiento de los factores anteriormente expuestos contribuirán apreservar la sexualidad en la tercera edad.

Resulta fundamental que exista una adecuada educación y comprensión de los cambios fisiológicos de la sexualidad de la tercera edad.

Tras obtener información fidedigna y objetiva el paciente debe reflexionar, es decir, volver a considerar la información obtenida con más atención y detenimiento. Es importante que el paciente afronte este proceso con una actitud positiva, de manera que pueda llegar a desarrollar sus potencialidades, a nivel individual y desarrollar su proyecto de vida. Es preciso que la información fluya y se difunda en todas las generaciones, con la finalidad de romper con ese “imaginario social” que existe entorno a la sexualidad de la tercera edad.