Educación Continuada en Medicina Familiar, ECMG

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

Editores

Fernando Chalem, MD. Profesor Emérito y Honorario, Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, D.C.
María Consuelo Nieto, MD. Profesora Titular de Medicina Familiar Integral, Escuela de Medicina Juan N. Corpas y Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, Bogotá, D.C.
Jaime Casasbuenas, MD. Profesor Asociado, Area Bioclínica, Escuela Colombiana de Medicina, Bogotá, .C.
Jaime J. Ahumada, MD. Profesor Emérito, Instituto Nacional de Cancerología, Bogotá, D.C.
Roberto Esguerra, MD. Director General, Fundación Santa Fe de Bogotá. Profesor Asociado, Escuela Colombiana de Medicina, Bogotá, D.C.
Philippe Chalem, MD. Docente, Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario y de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, Bogotá, D.C.

El seguimiento y la observación de guías sobre diagnósticos, terapias, evaluación y control en medicina se hacen muchas veces difícil porque con frecuencia pierden actualidad. La revisión de las mismas se lleva a cabo con cierta periodicidad en los paísesdesarrollados, pero los cambios no siempre se aprovechan, dependiendo de las conveniencias sociales, económicas, médicas o geográficas. Se hacen esfuerzos significativos para su difusión, pero reiteradamente no llegan a los destinatarios escogidos. En el campo de la medicina familiar algunos de los temas que más dudas producen son los exámenes físicos anuales, el valor de las pruebas de tamizaje, la aceptación de nuevas modalidades diagnósticas y terapéuticas, la naturaleza científica de los procesos que siguen para proponer la adopción de nuevas recomendaciones, etc. Aunque es innegable la importancia de los factores organizacionales, la práctica médica depende de la interacción entre el médico y el paciente.

Las guías clínicas no siempre se adaptan a las expectativas del paciente y pueden aun parecer contrarias a las necesidades personales específicas. Adicionalmente, los profesionales de la salud pueden no estar de acuerdo con las normas propuestas por los expertos, y esto puede constituir un obstáculo para la aplicación de las recomendaciones. Sin embargo, la gran mayoría de los profesionales ciñe su conducta médica a una serie de parámetros e indicaciones que se resumen en guías de aplicación clínica, establecidas o no, escritas o no, al menos para poder comparar sus resultados con las estadísticas demostradas por otros médicos, en otras circunstancias, sobre los mismos problemas. Definitivamente, una buena guía orienta con certeza basada en la experiencia y si, además, reposa en la evidencia, da mucha seguridad. Los resultados de la exploración de estas inquietudes en algunos países han demostrado que, en general, los pacientes y los médicos de familia comparten un terreno común en términos de sus valores y expectativas relacionados con la prevención clínica, por ejemplo. El diagnóstico de la enfermedad es percibido por ambos grupos como una responsabilidad del médico y un fin legítimo en sí y por sí mismo. Las pruebas de tamizaje son apreciadas por los pacientes como herramientas de autoridad, y muchos esperan que se les practiquen con más frecuencia de lo necesario y conveniente. Por otra parte, el concepto de enfermedad ha sufrido en los últimos tiempos considerables modificaciones, especialmente teniendo en cuenta que el principio bio‑fisiológico, que antes la rigió, se enfrenta hoy a la perspectiva bio‑psico‑social, la cual se basa en la fortaleza y aportes de la familia, el aspecto mental, la enfermedad y el entorno del paciente. De este modelo más amplio ha resultado la necesidad de cambios en la preparación de profesionales de salud y cambios en los conceptos del personal dedicado a la salud mental, especialmente en el campo de la terapia de la pareja y de la familia, de donde emerge la especialidad de la medicina de los sistemas familiares. Para el médico general significa aprender cómo los sistemas familiares afectan la salud y cómo el estado de salud afecta a las familias. Para la familia implica que debe existir un reconocimiento respetuoso de las alteraciones y respuestas emocionales que una enfermedad puede infligir sobre una familia.

Estos nuevos enfoques sobre la práctica de la medicina han hecho surgir una serie de preocupaciones acerca de la mayor necesidad familiar, y de médicos de familia con un más profundo dominio de los aspectos biopsico‑sociales de la enfermedad. El constante cambio de paradigmas, especialmente en la medicina, obliga a lo anterior. Es necesario, hoy por hoy, que el médico tenga conceptos y posiciones claras sobre temas como la medicina alternativa o complementaria, sobre los trastornos de la personalidad, la violencia doméstica, los problemas de la adolescencia y del anciano, la drogadicción, la orientación del paciente con cáncer, el enfoque del paciente terminal, la depresión, la ansiedad, el suicidio, las enfermedades de origen genético, entre otros, y que por lo menos pueda orientar adecuadamente a sus pacientes en estos o campos similares.

Este es el enfoque que hemos querido dar a la serie de fascículos sobre Medicina Familiar que hace parte de nuestro programa Educación Continuada para el Médico General (ECMG). Se trata pues, de guías precisas, actualizadas y bien documentadas ante los nuevos conceptos de la medicina de familia, y de la relación médico‑paciente‑familia, preparadas por destacados expertos en los diversos temas, y acompañadas de la facilidad de autoevaluación de los lectores. Los médicos generales tendrán en ellas la oportunidad de profundizar sus conocimientos y evaluarlos al final de las lecturas, con la seguridad de que se trata de un procesamiento serio, útil y adecuadamente avalado.

LOS EDITORES

 

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