La Familia, Una Mirada Integradora desde la Complejidad

MEDICINA FAMILIAR
EDUCACIÓN CONTINUADA PARA EL MEDICO GENERAL

CAPITULO 1
NATALIA NIETO

Ps. Psicóloga, Universidad Santo Tomás de Aquino, Bogotá, D. C.

Un cambio de paradigma

Hasta, la primera mitad del siglo XX, la mayoría de las ciencias tenían por modo de conocimiento la especialización y la abstracción, es decir, la reducción del conocimiento de un todo al conocimiento de las partes que lo componen, como si la organización de un todo no produjera cualidades nuevas, con relación a las partes consideradas aisladamente. El concepto clave era el determinismo, es decir, la aplicación de la lógica mecánica a los problemas de lo vivo y de lo social, incluyendo en esto, el estudio de la familia. Así, cualquier problemática que ésta presentara, era tratada de manera lineal, en relaciones causa ‑efecto.

En comparación, las ultimas cuatro décadas se han caracterizado por un viraje en este tipo de pensamiento; se podría incluso hablar de un cambio de paradigma, un estilo cognitivo que viene ofreciendo una mirada particular, una mirada desde la complejidad en la que el determinismo se deja de lado para dar paso al azar, la creatividad, y por qué no, a la incertidumbre, como aspectos importantes que posibilitan trascender la complicación normativa de la exactitud, hacia una descripción más amplia e integradora en lo referente al individuo, la familia y la realidad social.

En este sentido, el presente capítulo tiene como objeto presentar a la familia como un ente protagonista, que ha evolucionado con el paso del tiempo y que integra no solo a disciplinas como la psicología, la sociología y la ética, sino a ciencias como la medicina. Por otra parte, se hace una reflexión sobre el concepto de familia, su caracterización, y se da a conocer la estructura familiar en los contextos rural y urbano, para dar cuenta así del entramado cultural, sociopolítico e histórico, del que hace parte y a partir del cual construye su identidad.

Finalmente, se exponen algunas inquietudes sobre el tema, frente a las cuales se espera motivar al lector, con el fin de que se creen nuevos cuestionamientos que permitan el avance en la intervención transdisciplinar con el sistema familiar.

Concepto de familia
¿Cómo entendemos la familia y qué sistemas de creencias animamos en el trabajo con ella?

Cuando hablamos de familia estamos hablando de un concepto socialmente construido y que ha tenido una evolución. Durante muchos años se consideró y definió a la familia como aquel grupo de personas cuyo vínculo se encontraba mediado por una relación exclusiva de consanguinidad, que demarcaba una genealogía y consecuente con ésta, una identidad familiar particular; si se realizaba algún tipo de diferenciación, era entonces la de familia nuclear y extensa, siendo conformada esta última por los abuelos, tíos, primos, etc.

Ahora bien. Con el paso del tiempo, los cambios sociales, la participación pública de la mujer en nuevos espacios, entre otros aspectos, trajeron consigo transformaciones en la estructura familiar. El divorcio y las nuevas nupcias por ejemplo, complejizaron la mirada hacia la familia, puesto que esta se hacía cada vez más amplia (“tus hijos, los míos y los nuestros”).

Adicionalmente, la desigual realidad socioeconómica en Latinoamérica, sumada a la falta de educación y a las dificultades de acceso a oportunidades laborales y de servicios de salud, han propiciado de una u otra forma, pautas de relación en los grupos familiares de maltrato y ocio, relacionándose esto con el hecho de que cada año, el numero de niños y jóvenes que abandonan el hogar aumente considerablemente. Tras el gaminismo, surgen entonces no solo problemáticas como la drogadicción y el vandalismo, sino un sinnúmero de nuevas relaciones en las que se encuentra inmerso un nuevo significado de familia. Es así, como el “parche” o “gallada”, se constituye como el grupo de referencia principal, una nueva familia y por qué no decirlo, la única en la mayoría de las veces.

Concomitantemente con lo anterior, la intensificación de la violencia en estos últimos quince años y el desplazamiento interno forzoso de miles de campesinos a la ciudad, ha llevado a que en las ciencias humanas el concepto de familia nuevamente se enriquezca. El éxodo ha dado lugar a una desestructuración familiar, separaciones, procesos de duelo y un sinnúmero de situaciones que al encerrar estados psicológicos complejos, demandan entre otros aspectos, la adaptación de las familias a nuevos espacios y culturas. De esta forma, al igual que ocurre con los grupos juveniles de la calle, el significado de familia trasciende la consanguinidad y se construye en un sentido más amplio, en el que el afecto, la convivencia y las relaciones cotidianas, vienen a definir quien pertenece o no a un grupo familiar. Es así, como en la actualidad existen por ejemplo, familias conformadas por dos o más mujeres viudas, que deciden convivir y cuya motivación principal es salir adelante con sus hijos en el nuevo contexto urbano.

Por otro lado, entre los nuevos arreglos familiares, es preciso también destacar aquellos que rompen la heterosexualidad de la familia nuclear. Las parejas homosexuales tanto femeninas como masculinas que reclaman paternidad y maternidad social, y apoyo del Estado a toda su relación familiar, representan un quiebre muy profundo a las visiones de sexualidad, maternidad y paternidad, sobre las cuales se ha construido tradicionalmente la identidad hegemónica masculina y femenina.

En este sentido, relacionar la evolución del concepto de familia con la pregunta inicial, invita necesariamente a reflexionar acerca del marco de referencia desde el cual el profesional se acerca a sus consultantes y/o pacientes, según sea el caso. Si el deseo es lograr una intervención enriquecedora tanto para el grupo familiar como para la propia experiencia profesional, es necesario ampliar el foco de análisis; es esa amplitud la que proporciona una mayor acertividad en el trabajo con las familias, al reconocer los recursos con los que éstas cuentan.

La invitación es entonces a revisar los conceptos tradicionales y enriquecerlos con una concepción de familia más amplia, en donde lo nuclear trasciende hacia aquel contexto en el que se da una red de relaciones e interacciones, y en el que a su vez se construyen historias y significados que dan cuenta de referentes culturales, regionales y geográficos. Así, lo que diferenciaría a una familia de otro grupo humano, es que ésta ha logrado llegar a unos acuerdos importantes en su forma de vida, su concepto de mundo, su conciencia colectiva del medio en el que se encuentran y que de una manera conjunta, se organizan y recrean en unidad, alternativas que se establecen frente a las situaciones de su cotidianidad.

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