Neurosis y Aprendizaje

Al neurótico en general, por una falla en el juicio de la realidad, le resulta difícil el aprendizaje objetivo. Para él los objetos reales no son sino sucedáneos de los objetos del pasado y los sentimientos correspondientes no concuerdan con el presente, más aún, el neurótico vive más de sus propias fantasías; por lo tanto, el funcionamiento mental no sólo está alterado sino que le impide aprender. Por ejemplo, el histérico no sabrá encontrar otros objetos que los correspondientes del complejo Edipo. El neurótico obsesivo, limitado al mundo de sus sentimientos sádico-anales y fijado a estas etapas, retiene sin poder realmente elaborar el aprendizaje y con ello producir y crear. El fijado oralmente verá los objetos sólo como instrumentos que le proporciona alimento y autoestima. Los depresivos y ansiosos que tienen sentimientos de culpa, sólo encuentran figuras revestidas de autoridad que castigan o perdonan. Al neurótico ansioso y en ocasiones el fóbico, la misma angustia les impide aprender, entender, atender, concentrarse, retener y reproducir lo percibido de la información.

Con respecto a las motivaciones que intervienen en el aprendizaje éstas pueden ser de varias órdenes, unas conscientes, otras inconscientes; unas provenientes del mundo interno y otras del externo; unas motivadas por los impulsos y fantasías y otras provocadas por la necesidad de la adaptación a la realidad. Todas estas motivaciones tienen que ver con los mecanismos defensivos y especialmente con los de identificación y proyección y con la identificación proyectiva; es decir, nos movemos, nos motivamos, nos interesamos en aprender de acuerdo con las identificaciones que interiormente están funcionando y gracias también al mecanismo de proyección. Según lo expuesto hay que estudiar en el aprendizaje todos estos factores, que también van a configurar lo que aprendemos, es decir el tema. Existen diferentes temas, los cuales se relacionan con el momento del desarrollo del sujeto y especialmente con la fantasía inconsciente operante en la situación del aprendizaje, en el tema y en los agentes que intervienen. He aquí también cómo podemos investigar las motivaciones que nos llevan a referirnos a las metodologías de la enseñanza y a la psicodinamia del aprendizaje.

Deseo repetir aquí, una vez más cómo todo impulso instintivo de carácter prohibido, ya sea libidinal o tanático, de carácter lúdicro o laboral, agresivo, destructor o constructor, de afirmación o de ternura, se esfuerza por expresarse en actos para establecer contacto con los objetos; cualquiera de ellos puede inducir a una inhibición motriz, social, lúdicra o intelectual en el aprendizaje. Los deseos, las fantasías y los impulsos con sus tendencias a crear, si son rechazados y derivados, obstaculizan la función de prueba del juicio de realidad, e impiden el pensamiento diferenciado y bloquean la capacidad del Yo de integrar sus experiencias y, por lo tanto, de aprender.

Existen diversos temores con respecto al aprender; unos que se refieren a no poder aprender por fallas en el mismo método de aprendizaje, o a las incapacidades sentidas, subjetivamente, o a las producidas por fallas en la metodología de la enseñanza, o en el desarrollo de la programación; se observa que cuando a un niño le quedan vacíos en su aprendizaje, más tarde va a tener dificultades y vacíos, pues no tienen suficientes bases para seguir adelante y encuentra más fallas y fracasos que no puede controlar. También se observa en los niños con tendencias autistas, aislacionistas y perfeccionistas, el temor a que se les pregunte, pues ello equivale a sacarlos de su autismo o aislamiento y enfrentarlos a errores que no permiten por dentro y menos ser descubiertos en ellos; la consecuencia es, o puede ser, un bloqueo, una anulación, o un freno en el aprendizaje; estos sujetos no pueden responder y la misma imposibilidad los somete a mayor angustia así como a crearse un círculo vicioso, no pudiendo aprender.

Otro de los fenómenos que se pueden detectar en sujetos obsesivos es aquel que se refiere al deseo de control del mundo de los objetos; ese deseo puede ser racionalizado o vivido en la tendencia a “conocer todo” para controlarlo; de tal manera equivaldría a “tener todos los hilos por la mano” en el plano del conocimiento; se daría la siguiente lógica: “si conozco todo nada me puede fallar, nadie me puede atacar, todo está bajo mi control en el pensamiento y así también puedo tener todas las respuestas a la disposición”, así decía un estudiante de matemáticas. Otro de los temores es aquel que se refiere al tiempo; el sujeto siente que no le alcanza el tiempo para aprender, para estudiar todo lo suficiente que él piensa, para cumplir con las exigencias, muchas veces de si mismo o con el programa propuesto; en ese temor o ansiedad, el sujeto no puede aprender ni repartir o distribuir su programa y su tiempo; aquí también se puede establecer un círculo vicioso. En todos estos casos en que se nota un carácter obsesivo compulsivo, rígido, se observan cualidades de “constipación” en el aprender, en el rendir, en el reproducir lo aprendido; en otra palabras, se establece el bloqueo ya mencionado y con ello también una anulación en el proceso de aprendizaje; de tal manera se observa la secuencia: “si nada entra, nada sale”.

Al final, en estos casos, como en otros, también se pueden notar los sentimientos de culpa provenientes de toda esta situación y la ansiedad secundaria producida por los mismos, y más allá, llegar a producirse o sobrevenir los mecanismos de conversión o desplazamiento, las tenciones musculares o dolores de cabeza, cuando no otros síntomas psicofisiológicos. Algunas veces el sujeto puede estar pasando por crisis ansiosas, por situaciones vitales transitorias y desplazar su ansiedad al estudio, al tiempo, al tema por estudiar y vivir en esas áreas toda su ansiedad; con ello también no sólo está huyendo del problema de la realidad interna sino que se somete a un fracaso en la realidad externa.

Son diversas las modalidades como el sujeto puede reaccionar a la ansiedad o a la relación vincular con el maestro-profesor y con el tema por estudiar, conocer y pensar. Ocurre que en cambio de aprender, que equivale a tener una actitud emocional predispuesta y positiva y a tomar una acción para pensar, puede el sujeto situarse o llevar sus conflictos a posiciones defensivas, libidinales, agresivas, ansiosas, aislacionistas, confusionales o de control en donde no se puede aprender.

El ser humano tiene que aprender a vencer las frustraciones, a esperar y a postergar la satisfacción del impulso. Mientras el sujeto realiza el trabajo del aprendizaje y/o adaptación, debe admitir la realidad y manejar las tendencias instintivas; así también debe renunciar a la interpretación omnipotente y mágica de la realidad y al anhelo de la dependencia y de la realización de los deseos en la fantasía; es decir. Poder ver cómo es mejor y placentera la realidad y no la fantasía.

El trabajo del aprendizaje y adaptación es necesario, siendo el aprendizaje más evidente cuando la aceptación de la realidad se establece; tal aceptación puede ser menos cómoda, y la lucha contra los impulsos y el aprendizaje más evidente; igualmente el anhelo de la realización de deseos de las fantasías inconscientes.

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