Casos Clínicos Parte III

Consulta por que le va mal en el colegio siendo muy inteligente según informa la madre; al principio de sus estudios dio muestra de ser buen estudiante hasta 1° de bachillerato. Después empezó a desmejorar disminuyendo su rendimiento. El muchacho reconoce y sabe lo que pasa. Es rebelde y agresivo; maltrata a sus hermanos menores; duró un mes sin hablarle a la madre. No es deportista ni va a fiestas, no toma ni fuma.

Desde hace dos años ha perdido el entusiasmo; les saca el cuerpo a las responsabilidades y labores normales, le encantan los computadores; se pone bravo por cualquier cosa, no tiene claridad en el compromiso con los demás, es muy madrugador, se queja de somnolencia y gran cansancio, es sociable, sincero, habla de cosas infantiles y si coge un tema no lo suelta. Aunque a tenido problemas en el colegio con su conducta, no es callejero, tiende a ser tímido, le encantan las mujeres, es muy enamorado.

Según los familiares, Leonardo ha tenido las cosas muy fácilmente y no sabe qué es sacrificar algo; si la tarea es larga tiene sueño, se acuesta y no la enfrenta; le ha faltado un poco pasar trabajos. Le encanta viajar y según el muchacho, si pierde el año, dice que se va a matar. No le gustan los hipócritas, los mentirosos y creídos.

Leonardo nació nueve meses después de que un hermano murió. Embarazo, parto, desarrollo psicomotor y socialización, normales, A los doce años presentó dolores de cabeza, se le hico un electroencefalograma y apareció una disritmia, la cual fue tratada con drogas. En la primaria no hubo problemas.

Los exámenes psicológicos revelaron un cociente intelectual de 117, lo cual lo sitúa dentro de un nivel alto.

Los puntajes más altos fueron obtenidos en dígitos, claves e historietas y los más bajos en compresión, vocabulario, figuras incompletas, cubos y rompecabezas. Se observaron muchos altibajos en su desempeño sin que se detecten fallas yoicas. Estas pueden deberse a problemas de tipo emocional que alteran las funciones.

En la entrevista a parece como un muchacho adolescente con cierta actitud displicente, sonrisa socarrona, con mínimos esfuerzos y una actitud pasiva desinteresada frente a las nuevas situaciones y problemas, elaborando los mismos de manera superficial. Percibe un gran mundo de agresión controlada a la vez que es oposicionista.

Se aprecia una débil capacidad de empatía, presentándose apatía y desinterés. Con respecto a la figura del padre se aprecia un intento de anular conscientemente cualquier contenido conflictivo, ya que subyacen deseos de eliminarlo, lo cual genera culpa.

Con la figura materna hay un acercamiento maniaco. En la realidad no tiene diálogo con sus padres y, según Leonardo, todo lo que dice es malo y sus problemas comenzaron a los trece años.

El contacto con la realidad se realiza en forma parcial y superficial. A nivel psicosexual se aprecian elementos fálico-masturbatorios y ansiedades orales con contenidos sádicos. Se observa la onicofagia.

Sus fantasías son más de tipo infantil evadiéndose de la realidad; éstas oscilan con algunas heterosexuales, y en las conscientes (sueños despiertos) se presenta preocupación por el futuro después de una guerra atómica, con esperanza de que alguien se pueda salvar.

En la evaluación se encontró que no ha perdido ningún año

Sin embargo, en todos los años ha fallado en matemáticas, biología, español, física y filosofía. La lectura tiene buen ritmo, articulación, pronunciación, entonación; la comprensión es deficiente, la caligrafía diestra, tipo imprenta, adecuada en su forma y tamaño, pero escribe en forma despreocupada. En matemáticas falla en los conceptos básicos.

Conocimientos adecuados, en sociales. En general es un muchacho de acuerdo con su nivel pedagógico, pero falla notablemente la motivación ante el aprendizaje, el método y el hábito de estudio.

En el presente caso observamos nuevamente un muchacho en el cual las edades no son congruentes (edad cronológica 15 años, edad biológica física 18 años y edad mental 12 años). Además de su disritmia tratada con medicamentos, los cuales producen somnolencia y fallas en la atención, concentración e interés.

Debido a sus problemas de adolecente, especialmente la rebeldía (problemas con la autoridad) y la rivalidad con los hermanos, se presentan defectos en las motivaciones y en la aplicación de los métodos y hábitos de estudio.

Es importante tener en cuenta la incongruencia cronológica de las siete clases de edades expuestas anteriormente; a parte de la disritmia y el tratamiento con drogas, cuyos efectos negativos ya se expusieron en el caso de Alberto, antes presentado, conviene mencionar el aspecto psicodinámico que influye en el aprendizaje y en el rendimiento.

En términos generales las fallas en matemáticas y la física significan dinámicamente conflictos con la autoridad, la rigidez, las normas, la exactitud y el orden.

Por su parte los fracasos en la biología expresan luchas vitales internas que se refieren a los mismo instintos; igualmente las deficiencias en español y filosofía nos indican problemas relacionados con el orden, el pensamiento, la integración y la simbolización inconsciente que el sujeto hace de estas materias y de los profesores que las enseñan. Por lo tanto, es importante la investigación psicoanalítica en estos casos.

Las fallas en las matemáticas se deben a problemas emocionales referidos a la rebeldía ante la autoridad, las normas o reglas, el orden y no a sus funciones y capacidades; sin embargo, hay una ligera deficiencia funcional en las sensopercepciones que lo llevan a la integración de las formas; éste trastorno podría influir también en la falla de las matemáticas así como en otras materias.

Los maestros nunca pensaron que el muchacho, debido a su disritmia, podía tener una deficiencia en sus funciones mentales, a las cuales no se les puede sobreexigir; sin embargo, con un buen método de entrenamiento podrían corregirse en parte estas fallas matemáticas, más aún cuando existe un problema emocional, ya referido, el cual puede ser beneficiado a través de psicoterapia.

En este caso como en otros semejantes hay que tener en cuenta los factores que influyeron en el desarrollo de su personalidad. Leonardo nació después de la muerte de su hermano, es decir sirve como reemplazo de un hijo que nunca pudo ser; más aún, los padres tratan de compensar la perdida con el hijo nuevo para sustituir el anterior sin haber elaborado y así resuelto el duelo del hijo perdido; de tal forma el nuevo hijo nace en un medio depresivo melancólico para solucionar el conflicto inherente. Muchas veces el hijo, inconscientemente, se rebela contra está situación.

En el caso de Leonardo, a más de lo antes expuesto, está la disritmia ya mencionada, cuyas causas no conocemos, pero sí sabemos que existen tensiones, cargas, impulsos tanáticos agresivos sadomasoquistas (violento y sádico con sus hermanos menores; desea suicidarse si pierde el año).

Estos impulsos agresivos son controlados, produciéndose el conflicto inconsciente en diferentes funciones de las capacidades mentales. En este caso como en otros no solamente hay que hacer consciente al sujeto de estos impulsos, sino derivarlos y canalizarlos a través de diferentes actividades (deportes y juegos).

Inés, de 11 años, desarrollo físico acorde con la edad, cursa 5° de primaria; es la segunda hija en adopción (a los 3 meses de edad) y hasta la fecha no conoce de ello; cuando la niña fue adoptada estaba desnutrida, no tuvo pecho, comía poco, vomitaba. Sostuvo la cabeza, se sentó, gateo, dio los primeros pasos, desarrolló el lenguaje y se socializó, todo esto dentro del tiempo normal. Solamente se notó una tendencia pasiva a no defenderse y dejarse pegar.

Padre adoptivo de 55 años de edad, profesional; madre sustituta, ama de casa, de 49 años de edad.

Inés consulta por queja de dolores de cabeza, distraída, dificultades de concentración, falta de atención y cansancio. Se bloquea ante un examen escrito. Sabe pero no puede rendir, ha creado un temor ante profesores y exámenes; lo mismo ocurre con la madre. Se marea cuando sale en bus y por eso buscan un colegio cercano. Su aprendizaje no ha sido tan fácil.

El cambio se observó desde 2° de primaria. En los exámenes psicológicos se encontró que se trata de una niña alegre, ansiosa, tímida, que se le dificulta establecer relaciones con el examinador y se come las uñas (onicofagia).

El cociente intelectual es de 94, lo cual la sitúa en un nivel medio de inteligencia, con un buen nivel de información, buena capacidad de juicio práctico y sentido común. La ansiedad en Inés ocasiona cierto bloqueo para el desarrollo de las funciones intelectuales, pero no se observaron fallas perceptuales.

Emocionalmente se halló que se trata de apoyar con lo intelectual las nuevas situaciones y problemas.

Los impulsos aparecen reprimidos, con tendencias a desplazarlos a nivel corporal. Existe una vivencia de enfermedad física. En el área de las relaciones interpersonales se encontró una socialización acorde con su edad; en el área psicosexual, tiende a primar un modelo oral pasivo dependiente.

La triangulación edípica la trata de solucionar aliándose con la madre, la que siente protectora que da suministros, normas y es positiva; a la vez le da una connotación contrafóbica, y la autoridad la ubica en la imagen del padre.

El contacto con la realidad es adecuado, El nivel psicosexual parece ubicarse en la latencia, con las tendencias pregenitales anotadas anteriormente. Existe la fantasía de desear tener éxito intelectual, que termina en fracaso. Las tendencias intuitivas son reprimidas por normas familiares y religiosas.

En el examen pedagógico se notó que no había perdido ningún año; le cuestan trabajo las sociales. La caligrafía es diestra, adecuada en ritmo, forma y tamaño; se le dificulta escribir las palabras largas, las cuales repite en voz baja y luego las omite en la lectura; falla en la fidelidad, comprensión, puntuación y vocabulario.

En las matemáticas desconoce algunos aspectos básicos de operaciones y de figuras geométricas. En las sociales existe una falla notable en los conocimientos y olvida con facilidad fechas. Ante la evaluación se angustia, llora y dice que eso le ocurre en los exámenes.

En conclusión, podemos inferir que se trata de una niña abandonada por sus padres naturales y adoptada por los padres sustitutos; esto ya determina una psicología especial de los padres (naturales y adoptivos) y de la niña, que es, podríamos decirlo, una minusválida psicológica al ser abandonada por sus padres naturales y rehabilitada por los adoptivos.

El abandono primario deja una huella, un impacto, en la personalidad.

Inés a demás no conoce conscientemente de su adopción, pero inconscientemente lo percibe; de tal manera el aparato mental y el de pensar que lleva al aprendizaje, también está perturbado, más aún cuando reacciona en forma ansiosa con temor.

Es de observar cómo la niña tiene una falla notable en las áreas sociales, especialmente en los conocimientos y en el recuerdo de fechas, y además se angustia y ante la evaluación; es decir, psicodinámicamente significa un deseo de no acordarse, de no conocer la verdad, de no ser evaluada, ni evaluarse ante su condición de adoptada, ante lo cual reacciona con dolores de cabeza, distracción, falta de atención y, finalmente, cansancio, que incide en su rendimiento escolar.

Está niña, cómo otros niños adoptados, indefectiblemente pasa por dificultades en la adaptación y en el aprendizaje, puesto que existe una disfunción de la primera relación madre-hijo/a, la cual es vital en el desarrollo de las funciones del aparato mental y de pensar desde el momento de la gestación, que paulatinamente se desarrollan a través del tiempo, especialmente en los primeros años de la vida.

Estos casos deben ser tratados psicoterapéuticamente para que la niño/a acepte su condición de adoptado/a y pueda maneja su abandono primario en forma más adecuada superando los temores persecutorios, de aniquilamiento, muerte y depresión que implica tal abandono.

Los padres adoptivos a su vez deben ser consientes de sus ansiedades y contra identificaciones, así como de las tendencias narcisistas y de omnipotencia con el niño/a abandonado/a para que puedan ser más objetivos y dar el cariño y el amor en forma más sana, reparativa, y creadora, sin aquellos sentimientos de culpa inconscientes que desfiguran el amor por un ser desprotegido.

Los padres adoptivos tendrán que saber conocer la verdad natural con el hijo adoptivo, haciendo consciente que muchas veces los seres se unen, se aman más, no por la sangre y por la naturaleza, sino por el amor que nace en el destino forjado por múltiples fuerzas que golpean la vida.

Mauricio, de 18 años de edad, cursaba 6° de bachillerato, huérfano de madre a los dos años de edad; el padre, profesional; era el menor de tres hermanos; sus estudios los hizo en tres colegios; perdió 3° de bachillerato; de los dos primeros salió por problemas con las profesoras a las cuales sentía agresivas, rígidas, dominantes, incomprensivas, intolerantes. La agresión de Mauricio cuando era niño era manejada con castigos o con reprobación y ubicación en los últimos puestos.

Sus fallas en el rendimiento se observaron en las áreas de las matemáticas, el español y la historia; obviamente ninguno de los profesores de esas áreas se dio cuenta de que el niño tenía temor de recordar su historia, la perdida de su madre, el trauma vivido con la autoridad, las normas y las reglas que le exigían, la represión de su agresión (estas reglas eran enseñadas en las matemáticas y en el español).

Mauricio era considerado en ocasiones como inadaptado por la rebeldía y la agresión que en ocasiones presentaba, Coincidió en que fueron mujeres las profesoras de matemáticas y español; cuando Mauricio tuvo un hombre como profesor de ciencias exactas, el rendimiento fue excelente.

Las profesoras oscilaban entre la sobreprotección y la culpa por ella, castigando cuando el niño se salía de la norma por ellas concebida; todas las veces se ubicaba la culpa y las fallas en el niño o en el medio familiar y las directivas del colegio decían que el muchacho era desatento, distraído, desaplicado, despreocupado, indisciplinado, irresponsable, infantil, exigiendo del mismo niño todo lo contrario; nunca fue estimulado, distinguido, ni premiado por el colegio. Esporádicamente se conceptualizaba que el niño tenia deficiencias mentales.

Mauricio consultó por que deseaba una orientación profesional, En los exámenes psicológicos se encontró un coeficiente intelectual de 122 con escala verbal de 126 y la de ejecución de 120.

Se destacó una gran capacidad de síntesis, coordinación visomotora y relaciones especiales, memoria mecánica y auditiva, pensamiento abstracto y lógico, riqueza de ideas y de lenguaje; dentro de sus habilidades hubo pequeñas dificultades en atención y concentración.

Demostró una excelente facilidad para aprender los principios que determinan la evolución de las situaciones e ideas concretas, la utilización de principios lógicos para solucionar eficaz y adecuadamente situaciones o problemas y transmitir ideas en diagramas y movimiento. Se observó que tenía gran facilidad para las matemáticas y las ciencias naturales, con un pensamiento productivo y creativo. Se detectaron más inclinaciones por el cálculo y el pensamiento abstracto.

En este caso podríamos concluir que existía un conflicto del niño con la imagen de la mujer-madre, a la cual no se le aceptaba que diera normas, reglas, que sancionara y rechazara; por su parte las profesoras caían en la trampa enfrentándose al “niño huérfano”.

La falla en el rendimiento de las matemáticas, de las sociales y del español, hubiera podido confundirse con una de la inteligencia, la cual, como se observó, es de un nivel superior; el desarrollo de su personalidad, que fue catalogado como infantil o como inferior, se descubrió que era todo lo contrario. Mauricio hizo la barrera de ciencias exactas con un muy buen rendimiento.

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