15 Poetas de Fin de Siglo en Estados Unidos

ANTOLOGÍA BILINGUE DE POESÍA COLOMBIANA EN ESTADOS UNIDOS

*Eduardo Márceles Daconte
Escritor y crítico de arte

*Eduardo Márceles Daconte, radicado en Nueva York, ha preparado la antología bilingue 15 poetas colombianos de ifn de siglo, integrada por escritores colombianos radicados en Estados Unidos, para el Ministerio de Cultura de Colombia. La muestra que publicamos ha sido cedida de manera especial para Hojas Universitarias.

Nueva York. Por razones de su inmensa geografía, las motivaciones personales que caracterizan la migración, los destinos inesperados que aguardan a quienes se aventuran por tierra extraña, o las necesidades de trabajo o familia, los poetas colombianos en Estados Unidos no se constituyen en un movimiento literario, no se integran a una generación específica ni grupo definido por intereses comunes y propósitos estéticos. Están dispersos a través del continente cada uno en el íntimo microcosmos de su inmediata comunidad y sólo en ocasiones de encuentros felices con colegas de oficio, muchas veces conjugados por el azar, se presenta la oportunidad de compartir opiniones y dialogar sobre el quehacer poético. Es por ello que una antología de poetas seleccionados en este vasto país tiene que ser necesariamente heterogénea, un primer paso hacia la consolidación de un grupo y el reconocimiento de nuestro país a los escritores que, por diversas motivaciones, dejaron un día su terruño.

LA POESÍA DEL INMIGRANTE

La poesía del inmigrante tiene características propias que la definen e identifican en el concierto de una literatura nacional. El trauma del desarraigo estimula la memoria que evoca el pasado y exacerba la nostalgia. Entonces la poesía se vuelve autorreferencial, los recuerdos de infancia, amores lejanos, sucesos históricos que han jalonado la vida, los elementos autobiográficos que yacían olvidados en el subconsciente resucitan transformados en fantasmas huidizos de la imaginación o ideali-zados como metáforas e imágenes impregnadas de palabras que se rescatan del olvido y se aderezan con la otra realidad de su experiencia migratoria. También encontramos los poetas que prefieren la ruptura con su pasado. En su lugar, la obra literaria manifiesta una decidida inclinación por sus vivencias inmediatas, un paisaje de introspección sicológica y la carga emocional de su itinerario estadounidense.

Tres generaciones de poetas colombianos están representados en esta antología a partir de Luis Zalamea (1921) hasta la más joven de las poetas aquí seleccionada: Antonieta Villamil (Bogotá, 1962). El microcosmos urbano con toda su complejidad humana parece ser el foco de su interés poético. Si bien un tanto hermética en sus enunciados, sus versos se desbordan con una exuberancia juvenil que denota entusiasmo e investigación en el valor de las palabras. Sus temas favoritos incluyen la soledad de las grandes ciudades, la búsqueda de caminos en el laberinto citadino, la sensual ilusión de sus vivencias, y algún autorretrato: “…no soy una bruja/aunque escribo la magia/no soy un angel/aun cuando vuelo/entre estas líneas/hacia una multitud de ojos/que dan sombra a mis frágiles alas/esta entrada filuda/es el espejo del vidente.”

Ha sido un trabajo dispendioso encontrar no solo a los escritores ya conocidos por sus publicaciones en las grandes ciudades como Nueva York o Los Angeles, sino también bucear en la comunidad de inmigrantes para localizar a los poetas que, en lugares más remotos como Tallahassee (Florida), Cincinatti (Ohio), Stanford (Connecticut), o en algún distrito semirural de Nueva Jersey, pulen un verso o convocan a insólitos personajes para tejer su prosa poética.

No sin sorpresas, esta búsqueda nos ha dejado con el convencimiento de que la comunidad colombiana de Estados Unidos contribuye día a día con el patrimonio de su creatividad y con un trabajo cultural que sin duda imprimirá las huellas más duraderas de nuestra presencia en este país y en esta época de fin de siglo. Es el testimonio de la pujanza y determinación que caracteriza a los colombianos donde quiera que se encuentren y será esta antología la memoria viva del momento histórico que nos ha tocado vivir en este país que nos ha recibido en su seno para ejercer la vocación que a cada uno de nosotros nos permite respirar y sobrevivir a todas las calamidades que acechan nuestra existencia cotidiana.

LUIS ZALAMEA

Para Maggie en una tarde
de ventarrón de Miami

Desflorada por la tormenta
entregada a un viento
de rafaguillas verdes
y súbitos berridos
planea una paloma
y yo sin ser sonámbulo
floto en medio
de azulinas ondas
que destilan cloro
pedaleando
timoneando
mi ahogada bicicleta
a la deriva
en la inerme marea
del desencanto
mi voz sellada
en espera
de lo inevitable.
Me invade la tibieza
las venas se me encienden
las aves regresan al nido
las lagartijas huyen
y tú también corres
hacia el ocaso
que igual a la alborada
a los dos escatima
una respuesta.
For Maggie on a windy Miami
afternoon Storm-revished

wind-prone
by green gusts
sudden shrills
a gliding pigeon
no somnambulist
I float on chlorine
blue wavelets
pedalling
steering
a drowned bike
coasting on the inert
tide of frustration
my voice stilled
in abeyance
of the inevitable.
Heat returns
veins rekindle
birds fly homeward
lizards scatter
you too
behold sunset
but like dawn
it begrudges both
an answer.
(Translated by the author)

ALBA LUCIA ANGEL

Poemas de su libro Cantos y encantamientos
de la lluvia Nueva York-Londres, 1982-83

Como una sangre lenta
Es luz de estío
o es tu mirar
sin tiempo
el que me precipita
hacia las gárgolas
los arquitrabes góticos
la espera
o es delirio
sin fondo
este fulgor
de espaldas
que me atraviesa
tibio
sin rumbo
sin memoria
hay anhelo
en la tarde
y en mi sangre
Poems from her book Cantos y encantamientos
de la lluvia New York-London, 1982-83

Like slow blood
is it summer light
or is it your gaze
timeless
precipitating me
toward gargoyles
Gothic
architraves
Is it expectancy
or a bottomless
delirium
this glow
of swords
that pierces me
warm
wayward
without memory
There is yearnin
in the afternoon
and in my blood
(Translated by Agueda Pizarro)

AGUEDA PIZARRO

Negro II
Sí No todonada
adentrofuera
muertevida
imposible
cinta que se retorna
sobre su misma cara
y se desdobla
en infinidad
de azogues
donde la luz
se carboniza.

Presencia de la ausencia
cercanía de la distancia
densidad del vacío,
opacidad de la transparencia,
cuerpo de nadie,
negro duende,
cara de otro,
la otra cara,
mi tú,
mirar de ojo ciego.

Negro,
imán de todo color,
vórtice
donde la luz se hunde,
donde la luz se rinde
en delirio de entrega
a su origen negro.

Caos donde germinan
en su fin el amarillo,
el rojo el verde,
el azul
y los seres
que los sueñan,
que sueña
en calostro de astros.

Sombra, sombra, sombra,
te dicen humo
y eres hondura
huella contracandente
del ser en la luz.
Contraluz que esculpe,
redondea,
dobla y
desdobla las formas,
penetrándolas
y extendiéndolas
en espera,
en eterna vuelta.

Black II
Yes No everythingnothing
insideout deathlife
imposible
ribbon that returns
along its first surface
and un folds in an infinity
of looking glasses where light
burns into carbon.

Presence of absence,
closeness of distance,
density of emptiness
opaqueness of transparency,
no one’s body,
black, goblin
with someone else’s face,
our other face,
my you, gaze
of a blind eye.

Black, magnet
of all color,
vortex where light
drowns, where light
surrenders delerious
in abandon to a black
source.

Chaos where yellow,
red, green, blue
germinate
as they end
in the beings
that dream them,
and are dreamed
in the calostrum
of stars.

Shadow, Shadow, Shadow,
they call you smoke
but you are depth,
the counterburning
imprint of a being
in the light,
you sculpt light,
against the light,
rounding,
folding unfolding
forms,
penetrating them
with expectancy,
in eternal return.
(Translated by the author)

ALONSO MEJIA

La llanura rueda rutilante
bajo los despojos fríos y tristes
de una luna indiferente.
Son las estridencias necesarias
de un paisaje desangrado.
Con frecuencia el paisaje
nos lleva a una contemplación desesperada,
como si el poeta se alejara del azar
solo por huir de esa algarabía
dispersa por los aires y los mares
que es el eje de su destino.
Imaginemos solamente la blanca
oscuridad de la niebla, o la luna,
ese beso al unísono de todos los amantes,
paseando por un bosque de cipreses,
seria amenaza de perfiles insidiosos.
The prairie brightly turns under the cold
and sad remains
of an indifferent moon.
It must be a loud manifestation
of a scenery bled white.
Landscapes often lead us
to a desperate contemplation,
as though the poet removed himself
from chance merely to escape the din
disperse through air and sea,
the essence of his destiny.
Let us imagine only the white darkness of fog,
or the moon, that kissing sound in unison
of all lovers strolling through a cypress forest,
insidious profiles,
gravely menacing.
(Translated by Yolanda Cortés-Samayoa)

ARMANDO ROMERO

Flores de uranio
Llegaron los tres al mismo sitio
Pidieron espumeantes bebidas
Saludaron a la amable concurrencia
Llegaron los tres a la misma mesa
Tomaron humeantes pociones
No conocían a nadie
No estaban incómodos
Y he aquí
Que cuando los tres se encaramaron
Sobre la cornisa
Sobre la ventana
Sobre el agujero
La mujer de la cantina dijo
no se asusten que ellos eran una nueva flor
traída de Oriente
Pero cuando descendieron y mataron
a toda la concurrencia
Ella dijo antes de morir
que no había nada que temer
Que se había equivocado de jardín
Que se había equivocado de flor
Y que en vez de traer flores de Buda
Había traído flores de Uranio
Blossoms of Uranium
The three of them arrived at the same spot
They ordered foaming drinks
They greeted the courteous multitude
All three went up to the same table
They drank smoking potions
They knew nobody
They were not uncomfortable
And lo and behold,
When all three jumped together
Over the cornice
Over the window
Over the hole
The woman at the bar said there was
no reason to beafraid
Since they where a new flower
brought from the East
But when they came down again
and killed the whole multitude
She said before dying that there was nothing to fear
That she had come upon the wrong garden
That she was mistaken about the flower
And that instead of blossoms from Buddha
She had brought blossoms of Uranium
(Translated by Constance Lardas)

MIGUEL FALQUEZ-CERTAIN

Hermes
A Marty Black
Pero tus ojos paradójicamente
contradicen tus palabras:
las manchas de topacio flotan
sonrientes en el piélago
que trata de asfixiarlas.
Juncal, tu cuerpo, vibra, danza inquieto,
con la mirada tenaz que los traspasa,
con la pregunta muda que formula lo inasible
– el deseo proteico –
el fulgor de algo frágil
que juntos forjaríamos
en el suspiro interrumpido de los labios;
el verbo destruye el sortilegio.
Disquisiciones absurdas:
acaso cómo descifrar la génesis del texto.
Inútil.
Semen arrojado al vacío,
perdido en la efímera imagen del recuerdo.
La hermética sonrisa propone un desafío,
desdibuja tus palabras, las ocupa.
Sin embargo no te atreves
– se diluye la audacia de tu muda súplica,
naufraga finalmente:
pero tú, allí, mirándome en silencio,
interrogándome.
De Habitación en la palabra (1983-90)
Hermes
For Marty Black
But paradoxically your eyes
Contradict your words:
Topaz-like stains floating,
Smiling on the green that tries
To drown them. A reed, your body,
Trembles, dances restlessly
With the tenacious gaze piercing
Them, with the quiet question
Phrasing the unattainable
– the protean Desire –
the flare of something frail
To be wrought by us
In the interrupted sighs
Of lips; the verb destroys
The sortilege. Absurd disquisitions,
Perhaps on how to decipher the secrecy
Of the text. Useless.
Semen splurged In the vacuum,
wasted in the fleeting Image of memory.
The hermetic Smile sets a challenge,
Fades your words, haunts them.
However you don’t dare – the audacity
Melts away in your silent begging;
It founders, finally: But you, there,
Staring at me, questioning.
(Translated by the author)
From Dwelling on Words (1983-90
)

JAIME MANRIQUE

El fantasma de mi padre
en dos paisajes

Cuando busco refugio en la casa al anochecer
a través del ciprés,
una luna enceguecedora me detiene,
y desde el bosque oscuro,
el fantasma fosforecente de mi padre
me indica un estallido de luceros
y otros prodigios celestiales que ahora,
en la eternidad eterna,
él se entretiene nombrándolos.
Estoy en Nueva Inglaterra,
un paisaje desconocido por mi padre,
un paisaje sin flores con cuellos de jirafas,
ni aves de garras platinadas
ni felinos vomitando cataratas de sangre,
ni platanales cruzados por ríos claros como el vodka
zurcados por flamingos con cuellos sumergidos
y con plumosas colas abiertas como parasoles.
No, este valle no es una exaltada pesadilla de Rousseau,
aunque aquí también la luna deslumbrante
pende de un collar de astros,
y el collar es un puente entre los cielos
que mi padre conoció y los cielos que veo ahora.
Hay preguntas que quisiera hacerle al efluvio de mi padre
si él no estuviera embelesado
con la noche y sus misterios,
si yo conociera el lenguaje de los muertos.
Lentamente, como una llama que se extingue,
el fantasma desaparece y deja,
en el tablero de la noche,
un mensaje indescifrable que me abruma.
El calor de la casa es mi último cobijo
de estos cielos penumbrosos preñados de señales.
My Father’s Ghost
in Two Landscapes

Just when I seek shelter in the house at dusk
a blinding moon behind the cypress stops me,
and from the dark woods
the glowing ghost of my father
points to an explosion
of evening stars and other heavenly wonders
that now, in his eternal eternity,
he spends his time in naming.
I am in New England,
a landscape unknown to my father,
a landscape with no giraffe-neck flowers
or birds with platinum claws
or bit cats vomiting cataracts of blood,
or banana groves cut by rivers as clear as vodka
where flamingos wade with their necks under water
and their feathery tails spread like parasols.
No, this valley is no nightmare vision by Rousseau,
although here, too,
a dazzling moon dangles
from a necklace of stars,
and that necklace is a bridge between the skies
my father knew and
the skies that I see now.
There are questions I would like to ask
my father’s apparition if he were not enraptured
with the night and its mysteries and
if I knew the language of the dead.
Slowly, like the flicker of a flame,
the ghost vanishes and leaves behind,
on the slate of the night,
an indecipherable message that overwhelms me.
The warmth in the house is my last refuge
against these darkening
skies full of signs.
(Translated by Edith Grossman)

DÉJANOS TU COMENTARIO

DÉJANOS TU COMENTARIO

Please enter your comment!