Nuevo envío de semillas desde Colombia al polo norte

Un nuevo envío de duplicado de semillas de fríjol y forrajes tropicales se hizo desde Colombia con destino al Depósito Global de Semillas de Svalbard (Noruega), al cumplirse el primer aniversario de esa fortaleza que se construyó en un remoto archipiélago del Polo Norte, para proteger los cultivos alimentarios más importantes del mundo, en caso de una catástrofe.

El segundo embarque se hizo nuevamente desde el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Palmira, Valle del Cauca, en cuyo banco de semillas se guardan las colecciones más grandes del mundo en fríjol, forrajes y yuca.

En esta oportunidad se despacharon 3.200 materiales de fríjol (2.114) y de forrajes tropicales (1.086), dentro de las estrictas medidas de preparación y envío que un cargamento de esta naturaleza implica. El año pasado se hizo el primer envío de 30.912 accesiones entre fríjol (21.699) y forrajes tropicales (9.213).

“Svalvard es un depósito, y no reemplaza los bancos de germoplasma”, aclaró Daniel Debouck, director de la Unidad de Recursos Genéticos del CIAT que viene realizando esta tarea. “Allá se conserva una copia de los materiales como garantía adicional a la seguridad alimentaria de las naciones del mundo”.

La fortaleza ártica, bautizada popularmente como el Arca de Noé Vegetal, fue construida a 10 metros de profundidad de la arenisca que rodea el depósito y al final de un túnel de 120 metros. La temperatura es constante de –18 grados centígrados. Su inauguración oficial fue el 26 de febrero de 2008.

Es importante recalcar que el CIAT conserva las colecciones de mayor tamaño y mayor diversidad al nivel mundial para el fríjol (35,898 materiales), los pastos tropicales (23,140 materiales) y la yuca (6,467 materiales). Este patrimonio de 65,505 materiales a la fecha proviene de 141 países. Algunas de estas variedades ya están extinguidas en sus lugares de origen.

El CIAT, dentro de un acuerdo con la FAO de Naciones Unidas, distribuye muestras de estas colecciones según normas definidas por los países.

El apoyo que el CIAT ha brindado a científicos y agricultores de los cinco continentes, en 4 décadas, se mide en el número de materiales distribuidos: más de medio millón. Asimismo, ha sido determinante en campañas humanitarias para evitar hambruna de pueblos, como en el caso de la guerra civil en Rwanda o el desastre provocado por el huracán Mitch en Honduras y Nicaragua donde quedaron devastados los campos de fríjol. De la misma manera, la ayuda se dio en el 2005, en varios países caribeños afectados seriamente por el huracán Katrina.

El Banco de Germoplasma del CIAT también ha sido decisivo en defensa de la biopiratería, como ocurrió con un fríjol amarillo que un estadounidense patentó en el año 2000 alegando haberlo ‘inventado’. Gracias al soporte científico hecho por el CIAT, a través del Banco de Germoplasma, se demostró el origen ancestral de ese fríjol, ante lo cual la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos revocó el pasado 1 de mayo de 2008 la patente y le devolvió el derecho de su libre comercialización a sus verdaderos dueños: los agricultores latinoamericanos.

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