La Problemática y la Medición del Sector Informal: Herramienta para el Seguimiento/Monitoreo del Sector Informal

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1.3 LA ENCUESTA 1-2-3: UNA HERRAMIENTA PARA EL SEGUIMIENTO/MONITOREO DEL SECTOR INFORMAL

Históricamente, la encuesta 1-2-3 ha sido desarrollada al comienzo de los años noventa (Roubaud, 1992). Luego fue comprobada en el terreno y progresivamente perfeccionada con la colaboración de los equipos de economistas y de estadísticos camerunenses y malgaches, al igual que investigadores de DIAL. Teniendo una ambición de medir cuantitativamente la actividad del sector informal, la encuesta 1-2-3 busca responder a dos preocupaciones esenciales:

– Respetar las definiciones internacionales del sector informal y satisfacer los criterios estandarizados de representatividad estadística del sector informal.

– Describir de manera exhaustiva el modo de inserción del sector informal en el tejido económico, tanto al comienzo del proceso de producción (la oferta), como al final (la demanda).

El primer punto encontró una solución a mediados de los años ochenta, a través de la elaboración de las encuestas en dos fases (o encuestas mixtas hogares/establecimientos; véase parte 2). Efectivamente, la aproximación clásica que tenía hasta ahí el favor de los estadísticos del sector informal y que consistía en realizar una encuesta entre los establecimientos, a partir de una muestra obtenida gracias a un censo exhaustivo, no permitía alcanzar la representatividad estadística del conjunto del sector informal (Roubaud, Seruzier, 1991). De ahí proviene la idea de sacar una muestra de unidades informales de producción, ya no un censo previo, sino de una encuesta filtro sobre las actividades económicas de los hogares (Roubaud, 1994). Es en un cuadro de un programa común del Instituto Mexicano de la Estadística, INEGI, y del ORSTOM que este método ha sido experimentado por primera vez (EPSI, 1987). Su éxito le valió numerosas aplicaciones ulteriores. Se expandió en América Latina, y fue aplicado en otros continentes. Hoy en día, México sigue siendo el primer país del mundo en materia de encuestas mixtas sobre el sector informal y los microestablecimientos, ya que después de una fase de rodeo dando lugar a dos encuestas (1987 y 1989), la encuesta se estandarizó. El INEGI produce desde 1992 una encuesta mixta nacional cada 2 años, que se inscribe plenamente en el sistema de información mexicano de estadística.

Sin embargo, si bien este método da satisfacción desde el punto de vista de la representatividad, también presenta lagunas en el plano analítico. Así, con la generalización de los ajustes estructurales, la elaboración de cifras globales de empleo, la producción, etc., que permiten obtener encuestas en general, pasaba a un segundo plano. La estadística debía responder más directamente a las preguntas de política económica, y en el caso específicamente, a preguntas sobre la reacción del sector informal frente a un proceso de reformas.

Por ejemplo, no se trata solamente de saber si los trabajadores del sector informal ganan más o menos que sus homólogos del sector formal, sino, sobre todo, de evaluar el impacto de medidas particulares (como la base de salarios o el despido de una parte de funcionarios) sobre el nivel de vida de la población, en particular, aquella que ejerce en el sector informal. En estas condiciones, la perspectiva macroeconómica se vuelve primordial: es el conjunto del circuito económico en el centro del cual se inscribe el sector informal que convenía captar claramente.

La encuesta en dos fases podía ser encomendada para conocer los lazos previos de la producción informal, mediante preguntas adicionales sobre el origen de consumos intermedios, del capital, de la inversión y del financiamiento. Por el contrario, la demanda era un punto ciego de la encuesta: ¿Quién consume los productos informales? Para retomar el ejemplo precedente, ¿los despedidos de la administración van a crear sus propios empleos, en especial en el sector informal, y generar una dinámica de crecimiento, como esto es a menudo anticipado o, al contrario, el sector informal va a entrar en recesión a causa de la baja de la demanda, que le es destinada Para responder a estas preguntas, es necesario conocer, no solamente el tipo de clientes del sector informal, en función de grandes categorías de cuentas nacionales (empresas, administración, hogares, etc.), sino también y más precisamente, las categorías de hogares que se abastecen (en función de su riqueza, de su fuente de ingresos, etc.).

1.3.1 El dispositivo genérico

La encuesta 1-2-3 corresponde, entonces, a la extensión del principio de encuestas mixtas sobre el sector informal, para comprender mejor el rol del sector informal en una economía dada.

Ésta está conformada por un dispositivo de tres encuestas encajadas, tocando poblaciones estadísticas diferentes; individuos/hogares, unidades de producción, hogares.

La primera fase del dispositivo es una encuesta sobre el empleo, el desempleo y las condiciones de actividad de los hogares (fase 1: encuesta de empleo). Tiene vocación a ser realizada con una periodicidad anual como mínimo; como en el caso de Madagascar desde 1995, o de manera continua como en Colombia, Perú o en Venezuela. La temática principal de esta fase está centrada sobre el mercado de trabajo. Además, cumple un papel pivote en la elaboración de un marco más amplio de encuesta a hogares. Dos técnicas han sido utilizadas para extender el campo de temas cubiertos: el injerto de encuestas5 y la adjunción de módulos temáticos variables al cuestionario de base. En la primera categoría se pueden citar la fase 2 sobre el sector informal y la fase 3 sobre los orígenes y destinos formal/ informal del consumo, que hacen parte integrante de la arquitectura básica del dispositivo. Estas encuestas sobre aspectos estructurales, más complejas a ejecutar, no tienen vocación de realizarse cada año sino 5 La encuesta sobre el empleo sirve para selecciónar una submuestra a la cual se le aplica un segundo cuestionario sobre un tema particular. con una periodicidad supraanual. Por ejemplo, en México, la fase 2 se efectúa cada dos años, mientras que en Madagascar se lleva a cabo cada tres años (1995, 1998, 2001).

La segunda fase consiste en efectuar una encuesta específica dirigida a los jefes de las unidades de producción informales sobre sus condiciones de actividad, sus performances económicas, su modo de inserción en el tejido productivo y sus perspectivas (fase 2: encuesta sobre el sector informal). Finalmente, la tercera fase es una encuesta sobre el consumo de los hogares. Tiene como objetivo estimar el nivel de vida de los hogares, estimar el peso de los sectores formal e informal en el consumo y analizar los determinantes de la pobreza (fase 3: encuesta sobre el consumo, los lugares de compra y la pobreza).

Gráfico 1.3
El dispositivo general de la encuesta 1-2-3: el ejemplo de Madagascar

Gráfico 1.3 (conclusión)
El dispositivo general de la encuesta 1-2-3: el ejemplo de Madagascar

1.3.1.1 La encuesta sobre el empleo: pilar de las estadísticas sobre los hogares

En la mayor parte de los países del mundo, y dentro de ellos en primer lugar los países desarrollados, pero también en los PED de América Latina, de Asia, del Magreb, etc., en breve en todas partes, salvo en África subsaharia a, la encuesta sobre el empleo se encuentra en el corazón del dispositivo estadístico centrado sobre los hogares. Por encuesta sobre el empleo se debe entender un tipo genérico de encuestas por muestreo dirigidas a los hogares de manera periódica y estandardizadas a nivel internacional, tratando los temas relacionados al mercado de trabajo y las condiciones de actividad de la población (empleo, desempleo, ingresos, etc.). No solamente se trata de la encuesta más extendida en todos los países, sino también de la encuesta que ha beneficiado de un gran esfuerzo de armonización de conceptos y metodología de medición con el fin de permitir comparaciones internacionales, principalmente bajo el impulso de la OIT (Hussmanns, Mehran y Verna, 1990).

Dos tipos de argumentos militan a favor de recurrir a las encuestas sobre el empleo para hacer un seguimiento de la pobreza en los países en desarrollo. Se puede, en primer lugar, invocar razones de orden analítico. El tema del empleo es tanto más central que para la inmensa mayoría de la población de los países pobres, en particular las más desfavorecidas, los ingresos provienen del trabajo. Las transferencias y donaciones institucionales (seguro social) y los ingresos del capital no juegan sino un papel marginal. En mayor medida que en otros países, en los PED las mejoras en el funcionamiento del mercado de trabajo y en el acceso al empleo son aspectos centrales de las políticas económicas. Más allá de consideraciones económicas y sociales, implementar encuestas de empleo se justifica por razones técnicas que conciernen, a la vez, a la gestión estadística de encuestas y el refuerzo de las capacidades institucionales de los Institutos Nacionales de Estadística (INE).

En efecto, las encuestas de empleo son particularmente fáciles de llevar a cabo. El cuestionario es ligero y puede ser aplicado en campo en un tiempo limitado. Estas performances se comparan ventajosamente respecto a las de encuestas más pesadas, en donde no es raro que los cuestionarios sobrepasen las 100 páginas y necesiten varias horas, e incluso varios días, de entrevistas. Éste es el caso de las encuestas multipropósitos (tipoLSMS), o simplemente de las encuestas de presupuestos y consumo familiares en la medida en que la obtención de estimaciones fiables no se puede obtener sino al precio de procedimientos complejos y fastidiosos. Esta complejidad, por otra parte, ha contribuido al fracaso de numerosas operaciones de este género. En consecuencia, el costo de las encuestas de empleo es limitado, por las razones arriba mencionadas. inicialmente, las encuestas aportan una base ideal para elaborar las estratificaciones operacionales de los hogares, pertinentes para diversos cuestionamientos y permiten injertar encuestas o módulos adicionales sobre temas variados, como lo demuestra la experiencia del proyecto MADIO en Madagascar (Roubaud, 2000).

5 La encuesta sobre el empleo sirve para seleccionar una submuestra a la cual se le aplica un segundo cuestionario sobre un tema particular

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