¿Qué será de mi hija?

Testimonio de sobreviviente al cáncer de seno

Beatriz Sarmiento fue educadora por más de 30 años y logró su principal sueño en la vida : tener su propio jardín educativo en el sector de Chapinero de la ciudad de Bogotá , después de varios años de dedicación y entrega permanente a la docencia. Se graduó de Psicóloga en la Universidad Católica de Colombia. Es divorciada y de su matrimonio quedó su hija Diana quien ahora tiene 21 años y estudia en la Escuela Colombiana de Ingeniería.

Ella es su mayor orgullo y ha sido su amiga y compañera. Las dos han llevado una vida feliz de unión y comprensión permanente.

Pero esta felicidad acompañó a Beatriz hasta los 57, cuando le fue diagnosticado el cáncer de seno. Lo primero que pensó en ese momento fue en su única hija. ¿Ahora que será de la vida de ella? ¿Cuánto tiempo me queda para cuidarla? Fueron los interrogantes que empezaron a rondar por su cabeza.

Ella ya entrada en años había solicitado a su médica en la EPS una cita para que le ordenaran una mamografía. No se la ordenaron porque los médicos la veían bien de salud. Luego solicitó una segunda cita y tampoco le ordenaron los exámenes, a pesar de que ella insistía en el tema. Su EPS la veía fuerte y sin dolencias serias. Así que no veía pertinente aceptar su petición.

Viajo a Venezuela de vacaciones y sintió un dolor extraño en las costillas. Fue el 4 de octubre de 2004, cuando le apareció una bolita en la mamografía. Esa bolita le confirmaron los médicos, era un tumor. En Marzo del 2005 le hicieron cuatro sesiones de quimioterapia para reducir el tumor, pero la reacción fue pobre y en Junio del mismo año deciden hacer la mastectomía radical de un seno, seguida de 4 sesiones más de quimioterapia y de inmediato se le cayó el pelo. Pero ella resistía todas las molestias por amor a su hija.

En el 2006 fue cuando empezó la radioterapia y su estado de ánimo seguía fuerte aunque su cuerpo no, y aun así resistió las 25 sesiones programadas, después la toma de medicamentos para controlar las posibles molestias futuras creadas por el cáncer, se estabilizo hasta el año 2008 con especial dedicación a su cuidado y alimentación.

Pero fue en el 2008 cuando descubre una inflamación en la garganta, tenía el cuello hinchado, así se dio cuenta que esos medicamentos no fueron efectivos, le había hecho metástasis en los ganglios. Le cambiaron el medicamento con el nuevo diagnostico y le ordenaron cirugía, pero por su alto riesgo no le fue practicada y por tanto le hicieron radioterapia en esa zona.

En el 2009 aparece una bola semejante a una llaga en el seno, no lo extirparon porque se temía ulcera, esta mancha que creció como una bola.

Ya viendo su estado de salud decidió cerrar el Jardín Infantil que con tanto amor y dedicación había levantado. Decidido cuidar su salud y velar por el bienestar de su hija, por eso decide irse a vivir con ella a su propia casa lejos del estrés y del ruido.

Este año ella se siente mal de nuevo y decide pedir traslado del San José al Cancerológico. Como se vio obligada a cerrar su Jardín y no podía sostenerse solamente con su pensión por los costos que la enfermedad demandaba decidió ir a vivir con su madre.

Ella también se encontraba enferma, pero se ayudaban mutuamente. Seguía preocupada por la inflamación del brazo izquierdo y la remitieron el 20 de Octubre al Instituto de Cancerología. Ahora tiene metástasis en los huesos y se somete a numerosos exámenes en una habitación del Instituto de Cancerología.

Pero a pesar de todo ella tiene la esperanza de vivir por más tiempo para ver a su hija profesional, casada y organizada. La separación de su esposo hace 19 años fue traumática, pero siguió trabajando por su hija.

Ella ha sido su compañera inseparable y su confidente de toda la vida. Por ella sabe que tiene que vivir más tiempo cuidando su dieta y su salud.

Su hija sale de la Universidad y la visita en el hospital. Ella sabe que es el mayor aliciente para lograr la recuperación de su madre.

Pero Beatriz es una mujer fuerte, una educadora de tiempo completo y sabe que su lucha va a seguir hasta que Dios disponga, porque su hija la necesita. Por eso cualquier tratamiento, examen y decisión médica la recibe con especial atención, porque sabe que a pesar de la metástasis que acaba de sufrir, le queda un largo camino por recorrer y la espera un fuerte combate, unida a la mano de Dios.

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