Premio Internacional a Científico del Ciat

PALMIRA (Colombia).- Nov. 2010

El científico Daniel Debouck, del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), recibió la Medalla Frank N. Meyer en Recursos Fitogenéticos, otorgada por la Sociedad Americana de Ciencias de los Cultivos (CSSA), como un reconocimiento a su trabajo incansable de recolección y conservación de diversos cultivos.

La ceremonia se cumplió el 3 de noviembre en California, Estados Unidos, durante la reunión anual de la CSSA, donde se exaltó el trabajo de este investigador que lleva más de 30 años radicado en Colombia y donde administra uno de los bancos de semillas más grandes del mundo y con las colecciones más completas de fríjol, yuca y pastos tropicales.

El nombre del premio es un homenaje al explorador agrícola Frank Nicholas Meyer, quien trabajó para el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos a principios del siglo XX, y perdió su vida en las aguas de río Yangtze de China mientras se encontraba en una misión de recolección. Este galardón reconoce la dedicación y el servicio a la humanidad mediante la recolección, la evaluación o la conservación de material vegetal.

“Es un honor recibir este premio y espero que envíe una señal positiva a la generación más joven, porque aún quedan por estudiar muchas variantes y parientes de cultivos en el campo”, dijo Debouck

Debouck está vinculado al CIAT desde 1977, y ahora lidera el Programa de Recursos Genéticos donde está el banco que conserva la mayor colección de variedades de fríjol, yuca y pastos tropicales, con más de 65,000 muestras. Desde su vinculación a este centro de investigación, cuya sede está en Palmira, Colombia, ha emprendido no menos de 29 exploraciones a 14 países de América Latina para recolectar y conservar variedades silvestres no documentadas de fríjol, y es responsable de la introducción de más de 3,000 muestras nuevas al banco de semillas del Centro. También lideró la exitosa lucha jurídica para revocar la patente de un frijol que el gobierno norteamericano le concedió a un ciudadano de ese país, que alegó “haberlo inventado”.

Además de sentir una pasión por el descubrimiento científico, Debouck sigue siendo motivado por la necesidad de conservar. “Muchas personas piensan que si podemos recolectar una determinada variedad hoy, la podremos recolectar mañana también”, afirmó, “pero eso no es cierto, debido al avance de la agricultura y de la urbanización. Algunas especies pueden haberse tomado un millón de años o más para evolucionar, pero podrían desaparecer en una sola generación o menos”.

“No es sólo el aumento físico de las colecciones de plantas lo que importa”, advirtió. “Lo que acompaña a este aumento son nuevos conocimientos y nuevo entendimiento. En la medida en que se cierran las brechas en el banco de semillas y se aclaran las lagunas en nuestro conocimiento, se unen las piezas del rompecabezas para ayudarnos a ver el panorama general. Si queremos hacer frente al cambio climático y alimentarnos, es mejor entender ese panorama lo más pronto posible. “Eso significa que habrá más trabajo, pero estoy emocionado con las perspectivas”, dijo el científico.

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