Inyecciones de esteroides no ofrecen alivio a largo plazo

El dolor lumbar crónico afecta a millones de personas en Estados Unidos. Muchos prueban las inyecciones de esteroides para aliviar la incomodidad, pero los investigadores dicen ahora que ese remedio solo ofrece un alivio a corto plazo.

En el estudio, los investigadores franceses se enfocaron en 135 pacientes con dolor de espalda aparentemente causado por inflamación entre los discos y los huesos (vértebras) de la columna vertebral inferior.

Los investigadores encontraron que una sola inyección de esteroides aliviaba el dolor durante un mes. Pero después de eso, la efectividad se reducía. Un año tras el tratamiento, no se observó virtualmente ninguna diferencia entre los pacientes que recibieron la inyección y los que no.

“Nuestros resultados no respaldan el uso general de una inyección de glucocorticoides para aliviar los síntomas a largo plazo en esta afección”, apuntó la investigadora líder, la Dra. Christelle Nguyen.

Los hallazgos son coherentes con estudios anteriores, dijo Nguyen, profesora asistente de medicina física y rehabilitación en la Universidad de París Descartes.

Nguyen dijo que ella y sus colaboradores habían esperado que dirigirse a la inflamación discal local con un esteroide antiinflamatorio aliviaría el dolor a largo plazo.

Para evaluar su teoría, eligieron a pacientes con dolor lumbar crónico y señales de inflamación discal en una IRM. En promedio, los participantes habían sufrido de dolor de espalda durante seis años. Se asignó a la mitad a una sola inyección de esteroides, y la otra mitad no recibió una inyección.

Los pacientes evaluaron la gravedad del dolor antes de la inyección, y de nuevo uno, tres, seis y doce meses tras el tratamiento.

Un mes después del tratamiento, un 55 por ciento de los que recibieron la inyección de esteroides experimentaron menos dolor lumbar, frente a un 33 por ciento de los que no fueron tratados.

“Pero los grupos no difirieron respecto a los resultados evaluados 12 meses tras la inyección”, dijo Nguyen.

Por ejemplo, los pacientes que recibieron una inyección de esteroides y los que no terminaron en circunstancias similares, con la misma incidencia de inflamación discal, calidad de vida más baja, más ansiedad y depresión y uso continuado de analgésicos no narcóticos, señaló.

En general, la mayoría de pacientes encontraron las inyecciones de esteroides tolerables, y aceptarían recibir una segunda inyección si fuera necesario, dijo Nguyen. “No tuvimos problemas específicos de seguridad ni encontramos casos de infección, destrucción o calcificación del disco 12 meses tras la inyección”, añadió.

Los resultados aparecen en la edición de 20 de marzo de la revista Annals of Internal Medicine.

El Dr. Byron Schneider, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt en Nashville, anotó que el color de espalda tiene muchas causas distintas.

En el estudio, los pacientes sufrían de dolor de espalda crónico, apuntó. “Los pacientes con [dolor] lumbar crónico probablemente tienen más de una causa de dolor, lo que podría ser el motivo de que los buenos resultados que encontraron un mes después no estaban presentes un año más tarde”, dijo Schneider, profesor asistente de medicina física y rehabilitación.

Los resultados del estudio no significan que las inyecciones de esteroides se deban evitar del todo, anotó.

Los pacientes con un episodio repentino de dolor de espalda, llamado dolor agudo, probablemente no necesiten una inyección de esteroides, dijo.

“Pero si no mejoran tras uno o dos meses como se esperaría, en ese momento sería razonable hablar sobre las ventajas y las desventajas de una inyección de esteroides”, dijo Schneider, coautor de un editorial que acompañó al estudio en la revista.

El dolor de espalda crónico (a largo plazo) es una situación distinta, comentó. Tratar el dolor de espalda crónico significa tratar el dolor en sí, y también usar terapia cognitivo conductual y “psicología del dolor” para ayudar a los pacientes a afrontar el dolor, dijo.

“Para el dolor crónico, los médicos deben abordar los motivos musculoesqueléticos que provocan el dolor, y también otros motivos por los cuales los pacientes podrían estar experimentando dolor”, enfatizó Schneider.

Según el editorial, el distrés psicológico, el miedo al dolor e incluso los niveles educativos bajos pueden afectar a los niveles de dolor.

FUENTES: Christelle Nguyen, M.D., Ph.D., assistant professor, physical medicine and rehabilitation, Paris Descartes University, France; Byron Schneider M.D., assistant professor, physical medicine and rehabilitation, Vanderbilt University School of Medicine, Nashville, Tenn.; March 20, 2017, Annals of Internal Medicine

HealthDay

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