El Orden Caníbal – Jack Attalí

Columnista Invitado

¿Tiene Sentido la Profecía de Attalí?

Por: Alonso Acuña Cañas
Miembro Emérito de la Sociedad Colombiana de Urología

En 1981 fue declarado por L´Express como best seller del año el libro “El Orden Caníbal” (Ed. Planeta, 1979) de Jack Attalí, individuo cargado de títulos, Ingeniero de Minas y Administración diplomado en Estudios Políticos y Profesor de Ciencias Económicas de la Universidad de París y, para rematar, consejero de Francois Mitterand.

El bagaje intelectual del autor y las sobrecogedoras predicciones que sobre los médicos formuló conmovió al gremio y lo puso a pensar.

 ¿Cuáles eran las tesis de Jack Attalí? En el denso libro, pletórico de datos y referencias, el intelectual abordó variados aspectos sobre el ejercicio de la medicina al futuro; pero el aspecto que más sobrecogió a los médicos no fue solo el de que la humanidad había empezado sin que existiesen médicos y que terminaría también sin médicos, sino que al paso que iban las cosas se convertirían en técnicos.

Y ¿Cómo sería esto posible? Jack Attalí describe y muestra, a través de un recuento histórico preciso, cómo desde las más remotas épocas del Salvajismo y de la Barbarie no hubo médicos, pues el oficio pseudomedicinal correspondía a magos, hechiceros y chamanes que en cada tribu o conglomerado eran los encargados de los ritos de sanación.

Luego venía el relato de la aparición de médicos y cirujanos en la era de la Civilización y cómo la medicina basada en la ciencia se desprendió poco a poco del predicamento de las religiones basadas en las creencias. Con la influencia del romanticismo mezclada en simultaneidad de manera confusa con las ideas del positivismo llega el siglo veinte, el de las grandes transformaciones.

Tras años de investigación de lo que sucedía en Estados Unidos, Japón y en varios países de Europa hasta 1979, Jack Attalí muestra cómo la electrónica, la genética, las prótesis, la seguridad social, el consumismo y la industrialización meten mano en consultorios y hospitales y comienza “el canibalismo mercantil y aparecen los antropófagos del pueblo que viven a costa de él”.

Luego puntualiza: “En todas partes aumenta el crédito y el descrédito del médico debido a las malas prácticas, a los accidentes operatorios, a los errores de diagnóstico y a las luchas intestinas entre ellos. El médico se convierte a la vez en vigilante y vigilado, víctima y verdugo, y pacientes y médicos son espectadores del nuevo Orden”.

Menciona que en una encuesta sobre satisfacción de los pacientes con los médicos en 1966 el 73% expresaron que era positiva cuando en 1976 la cifra bajó a 43%.

 Luego de innumerables citas y datos, Jack Attalí en el papel de visionario observa que vendrá la mecanización de la medicina al futuro; describe de manera asombrosa lo que apenas se iniciaba o aún no existía: ecografías, tomografías y resonancias, el papel de la computación, las prótesis, los transplantes de órganos, la evolución de las diálisis y las endoscopias de todo orden; en el curso de estas descripciones llega a mencionar tratamientos y cirugías a distancia, y cómo el médico poco a poco desaparecerá de la escena de la salud hasta que el ejercicio de la medicina quede en manos de los técnicos o de los mismos médicos convertidos en técnicos.

Y llegado a este punto, fue cuando estalló el escándalo entre el cuerpo médico de hace tres décadas.

De los muchos aspectos que tocó Jack Attalí en su obra vale la pena comentar dos; el primero, de cómo el médico tradicional se transforma hasta trastrocar su papel de médico tradicional en una especie de técnico; y el segundo de cómo llega a ser verdugo y víctima al mismo tiempo.

En el primero resalta el distanciamiento entre el facultativo y el enfermo y la paulatina desaparición de la tradicional relación médico-paciente y aparece, por ejemplo, la medicina a distancia.

Podríamos hacer realidad una de sus predicciones y tomar como ejemplo la noticia de prensa del 3 se Septiembre/2006 en la que se lee: “Auge de médicos por computador. En Colombia es posible llevar servicios médicos virtuales a zonas apartadas sin salir de Bogotá. … en Leticia se han manejado 750 casos, en Guaviare 1.700 … cómo un especialista en Bogotá es capaz de confirmar o descartar un diagnóstico y orientar su tratamiento…”.

Para el segundo aspecto podría ser ilustrativo lo que dice un colega cuando cuenta la historia de la medicina en su ciudad: “En otras épocas la auditoría era ejercida a la par con la idoneidad y no existía el auditor externo que visita hoy nuestras clínicas con azote para glosar y cuestionar impunemente el trabajo del especialista”.

La nota de este colega me recordó la reprimenda que un profesor de ortopedia, ante enfermeras y visitantes en el pabellón de una clínica de Bogotá, le propinó a un joven auditor médico cuando desautorizó una placa simple que el docente ordenó para comprobar cómo había quedado la alineación ósea luego de una reducción cruenta.

¿Hasta qué punto podrían ser valederos, en el momento actual y al futuro, los dos planteamientos de Jack Attalí a este respecto? De acuerdo con la evolución que ha tomado la medicina en la última centuria y tal como es el estilo del ejercicio médico en las últimas décadas, cabe preguntar de una parte si sería posible que a corto, mediano o largo plazo desapareciese la figura del médico tradicional para ser reemplazada por la del técnico, y de otra si es posible que el mismo cuerpo médico se esté fagocitando entre si.

¿Cuánto hubo de cierto y cuánto de equivocado en estos planteamientos de Attalí?

Para iniciar una discusión, y más aún en una propuesta de esta naturaleza, es condición si ne qua non considerar el QUÉ; pues otra cuestión es el CÓMO; y tal vez es aquí donde está el meollo del asunto.

Por ello cuando se emprende un planteamiento como el que Attalí propuso, lo primero es definir (o sea el qué) pues sin definición no puede haber claridad en la propuesta y menos aún resulta sano emprender la discusión. Y es allí, donde, tal vez, no fue claro el planteamiento de Attalí.

Es necesario adentrarse en los conceptos. Y no puede haber conceptos sin definiciones. En la definición de medicina (el qué) concuerdan los diccionarios en que se trata de “una ciencia que tiene por objeto la conservación y el restablecimiento de la salud”; y que médico (el cómo) es “la persona que ejerce la medicina”. Al repasar el texto de Attalí no se encuentra allí la definición de medicina. No la tuvo en cuenta; su discusión se basó en el cómo, es decir, en el médico y en el estilo o manera del ejercicio de la medicina.

En los dos aspectos que hemos propuesto considerar, en el primero, el de la medicina a distancia y la desaparición, en muchos casos, de la relación médico-paciente, valga la pena decir que la medicina puede lograr ingentes progresos y originar enormes beneficios, como la ayuda que un médico alejado de los centros puede consultar a sus colegas o en determinados casos llegar al beneficio de una cirugía robótica o a la asesoría de quien tiene la experiencia así no conozca al paciente.

Allí, la medicina como tal puede resultar, sin duda, benéfica y por tanto cumplir con su misión. En cuanto al segundo aspecto, el de la fagocitosis entre médicos y hacia los médicos, cabría pensar que en la propuesta de las auditorías entre médicos puede ser también benéfica si los pares se estructuran de manera adecuada. Y en cuanto a las leyes que cada vez normatizan más el ejercicio profesional es posible que exista un canibalismo del sistema hacia el médico, sistema en el cual muchos colegas son los encargados de aplicarlo con ferocidad creciente.

Es pues necesario revisar qué es lo que aquí se discute y propone.

Todo el alegato de Attalí podría reducirse a uno: El estilo del ejercicio médico desde sus más remotos inicios hasta el actual.

No es dable ni aceptable analogar el brujo a un médico; tal vez fueron los brujos vulgares curanderos; en esto es fácil estar de acuerdo con Attalí; los brujos no eran médicos y por tanto la humanidad durante cientos de miles de años no tuvo médicos propiamente dichos; porque los hechiceros no se basaban en la ciencia tal como la definición de medicina, y quien la ejerce, lo exige; el médico es un científico por antonomasia; así pues, los primeros médicos aparecen cuando quienes querían curar trataron de adentrarse en los terrenos de la ciencia, así esta fuera equivocada o elemental; como sucedió con Hipócrates, o posteriormente con Celso, Abulcasis o Avicena y más tarde hasta llegar a Paré que se volvió médico cuando aplicó la ciencia al ejercicio de sus propuestas curativas.

Luego se arriba a la normativa de los clásicos y posteriormente a la estrecha relación médico paciente de los románticos; que, tal vez, se disloca de alguna manera con el positivismo, el utilitarismo y el consumismo de las últimas décadas. Tal vez, esto fue lo que provocó los cuestionamientos de Attalí. Cuando se refiere al ejercicio de la medicina.

Es claro, pues, que la medicina actual cumple con el predicado de la definición, o sea lograr su meta primordial cual es “la conservación y restablecimiento de la salud”. Lo demás, no es la medicina en sí, sino la manera o estilo de cómo es ejercida por el médico.

Es necesario considerar que luego de Attalí han aparecido o se han desarrollado aspectos de la medicina como la administración sanitaria y hospitalaria, la salud pública, la farmacología, la investigación en ciencias básicas y todo un conjunto de ramas de la medicina en las que el médico no tiene contacto con el paciente, pero son de claro beneficio para la lograr la misión de la medicina.

Es este uno de los aspectos que ha cambiado; pero que Attalí adivinó y de antemano cuestionó para llevar a considerar que los tremendos avances de la tecnología harían del médico un técnico al punto de desaparecer su imagen tradicional.

¿Sería aplicable, en este caso, el aserto de que En aquellos sitios en que hay muchas máquinas que trabajan para los hombres, hay muchos hombres que trabajan como máquinas?

Cabrían varios interrogantes: ¿Hasta qué punto es válido el cuestionamiento de Jack Attalí? De acuerdo a todo lo aquí dicho no puede ser para la medicina en sí misma; ¿Pero lo es para la imagen que proyecta el médico ante la comunidad? ¿La robotización de la medicina hará del médico un robot? ¿Hasta qué punto el médico actual se comporta como un técnico? Si esto fuera así ¿Hasta qué punto sería aceptable o no? O de plano es un exabrupto pensar en que la tecnificación de la medicina ha llevado o llevará al médico a convertirse en un técnico? ¿Existen bases para reabrir el tema? ¿Qué opinan los médicos de sí mismos? ¿Qué opina la comunidad? ¿Valdría la pena un estudio juicioso al respecto o de una vez se cierra la discusión? Cada cual tiene la palabra.

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