Confiabilidad Diagnóstica del Reporte Materno de Fiebre

Juan M. Lozano *
Mónica Díaz **
Felipe Ríos **
James Zapata **
Rosella Mariuchi **
Sandra Zamora **
* Departamento de Pediatría y Unidad de Epidemiología Clínica, Facultad de Medicina, Universidad Javeriana, Bogotá.
** Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Universidad Javeriana, Bogotá* Profesor asistente, Medicina Física y Rehabilitación.

Resumen

Antecedentes: La fiebre es un motivo de consulta muy frecuente. A menudo los padres informan la presencia del síntoma sin haber medido la temperatura con un termómetro.

Objetivos: Establecer la confiabilidad de la determinación subjetiva de fiebre por parte de la madre, así como la frecuencia de empleo del termómetro, el conocimiento de la temperatura que define la fiebre, y la concordancia entre sus lecturas y las del médico usando un termómetro de mercurio.

Métodos: Se condujo un estudio de evaluación de prueba diagnóstica contra un patrón de oro en 469 niños entre cero meses y 15 años de edad, vistos por fiebre en urgencias en las clínicas de Cafam y Colsubsidio (Bogotá, Colombia). Mediante un formato estructurado se obtuvo información de las madres sobre el uso del termómetro, de antipiréticos y de medios físicos antitérmicos, así como sobre la temperatura corporal normal máxima. Antes de usar el termómetro se solicitó a las madres establecer la presencia de fiebre por métodos subjetivos. Empleando la lectura del médico como patrón de oro se obtuvo la sensibilidad y la especificidad del reporte materno. En los últimos 142 pacientes se solicitó a la madre leer el termómetro inmediatamente después de la lectura del médico.

Resultados: El 82% de los niños estudiados fueron menores de cinco años de edad.

Trescientas nueve madres (65,9%) reportaron usar el termómetro. Aunque solo el 13% de ellas admitió no conocer la temperatura máxima normal, el 56,3% mencionó valores incorrectos. El 87,8% de las madres, entre tanto, utilizó la palpación para establecer la presencia de fiebre, con una sensibilidad del 0,80% (IC95%, 0,75 a 0,84) y una especificidad del 0,63% (0,55 a 0,71). El coeficiente de correlación intraclase de las lecturas del termómetro de la madre y del médico fue de 0,75.

Conclusiones: El reporte subjetivo de fiebre por parte de la madre tiene una adecuada confiabilidad. Aun cuando la mayor parte de las madres dice utilizar el termómetro, un importante porcentaje de ellas no conoce el valor de la temperatura que indica fiebre.

Palabras clave: Fiebre; Sensibilidad y especificidad; Padres; Termómetro; Coeficiente de correlación intraclase.

Abstract

Background: Fever is a common manifestation of illness in children. Parents often describe the symptom without using a thermometer for measuring the child’s temperature.
Objectives: To determine the diagnostic accuracy of maternal subjective perception of fever, as well as the frequency of thermometer use, the mothers´ knowledge about the temperature that indicates fever and the concordance between mothers´ and physicians´ readings using glass thermometers. Methods: A study to assess a diagnostic test against a gold standard was conducted in 469 children aged zero months to 15 years seen due to fever in the emergency rooms of two pediatric hospitals in Bogotá, Colombia. Data about use of thermometer and medications or other measures to treat fever, as well as the mothers’ definition of fever, were obtained using a standardized questionnaire. Mothers were requested to establish subjectively whether their children had fever before measuring the body temperature. Their diagnostic accuracy was evaluated using the physician’s reading of the child’s temperature as standard. Mothers of the last 142 patients were also asked to read the glass thermometer immediately before the physician’s measurement.
Results: Three-hundred-nine mothers (65,9%) reported to have used a thermometer at home. Thirteen percent and 56, 3% of mothers recognized to ignore the definition of fever or provided incorrect values, respectively. Most mothers (87,8%) used palpation to determine the presence of fever. The sensitivity and specificity of mothers´ subjective perception were 0,80 (95%CI, 0,75 to 0,84) and 0,63% (95%CI, 0,55 to 0,71), respectively. The intraclass correlation coefficient for concordance between the mothers’ and the physician’s thermometer readings was 0,75.

Conclusions: Mothers’ subjective reports of fever have adequate diagnostic accuracy. Even though an important proportion of mothers in Bogotá seems to use thermometers, a significant fraction of them do not know the temperature value that indicates fever.

Key words: Fever; Sensitivity and specificity; Parents; Thermometer; Intraclass correlation coefficient

Introducción

La fiebre es una manifestación común en un gran número de enfermedades, principalmente de carácter infeccioso, y, por ello, constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes para los pediatras1. Sin embargo, en muchas ocasiones el médico tratante solo cuenta con el reporte materno de una percepción subjetiva de fiebre, no confirmada por la toma de la temperatura corporal mediante termómetro. En estas circunstancias pueden presentarse dudas respecto a la verdadera presencia de fiebre en el paciente. Algunos estudios conducidos en Estados Unidos, India y África han tratado de establecer la confiabilidad de la determinación subjetiva de fiebre por parte de la madre2-7. Hasta donde llega nuestro conocimiento no hay reportes similares provenientes de América Latina.

La generalización de los resultados publicados en torno a nuestro medio puede ser difícil al menos por dos factores: 1. La mayor parte de estos trabajos se realizaron en zonas endémicas para malaria; es posible que las madres de niños residentes en estas áreas, donde la malaria y, por tanto, la fiebre son comunes, puedan reconocer el síntoma más fácilmente que las residentes en zonas donde la malaria es menos frecuente; y 2. Existen en nuestro medio conceptos culturales sobre la fiebre que nos son particulares, como la presencia de la llamada “fiebre interna”.

El objetivo principal de este estudio fue establecer la confiabilidad diagnóstica de la determinación subjetiva de la presencia de fiebre por parte de la madre. En segundo lugar, se quiso determinar la frecuencia con la que las madres en nuestro medio emplean el termómetro para confirmar la presencia de este síntoma, su conocimiento respecto al punto de corte de la temperatura que define fiebre, y la concordancia entre el médico y la madre al leer la temperatura usando un termómetro de mercurio.

Materiales y Métodos

Este estudio se llevó a cabo en las consultas de urgencias de las clínicas de Cafam y Colsubsidio, centros de atención terciaria de Bogotá que también brindan atención primaria a nivel de consulta externa, y que al momento de la investigación estaban vinculadas académicamente a la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana. Entre mayo de 1995 y mayo de 1996 se estudiaron 469 niños entre cero meses y 15 años de edad, que acudieron a la consulta acompañados por su madre, y que, según el reporte materno, habían presentado fiebre con la enfermedad actual. Fueron excluidos, de este análisis, los pacientes a quienes se les había medido la temperatura en el servicio de urgencias antes de la consulta, los niños mayores de tres años que presentaban respiración bucal exclusiva (según criterio del coinvestigador del mismo), y aquellos que no permitieron la toma de la temperatura por medio del termómetro. Antes del ingreso de cada sujeto se le solicitó consentimiento verbal al acompañante para participar en dicho proceso.

El protocolo del estudio fue aprobado por el Comité de Investigaciones del Departamento de Pediatría de la Universidad Javeriana.

Una vez obtenida la autorización por parte de los padres, uno de los coinvestigadores realizó un corto interrogatorio clínico a la madre empleando un formato estructurado a través del cual se obtuvo información respecto al uso del termómetro, de antipiréticos y de medios físicos para controlar la fiebre durante el padecimiento actual, así como sobre la temperatura mínima que en opinión de la madre señalaba la presencia de fiebre. Acto seguido se le solicitó a la madre establecer si en ese momento su hijo presentaba fiebre; el coinvestigador observó cuidadosamente el método empleado por la madre (observación, palpación, sitio palpado, etc.) registrando la información en el formulario. Por último, el coinvestigador procedió a medir la temperatura corporal por medio de un termómetro de mercurio. Para los niños menores de tres años se empleó la vía rectal, introduciendo la punta del termómetro 2 cm en el recto mientras el niño se encontraba en posición supina y con los muslos flejados sobre el abdomen. En los mayores de tres años se utilizó la vía oral, colocando la punta del termómetro en el espacio sublingual. En todos los casos se mantuvo el instrumento en posición durante tres minutos, al cabo de los cuales se realizó la lectura.

Con el fin de establecer la validez del reporte del uso de termómetro en casa por parte de la madre, en los últimos 142 pacientes reclutados se le solicitó a la madre leer la temperatura del termómetro inmediatamente antes de que el médico hiciera su propia lectura. En caso de un reporte materno de uso del termómetro en casa mayor al real (es decir, falsamente alto), se esperaría que la cantidad de lecturas del termómetro hechas por la madre durante la consulta fuera inferior al número indicado por dichas madres que reportaron haber usado el termómetro en casa. Por último, se compararon las cifras dadas por la madre y por el médico con el objeto de medir la concordancia entre las dos observaciones.

Los datos se resumieron obteniendo proporciones para las variables discretas y promedios y desviaciones estándar para las variables continuas. Con el objeto de obtener la confiabilidad del reporte materno de fiebre se comparó la información obtenida de la madre con la presencia de fiebre establecida por la medición de la temperatura realizada por el coinvestigador.

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