Disciplina, Maltrato Infantil y Deprivación Psicoafectiva

* Dr. Oscar Hernando Avellaneda Dueñas
*Médico Pediatra, Profesor Asociado de Pediatría Escuela de Medicina Juan N. Corpas. Bogotá. Miembro de La Sociedad Colombiana de Pediatría
Oscar.avellaneda@juanncorpas.edu.co

¿Deben los Niños ser Castigados o Disciplinados?

Todos los padres o cuidadores educamos a nuestros hijos, intentando hacerlo de la mejor forma posible, de acuerdo con nuestros conocimientos y experiencias previas. Sin embargo con mucha frecuencia nos encontramos que no sabemos qué es lo más conveniente para ellos, porque nuestra comunicación con ellos posiblemente no sea la más eficaz o porque partimos de presupuestos tales como que los niños deben obedecernos en todo, aunque estemos equivocados y aunque demos órdenes absurdas.

En el pasado la mayoría de nuestros padres no tuvieron la menor duda de que nuestra conducta debería ser corregida por medio del castigo, fuera éste físico o emocional, basados en una tradición de muchos años, ligada a la creencia de que el castigo físico era no solo normal sino necesario, “necesario” en el trato entre los seres humanos, de esta forma en la sociedad esclavista, la desobediencia era severamente reprimida, incluso llegando a la muerte del esclavo como una forma de “disciplinar” y mantener en la sumisión a los otros esclavos. Durante la sociedad feudal esta situación no cambió sustancialmente, y con la llegada de la sociedad capitalista, asociada con las ideas de igualdad entre los seres humanos, surge el concepto del respeto a los derechos humanos y la idea de que los niños tienen derechos y que estos deben ser respetados.

Nace aquí el concepto de que el castigo físico y la humillación son formas de maltrato físico y psicológico que la sociedad debe rechazar, observándose que aun ahora en Colombia y en pleno siglo XXI algunos padres, buscando “corregir” la conducta de sus hijos, practican castigos físicos que llevan a severas lesiones e incluso a la muerte.

De acuerdo con el Programa AIEPI: “La violencia es el mayor problema de salud pública que afecta a Colombia; diariamente durante 1998, ocurrieron 70 homicidios por violencia en sus diferentes expresiones, 10 asesinatos por razones políticas, 10 niños muertos por maltrato y abuso sexual. Según el informe de la Defensoría del Pueblo de febrero de 1999, se calcula que aproximadamente 7.859.673 niños menores de 18 años son maltratados en el país, de los cuales 850.000 están en gran riesgo de morir; lo cual demuestra, que esto es un problema prevalente de la infancia colombiana. Se estima que un 15% de las personas han sido víctimas de algún tipo de abuso físico durante su desarrollo y, por lo menos una tercera parte de abuso físico que deja algún tipo de lesión física o psicológica”.

Y como “mal de muchos… es sin duda el mejor consuelo de tontos’”, lejos de indignarnos y avergonzarnos, nos tranquiliza saber que esta situación se observa en casi todo el planeta: “La Organización Mundial de la Salud estima que 40 millones de niños sufren violencia en el mundo. En América Latina y el Caribe se dan todas las formas de violencia contra los niños, en los diversos escenarios en que se presenta.

La mayoría de los menores sometidos a castigos corporales se encuentran entre los 2 y los 7 años de edad. Las edades más afectadas por el castigo corporal son entre los 3 y los 5 años. Un 85% de las muertes por maltrato son clasificadas como accidentales o indeterminadas. Por cada muerte se estiman 9 incapacitados y 71 niños con lesiones graves e innumerables víctimas con secuelas psicológicas” (AIEPI 2004).

El médico tradicionalmente ha presentado poca atención al problema, y los casos de maltrato son detectados y reportados sólo cuando se producen lesiones muy severas. Sólo cuando los trabajadores del sector salud asuman una posición responsable frente a la práctica de cualquier tipo de violencia hacia los niños, así sea bajo el pretexto de corregirlos, será posible conocer la verdadera dimensión del problema, tomar acciones preventivas contundentes y empezar su manejo temprano.1

Es necesario tener médicos capacitados y con las destrezas necesarias para sospechar los casos de maltrato infantil. En algunas oportunidades una consulta por cualquier causa a un servicio de salud puede ser la ÚNICA oportunidad de interrumpir el dolor y la situación de disfuncionalidad familiar extrema, y está en las manos del médico, enfermera, auxiliar, odontólogo, trabajador social, etc., que atiende al niño, ofrecer a la familia la oportunidad de cambiar su funcionamiento y, por supuesto, tratar a tiempo a los niños y así interrumpir la transmisión de la violencia de generación a generación, y por lo menos disminuir el daño psicológico severo que se genera, para evitar algunas veces el maltrato o muerte de un niño de la familia.1

¿Qué es y Cómo se Define “Maltrato Infantil”?

Nuevamente el programa AIEPI claramente nos responde: “Existen muchas definiciones para maltrato infantil siendo una de estas la elaborada por la OMS:

El abuso o maltrato de menores abarca toda forma de maltrato físico y/o emocional, abuso sexual, abandono o trato negligente, explotación comercial o de otro tipo, de la que resulte un daño real o potencial para la salud, la supervivencia, el desarrollo o la dignidaddel niño, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.

Es decir, maltrato son los actos y las carencias que afectan gravemente el desarrollo físico, psicológico, afectivo y moral del niño, ejecutados por los padres o cuidadores o personas adultas a su alrededor. El maltrato puede ser clasificado como físico, psicológico o emocional, sexual, explotación y negligencia/abandono.

Maltrato físico: es toda forma de agresión no accidental infligida al menor, producida por el uso de la fuerza física, incluyendo dos categorías:

a) traumas físicos que producen lesiones severas en los que se incluyen quemaduras, hematomas, fracturas, envenenamientos y otros daños que pueden llegar a causar la muerte, y
b) traumas físicos provocados por palmadas, sacudidas, pellizcos o prácticas similares que a pesar del daño psicológico, no constituyen un riesgo substancial para la vida del niño.

El castigo físico es un tipo de maltrato usado por muchos padres como método de disciplina. La mayoría de las personas que golpean a sus hijos con la intención de corregirlos no son conscientes de que los golpes son poco eficaces para educar, que producen daño real o potencial sobre la salud, desarrollo, la dignidad y la autoestima del niño, y la mayoría de los padres ni siquiera se dan cuenta que por culpa de los golpes que recibieron de sus progenitores, tienen conductas agresivas o dañinas para la sociedad.

El uso regular del castigo físico como forma de disciplina es maltrato.

Maltrato psicológico o emocional: es el daño que de manera intencional se hace contra las actitudes y habilidades de un niño, dañando su autoestima, su capacidad de relacionarse, la habilidad para expresarse y sentir, deterioro de su personalidad, en su socialización y en general en el desarrollo armónico de sus emociones y habilidades.

El maltrato emocional interrumpe el desarrollo del yo, de la competencia social, de la capacidad de apego y de empatía, todo lo cual puede llevarlos a un comportamiento destructivo e impedir la construcción de un sentido de ética social.

Existen varias categorías:

• Ignorar al niño: es el niño fantasma donde sus emociones, ansiedades, miedos y necesidades afectivas son totalmente imperceptibles para sus padres o cuidadores.

• Rechazo: es el rechazo por los adultos de las necesidades, valores y solicitudes del niño.

• Aislamiento: el niño es privado de su familia y/o comunidad, negándole la posibilidad de satisfacer la necesidad de contacto humano.

• Terrorismo: el niño está expuesto a ataques verbales y amenazas con objetos, creando un clima de miedo, hostilidad y ansiedad.

• Corrupción: el niño está expuesto a situaciones que transmiten y refuerzan conductas destructivas y antisociales, alterando de esta manera el desarrollo de conductas sociales adecuadas.

• Agresión verbal: es el uso continuo de una forma de llamar al niño de manera áspera y sarcástica, que día a día va disminuyendo su autoestima.

• Presión: es la constante exigencia para lograr un desarrollo rápido, esperando logros y aprendizajes a un nivel que no corresponde con su desarrollo neurológico ni mental, de tal forma que este niño sentirá que nunca será lo suficientemente bueno.

• Abandono y trato negligente: se produce abandono cuando no se proporciona lo necesario para el desarrollo del niño en todas las esferas: salud, educación, desarrollo emocional, nutrición, protección y condiciones de vida seguras, en el contexto de los recursos razonablemente disponibles de la familia o los cuidadores y como consecuencia de ello se perjudica o se corre un alto riesgo de perjudicar la salud del niño o su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social. Cabe incluir aquí el hecho de no vigilar a los niños y no protegerlos de daños en la medida de lo posible”.

He subrayado en este texto los términos castigo y disciplina, para subrayar que el castigo físico es una forma errónea de “disciplina”, por cuanto veo que una moda entre los padres de clase media y alta en la ciudad de Bogotá, es la de castigar físicamente al niño diciéndole que con ello le están “disciplinando” e intentan con este juego de palabras justificar el maltrato físico, como “útil y necesario” para su formación.

En este punto me urge entonces aclarar qué significa cada término, si la disciplina es o no necesaria y si existe otra forma de disciplinar que no incluya la violencia física.

El famoso diccionario Encarta nos da las siguientes definiciones:

Terminología Definición
Disciplinar 2. (De disciplina) tr. Instruir, enseñar a alguien su profesión, dándole lecciones.
2. Azotar, dar disciplinazos por mortificación o por  castigo. U. t. c. prnl.
3. Imponer, hacer guardar la disciplina (observancia de las leyes).
Azotar tr. Dar azotes a alguien.
U. t. c. prnl.
2. Dar golpes con la cola o con las alas.
4. Golpear algo o dar repetida y violentamente contra ello. El mar azota los peñascos.
5. Producir daños o destrozos de gran importancia. El hambre azotó el país.
Castigar. (Del lat. castigare) tr. Ejecutar algún castigo en un culpado.
2. Mortificar y afligir.
3. Estimular con el látigo o con las espuelas a una cabalgadura para que acelere la marcha.
4. escarmentar (corregir con rigor a quien ha errado).
5. Corregir o enmendar una obra o un escrito.
8. ant. Advertir, prevenir, enseñar.
9. prnl. ant. Enmendarse, corregirse, abstenerse. (2)

Es muy llamativo encontrar en el diccionario cómo el término disciplinar se asocia con azotar, o golpear, mientras que castigar puede significar: “mortificar y afligir” pero también de manera mas acertada: “corregir, advertir, prevenir y enseñar”.

Ahora bien, una prestigiosa publicación pediátrica señala el “concepto de disciplina” de la siguiente manera: “Igual que en cualquier “disciplina”, los profesionales y las personas legas utilizan palabras en diferentes formas; “disciplina” es tan solo un ejemplo. Como sustantivo, disciplina puede significar castigo, instrucción, un campo de estudio, o cierta forma de adiestramiento. Por lo general, dentro del contexto de la paternidad, las personas que proporcionan asesoría sobre disciplina se refieren a “enseñar al niño”. En general, aunque “disciplina” se describe como un sustantivo, suele utilizarse comúnmente como un verbo, o acción que debe llevarse a cabo a fin de asegurar que un niño ha aprendido de manera apropiada lo que no debe hacer de nuevo. Es probable que la persona promedio identifique que ocurrió una disciplina eficaz cuando observa a un niño con buen comportamiento y modales, que atiende a las indicaciones de los padres. En términos conductuales, la disciplina eficaz requiere conocer la conducta blanco y los principios relacionados con el cambio conductual y, aplicar consecuencias con efectividad y de manera constante”.3 Con frecuencia, los padres utilizan disciplina y castigo para indicar el mismo tema; sin embargo son diferentes. Disciplina incluye todos los métodos que se utilizan para cambiar la conducta. Castigo es un procedimiento muy específico que se usa con el fin de disminuir (o modificar) la conducta. Cuando se trabaja con familias, es imprescindible aclarar la terminología que se utiliza, porque es obvio que los profesionales y los padres emplean los términos en diferentes formas.

El sentido común nos indica que el “buen comportamiento” es no solo necesario sino muy saludable, y por lo tanto la enseñanza de normas de comportamiento es del todo indispensable en la formación de los niños.

¿Porqué “Se Ponen” Los Niños “Rebeldes” y “Agresivos”?

Aunque esta no sea la única causa, recordemos que un gran motor de estas conductas es la llamada Deprivación Psicoafectiva, la cual ha sido muy bien definida así:

“Cuando el niño, durante los primeros años de su vida por causas o situaciones diversas, no tiene una relación afectuosa, íntima, y continua con su madre (o con una persona o “figura” sustituta), que le proporcione el afecto, estímulos, y cuidados necesarios para su normal desarrollo, hablamos de deprivación psicoafectiva. Y en forma esquemática decimos que ella es “parcial” cuando de alguna manera la madre sustituta es conocida por el niño y logra confiar en ella, y “completa” cuando no cuenta con una persona que lo cuide de una manera individual, constante, amorosa, y con la cual se pueda sentir seguro

Teniendo en cuenta que no basta la sola presencia física de la madre, sino la relación que ella desarrolla con el niño, en su ausencia, la relación podría establecerse con otra persona o “figura” que la sustituya, y esta persona podría ser la abuela, la tía, una persona cercana a la familia, o incluso un hombre como el padre”.4

En forma didáctica podemos señalar algunas situaciones que representan deprivación:

Situación A: cuando no se establece una verdadera relación afectiva entre el niño y la madre durante los tres primeros años de vida, bien sea por ausencia de ésta o porque estando presente no la pueda establecer por diferentes razones. Por ejemplo: Pablito era un niño muy activo y con un desarrollo adecuado a sus 2 años de edad, cuando perdió a sus padres en un accidente automovilístico no se encontró quien lo cuidara y fue llevado a una institución. Desde entonces empezó a comportarse diferente, no aceptaba las órdenes que le daba, se volvió retraído, rechazaba los alimentos y volvió (2 años), a mojarse en los pantalones. O quizás: La mamá de Pablito tiene mucho trabajo en la casa pues debe ayudar al sostenimiento del hogar lavando ropa ajena. Además debe preparar la comida para sus hijos y los trabajadores de la finca. Pablito tiene 6 meses, durante los cuales ha permanecido casi todo el tiempo en la cuna y su hermanita de 5 años es quien le da el tetero. Cuando enfermó de neumonía fue llevado al hospital local y se encontró que no era capaz de sostener su cabeza cuando se ponía boca-abajo, ni se sostenía sentado, tampoco se mostraba activo, ni sonreía. En ambos casos observamos una privación de afecto y estímulos hacia los niños.

Situación B: cuando se priva al niño de la madre, durante un período mínimo de tres (3) meses en los primeros tres años de su vida. Por ejemplo: Ana María nació prematura y con un problema respiratorio, no sube de peso y lleva tres meses hospitalizada, durante este tiempo su madre va a verla en las horas de visita pero no le permiten entrar al cuarto. A los cuatro meses la niña regresa al lado de su madre, quien empieza a cuidarla dándole tetero, porque cree que ya se le secó la leche, la niña permanece muy triste, casi no se mueve y come poco.

Situación C: cuando ocurren cambios constantes en figuras maternas, lo que impide que se de una relación afectiva estable con el niño. Por ejemplo: Carlos perdió a su esposa cuando Juliana tenía 1 mes de nacida. El padre se encargó de su cuidado durante los dos meses siguientes cuando debió dejarla con su hermana porque consiguió un mejor trabajo en otra ciudad, su hermana María la cuidó durante seis meses más hasta que se casó y la dejó con la abuela. Juliana vivió allí hasta que su abuela murió y pasó a vivir con una tía que se encargó de ella hasta que encontraron un matrimonio que la adoptó. La niña se muestra muy rebelde y es poco afectiva. En estos casos, el cambio constante de personas que cuidaron a Juliana impidió el establecimiento de una relación afectiva permanente con una de ellas, de modo tal que se constituyera en su “figura” materna.

Situación D: cuando las relaciones con el niño llevan actitudes negativas que denotan una carencia afectiva por parte de la madre (o la figura sustituta), hacia el niño (hostilidad, rechazo, crueldad, etc.). Por ejemplo: el matrimonio Medina tiene 2 niños y querían que su tercer hijo fuera una niña, pero fue otro niño. Todo estaba preparado para recibir una niña y su desilusión fue muy grande cuando nació Santiago. Los padres no le prestaron mucha atención, su situación económica era muy buena, ellos piensan que “no le hace falta nada”, no le dio pecho, pero lo cuida una enfermera, su madre lo atiende con desinterés solo por “cumplir con su deber”.

Cada una de las anteriores situaciones altera o impide el normal desarrollo de la personalidad del niño en grado diferente dependiendo de tres factores:

• Si la ausencia de relación afectiva con el niño es parcial o completa.
• El tiempo que dure la deprivación (entre mayor sea la deprivación mayor será el daño causado).
• La edad del niño: el daño causado por la carencia afectiva está directamente relacionado con la edad, estableciéndose que el período crítico está entre los 0 meses y los tres años.

Las consecuencias de la separación de la madre en niños entre tres y cinco años son menores, ya que él ha desarrollado la posibilidad de entender el tiempo y en cierta forma espera que la madre o figura sustituta regrese.

¿Cuales son los Efectos de la Deprivación Psicoafectiva?

Varían de acuerdo con el grado de ésta, en términos generales la imposibilidad de creación de vínculos afectivos estrechos trae como consecuencia que el niño se retrase física, intelectual, social y afectivamente y aparecen síntomas de padecimientos físicos y mentales. Estos efectos se empiezan a observar en las actividades de la vida diaria: el niño presenta un tono emocional de temor y tristeza, se aparta de lo que lo rodea, no intenta contacto con los extraños, manifiesta falta de apetito, pierde peso y es presa fácil de infecciones.

A corto plazo las consecuencias se pueden resumir así:

• Reacción hostil hacia la figura de apego (madre o figura sustituta) al momento de reunirse con ella.
• Excesiva exigencia para con la madre o figura de apego sustituta, que se manifiesta a través de una intensa posesividad combinada con celos exagerados y violentas manifestaciones de enojo.
• Alegre pero superficial apego a cualquier adulto que se encuentre en su medio social.
• Indiferencia frente a situaciones emocionales, combinado con movimientos frecuentes y repetidos del cuerpo (balanceo) y algunas veces golpes en la cabeza.

Si el niño recupera a la madre posteriormente puede caer en pánicos repentinos en los cuales demuestra su miedo a volver a ser abandonado. Por otra parte, el regreso a comportamientos de etapas anteriores del desarrollo y las hostilidades en que cae el niño pueden convertirse en un círculo vicioso que genera agresión en los adultos que lo cuidan. Es así como el ser humano empieza a caracterizarse por la incapacidad de aceptarse a si mismo, y adaptarse al mundo y por la dificultad de establecer relaciones verdaderamente amorosas y leales con otras personas.

Las consecuencias a largo plazo pueden resumirse así:

• Relaciones afectivas superficiales.
• Incapacidad de sentir afecto por las personas o de hacer amistades verdaderas.
• Rechazo marcado hacia la ayuda que puedan brindarle otras personas.
• Ninguna respuesta emocional ante las situaciones que debería darse.
• Una curiosa falta de interés.
• Engaño y evasión, frecuentemente sin aparente razón de ser.
• Hurto.
• Falta de concentración en los trabajos que emprende.
• Dificultades en el manejo de la noción del tiempo.4

La incapacidad de aceptarse a sí mismo también llamada baja autoestima o autoconcepto es una consecuencia general y grave porque se encuentra en el mismo centro del funcionamiento mental y emocional de la persona. Dice Neil Warren: “Si usted se conoce a sí mismo y se siente genuinamente bien consigo mismo, podrá manejar los desafíos diarios de la vida, pero si usted tiene un sentido frágil de su propio yo, será susceptible a todo tipo de problemas emocionales …usted no puede mantener un control saludable de su vida si su autoestima es baja y su autoconfianza está frágil… Por supuesto, a veces las personas esconden su baja estima actuando con altanería, jactándose, negando errores o faltas y presentando una imagen autosuficiente…

A esta altura puede que se esté preguntando: ¿qué tan trascendentes son los problemas emocionales que se derivan de un autoconcepto pobre?

Veamos algunos: casi todo el mundo ha escuchado el término neurótico, en realidad es algo simple: una neurosis consiste en ansiedad, más varios comportamientos (“mecanismos de defensa”) diseñados para evitar tener que lidiar directamente con los problemas que causan la ansiedad. La persona experimenta frecuente depresión, ansiedad permanente, temores irracionales o está preocupada en forma excesiva por su cuerpo

Estoy preocupado por lo diseminada que se halla la neurosis. Sin embargo, me siento más preocupado aún sobre los desórdenes de carácter o los sociópatas. El meollo de estos desórdenes es lo que llamamos “socialización inadecuada”. Las personas en esta situación no pueden tener una conciencia efectiva e integrada, por lo que sienten poca –o ninguna– culpa, o remordimiento. Mientras que los neuróticos sufren de una conciencia sobreactivada –y por o tanto experimentan mucho sentido de culpa y vergüenza– los sociópatas “sienten” muy poco, y frecuentemente hacen lo que les viene en gana con una mínima preocupación sobre la manera en que sus comportamientos puedan afectar a otros, casi no tienen ninguna estima de los derechos ajenos, son niños problemáticos, adolescentes imposibles y adultos peligrosos. Podemos encontrar un gran número de personas con estas “cualidades”: inescrupulosos hombres de negocios, abogados que hacen trampas y mienten, políticos corruptos, narcotraficantes, prostitutas y otros que regularmente violan todas las reglas.5

En el acto de lactar amorosamente la madre está sembrando la primera sensación de autoestima, está grabando en el sistema nervioso del bebé la paz interior, la paz del amor que ella siente por él. Cuando la lactancia no se realiza en estas circunstancias se deja al bebé con un profundo vacío afectivo. El “padre” del psicoanálisis escribió: “la etiología común a la explosión de una psiconeurosis o una psicosis es siempre la frustración, el incumplimiento de uno de aquellos deseos infantiles, jamás dominados”.6

El mejor regalo y la mejor herencia que debiéramos y podemos dar a nuestros hijos no es una buena situación económica, expresada como “casa, beca y carro”, sino una fuerte autoestima, y ello es posible si la madre puede cuidarlo con amor los primeros tres años de su vida. amor es el lenguaje con que la vida se expresa en todos los órdenes que significan crecimiento armónico y feliz.

Todos somos criaturas de la necesidad, nacemos necesitando y la mayoría de nosotros muere después de una vida de lucha con muchas de nuestras necesidades no satisfechas. Estas necesidades no son excesivas: ser alimentado, mantenerse caliente y seco, crecer y desarrollarse a su propio ritmo (condiciones neurológicas de cada fase del desarrollo); ser tenido en brazos cuando está cansado de la espalda, ser acariciado y recibir estímulos. Estas necesidades primeras son la realidad central del niño. Un recién nacido no sabe que debe ser levantado cuando llora o que no debe ser destetado demasiado pronto, pero cuando sus necesidades no son satisfechas sufre.

Al principio el bebé hará todo cuanto esté en su poder para satisfacer sus necesidades. Se incorporará para que lo levanten, llorará cuando tenga hambre, moverá las piernas y se agitará para dar a conocer sus necesidades. Si ellas no son satisfechas durante un cierto tiempo padecerá un sufrimiento continuo, hasta que pueda hacer algo para conseguir que sus padres lo satisfagan, hasta interrumpir el sufrimiento interrumpiendo la necesidad. Como el niño no puede vencer por sí mismo la sensación de hambre, o encontrar un sustituto del afecto, se ve obligado a separar sus sensaciones de la conciencia. Esta separación entre uno mismo y las propias necesidades y sentimientos es una maniobra instintiva encaminada a suprimir el dolor excesivo. Le llamamos escisión. El organismo se escinde con el objeto de proteger su continuidad. Pero esto no significa que las necesidades no satisfechas desaparezcan.

Por el contrario toda la vida siguen desplegando una fuerza, canalizando intereses y produciendo motivaciones tendientes a la satisfacción de dichas necesidades, y entonces el individuo debe lograr gratificaciones que sirvan de sustituto. En una palabra debe lograr la satisfacción de sus necesidades simbólicamente.7

No solo hay necesidades insatisfechas que persisten hasta lo intolerable, separadas de la conciencia, sino que las sensaciones se sitúan en otros sectores donde pueden lograr mayor control o alivio. Así, se pueden aliviar los sentimientos orinando en la cama durante la noche, (más tarde el sexo puede tener el mismo efecto).

El niño insatisfecho cambia sus necesidades por otras simbólicas. Como adulto quizá no siente la necesidad de succionar el pecho de su madre debido a un destete brusco y temprano, pero será un fumador incesante. Su necesidad de fumar es una necesidad simbólica, y la esencia de la neurosis es la búsqueda de satisfacciones simbólicas.

La neurosis es un comportamiento simbólico de defensa contra el sufrimiento psicobiológico excesivo. La neurosis después de estar instalada en la personalidad se perpetúa continuamente a sí misma, porque las satisfacciones simbólicas no pueden satisfacer las necesidades reales. Para que las necesidades reales sean satisfechas deben ser sentidas y experimentadas en su momento. El sufrimiento hace que estas necesidades queden “enterradas” en el inconsciente, y entonces el organismo pasa a un estado continuo de vigilancia, que es la tensión (o “stress”), la cual impulsa al niño, y más tarde al adulto, a satisfacer la necesidad de cualquier manera posible. Esta tensión es necesaria para asegurar la supervivencia: si el ser perdiera la esperanza de satisfacer alguna vez sus necesidades insatisfechas quizá moriría.

El organismo sigue viviendo a cualquier precio, y ese precio es la neurosis. Todo lo que es natural es una necesidad verdadera, crecer y desarrollarse a un ritmo propio significa para el ser humano:

• No ser destetado antes de tiempo (2 a 3 años).
• No ser impedido en su movimiento natural (encerrado en un corral).
• No verse obligado a caminar o a hablar demasiado pronto.
• No verse obligado a controlar la defecación y los esfínteres antes de tiempo.
• No ser sometido a la incomunicación y/o la soledad.
• No ser golpeado física y/o espiritualmente.7

Las necesidades neuróticas no son naturales, se desarrollan a partir de las necesidades reales. No hemos nacido con la necesidad de que nos alaben, pero cuando los verdaderos esfuerzos y logros del niño son virtualmente menospreciados desde que nace, cuando se le hace sentir que nada de lo que haga será lo bastante bueno como para que sus padres lo quieran, quizá desarrolle un ansia de elogios. Análogamente, la necesidad de expresarse en la infancia puede quedar suprimida, por falta de alguien que escuche, y esa negación puede convertirse en la necesidad de hablar incesantemente. Un niño que ha recibido mucho amor no necesita que lo alaben porque no ha sido menospreciado, es valorado por lo que es, y no por lo que puede hacer para satisfacer las necesidades de los padres. Un niño querido no desarrolla de adulto una insaciable ansia de sexo: sus padres lo han tomado en brazos, lo han acariciado, lo han arrullado, cantado y acunado en el calor de sus brazos, así no necesita el sexo en forma obsesiva, para satisfacer esa primitiva necesidad. La necesidad de ser alzado en brazos y acariciado forma parte de la necesidad de ser estimulado.

La piel es nuestro órgano sensorial más amplio y requiere por lo menos el mismo estímulo que los otros órganos sensoriales.

Puede ser que algunos padres no reconozcan las verdaderas necesidades de sus hijos, o que esos padres por deseo de no cometer errores sigan los consejos equivocados de alguna autoridad en crianza de los niños, y levanten a su hijo a una hora fija, lo alimenten siguiendo un horario que envidiaría una compañía de aviación, lo desteten con arreglo a un plan previo, lo envíen rápidamente a dormir solo en su “moisés” y le enseñen a hacer uso de los artefactos sanitarios lo antes posible. Sin embargo, la ignorancia o el celo metodológico no explican desde el comienzo la historia: la principal razón de que los niños se vuelvan neuróticos reside en que sus padres están demasiado ocupados en luchar contra sus propias necesidades infantiles insatisfechas.8

Así por ejemplo, una mujer puede quedar embarazada para que la traten como a una niña y le presten atención, que es lo que realmente ha deseado toda su vida, y mientras es el centro deatención se siente relativamente feliz. Una vez libre de su hijo, puede sentir una aguda depresión. El embarazo servía su necesidad y no tiene nada que ver con traer al mundo un nuevo ser humano. Es posible incluso que el niño sufra por haber privado a su madre, al nacer, del único momento de su vida en que podía estar al cuidado de otros. Como no está preparada internamente para la maternidad, quizá se quede sin leche, dejando al recién nacido con el mismo cúmulo de privaciones tempranas que talvez haya sufrido ella misma. De esa manera los dolores de los padres recaen en los hijos, en un ciclo que parece ser infinito, es un círculo vicioso, que debemos detener.

La mejor medicina para los niños es el amor, y la solución para los adultos deprivados, es volver atrás, sentir cada herida importante que ha sido negada y eliminar el dique de negaciones hasta que un día no haya más barreras, no exista un yo irreal, neurótico, que filtre y nuble la experienciavivida. De tal manera que, cuanto más cerca se está de uno mismo, más cerca se puede llegar a estar de los otros

Referencias

1. Programa AIEPI. OPS-OMS. 2004
2. Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003.© 1993-2002 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos)
3. Larse, Margo y Tentis E. Arte y ciencia de disciplinar niños. Clínicas Pediátricas de Norteamérica, Ed. McGraw-Hill Interamericana, 4/ 2003:797-817
4. Cuadros MI, Nejia S, y Ocampo L. Deprivación psicoafectiva; 3a. ed.; Bogotá, Editorial Presencia; 1987.
5. Warren N. Cómo hallar el amor de tu vida. Diez principios para escoger al cónyuge adecuado. Asegúrese de estar saludable antes de casarse. 1ra Edición, Miami. Ed. Unilit. l994: 74-76.
6. Freud, S. Neurosis y psicosis. Los textos fundamentales del psicoanálisis. 1ra Edición. Barcelona. De Atalaya. 1993: 691-696.
7. Pérez ME. Apéndice aclaratorio de las tres fases de desarrollo. Seminario taller el desarrollo sicosexual y afectivo del niño en los primeros seis años. 1995.
8. Pérez ME. Mami déjame jugar y acompáñame a crecer. Seminario taller el desarrollo sicosexual y afectivo del niño en los primeros seis años. 1995.

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