Desarrollo Postnatal de la Cadera: Displasia Congénita

Al nacimiento del niño gran parte del acetábulo y de la cabeza del fémur se encuentran aún en desarrollo. Persisten el cartílago trirradiado, que permitirá el aumento posterior de la cavidad cotiloide, y el del extremo proximal del fémur, que de igual manera servirá de base al desarrollo de esta epífisis.

En la radiografía simple el ángulo o índice acetabular tiene un valor de 27 a 30° al nacimiento, y desciende a 22° al año de edad, llegando a ser de 11° a los 11 años de edad, cuando se estabiliza. El ángulo CE, que denota la capacidad del techo acetabular, aumenta de 25.5° (d.e., 3,58°) entre los 3 y los 12 primeros años de edad, para llegar a ser de 31.23° (d.e. 4,24°) entre los 10 y los 11 años13.

Los estudios recientes sobre la formación de la cadera basados en las imágenes de la tomografía axial computarizada han demostrado cómo este desarrollo se lleva a cabo por lo menos hasta los 13 años de la vida del niño21.

El índice acetabular axial, ángulo formado por una línea que vaya del reborde anterior del acetábulo al cartílago trirradiado, y otra que vaya desde este cartílago al reborde posterior del acetábulo es de 132° al nacimiento, para llegar a ser de 96° a los 12 años de edad. La disminución de este ángulo implica una profundización progresiva, y el desarrollo esférico del acetábulo.

El ángulo CE anterior, formado por dos líneas, una que vaya del reborde anterior del acetábulo al centro de la cabeza del fémur, y por otra que vaya

del reborde anterior a un plano horizontal, define el recubrimiento anterior de la cabeza femoral, disminuyendo progresivamente de 35° al año de edad, a 14° a los 12 años. Estra degradación indica la evolución de la pared anterior del acetábulo, que al término del desarrollo llega a cubrir el 50% del aspecto anterior de la cabeza femoral.

El ángulo CE posterior está formado por una línea vertical que es tangente al reborde posterior del acetábulo, y otra línea oblicua que vaya desde este reborde al centro de la cabeza femoral, también disminuye, de 13° al año de edad a -7°, a los 12 años de edad. Este ángulo corresponde al desarrollo óseo de la pared posterior del acetábulo que cubre más de 50% de la superficie posterior de la cabeza femoral, y constituye un factor muy importante en la estabilidad de la cadera.

Hasta los 12-13 años la osificación del reborde acetabular dado por los núcleos de osificación secundaria de Perna, complementan el desarrollo de la cavidad acetabular.

El ángulo de anteversión del acetábulo, a diferencia de los anteriores no se modifica de manera significativa con la edad, siendo de 12° al nacimiento y de 13° a los trece años de edad21.

El ángulo de declinación del fémur, que tiene un valor de 31° al nacimiento, llega a ser de 8° en el individuo adulto.

El desarrollo normal descrito está basado fundamentalmente en una perfecta y permanente relación concéntrica femorocotiloidea, así como en una integridad anatómica y funcional de las estructuras musculoesqueléticas de la cadera.

Factores etiológicos de la displasia de la cadera

Muchos factores pueden alterar la formación, el desarrollo y la estabilidad de la cadera; tales son entre otros, las influencias genéticas, étnicas y de género; la hiperlaxitud capsuloligamentosa, la acción indebida de fuerzas mecánicas, las posturas anormales del feto, así como los factores ambientales postnatales.

Períodos prenatales durante los cuales la cadera disminuye su estabilidad

Al rededor de la 12a semana una serie de factores contribuyen a una pérdida de estabilidad articular.

• Los miembros inferiores rotan hacia adentro, teniendo como centro de movimiento la cabeza del fémur.
• Los ligamentos y cápsula articular son aún muy débiles.
• El labrum acetabular es insuficiente.

Durante la 18a semana de la gestación

• El desarrollo muscular es superior al de los medios de soporte pasivo de la cadera. Habiendo perdido la cavidad acetabular parte de su contención, la cadera es susceptible de luxarse hacia adelante, por la acción no controlada del músculo iliopsóas.

En las 4 últimas semanas del embarazo una postura anormal del feto, dispuesto en una presentación de pelvis, con rodillas en extensión, o un estado de oliogohidramnios determinan la acción de fuerzas mecánicas inadecuadas, que propician una luxación de la cadera.

Otros factores que pueden influir en la estabilidad de la cadera, tanto en la etapa intrauterina, como en la postnatal, son los siguientes:

Laxitud articular

La laxitud e insuficiencia de la cápsula articular y de los ligamentos periarticulares constituyen los factores más importantes de la pérdida de relaciones cefalocotiloideas. Este hecho ha sido demostrado experimentalmente en animales, por estudios anatómicos, y por la experiencia clínica.

La explicación de esta laxitud articular sea debida a un aumento de hormonas gonadales maternas extensivas al recién nacido, no ha sido aceptado unánimemente.

Por otra parte, algunos autores han demostrado una disminución del contenido de colágeno en el tejido conectivo en niños con luxación congénita de la cadera22.

Factores genéticos

De acuerdo con Wilkinson22 DC está relacionada con el grupo sanguíneo 0, cuyos genes están localizados en el cromosoma 9. Por lo demás, la prevalencia de la DC y la del disrafismo espinal, que se ha incriminado como factor causal de la DC, son semejantes, previéndose su mutua relación y la del cromosoma anotado.

Wynne-Davies23, en un estudio basado en 589 niños con luxación congénita de la cadera define la influencia genética de la deformidad así:

El riesgo de subsecuentes miembros en la familia cuando la luxación está presente, se hace en la siguiente forma:

1. En el caso de padres normales: 6%.
2. En el caso de un padre afectado: el riesgo en los hijos es de 12%.
3. Si el padre y un hijo están afectados, el riesgo de otro hijo sube a 36%.

El autor ha encontrado un 10% de herencia de displasia de cadera entre los 1.821 niños privados que ha tenido la oportunidad de estudiar13.

Idelberger9 ha observado en un estudio de 130 pares de gemelos que existe una concordancia de 42.7% en pares monozigotos, y 2.8% en dizigotos. Esta alta incidencia de dislocación congénita de la cadera en pares de gemelos indica una disposición genética importante, como factor etiológico de la luxación.

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