El Ejercicio reduce los Fogajes y mejora la calidad de vida en mujeres Postmenopáusicas

Menopausia al Día

Vasomotor symptoms and quality of life in previously sedentary postmenopausal women randomised to physical activity or estrogen therapy. Maturitas 2004; 48: 97-105.

Lindh-Astrand L, Nedstrand E, Wyon Y, Hammar M.

Evidencia Nivel II-2

El ejercicio regular parece disminuir los síntomas vasomotores y mejorar la calidad de vida de mujeres postmenopáusicas, según este estudio aleatorizado prospectivo observacional de Suecia. Se reclutaron 75 mujeres. Este artículo informa los resultados de 30 mujeres postmenopáusicas con estilo de vida sedentario que asignados aleatoriamente a programas de ejercicio (60 min. de aeróbicos de moderada intensidad) 3 veces por semana y terapia oral de estrógenos (17 β estradiol 2 mg/día). Según los autoinformes durante 12 semanas el número de fogajes en el grupo de ejercicio disminuyó de 6.2 de base a 4.1 en 5 de 10 de las mujeres que terminaron el estudio, y no cambió en las otras 5 mujeres. Sin embargo, el número fue muy pequeño para determinar significancia estadística. Entre las receptoras de estrógenos (n 15) el número promedio de fogajes disminuyó de 8.4 a 0.8 (p 0.001) en las 12 semanas. El bienestar mejora significativamente sobre la línea de base en ambos grupos, aunque la mejoría fue mayor en el grupo de estrógenos.

Comentario. Debe celebrarse el intento de los autores de aleatorizar mujeres sedentarias a un programa de ejercicio y de poder monitorizar en ellas la mejoría de los síntomas vasomotores. La dificultad de tales experimentos no es exagerada. Infortunadamente, se obtienen resultados no concluyentes, y el debate sobre si el ejercicio regular previene los fogajes continúa.

Dos estudios observacionales suecos han notado la relación entre el ejercicio físico vigoroso y la reducción de los fogajes (Li Am J Obstet Gynecol 2003; e Ivarsson Maturitas 1998). Por otra parte un estudio de casos y controles de US (Sternfeld J Womens Health 1999) y un estudio multi-étnico grande, cruzado de cohorte, (Women‘s Heath Across the Nation [SWAN] [Gold Am J Epidemiol 2000]) no muestran relación entre la actividad física y la reducción de la sintomatología vasomotora, aún cuando se considera el estado de transición menopáusica.

Debido a sus beneficios para la salud, el ejercicio regular debe aconsejarse a las mujeres peri y postmenopáusicas. Sin embargo, en la actualidad, aconsejar el ejercicio para prevenir o disminuir los síntomas vasomotores puede ser promisorio más que realizable. Es poco claro si el estilo de vida sano y el sesgo de autoselección son inherentes a los estudios observacionales que han demostrado un efecto benéfico del ejercicio, y si sobrepasa el verdadero efecto del ejercicio sobre estos síntomas.

Nanette Santoro, MD
Professor and Director
Division of Reproductive Endocrinology
Albert Einstein College of Medicine
Bronx, NY

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