Historia de la Medicina: El Criollo Ilustrado y la Ciencia Moderna en la Joven República, 1808-1811

Dra. Maryelis Rivero Seña*
(Por invitación)

El artículo tiene como objetivo principal describir y analizar algunas prácticas científicas de los criollos ilustrados en la primera década del siglo XIX en la Nueva Granada. Estas deben ser entendidas como formas de ejercer la propiedad y control sobre la naturaleza, las personas y las cosas.

Dichas prácticas se llevan a cabo a partir de la apropiación del saber del otro (indígenas-negros), proceso que debe ser comprendido en términos de construcción de nuevos sujetos y objetos –criollo y la ciencia moderna, pero también como un acto de expropiación y exclusión de unos sujetos y sus prácticas- indígenas y negros-. (Lea también: Ciencia Ilustrada vs “Ciencia Irracional”)

Palabras clave: práctica científica, plantas medicinales, apropiación, exclusión, raza, orden, ilustración.

El presente trabajo describe algunas prácticas científicas de los criollos ilustrados, donde se hace visible el proceso de apropiación y expropiación del saber de los grupos indígenas y negros**.

Tomando como fuente primaria de apoyo la publicación del Semanario del Nuevo Reino de Granada (1808- 1811), estudiaremos específicamente las prácticas científicas relacionadas con la clasificación tanto de las plantas medicinales como de los animales realizada por los criollos ilustrados durante su proceso de constitución como colectivo social, en la naciente república durante los años de 1808 a 1811***.

Las prácticas científicas hacen parte del proyecto ilustrado de construir y legitimar un lugar para cada grupo social, incluyendo sus formas de conocimiento, dentro de la sociedad de la Nueva Granada.

En este sentido, las prácticas científicas construyen un accionar clasificatorio donde se establecen mecanismos y límites para la inclusión y la exclusión, funcionan como dispositivos de control y de poder, permiten a determinado grupo social ejercer el control sobre el orden social y el orden natural; construyendo de esta manera un orden legítimamente jerarquizado para los sujetos y su conocimiento1.

De este modo, el proceso de apropiación del saber del “otro” debe ser entendido en términos de construcción de nuevos sujetos y objetos-criollos y la ciencia moderna-, pero también éste debe ser entendido como un acto de expropiación y exclusión de unos sujetos-indígenas y negros- y sus prácticas.

Construcción de las razas

El criollo era portador de rasgos especiales que lo hacían portavoz de un conocimiento racional, dotado con autoridad para tejer las bases de un orden social y natural que rigiera los destinos del Nuevo Reino de Granada en las décadas tempranas del siglo XIX.

En el lento proceso de construcción del criollo ilustrado, las representaciones y las prácticas sociales juegan un papel importante, son elementos que permiten construir la imagen del criollo como grupo portador de autoridad, con poder para pensar racionalmente sobre los más diversos conocimientos: astronomía, botánica, física, geografía, medicina, economía, al mismo tiempo que fomentan la exclusión y la diferenciación con respecto a otros sujetos y sus conocimientos -mestizos, mulatos, indígenas y negros-.Así lo deja ver el prospecto del Semanario para 1809:

“Los hombres de luces, aquellos genios privilegiados que sin viajes y sin maestros, y solo por una obstinada aplicación, se han elevado sobre el común de sus paisanos; los jefes de las provincias que por necesidad las visitan y conocen; los curas, estos pastores respetados de sus pueblos, y que penetran hasta los más profundo de nuestros corazones; en fin todo ciudadano aplicado y reflexivo debe concurrir con sus luces y con sus observaciones”2.

Los ilustrados de la Nueva Granada clasifican las personas con autoridad para opinar sobre el orden social y natural. En este sentido no solo tiene claro quienes lo estudiarán, sino también qué estudiarán, y dentro de los temas se encuentran las razas inferiores:

“Con toda exactitud posible el número de habitantes de cada provincia y de cada pueblo; estudiemos la constitución física, el carácter, las virtudes, los vicios, las ocupaciones del hombre que habita bajo climas tan diferentes y aun opuestos; la educación física y moral que se da actualmente, y la que más convenga a cada punto; las enfermedades más frecuentes, las epidemias, las tablas necrológicas y cuanto puede mejorar y hacer feliz al hombre”3.

El criollo ilustrado Jorge Tadeo Lozano en la memoria sobre la Fauna Cundinamarquesa enfatiza en las características que posee toda autoridad científica, entre ellas la racionalidad científica que distinguía a “ellos” de los “otros”, publicada en el Semanario del Nuevo Reino de Granada, el 3 de diciembre de 1809:

“El hombre que por la riqueza de su organización es el mas perfecto de los animales; y por su racionalidad el soberano de todas las cosas naturales, como que él solo goza de esa sublime facultad, merece ocupar el primer lugar en una obra destinada a dar a conocer todos los habitadores que el reino animal subministra a la tierra … a mas de que su racionalidad , que se manifiesta por sus discursos, y don de la palabra, lo hace superior a todos los animales, se distingue característica y específicamente aun de aquellos a quienes más se asemeja por su apariencia externa”4.

La retórica de los criollos ilustrados deja ver quien tenía el poder de nombrar, organizar la naturaleza, representada en las plantas y los animales, y el resto de la población que no porta el carácter de racional -que solo poseían aquellos sujetos dotados con capacidades extraordinarias y autorizados para ello- y por lo tanto, es objeto de estudio, control y organización al igual que las demás cosas naturales. Jorge Tadeo Lozano, en una de sus descripciones sobre animales del Nuevo Reino de Granada, refiriéndose a la raza indígena dice lo siguiente:

“Como no tienen idea del luxo, y carecen de diversiones racionales, no hallan otro modo de regocijarse, y alegrar su espíritu sino con la bebida fermentada…. su miseria, y la inestabilidad a que los reduce la embriaguez, hacen que los indios no cuiden de su persona, y que su vestido y alojamiento no solo sean pobres, sino también desaseados”5.

Sobre los negros dice:

“Junto con su extrema robustez se nota su torpeza en las facultades intelectuales, que los hace tercos para sostener sus caprichos, soberbios para reconocer su inferioridad y estado miserable, y tontos para resistir a cualquiera instrucción que se les quisiera dar”6.

Tadeo anota que el carácter moral de las razas era modificado en la mayoría de las veces por la diferencia de temperamentos, pesadez de la atmósfera, y variedad de alimentos; es decir, se observaba con frecuencia que los de regiones cálidas son alegres e imprudentes, los de la templada ingeniosos y activos, y los de la frías tristes y cansados7.

En este sentido, se establecen criterios sociales de diferenciación y exclusión entre los distintos grupos: en el primer lugar, los criollos representando los “doctos” o racionales y civilizados, éste grupo posee poder económico, jurídico y religioso.

Y en un segundo lugar, la población “lega”, irracional o bárbara compuesta por los indios y negros del Nuevo Reino de Granada, tildados de forma peyorativa y descalificados automáticamente. De esta manera se expresa la superioridad de una raza sobre otra, caso que también aplica para las formas de conocimientos que poseen los grupos considerados como legos o irracionales*.


* Historiadora Universidad de Cartagena, Magister en Historia Universidad de los Andes. Docente de la universidad Autónoma, Sede Bogotá. Trabajo presentado para ingreso a la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina.

** Criollos ilustrados nombre que recibían los hijos de españoles nacidos en América.

*** Dos de las memorias que aparecen publicadas en el Semanario del Nuevo Reino de Granada serán el eje central de este escrito, la primera de ellas, es la Memoria sobre la fauna cundinamarquesa y la segunda, es la Memoria sobre las serpientes, escritas por Jorge Tadeo Lozano.

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