Presentación del Libro “Itinerario Histórico de la ALANAM”

Académico Zoilo Cuéllar-Montoya*
* Secretario Ejecutivo de ALANAM.

Asociación Latinoamericana de Academias Señor Presidente, inmensamente agradecido por el irreemplazable respaldo de esta Academia, de su Comisión Permanente de Publicaciones y de su Junta Directiva, a la maratónica labor que significó la edición de “Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina -ALANAM- Itinerario Histórico 1967-2002”, obra que hoy tengo la satisfacción de presentar a Ustedes.

Al anochecer del día 11 de marzo de 1965, el Académico Gonzalo Esguerra Gómez iniciaba su primer período en la Presidencia de la Academia Nacional de Medicina de Colombia y, dentro de su inquieta y visionaria mente, maduraba ya la idea de una asociación hispanoamericana de Academias Nacionales de Medicina. Esta presentación constituye entonces –y lo considero un acto de justicia–, un verdadero homenaje a la memoria del ilustre profesor de clínica radiológica, brillante Académico y caballero formal, heredero y fiel practicante de las más caras virtudes de sus mayores.

Ya para el año de 1966, el segundo de su Presidencia, el doctor Esguerra Gómez iniciaba sus primeros contactos Académicos y diplomáticos, a nivel latinoamericano y gubernamental, con miras a la creación de la Asociación que hoy, bajo la sigla de ALANAM, acoge en su seno a doce Academias latinoamericanas, a la Real Academia Española de Medicina y a la Academia Portuguesa de Medicina, órganos consultivos todos –se debe destacar este hecho– de sus respectivos gobiernos en el área de la salud pública, de la medicina preventiva, del ejercicio profesional y de la educación médica.

A Esguerra Gómez lo secundaron, en la Secretaría Permanente de la Asociación, el Académico bogotano Alberto Cárdenas Escovar y, en las otras seis Academias fundadoras de la Asociación, los también Presidentes cada uno de su respectiva Corporación, los Académicos Luis Estévez Balado, de la Argentina; Carlos Cruz Lima, del Brasil; Armando Larraguivel Moreno, de Chile; Rafael Carral y de Teresa, de México; Oswaldo Hercelles García, del Perú y Marcel Granier Doyeux, de Venezuela. Los esfuerzos de Esguerra Gómez cristalizaron en Bogotá, Buenos Aires, Rio de Janeiro, Santiago, México, Lima y Caracas, el 29 de noviembre de 1967, en las horas del medio día, con la instalación official de la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina (ALANAM).

“La esperanza del autor de estas líneas –anotó en la introducción del libro– es la concientización, ojalá, de la totalidad de los Académicos de los diferentes países iberoamericanos, de los trabajos realizados por la ALANAM durante todos estos años” y, agrego hoy: concientización que debe alcanzar también los objetivos, las esperanzas y las inconmensurables posibilidades de la Asociación, en este continente tan golpeado por toda suerte de problemas sociales, uno de los principales el de la seguridad social y, dentro de ella, el del ejercicio profesional de los médicos y sus colaboradores así como, inseparablemente ligado a éste, el de la salud de nuestros pueblos. La Asociación, desde sus primeras reuniones, tuvo muy en claro su misión en el estudio de dichos problemas, en el aporte de sugerencias y, en cuanto pudo, de soluciones a muchos de ellos.

Así, ya en sus primeras reuniones (Lima y Bogotá, 1968) encaró la problemática del Crecimiento acelerado de la población en América Latina y, como Segundo tema, el del Cáncer en nuestro continente. En cuanto al problema demográfico, la Asociación consideró que radicaba en el acelerado crecimiento, con duplicación de su población cada 23 años. Como posible solución al problema la Asociación vio como necesario el estudio y la aplicación de métodos científicos para la regulación familiar, al tiempo que consideraba imperativo incrementar la productividad nacional. En cuanto al cáncer, lo clasificó la Asociación como un verdadero problema de salud pública, al encontrarlo entre las principales causas de incapacidad y muerte de nuestra población.

Los siguientes temas tratados por la Asociación (Lima, 1969, Bogotá, 1970 y Buenos Aires, 1971) fueron los de la Seguridad Social, en lo que hace referencia a la Asistencia Hospitalaria, por un lado, y a la Educación Médica, por el otro. Del primero concluyó la Asociación que en América Latina existía una relación directamente proporcional entre el establecimiento de los programas de seguridad social y el mejoramiento de la atención médica nacional integral, por lo cual la ALANAM enfatizó sobre la necesidad de extender las coberturas y llevarlas hasta el área rural, lo que para ésta hacía indispensable el establecimiento de políticas nacionales de seguridad social en cada país, con planes que debían atenerse a una alta calidad en los servicios.

En tal sentido, la Asociación recalcó que era indispensable, para dichos objetivos, reconocer a la profesión médica una participación efectiva en la dirección de la seguridad social y garantizarle condiciones y remuneraciones proporcionales a su elevada categoría intelectual y humana. Aconsejaba la Asociación implementar un sistema dinámico de supervisión y evaluación para conocer oportuna y adecuadamente el rendimiento, y asegurar así una calidad óptima en la prestación de los servicios.

En cuanto a la Enseñanza Médica, concluyó la Asociación que la seguridad social debe contribuir a la formación de los profesionales y consideró imprescindible contar con la docencia dentro de la organización de ésta, tanto en etapas de pre como de postgrado. Recalcó, ya desde esa época (octubre de 1971), la importancia de la educación contínua, a la búsqueda de la calidad y la excelencia. Recomendó entonces una contribución técnica y económica por parte de los entes gubernamentales y enfatizó la importancia del papel de las Academias como cuerpos consultivos en el desarrollo de dichos programas.

Han transcurrido más de treinta años desde entonces: ¿hasta cuando esperaremos para poner en práctica dicha recomendación, que veo como absolutamente inaplazable?.

En sus reuniones de 1972 (Bogotá) y 1973 (Rio de Janeiro) abordó la problemática de Adolescencia y Drogas, dentro de la cual enfatizó la condición de enfermo de todo fármaco dependiente, cuyos elementos de patología psíquica subyacente constituye uno de los factores que más favorece a la adicción y dificulta la rehabilitación, a la cual se suman como causas desencadenantes la desintegración de la familia, el hacinamiento, la miseria, la paternidad irresponsable, el desequilibrio en las relaciones de autoridad y varias más, entre las cuales se encuentra la influencia nociva de los medios de comunicación.

La Asociación recomendó entonces la participación activa de las autoridades gubernamentales y la creación de una Organización Latinoamericana para el Estudio y Prevención de la Farmacodependencia y la revisión y cuidadosa actualización de las legislaciones sobre farmacodependencia en los diferentes países.

En Caracas, en 1974 y, posteriormente, en México D.F., en 1975, la Asociación enfocó dos problemas, siempre de actualidad: Costos crecientes de los servicios de asistencia médica y desarrollo de las profesiones paramédicas.

Sobre el primer tema, la Asociación demostró una desproporción entre el incremento de los costos asistenciales, el de las construcciones, insumos, medicamentos y equipos médicos, frente al de los honorarios de los profesionales de la salud, debido todo a fallas en la planificación y administración de dichos servicios; ausencia o déficit en la coordinación de los diferentes actores del sector; incremento en la demanda y el progreso tecnológico y la extensión de los servicios con miras a una máxima cobertura. Se consideró fundamental, entonces, priorizar la inversión de recursos nacionales e institucionales destinados a la salud, con metas fijas dentro de cada plan nacional; reducir la subutilización, el paralelismo institucional y el desperdicio de recursos humanos, físicos y financieros.

Como indispensable entonces consideró la Asociación, contar con una buena administración y coordinación y un intenso trabajo de educación de la población. En cuanto a las profesiones paramédicas, la Asociación aconsejó la creación de verdaderos equipos multidisciplinarios de atención en salud, con programas, directivas y objetivos específicos, en los cuales el médico debe asumir el liderazgo y mantener la mística del grupo, con adecuada y oportuna delegación de funciones.

En los años 1976 y 1977, en Santiago de Chile y Lima, respectivamente, la Asociación enfocó la problemática de la Medicina Rural, en relación a la cual consideró que la atención rural era factible y debía encararse de inmediato, como parte de programas sanitarios de alcance nacional, tanto en el campo de la atención médica como en el de la medicina preventiva. Fundamental entonces –afirmó la Asociación– el mejoramiento del medio, la educación de los adultos , el saneamiento y el cuidado infantil, campos estos para cuyo trabajo se consideró vital un entrenamiento adecuado, especialmente de miembros de la misma comunidad, dentro del cual se recomendó una adecuada capacitación de las comadronas empíricas y la creación y refuerzo de los mencionados equipos multidisciplinarios. Se insistió en el respeto de las culturas autóctonas, en sus legítimos valores históricos y antropológicos. Con ocasión de la reunión de Lima, la Organización Mundial de la Salud recalcó que “los gobiernos tienen la responsabilidad de la salud de su población”. La Asociación agregó que la OMS se refiere a toda la población.

En Buenos Aires, en 1978, y luego en Caracas, en 1979, la Asociación estudió la problemática de La Investigación científica en el área de la salud, dentro de la cual mostró su preocupación por la pobreza de dicha investigación biomédica en nuestro medio ocasionada, fundamentalmente, por la inestabilidad laboral y económica de los investigadores, la deficiencia en las políticas gubernamentales en ese campo, el bajísimo presupuesto estatal para ésta y la insuficiente información al respecto. La ALANAM recomendó entonces el establecimiento de Consejos de Ciencia y Tecnología en cada país; la consulta a organismos internacionales, la cooperación y el intercambio de especialistas y la sistematización del aprovechamiento del recurso humano e instrumental, de acuerdo a prioridades y a la no duplicación de esfuerzos.

Se aconsejó también el establecimiento de una carrera específica de investigadores científicos y se reafirmó la gran responsabilidad de la Universidad en el crecimiento y desarrollo de la investigación biomédica en nuestro medio.

En las reuniones de la ALANAM de 1981, en Bogotá y en Santiago de Chile, en el mismo año, se trabajó sobre los Efectos de los medios masivos de comunicación y sobre la Función moderna de las Academias Nacionales de Medicina. Sobre el primer tema se concluyó que la televisión se debe transformar en una forma sana de recreación, en un medio objetivo y veraz de información y en un instrumento idóneo de educación y culturización, por medio de políticas nacionales claras y operantes. En forma simultánea, se debe educar al magisterio, a los padres de familia y a los diferentes grupos juveniles, respecto a dichas posibilidades de la TV y a los riesgos existentes.

En cuanto a las Academias, la Asociación las ve como centros de estudios, de difusión del conocimiento, de análisis de la problemática nacional en salud y de asesoras gubernamentales, intelectualmente creadoras, moralmente ejemplares, científicamente consistentes y económicamente solventes para contribuir, de manera sustantiva, al progreso de la Nación.

En Bogotá, en 1983, y en Quito, en 1984, la Asociación estudió la Atención Primaria en Salud y la Medicina General y Ética en Medicina. En cuanto al primer tema, después de definir los términos Atención Primaria, Atención Médica Primaria, Nivel Primario de Atención, Medicina General y Medicina Familiar, la Asociación consideró indispensable el trabajo en equipo, integrado por médico familiar, enfermera calificada, promotora de salud y auxiliar de enfermería. Como objetivos básicos consideró el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades simples y los primeros auxilios; la educación en salud y nutrición; la prevención de las enfermedades transmisibles y las inmunizaciones; las atenciones prenatal, obstétrica y postnatal y la detección y remisión del embarazo con riesgo; la atención pediátrica y la vigilancia del desarrollo; la educación en planificación familiar y la promoción del saneamiento ambiental.

La Asociación insistió en la orientación y educación médicas hacia el médico general o familiar, no solo en el pregrado sino, fundamentalmente, en el postgrado. Responsabilidad fundamental de las Academias se consideró el apoyo incondicional a la Atención Primaria en Salud y a la educación continua correspondiente.

En cuanto a la Ética en Medicina, la Asociación considera que las Academias de Medicina tienen el deber de intervenir en la adopción de formulaciones para preservar una ética irreprochable en el ejercicio de la medicina.

En la ciudad de Buenos Aires, en 1985, y en la de Lima, en 1987, la Asociación trabajó específicamente sobre la Educación Médica Continuada en la Sociedad Contemporánea y en los Efectos Biológicos de la Radiación Masiva. En cuanto al primer tema, la Asociación definió dicha educación como la que el médico sigue después de finalizar la etapa de pregrado o las de estudios adicionales, generales o de especialización, con el propósito de mejorar su competencia profesional y corresponder a la confianza comunitaria en su formación científica y en su ética. Resumió todas las características de dicha educación y resaltó la presencia de las Academias Nacionales como coordinadoras y rectoras de la institución que se encarge de dicho tema. Se insistió en el aporte muy importante de recursos del estado para el desarrollo y puesta en marcha de los programas correspondientes.

En cuanto al segundo tema, recalcó la Asociación los paradigmas del ejercicio hipocrático de la medicina y, por lo tanto, del respeto absoluto a la dignidad del ser humano. En cuanto a los Efectos Biológicos de la Radiación Masiva, la Asociación presentó un valiosísimo documento, que deberían conocer todas las instancias gubernamentales y profesionales en todos los países, para luchar en forma conjunta contra cualquier posibilidad de guerra nuclear.

En Montevideo, en 1989, y en Rió de Janeiro, en 1990, se trataron los temas de las Repercusiones de la Biotecnología sobre la Salud y la Calidad de Vida y el de Medicina y Ecología. En cuanto al primero de ellos, la Asociación consideró que el desarrollo contemporáneo de la biotecnología representa un aumento exponencial en la generación de conocimientos, un carácter integrador interdisciplinario y una modalidad progresiva de síntesis y creatividad, de tremendo impacto en el sector salud y en la calidad de vida de los pueblos de nuestra región. La ALANAM considera de gran importancia la toma de conciencia, por parte de las autoridades gubernamentales y de la empresa privada, de la necesidad del desarrollo tecnológico para mejorar la calidad de la vida humana, por lo cual las Academias deben participar, por medio de sus propios Comités de Biotecnología, en la formación de una política científica, educacional e industrial, encaminada a establecer un sistema de biotecnología en los diferentes países de la región y estimular la creación de Comités Nacionales, cuyos objetivos serían concientizar a los gobiernos y a los poderes legislativos sobre la necesidad de instrumentos legales que faciliten el desarrollo de la biotecnología; promover la creación de sistemas de control de calidad de fármacos y alimentos; obtener fondos para proyectos específicos de importancia nacional; promover y reglamentar la transferencia de tecnologías; crear laboratorios pilotos en diversos países para la interacción y el mutuo estímulo.

En cuanto al tema de Medicina y Ecología, la ALANAM recomendó concientizar a las autoridades, a la comunidad científica y a la población general, sobre la gravedad de los problemas ecológicos; difundir las enseñanzas ecológicas a todo nivel pero, primordialmente, en la formación postuniversitaria de especialistas en salud ambiental; estimular al cuerpo medico y a otros estamentos afines para que se incorporen a programas de fines ecológicos; proponer a los gobiernos de los países latinoamericanos, a través de sus Academias Nacionales de Medicina, el desarrollo de acciones tendientes a proteger el medio ambiente, evitar las migraciones internas y la formación de megápolis, con miras más que nacionales, regionales.

En 1991, en Asunción, Paraguay y, en 1992, en Santiago de Chile, año en el cual la ALANAM completó sus primeros 25 años de historia, la Asociación trabajó el tema de la Formación Integral del Médico desde los puntos de vista Ético, Científico, Humanístico y Social.

La práctica de la medicina -afirmó la Asociación- está en discordancia con la enseñanza universitaria y entre los problemas de la educación universitaria se encuentran: la masificación del ingreso estudiantil a las Facultades; el aumento excesivo de Facultades de Medicina y la ausencia de criterios eficientes en la selección de candidatos.

El desbordamiento de médicos jóvenes conduce al desempleo profesional y a conductas antiéticas. Se llamó la atención sobre las deficiencias educacionales a niveles de primaria y secundaria y se recomendó crear en las Facultades de Medicina Centros de Estudios Humanísticos que incluyan la Ética Médica como asignatura obligatoria y, como facultativas, la Historia de la Medicina, la Filosofía de la Medicina y la Etología.

En las reuniones de Buenos Aires, 1993 y Montevideo, 1995, la Asociación discutió los Problemas Médicos y Sociales en Gerontología y el Suministro de Agua Potable, en los cuales se definió que los términos viejo, anciano, senescente o geronte corresponde a personas que llegan a los 65 años de edad, pero recomendó el término de adulto mayor; se aprecia, en América Latina, un progresivo incremento en el porcentaje de ancianos mayores de dicha edad; se deben reconocer los derechos de los ancianos; se recomendó la creación de Institutos Nacionales de Gerontología, con funciones docentes y de investigación; se requieren leyes para la protección de los ancianos, quienes deben disponer de vivienda, individual o colectiva, digna y confortable, mejor en familia; deben tener acceso a cuidados médicos; tienen los ancianos derecho al desempeño de tareas compatibles con sus capacidades; el monto de su jubilación debe permitirles una vida digna; se deben difundir los denominados Centros Diurnos para ancianos y tienen derecho a que se les dé oportunidades de desempeñar actividades útiles y estimulantes.

En Madrid, España, en noviembre de 1997, la Asociación abordó el tema de la Deshumanización de la Medicina y la Bioética y en Rio de Janeiro, al finalizar el año de 1999, trató el tema de los Sistemas de Salud en Latinoamérica, sobre el cual concluyó la Asociacion:

se debe considerar al ser humano como un todo, sobre el cual se enfocarán las Políticas de Salud; eje de tales políticas deben ser la Ética y la Bioética; se reconocieron los beneficios, tanto financieros como de búsqueda de la cobertura total, a los actuales Sistemas de Salud; se rechazó la transformación del cuidado de la salud en industria y comercio, en un modelo de oferta y demanda; se recomendó introducir nuevas orientaciones y perspectives en la legislación de las Políticas de Salud, para recuperar el componente auténticamente humano; es indispensable defender la condición profesional de la medicina para garantizar la calidad en la atención en salud; la Asociación repudió la corrupción, de efectos tan perversos como el desvío de fondos; hizo énfasis sobre la importancia de los programas de prevención y promoción de la salud, que deben estar en manos de las autoridades sanitarias y no en las de intermediarios y solicitó a los Gobiernos que reconozcan a las Academias Nacionales de Medicina su carácter de asesoras permanentes en asuntos de salud.

Finalmente, en enero del presente año, en la ciudad de San Francisco de Quito, la Asociación estudió La Situación Socio-económica del Médico en Iberoamérica, en cuyas conclusiones se reconoció la involución de los profesionales en medicina hacia niveles socio-económicos cada vez más bajos, por la dramática reducción de sus ingresos, la pérdida de la independencia y la ausencia de estabilidad laboral, seguridad social y reservas pensionales, originadas en la recesión económica mundial, en la transformación de los sistemas de Seguridad Social con planteamientos fundamentalmente teóricos, cuya base es la competencia y una eficiencia a ultranza, con sacrificio de las metas sociales y humanitarias, donde prima la estabilidad financiera, independientemente de la calidad y de los niveles científico y académico; el silencio y automarginación de los médicos frente a los nuevos proyectos de ley; la sobrepoblación de médicos, gran parte de ellos mal preparados y el desmedido aumento en el número de Facultades de Medicina; la sobreoferta médica; la falta de solidaridad entre los mismos facultativos y su responsabilidad en el deterioro del sistema por la desmedida formulación y la frecuente remisión a exámenes innecesarios; la notoria reducción de los recursos del sector, una de cuyas causas es la medicina de alto costo. Es innegable el impacto negativo que sobre la calidad de la atención tienen estos hechos.

La Asociación señaló la importancia de mejorar y perfeccionar la solidaridad del gremio médico: buscar acuerdos con los médicos administradores de las empresas empleadoras para que, sin faltar a sus deberes para con la empresa, respeten los de los colegas; con los auditores médicos para que se reduzcan a buscar la calidad y el beneficio del paciente y lograr la capacitación de los médicos generales, que les permita discernir entre los casos que pueden tratar y aquellos que deben remitir a la mayor brevedad. La Asociación recomendó la promoción del “recurso humano” en salud; frenar la sobreproducción de médicos; promover la modificación de las leyes que regulan la seguridad social para corregir las equivocaciones legislativas existentes, por medio de la asesoría professional de las Academias en salud, ejercicio profesional y educación médica; aportar nuevas estrategias

para ayudar a rescatar el sistema hospitalario nacional y evitar que se demerite este sistema hospitalario en los países donde aún funciona adecuadamente; velar por el respeto y la salvaguarda de la ética médica; estimular campañas masivas de educación a la población en los cambios y evoluciones de los sistemas de salud y salvaguardar la dignidad de los profesionales de la medicina y su misión de servidores de la salud.

Para su próxima reunión en Lima, en noviembre de 2003, la Asociación trabajará sobre el tema de Pobreza y Salud en Iberoamérica.

Esta es, en resumen, la importantísima labor desarrollada por la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina en todos estos lustros, cuya difusión es precisamente el objeto del presente libro, a la búsqueda de un cubrimiento universal en salud, pero no a la manera de una inundación con un centímetro de profundidad, sino como un verdadero mar enriquecido por la mayor calidad en la atención en salud de los seres humanos, de los habitantes de cada uno de los países iberoamericanos, con miras a la organización de una sociedad cuya vida, cuya convivencia sea mucho más amable para todos, en la cual el futuro de nuestros pueblos sea más promisorio.

El cumplimiento de este objetivo engrandecerá la hisotria de las Academias y justificará su existencia y los esfuerzos de quienes luchan por su evolución y crecimiento. En la misma forma, los legisladores y los gobernantes que sigan estas rutas podrán responder, con la frente en alto y la conciencia tranquila y satisfecha frente al deber cumplido ante el llamado de la historia, justa e implacable en sus juicios.

Antes de concluir, quiero resaltar la brillante labor editorial de don Leonardo Canal Mora, de doña Claudette Nieto Bermúdez y de sus colaboradores: es el libro una hermosísima expresión del arte gráfico, digno de quienes portan en su sangre y en su espíritu toda una tradición en la impresión de textos y de figuras, tanto en el aspecto monocromático como en las policromías. Mil gracias, queridos amigos, por su paciencia y por su comprensión, por su soporte estilístico y por sus oportunos y adecuados consejos.

Apenas natural que resalte y agradezca la oportuna colaboración de doña Paulina Esguerra de Iriarte, tanto por la gentileza de facilitarme los álbumes de fotografías y de recortes de prensa de su padre, el Profesor Gonzalo Esguerra Gómez, de los cuales obtuve algunas de las históricas fotografías que ilustran el libro, como por la sugerencia de que recurriese a su hija, doña Paula Iriarte Esguerra para el diseño y diagramación de la cubierta del libro, trabajo que Paula realizó con verdadero esmero y en el cual expresó toda su capacidad artística: un verdadero homenaje a la memoria de su abuelo, por lo cual le agradezco de todo corazón.

A todos y cada uno de los empleados de esta Academia, sin cuyo entusiasta concurso me hubiera sido muy difícil concluir la labor de correspondencia y de distribución del libro que yo aspiraba a que estuviese en las manos de ustedes antes de iniciarse esta sesión, quiero darles un agradecimiento muy especial.

Al Señor Presidente, no solo por su excelente prólogo, sino por las múltiples lecturas y correcciones del texto y, nuevamente, por todo su apoyo en el desarrollo y la puesta a punto de la obra, inmensamente agradecido.

Mi adorada Alicia, han sido muchísimas las horas que la redacción, la preparación y la diagramación de este libro te robaron de mi: el tiempo se va y no se puede rescatar, pero mi amor hacia ti y mi perenne agradecimiento perdurarán y se agigantarán hasta el fin de nuestros días. Esta gratitud, este amor y esta entrega la extiendo a ustedes cuatro, mis adorados hijos, a ustedes mis queridísimas nueras y a todos mis nietos. Quiero hacer homenaje en este recinto a quienes me precedieron y tanto hicieron por mi, en el afecto, en la entrega diaria del deber paterno o en la herencia en el curso de la historia que vibra para mi desde cada rincón de esta Academia.

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