Libros, “Técnica y Clínica Psicoanalítica”

Señor presidente de la Academia Nacional de Medicina Doctor Juan Jacobo Muñoz, Señores Miembros de la Mesa Directiva, Señores Académicos, Señores Invitados Especiales, familiares y amigos.

Aquí estamos de nuevo reunidos los que tenemos vinculaciones con la ciencia, el conocimiento y la voluntad no sólo para conocer y comprender al hombre en su relación consigo mismo y con el medio ambiente, sino para mitigar la incomprensión y el dolor.

La obra que presento a continuación consta de once capítulos con aproximadamente 830 páginas que se inician con un Prólogo del Presidente de la Asociación Internacional de Psicoanálisis seguido por la introducción y el capítulo sobre la subjetividad, la objetividad desde el punto de vista psicoanalítico. A continuación presento la relación clínica de analista-analizado, luego hago una reseña histórica de la técnica psicoanalítica y de sus objetivos: toco los conceptos de proceso y “encuadre” psicoanalíticos.

En el capítulo VI trato desde distintos puntos de vista, el instrumento técnico básico en el psicoanálisis: la interpretación. En el capítulo VII colaboraron 25 psicoanalistas con una serie de trabajos con aspectos teóricos, técnicos y clínicos respecto a diferentes psicopatologías y psicodinamias. En los capítulos finales planteo los criterios de cambio y curación, otros fines y técnicas, la síntesis y conclusiones para terminar en un Epílogo del Dr. Carlos Plata Mújica con comentarios a la obra dirigida más a los estudiantes que se inician en la práctica psicoanalítica.

Esta presentación tan somera debe completarse con puntualizaciones sobre ciertos aspectos desarrollados en el trabajo, por lo tanto de esto me voy a ocupar en seguida.

En realidad esta obra se inicia con una breve introducción en relación con el desarrollo del psicoanálisis para enfrentar técnicamente los hechos clínicos, no sin explicitar que puede haber errores o equivocaciones técnicas y aún actuaciones antianalíticas; de todo esto tendremos que ser y hacer consciencia, para no perturbar, no sólo la terapia analítica, sino la misma enseñanza de los nuevos analistas.

Para entender la relación analítica he querido desarrollar la temática de la subjetividad y la objetividad, en sus relaciones, partiendo de definiciones generales hasta llegar a los conceptos freudianos y post-freudianos especialmente a lo que se entiende como “objeto” y sus modelos meta psicológicos.

Hago referencia a las ideas de sujeto y objeto; menciono la ligazón entre el sujeto y el narcismo; así como aludo a la percepción del Yo y al No-Yo, a la referencia gramatical en la palabra, al silencio y al manejo del tiempo y el espacio para luego enfrentarlos al “conocimiento” en general y al del “sí mismo” en especial.

El conocimiento, por su parte, tiene niveles, estos parten del ensayo-error en la actividad cotidiana de la experiencia (empirismo), buscando o encontrando analogías; de aquí se parte a la observación y distinción de propiedades las cuales se describen y así se llega a encontrar clases y unidades de hechos, lo que conforma un modelo en forma de adicción; por ejemplo X + Y = XY; de tal manera, se llega de lo particular a lo general con los métodos inductivo y deductivo. Los modos de ordenación de los hechos son los que nos llevan a la construcción de modelos.

Por su parte, la sistematización del conocimiento de los hechos tiene una forma y estas pueden ser llevadas hasta convertirse en estructuras y sistemas independientes, los que deberán someterse a la crítica. Hechos, formas y crítica dan el conocimiento válido.

La ordenación de hechos, de fenómenos y su explicación en la práctica, produce una técnica; a su vez las formas ordenadas nos permiten construir una teoría, la que organizada y sistematizada crea leyes. De tal manera los niveles del conocimiento parten del empírico seguidos por el técnico, el científico, el matemático, el lógico, el histórico, el metodológico, el epistemológico (estudio del conocimiento del método y de los modelos) y finalmente el semiótico; es decir, el estudio del signo, significante, significado y sentido de los mismos. En el psicoanálisis no participa, por ahora el nivel matemático. De todo esto me ocupo en algunos capítulos.

De toda esta obra y conceptos ¿qué podemos concluir? La respuesta la vamos a encontrar sencillamente a través de todo el escrito y es la necesidad de conocer bien a los participantes en el proceso analítico (sujeto-objeto, analista-analizado, terapeuta-paciente), sus relaciones, los fenómenos, funciones, pero especialmente la utilización de todo esto en la técnica, para darnos la posibilidad de tener mejores criterios teóricos y técnicos en la clínica, y así saber situarnos en los objetivos de “curación”, en la dinámica de la creatividad, la que también interviene en el proceso analítico, y, finalmente, ser accesibles a la ayuda en la aplicación de los modelos psicoanalíticos a otras ciencias, y también poder aceptar aportes de otras ciencias al psicoanálisis.

Otra pregunta que surge respecto con las técnicas es aquella que se encamina a, si existen especificidades o diferencias en la aplicación técnica en los distintos trastornos psicopatológicos. La respuesta en general se puede dirigir respecto a los análisis de neuróticos, fronterizos, psicóticos, psicópatas o a los trastornos psicosomáticos o a partes pasicóticas de la personalidad.

Muchos analistas cuando se refieren a la clínica, lo hacen respecto a los trastornos; “ansiosos”, de “identidad”, “esquizoparanoides”, del “carácter”, de la “sexualidad”, de los “sentimientos de culpa”, o de los “actuadores”, “seductores”; de los desórdenes del “esquema corporal”, de las “crisis vitales”, de las “dependencias”.

La técnica analítica en términos generales, es la de neuróticos, sin embargo es aplicable a la personalidad en toda su extensión psicopatológica. Ocurre que las diferencias técnicas varían más en los niños, en los adolescentes y en los psicóticos; estos últimos en cuanto al uso del diván y el manejo de regresión; los primeros con la técnica del juego y los segundos en cuanto al entendimiento de la movilidad o cambio psicológico en las relaciones vinculares y respecto al manejo del encuadre temporo-espacial.

Un aspecto a tener en cuenta es cómo pacientes con desórdenes ansiosos, confusionales, autistas, sexuales, agresivos o de control de los impulsos pueden llegar a conformar cuadros neuróticos, psicóticos, perversos, pasando por estados fronterizos; estos últimos configuran cuadros que denominamos “limítrofes”, es decir, en el borde de las psicosis.

No se pueden fabricar modelos técnicos para cada síntoma o de acuerdo con cuadros de la nosología descriptiva lineal; eso equivaldría a construir técnicas sintomatológicas, lo que significaría no haber comprendido la unidad del funcionamiento del fenómeno psicodinámico. Lo que sí es posible efectuar en determinados momentos, es pensar en lo que se llama “diseños estratégicos”; es decir, comprender fundamentalmente qué y cómo, se hace con el encuadre y con la interpretación, con deseos de reparación y de reconstrucción, pero sin necesidades narcisísticas o de satisfacciones, por frustraciones propias.

De todo lo expuesto, y, pensando en el profesional actual, hallo que comparando al estudiante de hace 35 o 40 años, como lo fui, en mi formación, con los de hoy en día, existe una gran diferencia en el saber, en la personalidad, en la actitud crítica y comprensiva; posiblemente esto ocurre por razones individuales, pero también porque los institutos han mejorado en su metodología de enseñanza-aprendizaje. Los maestros impulsan, motivan, conocen mejor y más profundamente, con la experiencia, la teoría, la técnica y la clínica. Ese es el resultado histórico en el proceso evolutivo de cada ciencia.

Cuando hacemos una evaluación crítica transversosagital de un momento dado, nos hallamos con un crecimiento mayor de los que vienen aprendiendo y una visión más amplia, metódica y clara de los mayores con experiencia, de los cuales algunos enseñan con maestría; tanto ellos como otros permanecemos en el camino del siempre aprender de la experiencia, del estudio, del cuestionamiento y de la reflexión.

Sirva, pues, toda esta obra como otra reflexión histórica, en una muestra de un estudiante de psicoanálisis, que durante 40 años sigue buscando resolver innumerables incógnitas del hombre en sus funciones y dinamismos mentales.

El lector notará que esta obra, en parte, es una síntesis de conceptos, especialmente técnicos, con teorizaciones de inevitables. A la vez es un trabajo enriquecido por todos los coautores colaboradores que participaron con sus conocimientos, muchos de los cuales son originales y producto de una cristalización del conocimiento a través de nuestro desarrollo formativo; sin ellos este escrito no tendría la estructura que he deseado darle, para que el estudiante aprenda, no sólo de su experiencia sino de la de otros; sin embargo, cada uno tendrá después que decantar información, conocimiento y experiencias a este tema teórico, técnico y clínico proveniente de las diferentes áreas geográficas y épocas en que se vayan desarrollando las investigaciones a que he hecho referencia.

Agradezco al doctor Horacio Etchegoyen, presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional el haber aceptado hacer el Prólogo de esta obra, que pudo ser realizada gracias a la colaboración en la transcripción de trabajos teóricos-técnicos, en la revisión y corrección de parte o totalidad de los textos por los doctores Carlos Plata Mújica y Luis Yamín A. El primero elaboró además el Epílogo, que es la culminación de este trabajo.

Tanto los mencionados doctores como los que a continuación aparecen en orden alfabético, son los colaboradores de este texto.

Alvaro Angarita Gutiérrez, Guillermo Ballesteros Rotter, Simón Brainsky Lerer, Guillermo Carvajal Corzo, Juan Manuel Escobar, Alberto Fergusson Bermúdez, Ernesto Fernández Bustos, Eduardo Gómez Escallón, Fernando Gómez Cabal, José Joaquín Gutiérrez Pinilla, José J. Hoyos Robledo, Eduardo Laverde Rubio, Alvaro Medía Galvis, Carlos Plata Mújica, Lucía Restrepo de Eslava, Eugenia Cock de Roselli, Alfonso Sánchez Medina, Hernán Santacruz Oleas, Ulises Sataella Gutiérrez, René Soulier Hidalgo, Solita Villarreal de Soulier, rnga de Villarreal, Luis Yamín Habid, Ricardo Yamín Lacouture.

A todos les debo mi gratitud por el enriquecimiento que ha realizado, permitiendo la publicación de sus trabajos teóricos-técnicos y clínicos.

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