Letras, La Familia Esguerra en la Historia de Colombia

El Discurso del doctor Esguerra sigue siendo un excelente compendio de pedagogía médica, ya que abarca la materia con sabiduría y criterio práctico, debidos a su preparación y larga experiencia como profesor e internista. Imposible pasar por alto que gustaba así mismo de comunicar sus ideas al público desde las páginas de los periódicos, en particular en las columnas de El Tiempo.

Su retrato al óleo, obra de Inés Acevedo Biester, fue inaugurado en la sala rectoral de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional el 20 de mayo de 1941. El homenaje fue propiciado por el Decano, doctor Jorge E. Cavelier, con la presencia del Presidente Eduardo Santos y del Ministro de Relaciones, doctor Luis López de Mesa, el Ministro de Educación Nacional, doctor Guillermo Nannetti, y el Rector de la Universidad, doctor Agustín Nieto Caballero.

Para cerrar esta breve biografía del profesor Carlos Esguerra he dejado para lo último la principal obra de su espíritu emprendedor. La casa de Salud de Marly, hoy clínica del mismo nombre, creada en 1901 como Sociedad Anónima, cuando no existía ninguna otra .en Bogotá. ¿De dónde viene el hombre? Del sitio que ocupó que no fue otro que el de una finca sabanera, cuyo dueño había estado en París, donde conoció “Les Forets de Marly” y llamó a la suya “El Bosque de Marly”. Pero, cedamos la palabra al doctor Luis López de Mesa:

“Erase antes Marly primorosa casaquinta entre jardines, un parque de eucalipto al lado y gran potrero hacia el oriente, con dos cuadras por la carrera 13 e igual linde sobre la 7a. Hubo que añadirle tres am plios pabellones para acondicionarla a su nueva destinación. Ni olvidaré la pareja de sietecueros altos copudos que escudan la escalinata de acceso en el patio fronterizo, regalado por Rafael Ucrós, nuestro hábil cirujano de planta, ni el esbelto roble que al lado del portalón de fuera, alto y recto rebrillaba de luces en su follaje verdegay a los primeros albores del día, ni la sabana abierta a la inmensidad de enfrente, ni los nevados bellísimos del Tolima y del Ruíz, que en los diáfanos amaneceres marcábanse en la azulina cordillera remota.

Tampoco olvidaré a la extraordinaria Madre San Lorenzo, sostén indefectible de bondad y precisión de aquel pequeño mundo, ni al insigne Pimentel y Vargas, nuestro capellán, letrado siempre y otro Guerrero, ni a Chencho, el más antiguo paciente de la Clínica, todo bondad y señorío, ni a la breve e inclinada figura de Carlos Esguerra a su exacto arribo a las 8 a.m. para pasar visita de enfermos, atender a los urgentes problemas de la casa y en todos nosotros dejar certera lumbre de amistad o de saber, sencillamente, sosegadamente, cordialísimamente, como un suceso espontáneo de la naturaleza”.

El doctor Esguerra falleció el 20 de abril de 1941. Colombia entera lamentó la desaparición de tan eminente ciudadano. Esta ilustre Corporación celebró una sesión extraordinaria para rendir homenaje al eminente Académico. En ella llevaron la palabra los académicos .lorge E. Cavelier, Edmundo Rico y Luis Cuervo Márquez. El Gobierno Nacional, presidido por el inolvidable mandatario, doctor Eduardo Santos, dictó un decreto honrando su memoria.

La Facultad de Medicina de Bogotá, la Universidad Nacional, la Asamblea de Cundinamarca, el Concejo Municipal y varias otras entidades expresaron así mismo su duelo. Los más em inentes escritores hicieron otro tanto. Vale la pena destacar los artículos de Baldomero Sanín Cano, Tomás Rueda Vargas, .luan Lozano y Lozano, Luis E. Nieto Caballero, Luis Cano y Max Grillo.

III

imposible pasar por alto la descendencia del doctor Carlos Esguerra, quien casó con Carlina Gómez, hija del notable abogado Ramón Gómez, litigante perpicaz y astuto, conocido en su época como el “Sapo GÓmez”. El matrimonio se realizó en Agosto de 1893. De el hubo tres hijos: Alfonso, Gonzalo y Paulina, fallecida a los 21 años. Creo que vienen al caso breves reseñas biográficas de los doctores Alfonso y Gonzalo Esguerra Gómez, quienes honraron como su padre la medicina colombiana y sirvieron desinteresadamente a nuestro país.

Alfonso Esguerra nació ello. de julio de 1894. Fue bachiller y licenciado en Filosofía dela Universidad Gregoriana de Roma (1911-1912), donde siguió estudios debido a su inclinación juvenil por el sacerdocio. Cursó luego en nuestra Facultad de Ciencias Naturales y Medicina, donde se graduó en mayo de 1920, después de haberse desempeñado como Practicante Externo del Hospital de San Juan de Dios (Concurso-1916); Practicante Interno, también por concurso, de la Clínica de Ginecología y Jefe Encargado del Servicio (1919-1920), Jefe de Trabajos Prácticos de Histología (1920). Se desempeño como Practicante Interno de la Casa de Salud de Marly y Cirujano- Ginecólogo de la misma.

Su tesis de grado versó sobre “Cáncer del Cuello Uterino”. Fueron su Presidente de tesis y examinadores los doctores Rafael Ucrós, Francisco Montoya, José María Lombana Barreneche y Miguel Rueda. En esa época era Rector de la Facultad el doctor Pompilio Martínez. El doctor Esguerra viajó a París donde siguió estudios en el Instituto de Cancerología con el Profesor Regaud. Fue entonces cuando descubrió la “Pasta Colombia”, para facilitar la curieterapia.

En los números 7 del volumen VI de 1922 y 2 del volumen VII de 1923 se hallan publicados los siguientes artículos acerca del tema: “Généralités sur l’Emploi des Substances Practiques en Curiethérapie de Surface” y “Preparation des Pieces Plastiques Destinées a la Curiethérapie de Diverses Régions de la Tete et de la Partie Supérieure du Cou” por A. Esguerra, O. Manad et G. Richard, del “Institut de Radium de l’Université de París, Laboratoire Pasteur”. Es importante destacar que el autor de los artículos fue el doctor Esguerra, a quien se le exigió para publicarlos la firma de quienes aparecen acompañándolo.

El artículo de 1922 se inicia con la historia de la aplicación superficial de radium, primera tentativa en materia de curieterapia, y la colocación de placas radioactivas en la piel, sujetadas con cintas adhesivas. Ello sólo servía en los casos en que se tratara de mantener el contacto con una región determinada, bien fuera con placas o tubos envueltos en filtros secundarios delgados.

Wickham y Degrais fueron los primeros en 1912 en utilizar un aparato de caucho para mantener los tubos radíferos fijados en la pasta y en contacto con la lesión. Se trató de un caso de cáncer del velo del paladar, en el cual se logró que hubiera menos irritación que la provocada con la aplicación de otros sistemas.

En 1915 Baisch empleó una mezcla de cera y parafina para aplicaciones vaginales, logrando mantener los tubos radíferos a una distancia exacta de la zona cancerígena. En 1917 Edling y Berven se dieron cuenta de que, además de atender el problema de la dosis necesaria, el aparato debía servir de filtro secundario y permitir la fijación exacta de las distancias de aplicación.

Desde 1919 Regaud y sus colaboradores se sirvieron de numerosos aparatos, fabricados con diversas substancias plásticas, para las aplicaciones superficiales. Los primeros ensayos se hicieron para endoplasias bucales con cera de dentistas y con caucho vulcanizado. La cera permite que el curieterapista haga el molde cuando a bien lo tenga. El caucho requiere la intervención de un especialista en prótesis dental.

“El tratamiento de neoplasmas más extensos -escribe el doctor Esguerra- requiere distancias de aplicaciones más y más grandes, por medio de focos radioactivos más y más numerosos, durante períodos más y más largos. Ello ha exigido la confección de piezas plásticas adaptadas a diversas regiones del cuerpo. El papel esencial de estas piezas está en el mantenimiento invariable de la posición de los focos, unos en relación con otros y de cada uno de ellos en relación con las diversas partes de la región a tratar, de manera que se obtenga la irradiación homogénea en superficie y profundidad”.

A continuación el autor se detiene en las cualidades que debe reunir un buen soporte. Principia por la “Consistencia: gran maleabilidad para el moldaje a temperatura moderada y no deformidad al frío”. Al respecto observa que el soporte debe amoldarse exactamente a la superficie de la lesión y ablandarse a una temperatura que no sobrepase los 48°C, la cual permite el moldeamiento y no produce dolor al enfermo. La pasta en esas condiciones debe permitir una aplicación perfecta y fácil sobre los tejidos sin ejercer presión muy fuerte. Por el contrario, sus condiciones serán tales que la manipulación a que debe ser sometida no la dañe, ni modifique su espesor, el cual debe ser uniforme.

Tampoco que se deforme con la temperatura corporal. En una palabra, debe tener las condiciones de soporte de un factor a distancia. El doctor Esguerra insiste en que “la substancia portatubos debe constituir un buen filtro para las radiaciones secundarias y no emitir rayos propios nocivos”. Y enumera las siguientes condiciones.

“Como filtros secundarios, debe absorber tan completamente como sea posible las irradiaciones blandas (corpusculares y ondulatorias), emitidas por los metales densos con que se construyen los filtros primarios”. “Como irradiador secundario, él emite muchas irradiaciones”: “Primero, irradiaciones corpusculares E”. “En seguida irradiación y, propia, proveniente de la transformación de una parte de las irradiaciones incidentales”. “Además, difunde en todas las direcciones una cantidad importante de la irradiación primaria que recibe”.

Trae a cuento después que “el aparato debe ser construido en material ligero e impermeable”, en la “simplicidad de la fabricación” y lo “económico de la materia prima”. Se detiene luego en los diversos materiales empleados: caucho vulcanizado, gutapercha, cera de dentistería, mezcla de estearina y parafina y de parafina con cera de abeja y, finalmente, se refiere a la “Pasta Colombia”, inventada por él con la siguiente fórmula:

Cera de abeja 100 gramos

Parafina fundida a 62°C 100 gramos

Aserrín de madera

finamente tomisado 20 gramos

El autor describe detalladamente la preparación de la pasta, condiciones de temperatura, moldes, condiciones de éstos.

Anota: “La pasta así preparada se presenta bajo el aspecto de una placa que no tiene en todo su espesor la misma composición. Una de las caras es amarilla clara, lisa, perfectamente unida, se deja rayar con facilidad por la uña; la otra, por el contrario, es más oscura y más dura, lisa igualmente, pero de apariencia granulosa. Estos dos aspectos son debidos a que al refrigerarse la mezcla deja de ser homogénea; el polvo de la madera se deposita en la mitad inferior del molde; en la mitad superior, la mezcla de cera y parafina es más escasa”.

“Esta desigual distribución del aserrín es ventajosa. La cara rica en éste es más dura y será la que se aplique contra la piel porque tendrá menos tendencia a reblandecerse. La otra cara, por el contrario, más blanda, más fácil de ahuecar y de trabar, constituirá la cara externa del aparato, destinada a recibir los tubos de radium”.

Termina el estudio señalando las cualidades de la pasta, entre otras, ser difusa, determinar una irradiación más homogénea y mejor distribuida en superficie, como lo demuestra el frecuente eritema de la piel al quitar el aparato, el cual reproduce exactamente la forma y dimensiones del mismo. Además, calentada a 4SoC la “Pasta Colombia” es de una plasticidad perfecta, no se ablanda con el calor corporal. Además, permite obtener sostenes de escasa densidad, ligeros y fáciles de soportar, que no se deforman y que pueden lavarse con jabón. La pasta puede utilizarse indefinidamente.

Continúa el estudio con el “Modo de utilización de la substancia plástica” y “Principios generales de fabricación”, “Calco de la lesión y recorte de la cera sobre este modelo”, “Moldaje de la pasta a la lesión”, “Determinación del emplazamiento de los focos radíferos”, “Fijación de los tubos radíferos”, “Medio de fijar la distancia de aplicación”, “Protección eventual de una región vecina” y “Medios de contención”.

El doctor Esguerra adquirió fama mundial con su descubrimiento de la “Pasta Colombia” y sus estudios sobre cáncer. Los Congresos Radiológicos de la Argentina comenzaban sus reuniones anuales con la “Conferencia Profesor Alfonso Esguerra Gómez” y el salón de conferencias del Instituto de Radiología, situado en el Parque del Centenario en Buenos Aires, luce aún una placa de cobre en la cual se lee: “Homenaje a Colombia Dr. Alfonso Esguerra Gómez”. La “Pasta Colombia” fue expuesta en Estrasburgo con motivo del Centenario de Pasteur (1923); en el Palacio del Descubrimiento de París (1937); en el Congreso de Radiología de Nueva York (1939); yen el Segundo Congreso Iberoamericano de Radiología celebrado en la Habana (1946). El doctor Esguerra asistió como invitado especial por la Universidad Nacional del Uruguay para participar en la semana de Radiología en Marzo de 1948.

La bibliografía del doctor Esguerra, que comprende 32 títulos, contiene 15 dedicados al cáncer y su tratamiento. La casi totalidad publicados en diversas revistas médicas. Entre ellos cabe destacar, además de los citados: Algo sobre el radium. Revista Médico-Quirúrgica de los Hospitales, V.H, No 9, junio de 1926, Bogotá. Informe sobre el Servicio de Radium del Hospital de San Juan de Dios. Memoria de la Junta General de Beneficiencia a la Asamblea de Cundinamarca, 1931. Imprenta Departamental de Bogotá, y Comparación entre la telecurieterapia y la curieterapia intra-cavitaria para el cáncer cervical uterino. Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. V. XIV, No. 8, febrero de 1946, Bogotá. Cabe así mismo mencionar los nueve capítulos suyos del libro Temas de Cancerología y Radioterapia, publicado por la Editorial Minerva, 1946, Bogotá. Dichos capítulos comprenden: “A) Radioactividad. B) Radiaciones electromagnéticas. C) Dosimetría en curieterapia. D) Curieterapia intra-cavitarüt e intersticial. E) La plástica en curieterapia. F) Telecurieterapia. G) Fundamentos de la práctica roentgenterápica en cancerología. H) Radio-lesiones de la piel”.

Cuando el profesor César Augusto Pantoja dirigió el Instituto Nacional de Cancerología, logró la colaboración de los doctores Alfonso Esguerra y Roberto Restrepo. El doctor Esguerra se sentía bastante irradiado y por ello apenas ejerció en dicha entidad durante dos años. Por lo demás, estaba entregado de tiempo completo a la cátedra de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, cuyo laboratorio había sido rescatado del Río Magdalena donde permaneció algún tiempo en naufragio, el cual el doctor Esguerra instaló en la sede correspondiente del “Parque de los Mártires”. Con la colaboración de Mercedes Rodrigo, psicóloga española, el doctor Esguerra fundó el Departamento Psicotécnico de la Universidad Nacional, el cual pasó a la Facultad de Psicología cuando ésta fue creada en la misma Universidad. Dicho Departamento participó en los exámenes de ingreso a la Universidad mediante la aplicación de tests de inteligencia y otras pruebas.

De esa época de la vida del doctor Esguerra vale la pena destacar sus estudios: “EI Biotipo Universitario Colombiano” y “La Adolescencia como una Etapa de la Vida Humana”, publicados en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales (VOL VIII – No 29 – 1950 Y VOL IX – Nos 33 Y 34,1953), de la cual fue Miembro Activo.

En ambos trabajos el doctor Esguerra se refiere solamente al tipo antropológico colombiano, siguiendo a G. Viola en su “Trattado di Semeiotica” “La Valutazione della Costituzione Individuale ne due sessi”, y a N. Pende en “Scienza dell’Ortogenesi”, investigadores iniciales de la materia tratada. En estos trabajos se echa de ver la influencia de los autores italianos en la formación cultural de quien cursó su bachillerato en Roma.

El doctor Esguerra fue Miembro de Número de nuestra Academia desde elll de noviembre de 1930. Fue condecorado con las “Palmas Académicas Francesas”, la “Gran Cruz” de la Cruz Roja Alemana, “La Cruz de Boyacá” y la “Legión de Honor de Francia”. Casó, antes de graduarse en 1918, con doña Saturia Samper de Esguerra, con quien hubo a José María Esguerra Samper, abogado, ya fallecido; Carlos Esguerra Samper, economista, y Carlina Esguerra Samper de Rojas. El doctor Esguerra falleció en 1967.

Gonzalo E”guerra Gómez nació en Bogotá el 24 de Enero de 1902. Cursó la enseñanza secundaria en la Escuela de Comercio y terminó estudios en 1919. Se matriculó en la Escuela de Ciencias Naturales y Medicina y concluyó la carrera en Noviembre de 1927. Yo me inicié en la misma Escuela en 1924, y la persona del doctor Gonzalo se me hizo inolvidable desde entonces. El era el único alumno de la institución que tenía automovil. Un pequeño carro de color rojo, si la memoria no me falla, en el cual llegaba a la Facultad siempre acompañado por su condiscípulo Juan Pablo Llinás.

Pero eso era lo menos importante. Dondequiera que sus condiscípulos, así fuéramos principiantes, lo encontráramos, nos saludaba amistosamente, invaluable lección sobre la estima y el respeto mutuos que deben primar entre quienes nos dedicamos a una profesión como la nuestra, tan agobiante y tan necesitada de intercambiar conocimientos.

Terminado el bachillerato, el doctor Gonzalo quería seguir estudios de ingeniería. ¿Qué lo desvió de su inclinación por las matemáticas, que han sido y serán primordiales para tan excluyente carrera? El Rector de la Facultad de Medicina, doctor Pompilio Martínez, había hecho venir a Bogotá al doctor André 1. Richard, ciudadano francés, para que pusiera en buen funcionamiento el equipo de Rayos X del Hospital de San Juan de Dios. La familia Esguerra había tomado en arrendamiento una casa en Chía para reposar durante las vacaciones en diciembre, incluyendo al doctor Alfonso y los suyos.

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