Académicos médicos psicoanalistas: Adolfo de Francisco Zea

Adolfo De Francisco Zea
(Miembro de Número)
(1928-)

Adolfo De Francisco ZeaNació en Bogotá, Colombia en Octubre 15 de 1928. Médico graduado en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional en Nov. 20, 1952 con la tesis: “La comunicación interauricular”, se especializó en medicina interna en el Bellevue Hospital de Nueva York en 1953 y en cardiología en el New York Hospital en 1954.

Posteriormente realizó una especialización en psicoanálisis en el Instituto Colombiano de Psicoanálisis, que terminó en 1967. Ingresó a la Academia Nacional de Medicina como Miembro Correspondiente en el año de 1965 y luego fue nombrado Miembro de Número en el año de 1973 y Miembro Honorario en el 2011.

Distinciones Universitarias. Universidad Nacional.

Matrícula de Honor, 1946; Matrícula de Honor, 1948; Grado de Honor de la Facultad de Medicina. Universidad Nacional, 1950; Medalla de Fisiología (concurso), 1946; Medalla del Internado de la Universidad Nacional, 1952.

Posiciones Académicas Durante la Carrera de Medicina:

Preparador de Fisiología, 1947; Asistente del Laboratorio Nacional de Higiene “Samper Martínez”, 1948 a 1950; Monitor de Medicina Interna. Hospital San José. Universidad Javeriana, 1951;  Preparador de Laboratorios. Curso previo a la Medicina Rural, 1950;

Internados:

Interno Rotatorio. Hospital San José, 1950 a 1951; Interno Sénior de Medicina Interna. Hospital San José, 1951 y 1952; Interno de Clínica Médica, por concurso. Hospital San Juan de Dios, 1952;  Interno de Cardiología y Tisiología. Hospital Santa Clara, 1952

Estudios de Especialización y Cursos de Postgrado:

Intern in Medicine. IV Medical Division. New York University. Bellevue Hospital. Nueva York. Julio de 1953 a Julio de 1954; Assistant Physician. Vascular Clinic. II Medical Division. Cornell University.. Bellevue Hospital. Nueva York. Julio de 1954 a Julio de 1955; Research Fellow in Medicine. Becario de la American Heart Association. Cornell University.

The New York Hospital. Julio 1954 a Julio 1955; Médico Residente. Becario del Instituto Nacional de Cardiología de México. México. Julio de 1955 a Noviembre de 1956; Médico Asistente del British Heart Hospital. Becario del British Council. Lóndres, 1958; Médico Asistente del Hopital Boucicaut. Hemodinamia y Angiocardiografía. Becario de la Alianza Francesa. París, 1964; Médico Asistente. “Semaine Cardiologique”. Profesor C. Lian. París, 1964; Médico Asistente. “Cours Medical sur la Nephrologie”. Profesor Hamburger. Paris, 1964; Curso para Ejecutivos. Operación Desarrollo. Incolda. Bogotá, 1968; Carrera de Psicoanálisis. Sociedad Colombiana de Psicoanálisis, instituto Colombiano de Psicoanálisis. 4 años. Título de Analista. Bogotá, 1973

Becas Obtenidas:

Beca de la American Heart Association. Cornell University. The New York Hospital. Nueva York. Julio de 1954 a Julio de 1955; Beca del Instituto Nacional de Cardiología de México. México. Julio de 1955 a Noviembre de 1956; Beca del Consejo Británico. Institute of Cardiology. British Heart Hospital. London University. Lóndres. 1958; Beca de la Alianza Francesa. Hospital Beaucicaut. París, 1965.

Posiciones Académicas, Hospitalarias y Administrativas:

Jefe de Clínica Médica por concurso. Hospital San Juan de Dios. Universidad Nacional, 1957 a 1958; Cardiólogo. Hospital La Samaritana, 1957; Profesor Auxiliar de Medicina Interna. Universidad Javeriana, 1957, 1960 y 1963; Cardiólogo Fundador de la Clínica Shaio. Miembro de su personal científico. 1957 a 1968; Miembro del Grupo de Medicina Interna. Hospital La Samaritana, 1960;  Médico Consultor de Medicina Interna y Cardiología. Hospital San Ignacio, 1960; Profesor Asistente de Medicina Interna.

Universidad Nacional, 1959 a 1961; Profesor Asociado de Medicina Interna. Universidad Nacional. Desde 1967; Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología. 1963 a 1965; Ponente. IV Congreso Panamericano de Cardiología.

La Habana, Cuba, 1956; Ponente. IV Congreso Mundial de Cardiología. México, 1962; Presidente del IV Congreso Nacional de Cardiología.

Bogotá, agosto, 1963; Presidente de la Asociación Colombiana de Medicina Interna 1966 a 1968; Presidente del VII Congreso Nacional de la Asociación Colombiana de Medicina Interna. Bogotá, 1967; Miembro del Consejo Editorial de “Principia Cardiológica”, de México, 1959 y 1960; Miembro del Comité Editorial de Tribuna Médica, 1968 a 1970; Jefe del Departamento de Medicina de la Universidad Nacional. 1965 a 1967; Miembro del Comité de Educación Graduada. Facultad Nacional de Medicina.

1965 a 1967; Miembro del Comité Médico del Hospital San Juan de Dios. 1965 a 1967; Miembro del Comité de Personal Docente del Hospital Neuropsiquiátrico de Mujeres. 1965 a 1967; Miembro de la Junta Administradora del Hospital Neuropsiquiátrico de Mujeres. 1965 a 1967.

En la Academia Nacional de Medicina fue Miembro Asociado en 1966, Miembro Correspondiente en 1967 y en el año de 1973 fue nombrado Miembro de Número y Miembro Honorario en Abril del año 2011. Presidente de la Junta Directiva del Sanatorio Anti-tuberculoso Santa Clara. 1966 y 1967.

Director Encargado. Centro Hospitalario de San Juan de Dios, 1968; Miembro de la Junta Administradora del Fondo Nacional Hospitalario. 1967 a 1970; Miembro del Departamento Médico de Intercol.

1964 a 1967, y 1970 a 1977; Internista y Cardiólogo de la Clínica Barraquer. 1970 a 1977; Presidente. Junta Directiva del Hospital Neuropsiquiátrico “Campito de San José”.1972 y 1973; Delegado de Colombia. Coloquio de la OPS sobre enseñanza de la Psiquiatría en las Facultades de Medicina. Lima, Perú. Enero, 1967; Miembro de la Delegación de Colombia, presidida por el doctor Calos Lleras Restrepo.

Reunión de Presidentes de América. Punta del Este, Uruguay. Abril, 1967; Director General del Instituto Colombiano de Seguros Sociales. 1968 a 1970; Fundador y Presidente del Consejo Nacional de Rehabilitación. 1969 a 1971; Delegado de Colombia. Reunión sobre Salud y Bienestar Social. Naciones Unidas. Nueva York. Septiembre, 1968; Miembro del Comité de Expertos en Salud, Seguridad Social y Educación Médica.

Reunión en Washington. Agosto, 1969; Presidente de la Delegación de Colombia. I Congreso Americano de Medicina de la Seguridad Social. México. Agosto, 1969; Presidente de la Delegación de Colombia. Reunión del Comité Permanente Interamericano de Seguridad Social.

Santo Domingo. República Dominicana. Octubre, 1969; Delegado de Colombia. II Reunión de la Asociación. Latinoamericana de Academias de Medicina y Secretario de la misma. Lima, Perú. Noviembre, 1969; Fundador y Primer Presidente del Instituto Cultural Colombo-Mexicano. 1969 a 1972; Presidente del III Congreso Interamericano de Prevención de Riesgos Profesionales. Bogotá. Septiembre, 1969; Presidente del II Congreso Americano de Medicina de la Seguridad Social.

Bogotá, Julio, 1970; Invitado de Honor al VII Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis. Bogotá. Marzo, 1969; Invitado de Honor al IX Congreso Latinoamericano de Psiquiatría. Bogotá, 1969; Ponente de la Segunda “Conferencia José María Lombana Barreneche”. Asociación Colombiana de Medicina Interna. Agosto, 1972; Miembro de la Junta Directiva de la OCCA, para Campañas de Alfabetización. 1971 a 1973.

Miembro de la Junta Administradora del Seguro Social del Clero. 1971 a 1973.

Consejero de la misma hasta 1978; Miembro de la Junta Administradora de la Fundación Hospital San Carlos. 1974 a 1978; Miembro de la Junta de Salud del Departamento de Cundinamarca. 1975 a 1976; Director del Centro Hospitalario San Juan de Dios de Bogotá. 1975 a 1976; Director del Servicio Médico de la Beneficencia de Cundinamarca. 1977; Director del Hospital San Carlos.

Septiembre de 1977 a marzo de 1978; Miembro del Comité Financiero de la Academia Nacional de Medicina, 1977; Miembro de la Junta Directiva de la Clínica de Marly. 1976 a 1984; Miembro de la Comisión de Estudio del Estatuto Orgánico de la Universidad Nacional. 1967; Miembro del Comité de Estudio de los Decretos para el Sistema Nacional de Salud.

1973; Cardiólogo de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Desde 1985; Presidente del Comité de Ética Médica de la Fundación Santa Fe de Bogotá. 1988; Miembro de la Junta Administradora de la Fundación Hospital San Carlos. 1979 a 1992; Presidente de la Fundación Hospital San Carlos. 1988 a 1992; Vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina. Julio de1990 a Julio de 1992.

Delegado de la Fundación Hospital San Carlos. Reunión Internacional sobre Quimioterapia de la Tuberculosis.

México. 1974; Delegado de la Fundación Hospital San Carlos. Reunión Internacional sobre Quimioterapia de la Tuberculosis. Buenos Aires. 1979; Delegado de la Fundación Hospital San Carlos. Congreso Mundial de Enfermedades del Pulmón. Boston, Mass. 1988; Profesor Asociado de la Escuela Colombiana de Medicina. 1988; Ponente de la Cuarta “Conferencia Alfonso Uribe Uribe“, titulada “El Hombre frente a la Muerte”.

Departamento de Medicina de la Universidad Nacional, 1991. Publicada en Actas. Curso Anual del Depto de Medicina Interna. Ediciones AMC, 1991. Incluida en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”; Presidente del Comité de Ética de la Fundación Santa Fe de Bogotá; Profesor Asociado. Escuela Colombiana de Medicina. Desde 1988; Miembro del Consejo Editorial de Registro Médico. Desde 1997 hasta 2003; Miembro del Consejo Editorial de Tribuna Médica. Desde 1999 hasta 2003; Miembro Emérito.

Fundación Santa Fe de Bogotá. 2000; Miembro Correspondiente. Academia de Historia de Bogotá. 1996; Miembro Correspondiente. Academia Colombiana de Historia, 1997; Miembro de Número. Academia de Historia de Bogotá., 1999; Miembro Distinguido de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis. 2000; Miembro Correspondiente. Academia de la Lengua. 2001; Miembro de Número. Academia Colombiana de Historia., 2002; Miembro Emérito. Departamento de Medicina Interna. Fundación Santa Fe de Bogotá, agosto, 2003; Miembro de Número. Academia Liberal de Historia, mayo, 2004; Historiador de la Academia Nacional de Medicina, 2004; Miembro Correspondiente. Real Academia de la Historia de España. Madrid, junio 2004; Miembro de la Comisión de Candidaturas.

Academia Colombiana de Historia. 2005; Miembro del Comité de Salud Mental. Academia Nacional de Medicina. 2005; Ponente del Coloquio Internacional sobre El Quijote. Biblioteca Nacional. 2005; Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua. Octubre 20 de 2008; Maestro en Medicina Interna y Cardiología. Departamento de Medicina Interna. Fundación Santa Fe de Bogotá. Diciembre 20 de 2008.

El Académico A. De Francisco Z.:

Al realizar su entrenamiento psicoanalítico en el Instituto Colombiano de Psicoanálisis, perteneciente a la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis, no se le dio el título de psicoanalista debido a que le faltaron unas escasas horas de supervisión; sin embargo, en reconocimiento a su trabajo científico se le dio el título de Miembro Distinguido de la Soc. Col. de Psicoanálisis, no concedido a nadie más, hasta ahora.

Academias y Sociedades Científicas o Culturales

Nacionales:

Academia Nacional de Medicina de Colombia. Miembro Asociado, 1966; Miembro Correspondiente, 1967; Miembro de Número, 1973; Academia Colombiana de Historia. Miembro Correspondiente, 1997; Miembro de Número, 2002; Academia Colombiana de la Lengua. Miembro Correspondiente, 2001. Miembro de Número, 2008; Academia de Historia de Bogotá. Miembro Correspondiente, 1996; Miembro de Número, 1999; Academia de Medicina de Medellín. Miembro Correspondiente, 1974; Sociedad Colombiana de Cardiología.

Miembro Activo, 1958; Miembro de Número, 1975; Miembro Honorario, 1990; Miembro Emérito, 2000; Sociedad Colombiana de Cardiología. Presidente 1963 a 1965; Asociación Colombiana de Medicina Interna. Miembro de Número, 1975; Miembro Honorario, 1992; Miembro Emérito, 1999; Asociación Colombiana de Medicina Interna. Presidente, 1966 a 1968; Sociedad Colombiana de Psiquiatría. Miembro Honorario, 1970;

Sociedad Colombiana de Psicoanálisis. Miembro Distinguido, 2000; Sociedad Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación. Miembro Honorario, 1969; Sociedad Colombiana de Tisiología. Miembro Honorario, 1976; Sociedad Colombiana de Angiología. Miembro Fundador, 1967; Fundación Santa Fe de Bogotá. Miembro Activo, 1983; Miembro Emérito, 2000; Sociedad Colombiana de Pediatría y Puericultura. Miembro Adherente, 1959; Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina.

Miembro Fundador; Asociación Médica de los Andes. Miembro Fundador, 1983; Academia Liberal de Historia. Miembro de Número, 2004; Fundación Casa de Poesía Silva. Miembro de la Fundación, 2008.

Academias y Sociedades Científicas Extranjeras:

Royal Society of Medicine. Londres. 1964; Sociedad de Cardiología de México. México. 1957; Sociedad de Internos y Becarios del Instituto Nacional de Cardiología de México. 1957; International Cardiovascular Society. 1967; Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina. 1968; Asociación Latinoamericana de Antiguos Becarios del Consejo Británico. 1968; Societé Internationale de Medicine Interne. Suiza, 1970; Interamerican Medical and Health Association. 1992; New York Academy of Sciences. 1998; Real Academia de la Historia. Madrid, 2004; Real Academia de la Lengua. Madrid, 2008.

Condecoraciones y Distinciones:

Orden de Boyacá. Gran Cruz, 1970; Orden Civil Antonio Nariño. Cruz de Plata. Categoría Caballero. 1968; Orden Civil Antonio Nariño. Cruz de Oro. Categoría Granadino. 1975; Orden Civil Antonio Nariño. Cruz de Esmeralda. Categoría Precursor. 1976; Medalla de Fisiología. Universidad Nacional, 1946; Medalla del Internado. Universidad Nacional, 1952; Grado de Honor. Facultad de Medicina.

Universidad Nacional, 1950; Orden “Carlos Echeverri Herrera” del Instituto de Seguros Sociales, 2000; Gran Cruz de Oro de la Beneficencia de Cundinamarca, 1976; Cruz de Plata de la Fundación Hospital San Carlos, 1988; Cruz de Oro de la Fundación Hospital San Carlos, 1990; Huésped de Honor. La Paz, Bolivia, 1967; Huésped Distinguido. Santo Domingo.

República Dominicana, 1969; Placa de Plata del Instituto Colombiano de Seguros Sociales. Como Director, 1971; Placa de Plata del Hospital San Juan de Dios. Como Director, 1985; Placa de Plata de la Sociedad Colombiana de Cardiología, 1987; Placa de Plata de la Fundación A. Shaio. Por servicios prestados, 1992; Placa de Plata de la Sociedad Colombiana de Cardiología. Como Presidente, 1993; Placa de Plata de la Fundación Santa Fe de Bogotá. 10 años, 1993; Placa de Plata de la Fundación A. Shaio.

Como Fundador, 1996; Placa de Plata de la Fundación Santa Fe de Bogotá. Como Miembro Emérito, 1998; Placa de Plata de la Asociación Médica de los Andes. Como Fundador, 1998; Placa de Plata de la Asociación Colombiana de Medicina Interna, en los cincuenta años de su creación.

Como Fundador y Presidente de 1966 a 1968. 2008; Condecoración de la Asociación Colombiana de Medicina Interna, 2008; Distinción de “Maestro en Medicina Interna y Cardiología”. Departamento de Medicina Interna de la Fundación Santa Fe de Bogotá, 2008; Placa de Plata de la Asociación Médica de los Andes. Reconocimiento por el aporte científico de treinta años. Nov. 2 de 2009.

BIBLIOGRAFIA CRONOLOGICA DEL ACADEMICO ADOLFO DE FRANCISCO ZEA,
SEGÚN LA APARICIÓN DE SUS ESCRITOS
(1946-2010)
Autor de los Siguientes Libros:

1997 “El Doctor José Félix Merizalde y la Medicina de comienzos del siglo XIX en Santa Fe de Bogotá.”. Academia Colombiana de Historia.
1998 “Humanismo y Medicina”. Academia Colombiana de Historia.
1999 “Luis Zea Uribe. Su vida y su época”. Academia Colombiana de Historia.
2001 “Sobre Ideas de Vida y Muerte”. Academia Nacional de Medicina.
2002 “El Mundo Psicológico de Kafka”. Academia Nacional de Medicina.
2004 “Juan de Dios Carrasquilla, Hombre de Ciencia” Academia Nacional de Medicina. Academia Colombiana de Historia.
2007 “La Locura de Don Quijote”. Academia Colombiana de la Lengua. Academia Colombiana de Historia. Academia Nacional de Medicina. Editorial Guadalupe. Bogotá.

Coautor de los Siguientes Libros:

1981 “El Gran Libro de Colombia”. Bogotá.

1997 “Medicina Interna”. Libro de los doctores Fernando Chalem, Jorge Escandón, Jaime Campos y Roberto Esguerra. Seis tomos. Fundación Instituto de Reumatología e Inmunología. Bogotá.

2004 “Creación, Arte y Psiquis”. Libro del doctor Guillermo Sánchez Medina.

2006 “Un Camino hacia la Paz. Paz y salud mental en Colombia”. Academia Nacional de Medicina. Bogotá.
“La Medicina Interna en Colombia. Historia de la Asociación Colombiana de Medicina Interna”. Bogotá.
“El Quijote desde la Academia Colombiana de la Lengua”. Academia Colombiana de la Lengua. Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Bogotá.

2007 “El Suicidio y su prevención”. Coordinación del doctor Guillermo Sánchez- Medina. Bogotá.

Prólogos de Libros:

2000 Prólogo del libro “Historias Clínicas de la Corte de España”, del doctor Gustavo Restrepo. Uribe. Bogotá.

2004 Prólogo del libro “Creación, Arte y Psiquis”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Bogotá.
Prólogo al libro “Ciencia, Mitos y Dioses”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Bogotá.

2005 Prólogo del libro “Cuasi una Fantasía. Cuentos y Relatos”, del doctor Efraím Otero-Ruíz. Bogotá.

2006 Prólogo del libro “La Medicina Interna en Colombia. Historia de la Asociación Colombiana de Medicina Interna”. Bogotá.

2007 Prólogo del libro “El suicidio y su prevención”. Compilado por el doctor Guillermo Sánchez-Medina. Academia Nacional de Medicina. Bogotá, noviembre.

2009 Prólogo del libro “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, del académico Guillermo Sánchez-Medina y el magister Jairo Márquez Díaz. Bogotá.

2010 Prólogo al libro “Itinerario Histórico. Tomo II. 1992-2008”, del académico Zoilo Cuéllar-Montoya. Bogotá.

Comentarios a Libros:

1997 Comentario al libro “Historia, Sociedad, Psicoanálisis y Medicina”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Academia Nacional de Medicina. Bogotá.

2002 Comentario al libro “Los Mil Abrazos de Morfeo”, de la doctora Eugenia Guzmán Cervantes. Academia Nacional de Medicina, Bogotá, 2001. Medicina, Vol. 14, No. 1(58), Abril.

Comentario al libro “Modelos Psicoanalíticos”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Academia Nacional de Medicina. Bogotá, agosto 22.
2003 Comentario al libro “Acerca de la Muerte”, compilado por el doctor Fernando Sánchez Torres. Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos. Academia Nacional de Medicina. Bogotá, abril.

2005 Comentario al libro “Una Puerta hacia la Paz”. Compiladores: doctores Guillermo Sánchez Medina y Carlos Gómez Restrepo. Academia Nacional de Medicina. Bogotá, noviembre 3, 2005. Revista Medicina. Volumen 27:4. Bogotá, diciembre.

2006 Comentario al libro “Ciencia, Mitos y Dioses”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Academia Nacional de Medicina. Bogotá, mayo 12 de 2005. “Medicina”: Vol 28. No. 2. Junio.

Comentario al libro “Una Puerta hacia la Paz”. Compilación de los doctores Guillermo Sánchez Medina y Carlos Gómez Restrepo. Sesión de la Academia Nacional de Medicina del 3 de noviembre de 2005. Editorial Kimpres Ltda. Bogotá.
2008 Comentario al libro “El suicidio y su prevención” Compilación del doctor Guillermo Sánchez-Medina. Academia Nacional de Medicina. Bogotá, febrero de 2008; “Medicina”, Vol. 30. No. 1, marzo.

2009 Comentario al libro “Cerebro Mente. El pensamiento cuántico”, del académico Guillermo Sánchez Medina. Instituto Colombiano del Sistema Nervioso. Bogotá, septiembre 16.

Presentación de Libros:

1990 “Cirugía Cardiovascular”. Academia Nacional de Medicina. Presentación del libro sobre Urgencias Cardiovasculares de la Fundación A. Shaio. Septiembre, 1990;

1993 “Psicoanálisis”. Presentación del libro “Psicoanálisis ayer, hoy y mañana”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Noviembre, 1992. Academia Nacional de Medicina. Publicado en Tribuna Médica, 1993;

2000 “Sobre Humanismo y Medicina”. Presentación del libro “María Callas. La Divina”, del doctor José Félix Patiño. Medicina, Vol. 22, No. 3, Diciembre, 2000;

2004 “Creación, Arte y Psiquis”, Presentación del libro del doctor Guillermo Sánchez Medina. Sociedad Colombiana de Psicoanálisis. Bogotá. Marzo 3, 2004. Instituto Colombiano del Sistema Nervioso, Clínica Montserrat. Marzo 19, 2004;
2005 Ciencia, Mitos y Dioses”. Intervención en la Academia Nacional de Medicina en la presentación del libro del doctor Guillermo Sánchez Medina. Sesión Especial del 12 de mayo de 2005

Trabajos Científicos, Literarios e Históricos. Conferencias y Discursos:
Presentaciones en Congresos Internacionales:

1962 Franco Browder, S.J., Pérez Olea, J., De Francisco, A.: “Trombosis, Embolia y Hemorragia Pulmonar”. V Congreso Interamericano de Cardiología. La Habana, Cuba.
De Francisco A., Castellanos, A.: “Hipertensión Pulmonar en Cardiopatías Congénitas. Análisis de 1800 Historias Clínicas”. IV Congreso Mundial de Cardiología. México.
1966 Klahr, S., Morales Stiglish, G., De Francisco, A., Marticorena, H., Castellanos, A., Urdaneta, E.: “Trabajo del Ventrículo Izquierdo a diversas alturas sobre el nivel del mar en ciudades de Colombia y Perú”. Coloquio Internacional previo al V Congreso Mundial de Cardiología. Nueva Delhi, India.

Presentaciones en Congresos Nacionales:

1958 De Francisco, A., Kraus, H., Urdaneta, E.: “Venas Pulmonares Anómalas”. II Congreso Nacional de Cardiología. Cali.
De Francisco, A., Restrepo, G., Castellanos, A., Klahr, S. “Cateterismo Cardíaco en la Fundación A. Shaio”. II Congreso Nacional de Cardiología. Cali.
De Francisco, A., Klahr, S.: “Comunicación Interventricular y Persistencia del Canal Arterial”. II Congreso Nacional de Cardiología. Cali.

1960 De Francisco, A., Penagos, O., Castellanos, A.: “Hipertensión Pulmonar en Cardiopatías Congénitas. Análisis de 700 Historias Clínicas”. III Congreso Nacional de Cardiología. Medellín.

1963 Urdaneta, E., De Francisco, A.: “Terapéutica Anticoagulante en Bogotá”. IV Convención de la Asociación Colombiana de Medicina Interna. Pereira.
De Francisco, A., Gonzales Soler, P.: “El corazón en las Miopatías, con especial referencia a la Ataxia Cerebelosa de Friedreich”. IV Convención de la Asociación Colombiana de Medicina Interna. Pereira.;
De Francisco, A., Penagos, O., Castellanos, A.: “Hipertensión Pulmonar en Cardiopatías Congénitas. Análisis de 2000 Historias Clínicas”. IV Congreso Nacional de Cardiología. Bogotá.

1965 De Francisco, A. “Evolución de la Hipertensión Pulmonar en las Cardiopatías Congénitas”. V Congreso Nacional de Cardiología. Cartagena.

1966 De Francisco, A., Salazar, R.: “Aplicación de las Matemáticas al Diagnóstico de las Cardiopatías Congénitas. Empleo de los Computadores”. VII Convención de la Asociación Colombiana de Medicina Interna. Barranquilla.
De Francisco, A., Del Portillo, H., Rocha, H., Mendoza, C., Montoya, F.: “Corazón Pulmonar Crónico”. VII Convención de la Asociación Colombiana de Medicina Interna. Barranquilla.

Publicaciones Científicas en Cardiología y Medicina Interna:

1946 “El Campo Visual”. Trabajo premiado con la Medalla de Fisiología de la Universidad Nacional.

1952 “La Comunicación Interauricular”. Tesis de Grado. Meritoria.

1956 De Francisco, A., Wright, I.: “Thromboembolic Complications following so-called Good Risk Cases of Myocardial Infarction”. Circulation, 13: 692.

1957 Espino Vela, J., García Monreal, H., De Francisco, A. Giraldo Botero, E., Quijano Putman, F.: “Hipertensión Pulmonar Esencial. Estudio de siete casos, tres de ellos con autopsia”. Arch. Instituto de Cardiología de México, 27:137.

1959 Franco Browder, S., Pérez Olea, J., De Francisco, A.: “El Infarto Pulmonar en el Cardiópata”. Arch. Instituto de Cardiología de México, 19:31.

De Francisco, A.: “La Coagulación de la Sangre”. Rev. Facultad de Medicina, 25:: 270, 1957; De Francisco, A., González Soler, P.: “Fibrosis Miocárdica”. Rev. Facultad de Medicina, 27: 213.

1960 De Francisco, A., Urdaneta, E.: “Ulceras Hipertensivas Isquémicas de los Miembros Inferiores”. Rev. Soc. Col. Cardiología, 1:89.

1966 De Francisco, A.: “Estado Actual de la Terapia Anticoagulante”. Tribuna Médica, 6:1, Octubre.

1972 De Francisco, A., Solano, A.: “El Dipiridamol Carbamato en el tratamiento de las Enfermedades Arteriales Oclusivas Crónicas”. Bogotá.

Discursos:

1963 Discurso Inaugural. IV Congreso Nacional de Cardiología, En calidad de Presidente de la Sociedad. Bogotá, 1963. Reproducido en el diario “El Tiempo”.

1967 Discurso Inaugural. VII Convención Nacional de la Sociedad Colombiana de Medicina Interna. En calidad de Presidente de la Sociedad. Bogotá, 1967. Reproducido en el diario “El Tiempo”, en noviembre 1, 1967.
Discurso como Presidente de la Junta Directiva del Hospital-Sanatorio Santa Clara en el 25o Aniversario de la Institución, 1967. Reproducido en el diario “El Tiempo”, en julio 20.

1969 Discurso Inaugural. III Congreso Interamericano de Prevención de Riesgos Profesionales. ICCS. Bogotá, septiembre 2, 1969. En calidad de Director General del ICSS. Reproducido en el diario “El Tiempo” y en los Anales del Congreso.

Discurso Inaugural. Instalación del Consejo Nacional de Rehabilitación. En calidad de Director General del ICSS. Palacio de San Carlos. Mayo 7.
Discurso Conmemorativo. 20o aniversario del Instituto Colombiano de Seguros Sociales. En calidad de Director General del ICSS. Sede del Instituto, septiembre 26.
Discurso Inaugural. VII Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis. En calidad de Director General del ICSS. Bogotá, marzo.

1970 Discurso Inaugural. II Congreso Americano de Medicina de la Seguridad Social. ICCS. En calidad de Director General del ICSS. Bogotá, junio de 1970. Publicado en las Memorias del Congreso.

1973 Discurso: “La Hipertensión pulmonar”, Ingreso como Miembro de Número. Academia Nacional de Medicina. 1973.

1977 Discurso: “Pedro José Almanzar”. Posesión como Miembro de Número. Academia Nacional de Medicina, 1973. -Discurso: “Guillermo Muñoz Rivas”. Homenaje al doctor Muñoz Rivas. Universidad Nacional.

1978 Discurso: “José Francisco Socarrás”. Discurso de Recepción en la Academia Nacional de Medicina. Octubre, 1977. Publicado en “Temas Médicos”, 12: 187.

1991 Discurso: “Gonzalo Esguerra Gómez”. Discurso en su homenaje. Academia Nacional de Medicina. Junio 28, 1990. Publicado en Medicina.

2008 Discurso: “Los sueños en las obras de Kafka”. Academia Colombiana de la Lengua. Posesión como Miembro de Número. Bogotá, Octubre 20 de 2008. Boletín de la Academia Colombiana. Tomo LVIII, julio-diciembre.
2003 Discurso: “Mario Bernal Ramírez”. Discurso en su posesión en la Academia Nacional de Medicina como Miembro Correspondiente. Octubre 10.

Conferencias:
1969 “La Educación Médica y la Seguridad Social”. Conferencia ante el plenum de la Federación Latinoamericana de Facultades de Medicina. México, 24 de septiembre de 1969. Reproducida en Abstractos del II Congreso Interamericano de Seguridad Social, 1970.

1967 “Algunos aspectos de la Circulación Pulmonar en pacientes con Cardiopatías Congénitas, Enfermedad Mitral y Corazón Pulmonar Crónico”. Academia Nacional de Medicina. Ingreso como Miembro Correspondiente. 1967.

1970 “Educación Médica y Seguridad Social”. II Seminario Nacional sobre el tema. Cali, marzo de 1970. Publicado en los Archivos del Seminario. Federación de Asociaciones de Facultades de Medicina. México, junio de 1970. Publicada por la Federación.

1973 “Persistencia del Pensamiento Mágico en la Medicina Moderna”. II Conferencia “José María Lombana Barreneche”. Asociación Colombiana de Medicina Interna. Publicada en Rev. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, 14: 37, diciembre, 1973. Reproducida en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”, 2000.

1974 “Relato de la Conferencia Internacional sobre la tuberculosis pulmonar”. Hospital San Carlos. Diciembre de 1974.

1976 “Aspectos psicosomáticos de la Enfermedad Cardiovascular”. Academia Nacional de Medicina, en colaboración con la doctora María Inés de Salas. Julio, 1976. “Pre-silicosis en trabajadores del ICCS”. Academia Nacional de Medicina.

1981 “El Descubrimiento de la Circulación en el siglo XIII”. Academia Nacional de Medicina. Tribuna Médica, enero de 1981.

1991 “Las Revoluciones Científicas”. En la sesión de ingreso del doctor Fernando Guzmán Mora en la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina. Medicina, No. 28, pag. 43, 1991.

1996 “Gonzalo Esguerra Gómez y los Rayos X”. Academia Nacional de Medicina. Noviembre 9, 1995. Publicada en Medicina, 1996.

1998 “Historia del Espiritismo en Colombia”. Academia de Historia de Bogotá, 1999. Medicina, Vol. 23. No. 1, Abril, 2000.
“El Mito de Asclepio”. Academia Nacional de Medicina, 1998.

2000 “El Hombre frente a la Muerte”. Conferencia “Alfonso Uribe Uribe”, del Departamento de Medicina de la Universidad Nacional. Octubre, 1991. Publicado en Medicina, 30: 22, julio, 1992. Incluido en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”, 2000.
“Violencia y Salud. La Violencia Humana”. Barrancabermeja. Julio, 1993. Tribuna Médica, 89: 5, 1994. Incluido en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”, 2000.
“Ideas de Vida y Muerte en Culturas Orientales”. Academia Nacional de Medicina. Medicina, No. 38, Noviembre, 1994. Incluida en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”, 2000.
“Los Fundamentos de la Relación Médico-Paciente”. Academia Nacional de Medicina. Publicada en la Rev. Colombiana de Cardiol., 6: 263, junio, 1998. Reproducida en Acta Med. Colombiana, Vol 24, No. 3, 1999 y en Rev. Col, de Gastroenterología, 15: 227, diciembre 2000.
Ideas de Vida y Muerte en antiguas Culturas de Mesoamérica”. Academia Nacional de Medicina. Diciembre 5, 1996. Medicina, 1: 33, 1998. Incluida en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”, 2000.
“Evolución: Vida, Cuerpo y Mente”. Fundación Santa Fe de Bogotá, 1998. Revista Colombiana de Cardiología. Junio, 1999. Incluida en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”, 2000.

2002 “Los Lenguajes de Kafka”. Para Ingresar como. Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. Marzo 4, 2002. Boletín de la Academia Colombiana de la Lengua. Tomo LIII, números 215-216. Enero a junio, 2002. Tribuna Médica, Vol. 102, No. 4, pag. 165, 2002.
“Kafka”. Sociedad Colombiana de Psicoanálisis. Junio 14, 2002.

2003 “La Medicina en la Historia”. Para. Ingresar como Miembro de Número de la Academia Colombiana de Historia. Julio 23, 2002. Publicada en el Boletín de Historia y Antigüedades, 2003.

2004 “Franz Kafka”. Fundación Santa Fe de Bogotá. Mayo 5, 2003. “Condiciones de Vida en Bogotá a mediados del siglo XIX”. Academia de Historia de Bogotá. Febrero 4, 2004. Boletín de la Academia de Historia de Bogotá, Vol. III, número 22, mayo, 2004.
“La Sociedad ante la Lepra”. Academia Colombiana de Historia. Marzo 16, 2004.

2005 “La locura y el buen sentir de Don Quijote de la Mancha”. Coloquio Internacional sobre “El Quijote”. Biblioteca Nacional, octubre 25, 2005. Boletín Academia Colombiana. Tomo LVI. Nos. 229-230. Bogotá, julio-diciembre, 2005. Revista Medicina. Volumen 17: 4. Bogotá, 2005.

2006 “Identidad, Personalidad y Verdad en Don Quijote”. Academia de Historia de Bogotá. Sesión del 1 de marzo de 2006. Boletín de Historia y Antigüedades. Academia Colombiana de Historia. Vol. XCIII. No. 832. 2006.
“Sistemas de pensar y razonar en el siglo XVI”. Academia Colombiana de la Lengua. Sesión del 13 de marzo de 2006. Publicación abreviada en el libro “El Quijote desde la Academia Colombiana de la Lengua”. Bogotá, 2006. Boletín de la Academia de la Lengua, junio de 2006.
“Psicoanálisis y Cultura”. Academia Nacional de Medicina. Conmemoración de los ciento cincuenta años del nacimiento de Sigmund Freud. Sesión Solemne del 4 de mayo de 2006.
“Medicina”. Vol. 28. No 2. Junio de 2006. Boletín de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis, Vol 31, No 4. Bogotá, 2006.

2008 “Símbolos y Mitos del Corazón”. Academia de Historia de Bogotá. Diciembre, 2007. Boletín de la Academia de Historia de Bogotá. Año XVI, Vol. VI, No. 38. Enero-Marzo, 2008.
“La tradición médica del doctor Carlos Lleras Restrepo”. Universidad de los Andes y Fundación Santa Fe de Bogotá. Centenario del natalicio del doctor Carlos Lleras Restrepo. Hemiciclo de la Universidad de los Andes. Bogotá, abril 12 de 2008.
“La personalidad del doctor Juan de Dios Carrasquilla”. En la conmemoración del Centenario de su fallecimiento. Academia Nacional de Medicina. Bogotá, julio 31 de 2008.
“Medicina”, Vol. 30, No. 2. Junio, 2008.

2009 “¿La Metamorfosis de Kafka: Autobiografía o poesía?”. Casa de Poesía Silva. Bogotá, septiembre 4 de 2008. Revista Casa Silva. No. 22, febrero 2009.

Informes:

1969 Informe del Director General del ICSS. 1969. Publicado por el ICSS.
1970 Informe del Director General del ICCS. 1970. Publicado por el ICSS.
Informe a la Academia Nacional de Medicina. Reunión de las Academias Nacionales de Medicina sobre “Seguridad Social, Atención Médica y Educación Médica”. Lima, Perú. Noviembre, 1969. Publicado en Archivos de la Academia Nacional de Medicina.
1986 Informe sobre la Fundación Hospital San Carlos. Academia Nacional de Medicina.
1992 Informe: “La Fundación Hospital San Carlos de 1988 a 1992”. Octubre.

Otras Publicaciones:

1967 “El Panorama de la Tuberculosis”. Artículo. Suplemento Literario de “El Tiempo”. Julio 16, 1967.

1969 “Planificación Familiar y Seguridad Social”. Disertación ante la Comisión V de la Cámara de Representantes. En calidad de Director General del ICSS. Bogotá. Octubre, 1969.

1973 “Seguridad Social”. Disertación ante la Academia Nacional de Medicina. Abril 16, 1970.
“Hipertensión Pulmonar”. Tribuna Médica. Mayo, 1973.

1972 “El Seguro Social del Clero”. Disertación ante la Conferencia Episcopal. Bogotá, julio de 1972.

1974 “Sonetos”. Suplemento Literario de “El Tiempo”. Abril, 1974.

1976 “La Salud y la Seguridad Social”. Revista de la Cámara de Comercio. Noviembre y Diciembre de 1976.

1978 “La Porcelana”. Cuento breve. “El Colombiano”. Febrero 16, 1978.
“Persistencia del Pensamiento Mágico en la Medicina Moderna y su relación con los Fenómenos Psicosomáticos”. Acta Médica Colombiana, 2: 125, 1978.

1981 “La Medicina no-ética en tiempos de Felipe V de España”. Academia Nacional de Medicina, 1978. Tribuna Médica, 63: 35, enero, 1981.

1986 “El Hospital San Carlos de Bogotá y el Tratamiento de la Tuberculosis Pulmonar”. Medicina, 13: 35, 1986.
1975 “Situación actual y Perspectivas de la Educación Médica en Colombia”. Bogotá, 1975.

1988 -A: “José Vicente Huertas”. Semblanza del doctor Huertas. “El Tiempo”. Bogotá, marzo 14, 1988.

1990 “Cirugía Cardiovascular”. Academia Nacional de Medicina. Presentación del libro sobre Urgencias Cardiovasculares de la Fundación A. Shaio. Septiembre, 1990.

1991 “El Ejercicio Profesional Previsible”. Academia Nacional de Medicina. Seminario sobre “El Médico para el siglo XXI”, 1991.

1993 “Psicoanálisis”. Presentación del libro “Psicoanálisis ayer, hoy y mañana”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Noviembre, 1992. Academia Nacional de Medicina. Publicado en Tribuna Médica, 1993.
Recensiones: “Historia Social de la Ciencia en Colombia. Tomo VII. Medicina (I). Institucionalización de la Medicina en Colombia. 1492-1860: Antecedentes de un proceso”, del doctor Emilio Quevedo V. Colciencias, 1993. Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia.

1994 “Luis Zea Uribe”. Semblanza del Doctor Zea Uribe. Medellín. Incluida en “Médicos de Antioquia”, 1994.

1999 “José Francisco Socarrás”. Semblanza. Medicina, junio, 1995. Reproducido en el Suplemento Literario de “El Tiempo”.
“El Hospital San Juan de Dios de Bogotá”. Medicina, Vol. 21, No 1, Marzo, 1999.

2000 “Sobre Humanismo y Medicina”. Presentación del libro “María Callas. La Divina”, del doctor José Félix Patiño.. Medicina, Vol. 22, No. 3, Diciembre, 2000.
“Biología del Arte. Los Tonos Amarillos de Van Gogh. Tribuna Médica, Vol. 100. Noviembre, 2000.
“Tribuna Médica, 40 años”. Tribuna Médica, Vol. 100. Noviembre, 2000.
“Información y Práctica Médica”. Tribuna Médica, Vol. 100, No. 4, Octubre, 2000.
“Bartolomé Hidalgo de Aguero y la Medicina del Renacimiento Español”. Medicina, No.9, pag 33, 1984. Incluido en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”, 2000.

2001 “Historia del Tabaco”. Tribuna Médica, Vol. 101. No. 4, 2001.

2003 “Carlos Delgado Pereira”. Presentación del doctor Carlos Delgado Pereira como Miembro Correspondiente de la Academia de Historia de Bogotá. Bogotá, marzo 5, 2003.
“Vida y salubridad en Bogotá en el siglo XIX”. “Actualizaciones en Enfermería”. Fundación Santa Fe de Bogotá. Septiembre, 2003.

2004 “Cómo entender la Piel”. Capítulo del libro “Creación, Arte y Psiquis” del doctor Guillermo Sánchez Medina. Bogotá, 2004.
“Juan de Dios Carrasquilla, Hombre de Ciencia”. Presentación del libro en la Academia Nacional de Medicina. Enero 29, 2004.
“Futuro de la Estimulación Cardíaca”. Comentario al trabajo de ingreso del doctor Jorge Reynolds Pombo como Miembro Asociado de la Academia Nacional de Medicina. Sesión del 25 de noviembre de 2004.

2005 Intervención en la Academia Nacional de Medicina en la presentación del libro “Ciencia, Mitos y Dioses”, del doctor Guillermo Sánchez Medina. Sesión Especial del 12 de mayo de 2005.
Presentación de la Académica Mercedes Medina de Pacheco. Sesión de la Academia de Historia de Bogotá del 7 de septiembre de 2005.

2006 “La Medicina Interna en Bogotá a mediados del siglo XX”. Capítulo del libro “Historia de la Asociación Colombiana de Medicina Interna”. Bogotá, 2006

Recensiones (Reseñas)

2007 “Tres libros sobre la locura de don Quijote”, de los doctores Francisco Alonso-Fernández, Andrés Pérez Martínez y Carlos Castilla del Pino. Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá, 2007.
“La Locura de Don Quijote”. Presentación del libro ante las Academias de la Lengua.de Historia y de Medicina. Academia Nacional de Medicina. Abril 19, 2007.
2009 Visión de Paracelso. Comentario al trabajo “Paracelso y los alquimistas”, del académico Roberto Vergara Támara. Academia Nacional de Medicina. Abril 30, 2009.
Una visión de Paracelso. Boletín de Historia y Humanidades. Academia Colombiana de Historia. Vol. LCVI, No. 845, pag. 345. Bogotá
2010 Prólogo al libro “Itinerario Histórico. Tomo II. 1992-2008”, del académico Zoilo Cuéllar-Montoya. Bogotá, 2010.

Ponencias

1974 “Salud y Seguridad Social”. . Asociación Nacional de Estudios y Programas del Partido Liberal Colombiano. Publicada en “Hacia Arriba”. Documentos Básicos. 1974.
1990 “Seguridad Social”. Academia Nacional de Medicina. Noviembre, 1990.
2006 “La Locura de Don Quijote”. Tertulia del Jockey Club. Bogotá, junio 5 de 2006.
“Suicidio y Cultura”. Primer Foro sobre “El Suicidio y su prevención”. Academia Nacional de Medicina, Bogotá, agosto 11, 2006. Publicada por la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis.

Artículos

1972 “Qué pasa en el ICCS”. .”El Tiempo”. Mayo 12.
“Algo más sobre el ICSS”. .”El Tiempo”. Mayo 28.
1973 “Final de una Polémica”. “El Tiempo”, Junio 24, 1972. -“Déficit del ICCS”. “El Tiempo”, Marzo 10.
1975 “Nuevos Rumbos de la Seguridad Social”. “Nueva Frontera”, Julio 17.
“Filosofía y Práctica de la Seguridad Social. I”. “Nueva Frontera”, Noviembre 22.
“Filosofía y Práctica de la Seguridad Social. II”. “Nueva Frontera”. Noviembre 19.
“El Enfermo Social”. “Nueva Frontera”. Diciembre 6.
1977 “Aspectos Médicos de la Seguridad Social en Colombia”. “Derecho Financiero”, 1: 61.
1981 “Medicina, Ciencia y Seguridad Social”. Gran Libro de Colombia. Círculo de Lectores. Vol. 2, pag. 58.
1982 “La Cirugía del Renacimiento Español”. “Nueva Frontera”, Noviembre 29 y Diciembre 6.
1999 “El Hospital San Juan de Dios y la Medicina en Colombia a comienzos del siglo XIX”. Suplemento Literario de ” El Tiempo”, Noviembre.
2000 “La Antigua Medicina en China”. “Nueva Frontera”, 1978. Incluido en el libro “Sobre Ideas de Vida y Muerte”.

Ponencias e Intervenciones diversas, en los siguientes Foros:

Academia Nacional de Medicina, Lima.
I Congreso Americano de Seguridad Social, México.
II Congreso Americano de Medicina de la Seguridad Social, Bogotá.
Congresos Interamericanos de Psiquiatría y Psicoanálisis, Bogotá.
Coloquio sobre Enseñanza de la Psiquiatría, Lima.
Reunión sobre Salud y Seguridad Social de Naciones Unidas, Nueva York.
Comité de Expertos en Salud, Educación Médica y Seguridad Social, Washington.
Comité Permanente de Seguridad Social, República Dominicana.
Reuniones de diversas Comisiones de la Cámara y el Senado sobre temas de Salud,
Reuniones de divulgación del Seguro Social del Clero,
Discursos de inauguración de las oficinas del ICSS en quince Departamentos.
Coloquio Internacional sobre “El Quijote”. Biblioteca Nacional.
Ponencia sobre “La locura de Don Quijote”. Jockey Club

Notas en Registro Médico, desde 1997:

Relación Médico-Paciente al final del Milenio.
La Crisis de la Salud.
La Colonización Antioqueña en el Viejo Caldas
Semblanza del doctor Miguel Trías Fargas.

Comentarios

Realizar un comentario del Académico Adolfo De Francisco Zea no me es fácil pues me encuentro con dos problemas: el primero con el científico humanista administrador de la salud pública, miembro de diferentes academias(medicina, historia, lengua) y de sociedades científicas como la de medicina interna, cardiología, de medicina física y rehabilitación, tisiología, angiología, pediatría y puericultura, además de nacionales y extranjeras, a la vez con 24 condecoraciones y/o distinciones múltiples desde la orden de Boyacá, la de Antonio Nariño y alrededor de 24 mas dentro de las cuales están la de “huésped de honor” de la Paz Bolivia, y “huésped distinguido” en Santo Domingo República Dominicana.

Por su parte el otro aspecto que me es difícil hacerme cargo de tanto conocimiento y realización, su conocimiento tan vasto del humanismo y la medicina, de la historia, de la literatura, y que fácilmente viaja en las ideas plasmadas en Shakespeare, Cervantes, Kafka, José Felix Merisalde, José A Uribe, Juan de Dios Carrasquilla, o en los trabajos sobre “cardiología, trombosis, embolia, hemorragia pulmonar, hipertensión pulmonar, comunicación interventricular, cateterismo cardiaco, terapéutica anticoagulante, la aplicación de las matemáticas al diagnóstico de las cardiopatías congénitas, el campo visual, la fibrosis y miocardia, las úlceras hipertensivas”, y tantos otros.

Aquí no puedo dejar de “mencionar sus discursos, inaugurales a congresos, de  distinta índole: de medicina interna, de seguridad social, de cardiología,  y de la posesión de Miembros de la Academia como la de los académicos:  José Francisco Socarrás, el homenaje a Guillermo Muñoz Rivas, y a Gonzalo Esguerra Gómez, a Mario Bernal Ramírez”.

Así mismo sus conferencias sobre “educación médica y seguridad social”, y distintos temas científicos, “las revoluciones científicas”, “la historia del espiritismo en Colombia”, “el mito de Asclepio”, “el hombre frente a la muerte”, “la violencia y la salud”, “las ideas de vida y muerte en culturas orientales”, “los fundamentos de la relación médico paciente”, “la evolución: vida cuerpo y mente”, “la sociedad ante la lepra”, “la identidad, personalidad y verdad de Don Quijote”, “los sistemas de pensar y razonar del siglo XVI”, “el psicoanálisis y la cultura”, “los símbolos y mitos del corazón”, “la tradición médica del doctor Carlos Lleras Restrepo y Juan de Dios Carrasquilla”.

Aquí no se termina toda esta vasta prolífera producción, sino existen más de 34 publicaciones, varias reseñas y ponencias y artículos en El Tiempo, Nueva Frontera, en el Gran libro de Colombia, y en los suplementos literarios.

Aquí vale la pena decir que el académico Adolfo De Francisco Zea, es realmente uno de los más destacados científicos que ha tenido la historia de la Academia Nacional de Medicina, y que supo tomar consciencia, de que para ser más profundo, veraz y armónico tenía que pasar por el entrenamiento psicoanalítico, conociendo la psicodinamia de sí mismo y luego aprenderla a manejar en el otro, a través de la experiencia en la relación terapéutica con los pacientes.

El académico De Francisco combinó en cierta época la práctica de la medicina interna y cardiología con la terapia psicoanalítica para luego encontrarse nuevamente con lo que podríamos decir aquí, se puede fantasear, se puede soñar, se puede sentir, pero para eso se requiere de una realidad: que el corazón, el pulmón funcione para alimentar a todo nuestro cerebro y nuestros órganos, lo que sin ellos no podemos vivir y con ello pensar, sentir, actuar y también amar.

Por otra parte el otro impedimento que me embarga es que con el académico Adolfo De Francisco Zea hemos tenido una relación muy estrecha más cuando nuestros ancestros la tuvieron y ha sido este académico el que me ha acompañado en este viaje de conocimiento en la Academia Nacional de Medicina; y, es por esto por lo que ha realizado varios prólogos y presentado varios de mis libros.

Guardo por el doctor Adolfo de Francisco una gratitud que me hace parcial para ser un comentario objetivo y crítico científico a su producción pues mis afectos parcializan la objetividad. Sin embargo voy a transcribir dos comentarios a sus obras. “Ideas de Vida y Muerte” (2001) y “El Mundo Psicológico de Kafka” (2002).

Comentario al libro “Ideas de Vida y Muerte” del Académico Adolfo De Francisco Zea*

Qué fácil es leer y qué  difícil es escribir bien, y más laborioso aún traer la síntesis del pensamiento de muchos y aportar nuevas ideas profundizando e interrelacionando un concepto con otro. Cada frase del autor nos lleva a examinar y reflexionar sobre muchos hechos y aconteceres de la historia de la humanidad.

El doctor Adolfo De Francisco es un purista de la lengua castellana y erudito en el conocimiento científico, histórico y médico, desde la aparición y evolución del ser humano, la mitología y los orígenes de la religión hasta nuestra organización social, y las relaciones médico-paciente de la actualidad y con un interrogante en los sistemas de la educación médica y para-médica masiva “con el objetivo de alcanzar un estadio satisfactorio de salud para todos”.

En la obra del autor se perciben grandes y profundas vivencias de lugares y hechos en sus diferentes viajes por América, Europa y Oriente lo que da origen a distintos cuestionamientos. Este libro no sólo es de un médico culto sino de un conocedor de las profundidades del ser humano; es una obra para humanistas.

Este comentario no incluye el análisis pormenorizado de la obra en sus diferentes capítulos, más cuando cada pensamiento del autor tiene el bagaje filosófico propio y de muchos que se expresaron en diferentes formas y épocas de la historia; de ahí la multiplicidad de referentes y a la vez de atractores para cualquiera de nosotros. Sólo intentaré, modestamente, dejar consignado aquí ahora uno de los residuos y modelos que me dejó su pensamiento.

En primer lugar mi atención se dejó llevar por  su ya bien conocido estilo del manejo de la lengua para luego ir al fondo y trasfondo, o lo que llamamos en psicoanálisis el contenido manifiesto y latente; en este último me he detenido varias veces y de una u otra forma me encuentro con la trascendencia del ser en el cosmos y las manifestaciones que el hombre ha hecho para explicarse e interpretar uno u otro hecho con la esperanza de prolongar la existencia.

El autor nos trae una serie de ideas sobre vida y muerte desde lo mágico a lo real, de lo profundo a lo sagrado, de la oscuridad a la luz, del cosmos y del infinito a la Tierra, del pasado remoto arcaico sumergido al presente emergente en la incertidumbre, de la fantasía a lo trascendente humano, del mito al conocimiento científico, de la confusión y caos al orden individual y colectivo masculino y femenino, de lo incógnito  imaginario a lo representativo simbólico y creativo, de lo regresivo a lo progresivo y viceversa, de lo moral histórico y religioso a cambios de valores colectivos y modernos.

Todo este discurso y pensamiento del autor tienen  una  forma y un fondo.

Desde el punto de vista personal pienso que la misma vida y naturaleza tienen sus procesos de ordenamiento. Al ser humano le angustia demasiado la nada que desea controlarla en el aquí-ahora. La muerte puede aparecer con las imágenes perceptuales y fantásticas de fantasmas, en ocasiones monstruosos-persecutorios, y otras que lo llevan a la contemplación placentera sublime.

En realidad todos tenemos en algún momento estas clases de fantasías con escenarios diferentes; así mismo, reaccionamos como espectadores ante las imágenes creadas por otros; es así como se juega con la imaginación para manejar el tiempo más allá de la vida, volviéndose de alguna manera inmortal en forma espiritual, o, en la obra biológica, social, científica o artística.

Otro aspecto sería la inmortalidad corporal de la fantasía que ninguna psiquis toleraría, porque equivaldría a vivir un continuo duelo y una ansiedad perenne, pues él mismo sería infinito.

De una u otra manera, el hombre ha evolucionado para llegar al amor, a la vida, a pensar en el más allá de la misma, y a la vez a pronunciarse con respecto a la muerte, a tener una actitud ante la misma muerte, la que se ha convertido en una fuerza y en un poder como contradicción de la vida; sin embargo, ambas están en el todo, en el ser humano.

Si pensamos que de lo inanimado se pasó a lo animado a través de diferentes procesos, también se deduce que el ciclo no se termina sino que llega nueva o repetidamente o lo inanimado; es entonces cuando el psicoanálisis estudia los dos instintos, el de creación (eros-amor) y el de destrucción (tanatos-muerte); uno y otro actuarían alternativa y repetitivamente en forma activa y pasiva. Fue así como Freud llegó a la construcción de su modelo dual de instinto de vida e instinto de muerte, luchadores entre sí, y posiblemente uno al servicio del otro.

Si el Eros (amor, creación, vida), mantiene unido todo lo animado, el tanatos (muerte) hace lo contrario, lo desune lo conduce a lo inanimado ; es decir, si en el Yo, y en el self (sí mismo) que actúa como reservorio y depósito de libido, esta se inmoviliza y se estaciona o regresa, y por lo tanto no se vierten el exterior para cargar los objetos, sino, por el contrario, queda la energía estancada; es entonces cuando se convierte en un estatismo libidinal y por lo tanto se inicia la defusión instintual y con ello el predominio del tanatos. Es entonces cundo también se presenta el narcisismo que conduce a la muerte.

Las mismas definiciones de vida y muerte nos llevan a pensar en la fuerza interna, en un estado de actividad, en seres orgánicos, en unión, espacio y tiempo, nacimiento y muerte; por lo tanto, nos conduce a pensar en el principio y en el fin de las organizaciones psicobiológicas en el ser humano dentro de una témporo-espacialidad. He aquí otra maravillosa sensación de estar vivos sintiendo y percibiendo para ser conscientes de nuestras propias vivencias que se conectan con todo nuestro mundo interno, pasado, presente y el porvenir en la que se incluye todo lo mágico.

El acto que está ocurriendo en este momento, en este recinto, también es un acto mágico solemne, de igual manera que cuando se presenta cualquiera de los trabajos científicos por que en nuestro pensamiento está la magia y la omnipotencia del conocimiento, de lo descubierto, de los procesos de causalidad a través de la historia hasta llegar a predecir el futuro de la vida y de la muerte en todas sus interacciones, no sólo para el diagnóstico, sino para el tratamiento y prevención del mal y del dolor, para curar o para tratar paliativamente y para darle un orden funcional adecuado al Yo psíquico y corporal.

La palabra, o mejor el pensamiento mágico, por más maduros que seamos, está presente en rincones escondidos en instantes únicos que se observan en los sueños diurnos o nocturnos, por que todos deseamos tener algún control del otro y/o del afuera; es así como llegamos a explicaciones, algunas acertadas y otras no; de ahí también la incertidumbre.

Las temáticas desarrolladas por el autor, se generan desde las aparecidas en 1972 con el planteamiento del “pensamiento mágico de la medicina moderna”, seguido por el de “la nueva medicina china”; seis años después el autor escribe La medicina en el renacimiento español y nueve años más tarde El hombre frente a la muerte.

Luego escribe sobre la multicausalidad de la violencia desde lo psicosocial a lo económico y antropológico, así como a la decadencia de los valores culturales. El pensamiento del autor en ese entonces 1994 seguía preocupado por las ideas de vida y muerte en las culturas orientales y americanas, así como de las relaciones  de médico-paciente para llegar al año 1999 en su impactante escrito Evolución vida, cuerpo y mente.

Esa es, cronológicamente, la producción temática del autor quien hizo una ordenación coherente, la cual se inicia con un epígrafe de Shakespeare cuando se refiere al hombre y pone a decir a Hamlet: “ !Qué obra maestra es el hombre 20!Cuán noble por su razón! !Cuan infinito en facultades! En su forma y movimientos, !cuan expresivo y maravilloso en sus acciones¡, !Que parecido a un  ángel!…

!La maravilla del mundo! !El arquetipo de los seres! Y, sin embargo, ¿qué es para mí  esa quinta esencia del polvo?”. Termina  la obra con una frase de un poema Mao Tse Tung que dice “¿Quien puede juzgar lo bueno y lo malo que tú has hecho en estos mil otoños?”. ¿Será que puedo decir lo mismo del autor y de su obra?.

¿Cómo el autor ordenó y descubrió el conocimiento y cómo creó su pensamiento cronológicamente?

¿Para qué y por qué? ¿Siguió las cuatro preposiciones de la lógica matemática, (es, de, un, con)? La última pregunta es afirmativa. Las otras respuestas parten de una tendencia del ser humano a encontrar un ordenamiento que es en parte el nous o “el ordenador” de Anaxágoras (500 a. de J. C.) quien también hacía mención que  “la sensación de las diferencias entre nuestros sentidos y los objetos externos y las cosas… son percibidas por sus contrarios”; aquí en este caso, son las ideas de vida y muerte.

La obra del doctor De Francisco es magistral, condensa la naturaleza organizada y ordenada en sus interrelaciones biológicas, para llegar al hombre en su Yo corporal, psicológico y social en un contexto evolutivo científico, histórico, cultural con el centro en el desarrollo de las ideas de vida y muerte para lo cual se sumerge en las ideologías, en las creencias, en la religión, y en el encuentro del sí mismo, en la vida y en el más allá para así también conocer qué se es.

Plantea la cosmogonia, del tiempo sin luz en la oscuridad y negro de la noche o de la muerte a la luz del Sol y de la vida; la aparición del hombre y este como héroe, príncipe  que hace la leyenda, el mito para llegar a la creencia de los dioses. El autor nos trae el mundo de Oriente, el budismo, el hinduismo, el islamismo, a Cristo, Mahoma, Buda, Confucio, y así llega en una ordenación integrada del conocimiento para llegar a lo médico-antropológico.

Casi treinta años han transcurrido en la mente del autor, quien fue descubriendo el conocimiento, ordenándolo, realizando en la urdimbre la trama o el tejido del conocimiento, con la interrelación de todo lo conocido y de lo por conocer, del medio ambiente, del hombre y su cultura; de tal manera, sus necesidades se fueron satisfaciendo de forma paulatina a medida que recibía las informaciones, no solamente de las lecturas sino, de sus propias vivencias. Así mismo, satisfizo su curiosidad investigativa, su estudio y reflexión con un método, preguntándose y respondiéndose dónde, cuándo y quienes fueron los que produjeron los diferentes pensamientos y hechos, así como la crítica de los mismos.

Son múltiples los puntos científicos referenciales con sus distintas perspectivas, desde lo físico-químico-biológico los elementos químicos básicos para conformar las moléculas de nucleótidos, el ARN y ADN para conformar estructuras disipativas y el pensamiento, y las organizaciones psico-socioeconómicas, en las diferentes épocas de la historia.

El autor se preocupa por ubicar témporo-espacialmente los eventos; de tal manera, que la historia es concebida como una construcción no del azar sino de la interacción de acontecimientos; nos lleva a conocer mejor la concatenación de los mismos descubrimientos en las diferentes áreas del planeta; sin embargo, queda la incertidumbre y hasta cierto punto cierto azar, que también puede llegar a tener sus leyes dentro de la selección natural en la que se produce el cambio y la evolución.

Es así como Adolfo De Francisco rastrea al ser humano en sus dificultades y épocas para crear un nuevo pensamiento y darle la posibilidad de reparar al otro; es así como con la creatividad se establece un nuevo orden.

Plantea la conformación química hasta llegar a la molecular y biológica, a la aparición del hombre, los hechos humanos, la recolección, la vida nómada, la delimitación y posesividad de los espacios especialmente en las culturas de Mesoamérica, al juego como un combate de la cosmogonia, la defensa del territorio, la caza, la agricultura, el comercio, a la guerra, los entierros, la creación de construcciones de las tumbas y lugares subterráneos, las casas, los monumentos, los templos, las estatuas, cerámicas y la aparición paulatina de los colores en las pinturas.

En el capítulo sobre las culturas orientales, el autor me dejó el pensamiento de que el hombre tiene una necesidad de religarse (volverse a ligar) en un credo, norma, por miedo, temor y necesidad de obediencia a algo compartido (creencia) que se convierte, con los rituales, en ideologías e instituciones religiosas con consciencia, sentimientos, motivaciones y pensamientos y así con un poder.

El autor penetra en la intimidad del mito, en su representación para llegar a lo sagrado histórico y así a la existencia humana en lo solemne de la vida y de la muerte, del espíritu y el más allá.

Deja la obra una conciencia y posición con intensión, y una concepción significativa del ser ante la vida y la muerte… para un sentir y un pensar en vivir y no caer en la nada en vida. De tal manera, el caos, la entropía en la mente, no existiría por que el desorden sería tal que ni la misma concepción o el pensar no se daría. La posibilidad de darse, de seguir viviendo en un ente integrado nos permitiría sentir la vida.

El sentido de la muerte, el sentimiento de culpa y la necesidad del traspasar la puerta del perdón (por la desobediencia, la rebeldía, el rechazo, el abandono) nos llevarían también a la necesidad de creer en el más allá como la esperanza, el consuelo a la nada porque aquel (el perdón), no es otro que el don de saber perder y seguir adelante ante el encuentro con el sí mismo. La visión en la oscuridad y aún de la nada existiría en la posibilidad, pero no en la percepción consciente, puesto que allá en el infinito, la existencia está, más no la vemos.

Como complemento a las múltiples ideas que surgen con respecto a la actitud violenta y de muerte en nuestro medio, pienso que en Colombia hay una rebeldía contra lo que se supone el destino, el cual no se acepta porque  el horizonte es quebrado e impredescible como su ecosistema ; de ahí también la ambición y el deseo de seguir adelante, de no someterse sino de luchar y seguir el camino de la esperanza en que se encontrará algo más diferente, que dé placer en el más allá como lo postularon las culturas precolombinas y las hispánicas religiosas. La esperanza para algunos se acaba con la muerte, para otros los bien aventurados es la paz eterna en donde no hay contradicción, confusión y caos sino la unión con el todo; ésta última sería su explicación, su recurso o solución ante el punto cero (0) y la nada.

Actualmente, existe la necesidad del facilismo e inmediatismo para adquirir modelos y cambios socioeconómicos y tener el poder adquisitivo de objetos con el desequilibrio de valores culturales y con ello las necesidades de encontrar fácilmente modelos superficiales y cambiantes de identificación con personajes de las imágenes visuales y acústicas que son atractores de modelos tropicales o grotescos y algunas veces importados, en nuestro ambiente.

Si antes existía la esclavitud al pensamiento mágico omnipotente, hoy día hay predominancia de la tendencia a la omnisapiencia en la técnica y en la evidencia de pruebas concretas, y, dentro de todo esto, la socialización y la economía en la práctica médica, volviéndonos nuevamente esclavos del tiempo de la eficacia y la rapidez en logros, lo que equivale a dinero olvidándonos del ser y de su tiempo.

Nos trae todas esas ideas de antaño como una lección para recordar que todavía podemos aprender del conocimiento simbólico del pasado (arcano) y pasar de lo estéril a lo fuerte o de la pobreza a la fecundidad y riqueza vital. Es así como nos trae la muerte, como otra manera  de gestación de la existencia, igual a lo que ocurre en cada noche, que le sigue un nuevo día

¿Qué me dejó al final el libro?

La respuesta fue la maravillosa experiencia de haber viajado en el tiempo, haber recorrido espacios físicos de Oriente y Occidente, de Mesoamérica, y haber entrado en los espacios mentales mágicos, míticos, ideológicos y espirituales, los bioquímico-físicos y antropológicos para conocer algo más allá de lo histórico. Me dejó con muchas respuestas construidas y otras por responder.

Me dejó la mejor de las curiosidades, la de volver atrás y mirar adelante, de rastrear los pasos dados y andar por un camino en donde todos transitamos: la vida y la muerte en un todo no piramidal, sino circular y helicoidal que nos llevan al cosmos; es por todo esto, por lo que recomiendo a todos leer este magnífico texto para volver a pensar, sin temor a sentir el placer de estar vivos y de enfrentarnos sin angustia a la muerte en vida.

Termino con unas frases del Hamlet de Shakespeare en el acto tercero, escena primera, en que Hamlet dice: “¡Ser o no ser: he aquí el problema! … ¡Morir…, dormir; no más! ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne!… ¡Morir… dormir! ¡Dormir!… ¡Tal vez soñar! ¡Sí, ahí está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida! ¡He aquí la reflexión que da existencia …21.

Breve Comentario al libro “El mundo psicológico de Kafka” *

Con el profundo respeto que me merece el autor Adolfo De Francisco, quiero destacar en primer lugar la forma en que da inicio a la introducción de su obra: “Por muchos años he sido lector infatigable de Kafka. He disfrutado siempre de la maestría de su prosa, de contemplar la profundidad de un pensamiento expuesto con sobriedad y elegancia, con honestidad y con altura”.

Estas frases dejan ver una identificación proyectiva e introyectiva del propio doctor De Francisco, ya que así son su personalidad y sus rasgos de carácter. Cualquiera, aunque piense sólo superficialmente, se dará cuenta de que quien escribe proyecta sus partes internas en los contenidos evidentes y en los conceptos que están entre líneas, o entrelazados e identificados con las ideas de otros.

Además, una cosa es lo interpretado y otra la interpretación misma. Por lo tanto, no es fácil hacer una discriminación absoluta y decir “esto es propio del autor y aquello de la persona de quien escribe”, pues la identificación y la contraidentificación siempre están ahí, en la obra, en el autor, en el lector o espectador y en la vida psíquica. Cada uno de éstos participa como un actor más de la vida, a veces con una tendencia objetiva y siempre con la subjetividad, la cual se involucra tanto en los movimientos de los personajes como en los espacios llenos y vacíos.

Así pues, estudié el texto con la sola prevención de lo dicho. Me encontré con que a cada instante, en cada palabra, en cada frase del autor había sabiduría, aunque sin pretensión y sin esa arrogancia filosófica añeja que en ocasiones acompaña a la edad. El escrito estaba imbuido, eso sí, del rigor del pensamiento histórico.

En efecto, el texto me llevó a sumergirme en la historia del siglo XIX y principios del XX, y luego me fue conduciendo a una magistral exposición de las interrelaciones entre los orígenes de Kafka, su juventud y su vida sentimental, la manía y la melancolía, la hipocondría y la tuberculosis (que lo condujo al fin, a la muerte) y el arte de escribir, tal como se ponen de manifiesto en la Carta al padre, El castillo, La religión y el judaísmo, El proceso, La condena, América, La vida de trabajo y La metamorfosis. Asimismo, el autor interrelaciona siempre estas ideas con lo hallado en la intimidad del escritor, expuesta en sus Diarios y correspondencia. He aquí, en los títulos de los capítulos que integran la obra, el referente fundamental que tiene el pensador para adentrarse en lo humano que hay tanto en él mismo como en el mundo.

Es bien sabido que una cosa es el método psicoanalítico en la práctica clínica y otra el psicoanálisis aplicado a una obra de arte, el cual incluye también un proceso interpretativo. Ahora bien, no voy a realizar esto último ni en la obra de Kafka ni en la del autor comentado. Sólo trataré de hacer algunas observaciones con respecto a lo que surge en mí a partir de la lectura de El mundo psicológico de Kafka y de otros escritos.

Mi visión general sobre la obra de Kafka es que ella proviene de un ser especial, genial, que tuvo la singular capacidad de expresar en palabras e imágenes su mundo inconsciente. Además, fueron sus propios conflictos los que lo impulsaron a realizar su obra creadora.

El doctor De Francisco hace el correspondiente análisis e integra el tiempo del proceso psicológico vital, sacando a la luz todo lo creativo.

Encuentro que en su libro quedan muy pocos espacios de Kafka sin analizar, especialmente si se considera que en él vienen comentados noventa y seis lecturas y estudios predilectos del autor (que van desde los filósofos griegos hasta los del siglo XIX, con Wittgenstein, sin dejar de rastrear el pensamiento de muchos literatos, poetas, médicos, físicos, historiadores, psiquiatras, psicoanalistas y sociólogos, todos de distintas escuelas, lo que nos muestra una gran pluralidad de conceptos, entre los que se incluyen los de espiritualidad y religión). Todo esto nos revela una prodigiosa erudición.

Por lo tanto, mi espacio tocará los linderos de lo minúsculo, y quizá no pase de reafirmar lo escrito o hacer una que otra asociación libre. Por esto, como psicoanalista, sólo me referiré a algunos aspectos, a saber: la relación de Kafka con su madre22, sus vínculos triangulares (es decir, el Edipo primario y secundario), los aspectos de ansiedad y las correspondientes culpas persecutoria y depresiva. Me referiré también a algunos textos de Kafka que tocan el universo psíquico.

Mi lectura de Kafka es como el despertar de un sueño intranquilo.

Allí aparecen los monstruos que pululan en el infierno interno que todos tenemos, que es el inconsciente. De una u otra manera dichos monstruos salen a la conciencia, lo que nos permite también deshacernos de ellos y dar un paso más hacia el mundo reparador creativo.

Ellos nos producen pesadillas, soñadas o vividas, que se configuran por las ansiedades de persecución y los mecanismos disociativos cargados de muerte y de silencios de la nada. Es como si esas angustias primitivas se amarraran a la muerte para ser la evidencia de ella.

Me atrevo a decir que gracias a la capacidad de creación tanto de Kafka como del doctor De Francisco se logra salir de las ansiedades, de las tristezas, de los silencios, de las persecuciones y de los vacíos que hay en todos nosotros. Así como en el análisis clínico, en las obras literarias (en este caso las de Kafka) hay alienaciones y confusiones por las que es necesario pasar para encontrar la libertad de expresión.

Hay un cuento de Kafka titulado “Un artista del hambre”.

En éste, el escritor plantea el ayuno como una forma de mirar al vacío que hay delante de uno mismo, como un deseo de sobreponerse a la debilidad cantando y mostrando a los espectadores la “injusticia de sus sospechas”. Describe los espacios del entorno y las costumbres, pero particularmente su propia experiencia de no comer y estar “dentro de una jaula” y comunicarse sólo “con altavoz” para que lo oigan.

Es el actor que desea ser reconocido y admirado en el centro de la pista, pero que está privado de comida, y “era el mundo quien se engañaba en cuanto a sus merecimientos”. “Porque no podía encontrar comida que le gustara”, “era el artista del hambre” (hambre de madre), con necesidad de proyectar afuera sus ideas y ansiedades.

Si nos permitimos hacer un psicoanálisis aplicado de estos contenidos manifiestos, vamos a encontrar que la relación primaria de algunos seres humanos, y en este caso de Kafka, tiene una cualidad de privación del comer, y al mismo tiempo una gran necesidad del afecto y la ternura de la madre. Como consecuencia de esto se despiertan más deseos, junto con gran voracidad (con sus correspondientes ansiedades y culpas.

Todo esto se refuerza por la vivencia de la imagen del padre, rival edípico autoritario, con el cual no se puede identificar para ser como él. Más bien se identifica con “la madre de su madre melancólica”, que un día salió a pasear y jamás regresó, y él (Kafka) se queda con sus monstruos, lleno de agresión interna.

En otro cuento, “Un artista del trapecio”, muestra cómo podría vivir con sólo una barra en las manos. Sintiéndose así, “el artista se echó a llorar de pronto”.

Al encontrarse con la imagen de la autoridad, el empresario, se conmueve y, según Kafka, “comienza a dibujarse la primera arruga en la lisa frente infantil del artista del trapecio”. Cualquier psicoanalista podría deducir que el complejo de castración en Kafka era evidente en sus escritos y dibujos, y que, a pesar de sus conflictos, el idioma era la “escalera” que lo mantenía aferrado al piso y la pared de la realidad.

También se podría interpretar que Kafka fuera un voyeurista-exhibicionista que plasmaba en sus escritos el entorno de imágenes visuales. “Pero todos los días debe haber mínimo una oración enfocada contra mí, así como los telescopios están ahora enfocados contra el cometa.

Y si yo estuviese alguna vez frente a aquella oración (frase) así como por ejemplo la Navidad pasada en que llegué al punto en que escasamente me pude hallar (estupor, atónito) y donde yo verdaderamente era el último escalón de mi escalera, que estaba tranquilamente afirmada en el piso y a la pared.”

Y sin embargo, no cayó aquella escalera, así presionaron mis pies al suelo, así levantaron mis pies a la pared.”23

Es interesante observar cómo en los dibujos a pie de página en un manuscrito del que seguramente surgió el cuento sobre el trapecista está planteada la problemática edípica del escritor.

El objeto masculino (padre) aparece deformado, con tendencia a la turricefalia (área frontal predominante y región occipital ausente). El conjunto del dibujo puede dividirse en tres partes, de izquierda a derecha. La figura que aparece a la izquierda parece ser de una mujer, por el cabello.

La segunda parte la conforman los trapecistas y la escalera. La tercera corresponde al conjunto de cabezas de hombres turricefálicos, deformes, voluptuosos. Sólo uno de ellos tiene cabellera, parece como si los otros fueran calvos. Observemos que en cada dibujo el personaje tiene los ojos diferentes de los de los otros. El primero de izquierda a derecha transparenta apatía y tristeza. El segundo tiene una mirada inquisitiva. El tercero mira con aire de suficiencia.

El cuarto es sagaz, cínico. El quinto, ausente. El sexto tiene la mirada agresiva, de águila, mientras que el séptimo es misterioso y el octavo indefinido. El último, muy deforme, pareciera llegar a convertirse en una oreja. Las bocas y narices también son deformes, y cada una de ellas indica determinados deseos y necesidades.

Pareciera que dejara a la derecha al hombre y a la izquierda, aparte, a la mujer. En el medio, los trapecistas. ¿Qué nos podría indicar esto? La respuesta puede partir de que tanto los hombres (los trapecistas, figuras del padre) como la mujer (madre) le dan la espalda, no lo miran. Como conclusión, las tendencias exhibicionistas y voyeuristas están presentes, pero con el mismo sexo.

La mujer queda excluida, y él, dividido en dos (trapecistas), juega en la escalera del equilibrio para que lo vean los hombres y no la mujer. Sin embargo, el artista es todo: mujer, trapecistas y hombres deformados. He ahí una organización de su Yo, sus objetos, sus necesidades, tendencias y conflictos.

Tristeza por el tiempo perdido, soledad, duelos personales, entorno, grandes desequilibrios entre la masa y los aristócratas privilegiados, seguridad que daba el sistema con la póliza de seguros, estabilidad salarial y compraventa, seguros de vida y de salud.

Todos ellos daban tranquilidad en aquel presente, sin pensar que todo podía cambiar en el porvenir. Se encontraba en el seno de una comunidad y un lenguaje judíos, que habrían de ser rechazados por los nazis. Era un mundo de constantes cambios: del siglo XIX al XX, de los imperios austrohúngaro y napoleónico a una democracia monárquica (o simple democracia) y a un nacionalsocialismo tiránico y esclavo.

Esa era la generación transicional de aquel tiempo, la de la belle époque, el romanticismo y el capitalismo, así como también el marxismo incipiente. París, Roma, Berlín, Praga, Viena y Budapest despertaban lentamente de su sueño, del esplendor de los imperios, a un nuevo mundo en que la razón ya no contaría, porque la sinrazón, el surrealismo, las organizaciones sociales, el capitalismo y con ellos el arte iban a ser modificados.

El poder todavía estaba ubicado en Francisco I.

Así pues, la historia se desarrollaba en una política democrática, pero con sustanciales diferencias y grandes rigideces. Se deseaba retroceder en el tiempo a las seguridades de los imperios, y al mismo tiempo se requería la pluralidad que luchaba con el exclusivismo y la inclusión parcial en las sociedades. Cuando decimos Praga, París o Viena sobrevienen los recuerdos de su pasado y de toda su grandiosidad, de la omnipotencia y el control.

En esa Europa nace el pensamiento de Kafka, y así él lo dice: “el caso es que yo no era demasiado malo, sino terco, incorregible, tristón y mal humorado”; “he ahí nacidos del egoísmo, los dos instrumentos educativos de los padres: la tiranía y la esclavitud…” Sin embargo, también escribe: “¡tienes que creerme que soy tu madre!”, tú eres mi hijo y voy a hacerte mi salvador”. Aquí nos cuestionamos si él pone a la madre a decir que él es el salvador de la mujer-madre. En tal caso, ¿quién lo salvaría a él de su padre?

Otro punto que hay que dilucidar es el aspecto metafórico kafkiano, tanto el interno como el externo. Nuestro autor lo desmenuza en su descripción, momento a momento, con toda sus finuras, como si fuera una fotografía de la más alta fidelidad hecha con la tecnología del siglo XXI. En los textos de Kafka están plasmados esos espacios mentales que nos atrapan y sellan nuestro mundo psíquico. ¿Buscaba él en el afuera el objeto de amor y de vida, como normalmente lo hacemos todos? La respuesta puede no ser del todo afirmativa.

En distintas obras describe Kafka dichos espacios24. Sin embargo, es en El castillo donde los muestra en toda su complejidad (el castillo, la aldea y el campo). Entra en ellos y en los personajes que puede descubrir dentro de sí mismo, aislado, para crear más allá de la muerte, en vida, en una situación de magia, misterio e intuición.

Así mismo, busca la esencia y escribe: usted no es del castillo, usted no es de la aldea, usted no es nadie…”, “…es un laberinto medio oscuro, polvoriento, estrecho y mal aireado…” Podemos afirmar que en el lenguaje de todos los artistas literatos hay magia, fuerza y vida que controlan el terror a la muerte y a la nada.

Adolfo De Francisco escribe sobre el universo de Kafka que el mismo “es el teatro del mundo en el que el ser humano se encuentra de salida. El mundo kafkiano no se parece a ninguna realidad conocida; es una posibilidad extrema y no realizada del mundo humano.

Esa posibilidad, al decir de Kundera, se vislumbra detrás de nuestro mundo real y parece prefigurar el porvenir. El mundo kafkiano no se limita a la esfera personal o a la pública; las engloba a las dos, y es a la vez una mezcla de sueño y realidad ligados tan íntimamente, que en ocasiones lo onírico y lo real se hacen indistinguibles”.

No podemos desechar el entorno de las costumbres europeas heredadas, ni la necesidad de encontrar lo que la curiosidad exige: algo más allá de lo simple y evidente, algo más profundo y complejo, un camino del conocimiento íntimo que le da sentido, firmeza, extrañeza, misterio, peligro, consuelo, serenidad y aun religiosidad al final de la existencia de Kafka.

Sus textos nos llevan indefectiblemente a buscar las esencias, con una necesidad de interpretar los contenidos manifiestos y latentes que nos hacen resonar afectiva y sensoperceptivamente, puesto que nos desordenan primero para darnos luego un orden y una creación desde la muerte, la nada, el silencio y la soledad. Parecería que las personalidades creadoras vivieran la soledad, la depresión y el vacío antes de crear.

Kafka usaba inconscientemente los mecanismos de disociación funcional e identificación proyectiva para plasmar en sus escritos sus fantasías, sus relaciones objetales y sus deseos en palabras e imágenes, en acciones y pensamientos complejos y contradictorios, todos los cuales configuraban una armonía.

He ahí el núcleo de la creación. Al respecto escribía: “supiera lo difícil que resulta escribir, aun tan poco como lo hago”, porque “las cosas que imagino no se me ocurren desde su raíz sino desde algún punto situado en su mitad…”; “casi ninguna de las palabras que escribo armoniza con las otras, oigo restregarse entre sí las consonantes con un ruido de hojalata y las vocales unen a ellas su canto como negros de barraca de feria.

Mis dudas se levantan en círculo alrededor de cada palabra, las veo antes que la palabra y la palabra que no veo en absoluto, la invento” (Carta a Felice, 1910-1912). He ahí el prosista, el genio que canta y que describe cómo se unen y se inventan las palabras. Sin embargo, nos queda la incógnita acerca de cómo nace o se construye ese genio.

Respecto a su progenitor escribe en la Carta al padre:

Tú sólo puedes tratar a un niño tal como te trataron a ti, con dureza, gritos y cólera…” Kafka no solamente fue dependiente, sino también masoquísticamente culposo. Por eso buscaba el castigo. Así mismo mostró el fracaso de la identificación con la figura viril del padre. Posiblemente también llevara por dentro los malogrados duelos culposos de sus hermanos muertos y la abuela desaparecida.

Desde el punto de vista de la técnica literaria, escribe Pedro Fernández Borrero, “me llamó la atención desde el principio el uso certero y magistral del símil, que el diccionario define como ‘figura que consiste en comparar expresamente una cosa con otra, para dar idea viva y eficaz de una de ellas’

En la Carta al padre, escrita en 1919, cuando el autor cuenta 36 años, encontramos contundentes ejemplos del uso del símil para expresar vivencias y estados emocionales
Ejemplos de símiles: ‘Pero salíamos luego de la caseta delante de la gente; yo, de tu mano, un pequeño esqueleto vacilante, descalzo sobre los tablones, con miedo del agua, incapaz de imitar tus movimientos al nadar¼’ (p. 27; el símil del esqueleto destaca la debilidad, insignificancia y vergüenza del niño frente al poder y la vitalidad del padre); ‘Con tu aversión atacaste de manera certera mi actividad de escribir y todo lo que, desconocido para ti, se relacionaba con ella.
De hecho, con esta actividad había alcanzado cierta independencia respecto a ti, aunque esa independencia recordaba un poco la del gusano que, con su parte trasera aplastada por un pie, intenta zafarse con la delantera y se arrastra de lado.’ (p. 67; el símil del gusano pone de relieve la futilidad de los esfuerzos por liberarse de un poder aplastante, que aquí el autor atribuye a su padre)
Finalmente, quiero detenerme a analizar un símil en particular, mediante el cual el autor intenta comprender los intensos sufrimientos que se le presentan cuando toma la decisión de casarse (cosa que, por cierto, hizo 4 veces, sin que el matrimonio llegara a efectuarse; siempre se las arreglaba para poner fin al compromiso): ‘De seguro el matrimonio es la garantía de la más acentuada liberación de uno mismo y de la independencia.
Yo tendría una familia, lo más alto que puede alcanzarse, según mi opinión, así también lo más alto que tú has conseguido; yo me igualaría a ti, todas las humillaciones viejas y eternamente renovadas serían solamente historia. Eso sería sin duda fabuloso, pero allí radica precisamente lo problemático.
Es como si alguien que estuviera preso y no sólo tuviera la intención de fugarse, lo que quizá sería alcanzable, sino que además, y al mismo tiempo, tuviera el propósito de reconstruir la cárcel en un lujoso castillo para sí. Pero si se fuga no puede reconstruir y si reconstruye, no puede fugarse. Si quiero llegar a ser independiente de esta particular y desafortunada relación contigo, tengo que hacer algo que de ser posible no tenga vínculo alguno contigo.
El matrimonio es por ello lo más grande y confiere la independencia más honrosa, pero está también en estrecha relación contigo. Querer superar esto tiene por ello algo de irracional y cada intento se ve abocado a lo irracional (p. 84-5).’” (Fernández, B. P., 2001)

Para Kafka, la figura femenina era lejana, extraña y aun promiscua, y no se permitió tener una relación genital con ella. Las relaciones objetales vividas con Felice, Milena, Julie y Dora no compaginaban con su propia posición socioeconómica y cultural, y no llegó a casarse. En cada caso canceló el matrimonio poco antes de su celebración. Franz Kafka expresó lo que todos de alguna forma sentimos y fantaseamos.

Creía e intentaba salir así del túnel construido por él mismo, o entraba al laberinto que une lo racional con lo irracional, la angustia con la paz. Sin embargo, no encontró el objeto de amor para entregarse y hacer la pareja creadora, para salir de la soledad y recorrer el mismo camino con los fantasmas que vienen y se van.

En sus escritos, Kafka se cuestiona como ser humano y busca un juicio, un perdón, la justicia de Dios, la voluntad, en un juego de desorden y orden que lo lleva a nuevas incógnitas.

Se ve condenado a errar eternamente” y, como dice De Francisco “encuentra la Divinidad inaccesible”, lo que equivaldría a llegar al Todo interno y externo, a identificarse con la figura de autoridad, con un ideal inalcanzable que implicaría no sólo “equilibrio y equidad, creación, seguridad, firmeza, constancia y delicadeza sin miedo”, sino también paz.

De todas maneras, Kafka se encuentra a sí mismo en la creatividad y con ella. Así repara lo dañado internamente, porque además está, en el fondo de él, lo que denominamos “el objeto bueno interno primario (la madre buena internalizada)”.

La ironía cruel es evidente en Kafka, como cuando escribe:

“A veces me gustaría meter a todos los judíos, yo mismo incluido, en el cajón de la ropa y esperar; y luego abrir un poco el cajón para ver si ya sofocaron todos;…volver a cerrar el cajón y seguir así hasta el final”.

¿Cuál era la identidad de Kafka? Era un perseguido de sí mismo? Y ¿cómo fue su proceso creativo? Las respuestas surgen al encontrar en su obra la imposibilidad de encontrarse consigo mismo. Sin embargo, la creatividad imaginativa y la palabra escrita lo rescataban de la misma muerte mediante la unión en las contradicciones continuas.

La obra de Adolfo De Francisco es cautivante porque despierta una sensación curiosa de descubrimiento (y aun algo más) en el lector.

En efecto, aporta elementos que nos orientan tanto en el estudio de Kafka como del hombre, la sociedad, el entorno animado y silencioso, evidente y oculto, la vida y las esencias de todos, en quienes se presentan la lucha, el conflicto y los derivados de éste en la soledad.

¿Qué esperamos encontrar en Kafka? La respuesta puede partir del descubrimiento del ser en el mundo, en la nada y en el todo, en la más fina sutileza de los objetos animados e inanimados. El escritor nos conduce también por los afectos, sentimientos, valores e ideas de cada individuo, que además desea encontrarse a sí mismo y consolidar su propia identidad, siendo coherente para incluir el objeto del sí-mismo y del otro, identificándose.

Este último concepto es mejor comprendido por la psicología kohutiana del “self” (sí-mismo), que nos lleva a renunciar a la grandiosidad y a identificarnos con nosotros mismos, lo que nos conduce al encuentro de la identidad propia con todos sus valores, creencias, ideologías, motivaciones, raíces e historia, hasta llegar al presente y proyectarse en el futuro con la esperanza de que la vida y el bien triunfen sobre el mal y la muerte de los que vienen. En todo este proceso está implícito el aceptar las diferencias, respetándolas y responsabilizándose de las mismas.

De Francisco nos enseña cómo se fueron organizando las patologías psíquicas y orgánicas en Kafka.

De una u otra manera plantea la ambivalencia, el temor, los celos y otras sensaciones con respecto a la figura del padre. De alguna forma, todos tenemos nuestro Edipo y nuestras ambivalencias, manejados a nuestra manera. Lo que ocurría en Kafka era que la solución se concretaba en la creación. Sabemos que la personalidad de Kafka ya ha sido estudiada por otros autores, y muy señaladamente por Adolfo De Francisco.

Sin embargo, podríamos agregar aquí que Kafka no llegó a la culminación de su creación, y que a pesar de ello creó una manera de expresar el mundo mental en que la culpa inconsciente por un delito desconocido tiene que procesarse con un castigo. Esto hace de Kafka, como dice De Francisco, el “mártir del sinsentido”. El escritor dejó de pensar en el suicidio por su melancolía gracias a la creación, porque ni la muerte le valía.

Pero surge aquí nuevamente una serie de preguntas que datan de antaño: ¿Se puede decir que el hombre nace bueno o malo? ¿La sociedad lo vuelve bueno o malo indistintamente, o existen ambas posibilidades? ¿Está vinculado el narcisismo primario con las primeras relaciones objetales maternas y paternas? ¿Cómo se relacionan éstas en el individuo con su Superyó y su sí-mismo, los cuales le dan la posibilidad de toda su historia, la realización de su ser?

La culpa inconsciente podría asociarse al pecado original, al parricidio, a la desobediencia y al desconocimiento de la autoridad con desafío.

Adán y Eva comen de los frutos del “árbol prohibido de la ciencia del bien y del mal”. En otras palabras, antes del hecho ellos no eran conscientes ni podían diferenciar el bien del mal, y al conocerlo en su genitalidad fueron echados del paraíso. Cabe aquí la siguiente pregunta: ¿No los perdonó Dios por la desobediencia, o fue la conciencia de la genitalidad la que los apartó de la convivencia animal indiscriminada? En El proceso escribe Kafka: “sin embargo, no soy culpable, dijo Joseph K. ¿Cómo puede ser ni siquiera culpable el ser humano? Eso es cierto, dijo el sacerdote, pero así suelen hablar los culpables”.

A la pregunta acerca de si guardaba alguna esperanza, responde:

“¡Oh, bastante esperanza, infinita esperanza…, sólo que no para nosotros”. En una carta a Milena, redactada “un jueves en la mañana”, escribe: “…La casa de enfrente no es la iglesia rusa, sino una casa de apartamentos llena de gente. No obstante estar solo… es tal vez una condición necesaria de la vida… necesaria de la felicidad… porque, ¿de qué me serviría la casa si no viviera, si no tuviera una patria?” En sus pensamientos y deseos están “relaciones prohibidas, cosas impropias, fortuitas, criaturas ilícitas, y donde nada se parece nunca a tus silencios, suburbios vacíos del domingo, sino a los salvajes arrabales, abarrotados y sofocantes de un interrumpido sábado en la tarde”.

Realizar el Edipo, casarse, amar, hacer una pareja, tener un hijo, no fueron cosas posibles para Kafka; su condena estaba en él mismo. Así como nos referimos a la ansiedad, la culpa, el castigo y el sadomasoquismo (autotortura), tenemos también que hacer mención de las diferentes culpas: edípica (parricidio), depresiva (destrucción del objeto), persecutoria (por la proyección del instinto de muerte en uno o varios objetos que se desea destruir), y la culpa preedípica, que se refiere a las relaciones donde predominan la envidia, la voracidad y los celos destructores hacia los objetos primarios.

Con respecto a la escena primaria traumática (fantasía inconsciente sobre el coito de los padres), Kafka escribe en su carta a Felice cómo era “capaz de hacer vomitar”, (“como si no hubiera nacido suficientemente, como si estuviese saliendo continuamente de esta vida… como si me hallara indisolublemente ligado a esas cosas repulsivas”). Esta escena implicaba para él una gran ansiedad y culpa por sus propios deseos involucrados, pero a esa angustia no la llamaba enfermedad. Su enfermedad ya está descrita más allá de la ansiedad en las culpas mencionadas.

Adolfo De Francisco rastrea e interrelaciona ideas extraídas de diversas partes de la obra de Kafka. Nos lleva así de la mano en el estudio de la biografía y el psiquismo del escritor, interconectándolos con la historia y el mundo circundantes. Como decía Ortega y Gasset, “yo soy yo y mi circunstancia”.

Para Kafka cada frase, cada palabra, cada música está relacionada con el miedo” (en Diarios). Sin embargo, “es la vanidad y el ansia de placeres, que no cesan de zumbar en torno a mi imagen y se aprovechan de ella… de la vida, es decir, de vivir, más allá podría vivir y no vivo… lo mejor que he escrito tiene su origen en la capacidad de poder morir contento. Mis mejores fragmentos y los más convincentes tratan siempre de alguien que muere, de alguien a quien la muerte le resulta muy difícil porque ve en ella siempre una injusticia, o al menos una crueldad…” “Yo sólo tengo un miedo terrible al dolor.”25

Si bien Kafka consideraba al psicoanálisis un error que no se debía utilizar en “las dolencias afectivas”, pienso que era porque él mismo padecía un dolor con culpa imposible de solucionar por su propia herencia y estructura. Con respecto al psicoanálisis expresó Kafka: “al principio las obras psicoanalíticas matan el hambre en forma asombrosa, pero inmediatamente después vuelves a encontrar el hambre de siempre” (Cartas, 1917).

Kafka fue un novelista del trágico absurdo, con el objeto “metamorfoseado” en el coleóptero trascendente. El arte de Kafka consiste en hacer que el lector se identifique con el personaje.

En La metamorfosis, por ejemplo, pone a Gregor Samsa como un ser humano con cuerpo de escarabajo gigante, incomunicado, que ve el mundo desde dentro y es visto como una criatura diferente. ¿Por qué escogió el inconsciente del escritor precisamente ese animal? Se trata, en efecto, de un insecto gigante monstruoso, repugnante, rechazado como objeto fóbico. Ese es el yo corporal, la caparazón, la imagen y figura con alma de ser humano.

Transformarse en insecto para producir miedo es un mecanismo contrafóbico, máxime cuando se trata de un ser que siente, piensa, discierne, quiere, tiene miedo, ama y odia. Al convertirse en escarabajo gigante se defiende de la fobia y las ansiedades de castración: si yo tengo miedo, es mejor que me tengan miedo y repugnancia, o bien que se compadezcan de mí y me respeten, que se fijen en mí como “un algo” diferente.

De perseguido, Gregor se convierte en transitorio perseguidor, y luego nuevamente en perseguido. Ahora bien, es la madre quien defiende al hijo del padre, suplicándole que le perdone la vida. Sin embargo, Kafka cuestiona la creencia de Gregor en su propia humanidad.

El fin es el “último y tenue soplo de aliento”. Kafka pone a decir a su madre:

… Nadie te comprende. Probablemente yo también soy para ti una persona extraña y también tu padre. Al parecer, sólo queremos tu mal”.

Adolfo De Francisco escribe acertadamente: “parecería que cuanto más (Kafka) se alejaba de sí mismo, más presente estuviera”, puesto que “existir es estar condenado siempre a recaer en sus propias existencias”. Al final de La metamorfosis, los padres y la hermana comienzan su propia “metamorfosis”, que consiste en encontrarle de nuevo gusto a la vida.

Podemos decir que Kafka es el artista de las carencias y las protestas, y no del amor. Tal vez intentó exorcizar fantasmas (expulsar los objetos malos) y salir de su infierno interno, sin lograrlo. Además construyó una máscara o disfraz en sus personajes para poder romper la represión y decir verdades internas y a la vez universales.

Muy posiblemente Kafka haya leído a Cervantes, a Shakespeare, a Dostoievski, a León Tolstoi y a Flaubert, entre otros tantos. Fue así como con su imaginación construyó relatos con una gran naturalidad fantástica. Su genialidad consiste en practicar la sabia inserción de la irrealidad inconsciente en un escenario cotidiano real. Posiblemente García Márquez haya hecho todo lo contrario: de la realidad mágica pasó al inconsciente, y de éste a la realidad. Así integró la vida y la muerte, es decir, el todo conocido en el mundo psíquico.

Cuando a Álvaro Mutis le fue concedido el Premio Cervantes en abril de 2002, dijo en una entrevista que “Cervantes tenía un pensamiento kafkiano”.

Pero bien podríamos preguntarnos si la cosa no sería más bien al revés, vale decir, si Kafka tendría un pensamiento cervantino. Ahora bien, ¿no será mejor decir que tanto Cervantes como Kafka, Borges, García Márquez y el mismo Mutis tienen un pensamiento proveniente de la fantasía inconsciente o del proceso terciario que oscila entre la realidad, la lógica y lo irreal, lo mágico e ilógico? Pienso que es más apropiado decir esto último, porque es allí donde se ubica el proceso creativo.

El análisis aplicado que hace Adolfo De Francisco del mundo psicológico de Kafka va mucho más allá del contenido manifiesto de sus escritos. Pero de este contenido manifiesto se infiere el latente, y de ellos dos el contenido universal, “la dolorosa soledad, para resaltar en esa forma los elementos básicos que realiza su tragedia existencial”. Todo esto implicaría una soledad y un vacío frente al Todo, frente a Dios, frente al sentido cosmológico. Kafka es un ser “sentenciado, como dice De Francisco, a no encontrarse nunca” (página 146).

Franz Kafka utiliza las funciones del Yo y los mecanismos de disociación de su propia unidad para ser un “uno indeterminado”, es decir, un Yo observador de sí mismo que no por ello deja de ser uno solo. Las imágenes o representaciones empleadas en sus escritos simbolizan parte de sus objetos internos.

El mismo Kafka escribía: “… mientras digas ‘uno’ en lugar de ‘yo’ no pasa nada y el cuento se puede relatar, pero en cuanto admitas que eres tú mismo, entonces quedas materialmente espantado”. Pienso cómo habrá caído Kafka en el instante fracasado de la explicación de sí mismo.

En la transformación del animal en hombre opera el mecanismo mental defensivo de la identificación proyectiva, que ha venido funcionando desde hace milenios. Por ejemplo, en las pinturas rupestres se dibujaba el animal, que era la copia de la realidad externa e interna, en donde se producía la identificación.

Todo esto lo vemos además en los sueños tanto nocturnos como diurnos, en que los impulsos y objetos persecutorios aparecen como monstruos o simples animales.

Ahora bien, nuestra interpretación de las fantasías inconscientes y el lenguaje simbólico de Kafka son susceptibles de crítica, pues no pertenecen a un proceso de interpretación clínica sino al psicoanálisis aplicado. Como escribe De Francisco, “al ser humano, más que al animal, todo le es permitido menos el olvidarse de sí mismo” (página. 150).

Con respecto al concepto de enfermedad, si bien a través del tiempo ha sido asimilado a condiciones humanas de distinta índole, de una u otra manera ha tenido siempre su connotación psíquica o se ha asociado a las reacciones psicológicas frente al trastorno somático, porque todo interactúa en la complejidad del ser humano, en la unidad cuerpo-mente.

El autor de la obra comentada rastrea estos conceptos, especialmente desde la edad media, pasando por el siglo XIX hasta llegar a Sigmund Freud y Melanie Klein en el siglo XX (en las posiciones esquizoparanoides, depresivas y reparativas, que también estuvieron presentes en Kafka).

Luego discute el papel de los neurotransmisores y sus disfunciones en los problemas psíquicos, así como los factores socioeconómicos y culturales que intervienen en los trastornos (dolencias) de los afectos. De Francisco presta atención a esta multiplicidad de hechos en toda su complejidad y lejos de la linealidad.

El autor comentado trae un texto de los Diarios en que Kafka refiere un derrumbamiento y describe la velocidad psíquica en la siguiente forma:

Los relojes no coinciden; el de dentro marcha a una velocidad diabólica o demoniaca o al menos inhumana… La velocidad delirante de la marcha interior puede tener motivos diferentes; el más visible, es la autoobservación que no deja descansar una sola idea; sale al encuentro de todas ellas, para después ser perseguida de nuevo como idea por una nueva autoobservación”.

En este texto observamos cómo la rapidez de su pensamiento es tal que una idea es perseguida por otra, en una continua autoobservación maníaca descontrolada, como algo diabólico, como si dichas ideas tuvieran su origen en el mal. Es necesario recordar cómo en ese tiempo Satanás (o el demonio) era todo lo prohibido, y representaba la muerte y la sexualidad. Tuvo que haber una auténtica “edad de la razón” para que esos conceptos cambiaran, especialmente gracias a los pensamientos de Kant, Marx y Freud.

Para el segundo, por ejemplo, el mal se originaba en la injusticia del hombre. El mal penetraba en la sociedad a través de la alienación, y por esta razón el instrumento real de la liberación sería el proletariado. Para Freud, por su parte, la urdimbre del mal la componían tanto las complejidades de la sociedad como las del amor y el sufrimiento humano (provocado especialmente por los instintos de muerte (26).

De Francisco cita unas frases de Kafka en que éste expresa en su estilo el comienzo de un viaje:

A veces imagino a un griego anónimo que llega a Troya sin haber querido llegar allí. No conoce aquello; se halla en medio de la multitud; ni siquiera los dioses saben de qué se trata, pero él ya está atado a un carro troyano de lucha y es arrastrado por la ciudad; todavía falta mucho para que Homero comience a cantar, pero él se halla allí con los ojos vidriosos. Si no está cubierto por el polvo de Troya, está entre los cojines de la silla de reposo”.

Más adelante escribe a su amigo Max Brod: “lo decisivo es lo emocional”. “Lo único cierto es que no hay nada a lo que me entregaría con más confianza que a la muerte”. “Esta es una lucha verdadera, es la vida o la muerte… he copiado de una carta a Felice un fragmento del conocimiento de mí mismo… que podría ser un buen epitafio:Cuando me examino en función de mi obligación final, resulta que en verdad no aspiro a ser un individuo bueno y a ser capaz de enfrentarme a un tribunal supremo; muy por el contrario, aspiro a ver el conjunto de la comunidad humana y animal, a identificar sus preferencias fundamentales, sus deseos, sus ideales morales; y en el más corto plazo desarrollarme para llegar a ser plenamente grato a todos, tan grato, que sin perder el amor de los demás…, pueda exponer públicamente mis bajezas ante los ojos de todos…’ ”.

En estos últimos textos el escritor se ve enfrentado al juicio y tribunal supremo conformado por la comunidad humana (el Yo colectivo) y animal (el Ello).

Allí expondrá sus ideales morales (el Superyó) para ser (un Yo individual) grato a todos y no perder su amor. Recordemos también que Kafka era abogado y tenía una estructura superyoica de juicios y de tribunales que utilizó en sus escritos. Más adelante escribe a su amigo: “Pero basta ya, Max, de estos asuntos infinitos. Tú quieres lo imposible; para mí es imposible lo posible”; “lo que más querría es sumergirme en el silencio y no volver a emerger. ¡Cuánta falta me hace estar solo y cómo me enturbia la conversación!

La tuberculosis de Kafka evoluciona con sus quejas somáticas, que también se refieren a los médicos y a los tratamientos. En su última carta a su amigo no se ve resentimiento ni odio. Cuando no soportó más el dolor dijo a su médico: “¡máteme, si no, usted es un asesino! Al aplicarle la inyección y pedir al médico que no se alejara y éste aceptar el pedido, finalmente dijo: pero yo sí me voy”. He ahí la realidad de la muerte, después de la fantasía, la confusión y la irrealidad mágica de su vida interna.

Es así como De Francisco termina su obra, no sin antes transcribir unas palabras del “único médico con el que había tenido una relación amable”. “Tan rígido, severo, inaccesible, es su rostro como puro y severo fue su espíritu. Severo, el rostro de un rey de la más noble y rancia estirpe. La dulzura de su existencia humana ha desaparecido; sólo su espíritu incomparable se refleja aún en su rígido rostro, tan hermoso como un busto de mármol”.

Kafka quiso morir e inmolar su obra volviéndola cenizas.

Así se lo pidió a su amigo Max Brod, quien gracias a su deslealtad con Kafka y su lealtad con la cultura, el arte y la humanidad, no quemó la obra de aquél. Es así como hoy estamos aquí volviendo sobre sus pasos.

Lo más importante de Kafka es lo universal que despiertan sus escritos. En efecto, cada uno de nosotros se identifica con el genial escritor en alguna parte de su mundo psicológico.

Este mundo incluye el miedo, la ansiedad, la culpa, el castigo, la confusión, el aislamiento, la tristeza, la fobia, las obsesiones, las complejidades, los controles, el querer a veces ser omnipotente y acabar más confuso o tratando de ordenarse en alguna forma. Todos, de alguna manera, deseamos entender y comprender no sólo lo confuso, sino también aquello que desconocemos y que deseamos conocer con mayor libertad. Todo esto es lo que hoy nos trae Adolfo De Francisco.

(Lea También: Académicos médicos psicoanalistas: Roberto de Zubiría (†))

Una explicación ontogénica y filogenética de la creatividad*

Algunos analistas quieren demostrar cómo puede conocerse al hombre en su esencia desde la dimensión literaria, y cómo el literato, sin metodología científica, descubre los fenómenos científicos mediante un “dejarse ir” en un campo libre, el del inconsciente, para encontrarse allí con los fenómenos de la mente humana, pudiendo describirlos y traducirlos al lenguaje del proceso secundario y, sin embargo, permaneciendo en el proceso primario. He aquí otra técnica posible: la de describir y descubrir qué y cuáles son los instrumentos de que se vale el literato para encontrar las esencias humanas.

No sólo es esa libertad la que le da dicha posibilidad. Tampoco basta con la capacidad inteligente de ver más allá de los sentidos conscientes, sino que es indispensable contar con la posibilidad de comprender las igualdades o analogías y la unidad que nos llevan al conocimiento de la realidad humana. Este otro fenómeno es, si se me permite decirlo, un “encuentro” de la esencia del hombre en una reversión de la perspectiva.

Es la misma imagen de esa Gestalt, pero con la “dimensión literaria”, es decir, con la percepción intuitiva del hombre en su esencia misma. Se sabe que las verdades están ahí; sólo falta hallarlas, descubrirlas. Con esto último quiero decir quitar la represión que encubre, que disfraza y niega la realidad interna y externa. También se puede decir que son muchos los caminos que llevan a conocer al hombre, pero de todas maneras nos encontramos con el decir, el lenguaje, la palabra y el discurso.

Entendamos que el ser humano trata por lo general de negar la realidad y construye mentiras o fantasías para no enfrentarse a la frustración y al dolor.

Sin embargo, el arte denuncia la verdad y le da una posibilidad de conocimiento, muchas veces con otros lenguajes que le hacen más llevadera o le facilitan aceptar la impotencia ante lo desconocido. En el “análisis aplicado” se puede descubrir que el literato y el científico se encuentran y convergen, no en sistemas paralelos, sino en un “encuentro” de líneas de esencias, en una sola línea que sería la de la verdad del hombre.

Algunos ejemplos de esto los hallamos en Poe, Kafka, Borges y García Márquez, así como en Freud. Todos ellos se encuentran en la dimensión “hombre”. Uno lo describe, lo descubre, mientras que el otro hace ambas cosas y, yendo más allá en su pensamiento científico, lo sistematiza. Por otra parte, aplica el conocimiento de lo encontrado para el descubrimiento del mismo hombre. Es esta aplicación la que se reduce a un concepto técnico que permite llegar no sólo a lo que es y al “por qué” es, sino también al “para qué” es.

A pesar de ser cosa bien sabida que la teleología tiende a explicar los hechos, los fenómenos y los procesos por las causas finales, ello no implica que en el hombre estos mismos no tengan una posibilidad e intencionalidad de ser. El hombre de por sí es, está, tiene y existe por algo (es decir, hay una causa de su existencia), pero a la vez está determinado por su finalidad. Tiene un objetivo y un motivo, no es sólo un “por” ser, sino también un “para” ser. Existe por algo y para algo, etc.

El Yo del sujeto no sólo “es” “porque” existe, sino que se mueve “porque” “para” ser requiere de ese movimiento. En otras palabras, el instinto o pulsión hace parte de la base del Yo, pero tiene también su intencionalidad, la cual se refiere a conectar a dicho Yo con el mundo (interno y externo) de los objetos.

Por otra parte, la misma fantasía inconsciente y los sistemas tópicos y estructurales están “para” interrelacionarse y darle así al individuo posibilidad vital de “ser”, de comunicarse, etc. La misma palabra y el discurso nos demuestran que existen “para” algo, y no sólo “por” algo. Los mismos actos mentales humanos están dirigidos por su intención y posibilidad. El animal no tiene posibilidades “para”, sino solamente “porque”. Es aquí donde se nos plantea el principio explicativo, en el cual entra en función otro más, que es el de causalidad. Ahora bien, de ésta partimos al concepto de causas eficientes y causas finales.

Un aspecto interesante que hay que dilucidar es que el proceso creador tiene dos fases: una es la experiencia psíquica de “inspiración”, y la otra la de elaboración o realización.

La primera no basta por sí sola para llegar a la creación. Por ejemplo, los sueños diurnos por lo general se pierden en el paracosmos y son la antítesis de la creatividad, la cual implica la realización. El principio y el fin del proceso creador son difíciles de definir. De todas maneras, sin inspiración, sin invención y (me atrevo a decir) sin intuición tampoco podría haber proceso creativo. La inspiración es un estímulo que viene de lo profundo del ser humano y nos permite un nuevo orden dentro de toda la confusión y complejidad.

Se manifiesta en la imaginación o representación, que proviene del preconsciente y del inconsciente. Por otra parte, la adquisición mecánica de elementos y la recolección de información no llevan a la creación sin que medie un concepto creador. Sin embargo, la creación puede proceder de ideas de otros que no hayan llegado a convertirse en creaciones realizadas.

El término “creatividad” ha tenido diferentes connotaciones, y ha llegado a abusarse mucho de él. En efecto, no solamente el artista crea, pero sí es cierto que es el artista el que más se ha adelantado para decir la verdad del hombre, de su historia y de su sociedad.

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Comprobamos que se han escrito muchos conceptos psicoanalíticos con respecto al proceso creador.

La mayoría de ellos se refieren al contenido del conflicto expresado, al material analítico y a la patobiografía, y dejan al descubierto los factores instintivos que intervienen en la personalidad creadora. Algunos psicoanalistas se refieren a que el proceso creador es el resultado de la desexualización del instinto. Así, el producto se deriva del Ello que busca una expresión sublimatoria.

Para muchos psicoanalistas la creatividad sería parte del proceso de curación de la depresión. En ese orden de ideas, las figuras que fueron destruidas en la fantasía son restauradas en la actividad creadora. Algunos autores psicoanalíticos correlacionan la estructura de carácter obsesivo-compulsiva con la creación, y afirman que la fijación anal parece más marcada en los científicos que en los artistas. Según ellos, el científico tiene la necesidad de controlar y poner orden más que de crear algo armónico y bello.

Jouffay escribe bellamente: “La poesía, la literatura como la pintura son oberturas de los fenómenos de la vida y por lo tanto del interior y de la mente”. Yo añadiría, desde otra perspectiva, que la poesía es el sueño en la penumbra, o un instante en la aurora de un amanecer.

En esos procesos de creatividad surgen la armonía y la síntesis del hombre y de sus símbolos. Freud, en su obra Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci (1910), escribe: “Conocido es con cuánta frecuencia se complacen los grandes artistas en desahogar su fantasía en representaciones eróticas y hasta obscenas...” Aquí valdría la pena agregar todo lo agresivo y tanático.

El mundo interno de todo artista se proyecta en su obra como un museo que guarda el desarrollo del individuo y de su colectividad.

Observamos así no sólo las fases por las que ha pasado, sino también sus posiciones, la organización de su Yo, sus relaciones objetales y las vicisitudes de éstas. Gracias al arte observamos el desarrollo histórico del hombre desde la edad de piedra y las épocas glaciales hasta nuestra era atómica y espacial.

En cualquier época en que lo analicemos, se puede observar la tendencia intrínseca del arte a remediar al ser humano de su dispersión, alienación y desconexión, aunque sin evitarle el pasar por ellas. En otras palabras, gracias a la capacidad de unión (“unificación del sujeto y del objeto”) e integración del objeto y de los instintos, el hombre obtiene su equilibrio. Es así como nace el orden dentro del desorden y el caos. La unión es todo un proceso, y si observamos este proceso desde una perspectiva global, veremos que pertenece al cosmos.

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* Publicado en el libro: “Creación, Arte y Psiquis”, del Académico Guillermo Sánchez Medina, 2002.

20 La negrilla es mía

21 La negrilla es mía * Op. cit.

22 En psicoanálisis conceptuamos que el objeto “primario” madre-continente es fundamental para la integración del Yo y de sus objetos, lo cual le permite al ser tolerar traumas, duelos o sentimientos de pérdida. Posiblemente el funcionamiento de dicho objeto haya tenido en el caso de Kafka fallas protuberantes, que en sus escritos se revelan bajo la forma de un mundo de pesadilla, confuso y complejo.

23 Adolfo De Francisco (2002). El mundo psicológica de Kafka, “manuscrito y dibujos de Franz Kafka”; traducción del alemán, página 55.

24 Kafka utiliza la negación de la posibilidad de ser, estar y tener en los espacios oscuros y confusos, por lo que escribe: “… no tenemos trabajo para usted… nadie nos retiene aquí; esto no es…”

25 No hay duda de que Kafka sufría de depresión e hipocondría, y finalmente murió de tuberculosis. Estas enfermedades y trastornos fueron bien estudiados en el siglo XX por la medicina, el psicoanálisis y las neurociencias.

26 Jaime Humberto Borja, en G. Sánchez Medina. Historia, sociedad, psicoanálisis y medicina (1995), página 200. * Op. cit.

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