Un Breve resumen y comentarios

El lector al haber leído todos estos textos del “ser y no ser” del “azar y el determinismo”, del “sí y el no” se encuentra también con “el temor al conocimiento” y aun con la producción

humana de los mitos que determinan el destino; sin embargo, también ya se ha hecho alusión al determinismo de las partículas subatómicas y del comportamiento de las mismas que tienen acciones determinadas de acuerdo a sus potenciales positivos, negativos o neutros, las cuales producen tendencia para llegar a lo animado e inanimado, vivo o muerto, inercia o movimien­to, no sin ser acompañados en el hombre por cierto grado de temor; por ejemplo, cuando algo no se conoce y no se espera, que se mueva o lo contrario, o cuando aparece algo o al que se siente peligroso que puede cambiar de una posición a otra, es entonces cuando el hom­bre puede entrar en un campo llamado de lo siniestro cuando se rompe el equilibrio entre imaginación y realidad y de lo que se supone no existe; por ejemplo, la resurrección de los muertos; entonces, aquí una pregunta, el mismo comportamiento físico-químico no tiene un destino predeterminado que va a ser parte de la evolución en la interrelación materia-energía para luego presentarse la construcción de todas las moléculas, células, órganos que constitu­yen el ser humano? La respuesta es afirmativa, entonces, nos encontramos con que el destino está predeterminado por la misma naturaleza como ya se explicita en otra parte. De todo esto podemos concluir que el mismo conocimiento de los hechos está determinado y que también pertenece al azar determinista para seguir las leyes de la evolución de las especies de Darwin y con ello también la evolución del hombre, del conocimiento, de la consciencia individual y colectiva, aceptando a la vez que existe “un no conocimiento” puesto que el ser humano aunque viene con codificaciones genéticas requiere aprender lo que no conoce; he ahí el instinto epistemofílico o la curiosidad ante lo desconocido o incógnito; además opera aquí lo ya planteado en textos anteriores la prohibición o el temor a conocer.

Observemos que este “no conocimiento”, o transgresión de la “prohibición del conocimiento”, se encuentra en diferentes mitos (Adán y Eva, Edipo, Tiresias, Prometeo, Torre de Babel, Psique y Narciso). Aquí caben nuevamente las preguntas que nos hemos venido haciendo: ¿Por qué la prohibición del conocimiento? ¿Por qué la transgresión de dicha prohibición? ¿Por qué la prohibición se refiere específicamente a lo sexual, y concretamente a lo genital? ¿Acaso tiene que ver con la conciencia de la genitalidad de los padres (escena primaria) y la aceptación de la misma, la cual causa gran ansiedad y por ende se trata de evitar mediante la prohibición superyóica de los padres? ¿Se refiere la prohibición a los orígenes de la vida, que no se pueden conocer bien? ¿Es acaso la imposibilidad del conocimiento del todo y de los orígenes de los universos conocidos y desconocidos lo que nos angustia tanto, porque llegamos al infinito? La respuesta puede ser afirmativa a todos los niveles344.


344 “En la Edad Media, la prohibición del conocimiento se trasladó a las autoridades eclesiásticas y su difusión a la aceptación previa por ellas mismas”, (A. De Francisco, 2010).

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