XV. La Intuición

Intuición

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Introducción

En este capítulo haré referencia a otra función del conocimiento que es la intuición de la cual desde siglos atrás se ha hecho mención.

Iniciaré con la definición de la intuición para luego continuar cómo ha evolucionado el concepto de la intuición a través de la historia sin grandes cambios, hasta los ocurridos en el Siglo XIX en que se dejó de pensar en que este fenómeno era reservado solamente al Dios creador, y se abrió la puerta al conocimiento ob­jetivo y más tarde al matemático, lógico, geométrico y físico y en la actualidad a la física ondulatoria asociada con la psicología.

Definición y desarrollo del concepto

El término intuición viene del latín “intuito” e “intueri” que significa percibir íntima e instantáneamente una idea o verdad tal como si lo tuviera a la vista; se refiere también a comprender las cosas instantáneamente sin razonamiento.

Desde los griegos se ha concebido este fenómeno relacionado con el conocimiento inmediato con una visión sensible en la que se modela el objeto; y, a la vez, pertenecería a algo superior divino, privilegiado (Plotino, Boecio) como “intuición divina”; para Escoto como “conocimiento intuitivo”; en Bacon se entiende como “conocimiento intuitivo con experiencia” y Descartes como “intuición evi­dente que conduce al conocimiento cierto”; este mismo autor decía: “la intuición de la mente se extiende ya sea a las cosas del conocimiento, de sus recíprocas relaciones necesarias, o, en fin, a todo lo que el entendimiento experimenta con precisión en sí mismo o en la imagi­nación”.

Leibniz afirmó que se conoce por intuición las “verdades primitivas” y Stuart Mill relataba cómo: “… algunas (verdades) son conocidas directamente por sí mismas otras a través de la meditación de otras verdades…y de la inferencia”. Kant se refirió a la “intuición sensible y a la intelectual”; la primera es la de todo ser pensante y la segunda es la divina reservada a Dios. (N. Abbagnano)

Para el mismo Kant la intuición es el “conocimiento inme­diato de los objetos”; sin embargo, veámoslo una vez más es propia de la sensibilidad puesto que “el intelecto humano no intuye sino piensa”; al mismo tiempo el objeto de la intuición sensible se llama fenómeno que significa “aparición o manifestación”.

Para el mismo autor mediante “…el conocimiento sensible no captamos el objeto tal como es en sí, sino tal como se nos aparece, porque la sensación es una modificación que el objeto produce sobre el su­jeto; y por lo tanto, un aparecer del objeto tal como se manifiesta…”, (Op. cit).

Por lo tanto la intuición empírica pertenece al conocimiento sensible y la intuición pura a la forma de la sensibilidad; las dos (pura y sensible) se refieren al espacio y al tiempo. Todo ello nos lleva a pensar el modo de funcionar de los sentidos que nos pueden llevar al fenómeno de la intuición que depende de la existencia de los objetos y de las sensaciones, de la materia, de la forma, el espacio y tiempo, del sujeto y el objeto y de los conocimientos a priori, del espacio; los juicios a priori – para Kant- “no van más allá de los objetos de los sentidos y únicamente pueden aplicarse a los objetos de la experiencia”, (446).

Fitche habló sobre la consciencia inmediata y Schelling aludiendo a la intuición del espa­cio dice: “… sería absolutamente incomprensible la geometría ya que todas las construccio­nes no son más que formas… y… sin la intuición intelectual sería imposible la filosofía…”. Hegel identificó la intuición y el pensamiento.

El puro incluir –para él- es el mismo puro pensar”. Para Bergson la intuición es “la visión del espíritu por parte del espíritu”; para Husserl “la esencia (eidos) es un objeto de nueva índole… y… lo dado en la intuición… es una esencia pura… no una ocurrencia caprichosa”. (N. Abbagnano). Resumiendo para los filósofos la intuición es una relación con el objeto caracterizada por inmediatez, presencia efectiva con forma, reservada para algunos, a Dios, pudiendo ser atribuida al hombre y ligada a la metafísica. (Op. cit.)

En 1868 Peirce sometió a crítica el concepto de la intuición y negó que pudiera servir para garantizar la referencia inmediata del conocimiento del objeto, lo que equivale a constituir el conocimiento evidente y permitir distinguir el conocimiento subjetivo de otros. Este mismo filósofo afirmó la imposibilidad de afirmar algo sin signos y sin recurrir al nexo recíproco de los mismos conocimientos.

Actualmente los matemáticos, los lógicos, lo refieren a un sentimiento en que se genera la idea o la hipótesis en forma anticipada, y como lo sustentó Claude Bernard: “con la lógica se demuestra, pero solamente con la intuición se inventa…”; en este mismo sentido se refirió Einstein que era con la imaginación como se creaba; “en los momentos de crisis, sólo la ima­ginación es más importante que el conocimiento” (447); Poincaré se pronunció en que debería haber una exigencia lógica llevada a las matemáticas para el planteamiento analítico, geomé­trico y del concepto intuitivo; de tal forma, la lógica como un instrumento de demostración puede dar cierta certeza y la intuición la invención (Ibídem).

Por todos es bien conocido cómo a finales del Siglo XIX y XX se rompió la barrera que impedía un mayor conocimiento de todos los hechos en que participaba la química, la física, la psicología y con ella especialmente la del inconsciente sin descartar la psicología cognitiva y todas las teorías del conocimiento.

Una reflexión sobre la intuición

La intuición es una forma de conocimiento que se presenta con una inmediatez sin razo­namiento lógico; por lo tanto la intuición pertenece a lo prelógico anticipado y a la vez tiene que ver con el objeto pero proviene del subjetivismo y de las experiencias anteriores; además sirve como un instrumento de invención.

Es un conocimiento anticipado que no puede ser deducido de la sensopercepción sino de un sentimiento interno (presentimiento, como una sensación de aprehensión emocional, afectiva, de un acontecimiento futuro).

Es importante destacar la capacidad intuitiva y cómo esta participa en los procesos mentales en general, y así mismo, en el trabajo científico técnico e interpretativo, y en el proceso del conocimiento en general y a la vez en el campo creativo en especial; aún más, uno de los primeros pasos del conocimiento y de la conducta del ser humano es el empírico, si este es ayudado por cono­cimientos teóricos de los fenómenos que se estudian, el proceso del conocimiento se vuelve más técnico y más científico.

Entendamos cómo no sólo la historia constituye el proceso del conocimiento, sino tam­bién la misma metodología hace parte de él. Es importante hacer énfasis en el fenómeno que se refiere al conocimiento intuitivo, a lo que W. Bion denomina preconcepción, el cual puede llevar al sujeto al conocimiento lógico, y de este partir al “conocimiento mágico” o al deductivo propiamente lógico. Todos estos procesos, tanto el intuitivo, el lógico, el histórico y el matemático van a prever y probar los hechos observados, lo cual conlleva validación de la observación.

Aquí otra aclaración y es la que se refiere a cómo los fenómenos mentales están implícitos en los presentimientos (448) como actividades primarias inconscientes, las cuales construyen el pensamiento intuitivo; por lo tanto, este tipo de pensamiento, que precede al lógico, es también válido como un paso más en el proceso de investigación y aplicación de los sistemas y técnicas validados.

Obviamente la intuición es distinta a la revelación, a la premonición449 y a la denominada adivinación e iluminación; sin embargo, algunos espiritualistas la relacionan con la fe y con el conocimiento de Dios, pero no todos los espiritualistas son religiosos.


445 “La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una so­ciedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado al regalo”, A. Einstein Carta del 3 de enero de 1954 al filósofo Erich Gutkind. Citado en Tagesspiegel del 15-05-2008.
446 Crítica de la Razón Pura, Giovanni Reale, Dario Antiseri: Historia del pensamiento filosófico y científi­co, tomo II, pág. 736-740.
447 Dukas, Helen & Hoffmann, Banesh (1981), Albert Einstein: el lado humano, Princeton University Press,
448 El investigador Luis Alberto Gastelum de SEIP (Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas de Guadalajara) (1996) en su escrito aparecido en www.ctv.es/USERS/seip/guada11.htm con respecto al tema “Presentimientos” escribe: “Popularmente a los presentimientos también se les conoce como precogni­ciones o premoniciones y los utilizan como sinónimos de presentimientos, pero para los especialistas existe una marcada diferencia entre estos dos conceptos, si se separan las palabras por sus raíces (pre=antes de y sentir=emocion afectiva) veremos que esto no tiene otra causa que la imaginación, o sea, es un sentimiento suscitado por un recuerdo que se tiene en cierto momento o circunstancias, o sea, es un sentimiento pre- emocional o algo que surge antes de una emoción, claro todo esto en el campo científico de la psicología”. (la negrilla es mía).
449 El mismo investigador Luis Alberto Gastelum refiriéndose a premonición escribe: “En cambio pre­cognición o premonición nos habla de un conocimiento previo sobre el futuro o fenómeno casi siempre inmediato, como sé vera no siempre sentimientos y ciencia van juntas, sin embargo, el hecho de que ambos fenómenos reales o aparentes objetivos o subjetivos, vayan acompañado de un matiz afectivo, hace legítimo el uso indiferente de las palabras, precognición, premonición o presentimiento.

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