Algunos comentarios con respecto a los fenómenos biológicos y los sueños

Desde Jackson (1835-1911) se ha hablado de funciones internas bajas y altas, las que pertenecen a estructuras correspondientes y que producen distintas clases de respuestas: sín­tomas, motores, sensoperceptivos y emocionales. Las respuestas emocionales y la fantasía en la prospección en el sueño seguramente tienen que ver con funciones de la química neuronal que algunos (Hartmann E., 1976) lo relacionan con el sistema y concentración de la serotoni­na, epinefrina y norepinefrina en el cerebro; esto nos lleva a pensar en una neurofisiología del aparato mental, de la cual se ocupa la neurociencia actual, la cual plantea y conecta los des­órdenes mentales tales como la esquizofrenia, las psicosis afectivas y especialmente con las funciones de percepción, notación, retención, repetición y reconocimiento, memoria y cons­ciencia; tanto estas funciones como otras más están por investigar no sólo desde el punto de vista fenomenológico y psicodinámico sino del neurofisiológico (bioquímico-molecular con sus potenciales específicos todavía incognitos). En la obra “Cerebro-Mente”, 2009, se hace la relación de todos estos psicodinamismos con el funcionamiento de las partículas cuánticas y el comportamiento complejo; aquí nos conectamos con los hechos del azar determinista ya planteado. Sugiero al lector hacer el ejercicio de interrelacionar conceptos planteados en los capítulos anteriores en forma general o específica particular para penetrar más profundamente en esta temática del azar determinista y los sueños.

La “incógnita de los sueños” pertenece también a la del aparato mental, que incluye el de la percepción, el del pensamiento, el de los afectos, cuya base biológica todavía falta mucho por descubrir, a pesar de las múltiples investigaciones neurofisiológicas y neuroquímicas de

la neurobiología molecular y la física cuántica (las que nos dan algunas luces y esperanzas); en conclusión, existen una y mil incógnitas por resolver (374).

El azar determinista en los sueños

Así como ocurre en cada sesión analítica, con la asociación libre y los sueños, se presenta toda una complejidad en el discurso desordenado no lineal y algunas veces caótico, lo cual nos lleva a una complejización en el entendimiento; sin embargo, el encuadre, la atención flotante del analista, los puntos referenciales con los modelos teóricos técnicos pueden guiar y servir de atractores, (puntuales oscilantes o toroidales de la teoría de la complejidad); todos estos aunque son útiles para la comprensión, permiten en muchas situaciones salir de la con­fusión; a todo esto se le suma las modulaciones de las vivencias en las relaciones vinculares transferenciales contratransferenciales inconscientes que van apareciendo sucesivamente al azar, pero con un determinismo guiado por el mismo proceso analítico dentro del encua­dre, además de todas las tendencias, necesidades, deseos y fantasías inconscientes represadas que hacen parte de la filo y ontogenia. Lo importante es detectar en el tiempo oportuno la fantasía básica que emerge del inconsciente al contenido manifiesto y luego denotar lo que determina tal o cual vivencia conflictiva, a través de la comunicación y verbalización por medio de la interpretación la cual a su vez es otro punto de referencia y participa como un atractor.

De esto podemos inferir que en la teoría de la complejidad y caos, el azar determinista pueden analogarse a los sueños o estos últimos a los primeros; sueños, ensueños o sueños despiertos se conectan con el sistema inconsciente y son producto de éste. El mismo sistema inconsciente es complejo, no lineal y pertenece al azar determinista. Téngase en cuenta que para la elaboración onírica se requiere de la condensación de series de elementos, re­presentaciones, sentimientos, conductas, relaciones vinculares objetales, todas las cuales se interconectan e interrelacionan para una expresión en una pantalla del sueño en su contenido manifiesto y en los elementos latentes inconscientes; a su vez el sueño manifiesto no recibe sino fragmentos de ciertos complejos latentes. Toda esta temática puede encontrarse en la obra de Freud en la “Interpretación de los Sueños” (1910) o de Ángel Garma: “Psicoanálisis de los sueños” (1960) y en la obra: “Psicoanálisis y la teoría de la complejidad” (2002).

Si bien en los sueños aparece un lenguaje complementario, complejo, imaginario, pro­yectado en la pantalla de la consciencia del soñante (el cual en ese momento sueña), en esa proyección vamos a detectar toda la estructura del aparato mental y sus funcionamientos bási­cos. Téngase en cuenta que cada sueño tiene un tema, una fantasía inconsciente, un escenario, unos personajes (objetos), una composición y temática, con necesidades y deseo semejante a un guión subrealista, una urgencia operacional que se plasma en cada uno de los sueños que nos muestran el camino de los conflictos inconscientes como atractores psíquicos los que mueven al aparato mental para soñar, además nadie está exento de conflictos y obviamente de soñar. Desde un punto de vista general el sueño es otro orden que se organiza en la com­plejidad del conflicto, el cual a la vez tiende al desorden y está determinado, pero participa el azar con sus complejidades.

Uno de los determinantes son las pulsiones instintivas (libidinales y tanáticas) así como los sistemas defensivos, los vínculos primarios conflictualizados con sus estructuras y patro­nes en la fantasía. Cuando el sujeto soñante trata de realizar múltiples actividades en tiempos cortos debido a su ansiedad también participa un límite de la realidad e irrealidad, en una zona de desorden, confusión y complejidad que puede terminar en forma caótica y aún psicótica como son los sueños. Por su parte el psicoanalista en su atención flotante frente a la asocia­ción libre de su analizado también participa en y con asociaciones libres; sin embargo, hace una elección de las asociaciones, de la fantasía inconsciente por atractores psíquicos, que con­llevan deseos, tendencias, fantasías, objetos, hechos, situaciones internas y externas; todos estos se conforman individualmente en la pantalla del sueño debido a las tendencias genéticas (codificaciones, improntas) y a las organizadas a través de la experiencia, en la vida y del co­nocimiento para organizar la comunicación a través de la ya mencionada interpretación.

Aquí es importante tener en cuenta que el mismo atractor psíquico (periódico, oscilante y puntual) conlleva un determinismo, así como el encuadre, la interpretación, la actitud analí­tica, y todo el proceso que incluye el hecho transferencial-contratransferencial y las relacio­nes analíticas; todos ellos en búsqueda de un orden con múltiples variables independientes provenientes del azar y el determinismo y con el fin de lograr una posible transformación. Los mismos sueños son actuaciones que se viven en la pantalla de la consciencia en donde se revelan las organizaciones de estructuras neuróticas, psicóticas, psicopáticas, trastornos del carácter, de la personalidad y de la conducta.

En conclusión, el azar determinista también participa en los sueños y ensueños en la re­lación artística, en los creadores y hace parte del pensamiento y fenómeno complejo cuántico del cual me voy a referir a continuación.


Consultar la obra: “Cerebro-mente” (El pensamiento cuántico), 2009

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