“El puente de San Luís Rey” de Thorton Wilder

El puente de San Luis Rey

(Un recuerdo encubridor y el azar determinista)

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Por el año 1943, cuando estudiaba bachillerato en la Ciudad de Buenos Aires Argentina, el profesor de español nos pidió leer la obra de Ricardo Palma en donde aparecía el personaje de La Perricholi y a la vez la obra traducida al español de Thornton Wilder premio Publisher 1928 con el nombre en español: “El puente de San Luis Rey” (“The bridge of San Luis Rey”) escrito en 1926-1927.

La obra del puente de San Luis Rey me quedó grabada y tuvo en mi memoria una serie de lapsus y confusiones que las vine a descubrir en el año 2004, mas de 60 años después, cuando estaba desarrollando la temática del “Azar Determinista”, pues en la obra se planteaban los principios de causalidad que participaron en la caída del puente de San Luis Rey y el principio de causalidad del accidente en donde murieron los transeúntes, todos los cuales tenían sus motivos para morir.

Aquí me recordé lo que decía el profesor de literatura: “cómo es la vida, es así” y “lo que está por suceder sucede”. Desde decenas de años atrás reflexioné cómo el encuentro de la vida, del amor y de la muerte la produce el azar determinista. Resulta que cuando me acordé de esa obra se la achaqué equivocadamente a un supuesto autor que le di el nombre de Ricardo Prado402; este error me llevó a una serie de procedimientos como la de buscar en “Tradiciones Peruanas” (Selección y reseña cultural del Perú) de Ricardo Palma, realizada la selección por Raúl Porras Barrenechea.

Así fue como encontré las genialidades de la Perricholi, un drama escrito contra el Virrey Amat publicado en 1776 y prohibida la circulación y lectura, imponiéndose graves penas a los infractores403. En la obra aparecía el personaje de la Perricholi amante del Virrey Amat y la cual era una actriz destacada por su juventud y belleza. En la obra aparece la Perricholi en un paseo do­minguero por Miraflores y cerca de la quinta de su sobrino Antonio Amat y Rocaverti. Dentro de la carrosa iba la famosa Perricholi.

En la obra citada la actriz lamenta y suspira por la ausencia de su amante el señor don Manuel de Amat y dice: “ya murió la esperanza de mis deseos […] te acompañé con mis lamentos”. El famoso carruaje con tiros, lacayos y librescas fue regalado por la Perricholi a la iglesia de San Lázaro. Al retirarse Amat a España a los 80 años contrajo en Cataluña matrimonio con una de sus sobrinas y la Perricholi se despidió para siempre del teatro vistiendo el traje de las Carmelitas y dejando “al perro limeño” con aquella leyenda.

En la obra de Th. Wilder “El puente de San Luis Rey”, son cinco las víctimas que se en­contraban en el puente en el momento que se rompió y no siete como en la pantalla de mi conciencia aparecía. A la vez en las “Tradiciones Peruanas” y en la obra de Wilder aparece como un Monje Franciscano pelirrojo de nombre Junípero averigua el hilo desconocido que enlaza la tragedia de las cinco víctimas. ¿Es el destino?, ¿es el azar?, ¿es la voluntad de lo que se denomina Dios? o ¿es el inconsciente? De la misma manera podemos hacernos estas preguntas en las tragedias y accidentes; por ejemplo en las torres gemelas en USA, los que perecieron en ellas y los que no, porque llegaron tarde; o los que fallecieron en la estación de Atocha en Madrid en el 2004.

Volviendo al “Puente de San Luis Rey”; los cinco viajeros fueron supuestamente objeto de la inquisición por el ábate franciscano. El mismo puente había sido construido por los Incas, con juncos sobre una profunda garganta que comunicaba el camino de Lima a Cuzco.

Con respecto a los personajes uno de ellos era la Marquesa María de Monte Mayor, anciana excéntrica, desesperada por el amor de su hija ingrata y única razón de la existencia de esa madre amorosa quien caminaba en búsqueda de su hija y tenía que atravesar el puente de San Luis; esta dama era acompañada por una monja llamada Pepita, quien le servía a la Marque­sa y a su vez era maltratada por ella, por lo cual deseaba salir de allí; sin embargo, siguió caminando al puente de San Luis Rey.

Entre los otros personajes estaban Manuel y Esteban gemelos, silenciosos; Manuel le servía a la Perricholi como escribano y estaba secretamente enamorado de la artista, siendo capaz de sacársela del corazón con tal de no separarse de su hermano que era todo lo que tenía en el mundo y a la vez muriendo Esteban, por una herida en la pierna; Manuel se encaminó triste al puente de San Luis después de haber prometido al capitán Alvarado embarcarse con él hacia puertos remotos en vez de suicidarse como era su primera intención.

El cuarto sujeto era el tío Pio pendenciero y jugador quien emigró al Perú y declaraba tener tres pasiones: la literatura, las mujeres y la libertad; Pio enamorado de la Perricholi quien era su Pigmalión, la convirtió en seductora actriz que representaba a Alar­cón, Lope de Vega o Moreto. Su amor no pasó de ser fantasía e imaginación sin esperar nada a cambio y sólo se sentía feliz a su lado. Pio viajaba en búsqueda de una nueva ilusión. El quinto personaje era un muchacho enfermo protegido de Pío y dado en custodia por la Perri­choli a Pío, llamado Jaime, hijo ilegítimo entre la Perricholi o Camila Villegas y el Virrey.

Pasando al puente de San Luis Rey, éste se cayó justo al pasar estos cinco personajes los cuales, cada uno, tenían motivos para morir: por desamor, en búsqueda de la libertad, o de otra mujer, y la tragedia ocurrió un 20 de Julio de 1714. Lo que acabo de relatar es la temá­tica de la obra sin embargo, hay coincidencias; el 20 de Julio es el grito de independencia o libertad en la República de Colombia; y el año de escrita la obra es el de mi nacimiento: 1926. Veamos ahora mis “lapsus linguae” o “mis errores” debido a ansiedades depresivas. ¿Para qué es útil todo este mapeo psicolingüístico?, la respuesta es para conocer cómo los procesos mentales ordenan o desordenan produciendo lapsus, errores, confusiones, deforma­ciones para defenderse de la ansiedad o conflicto ante la tragedia, el drama del abandono, del desamor o de la muerte.

¿Por qué denominé el apellido del autor del Puente de San Luis Rey como Prado y no como es en la realidad Thorton Wilder? Resulta que Prado fue un personaje político perua­no; sí puse la “p” era de palma (y también de papá el cual había tenido una relación afectiva estrecha con una persona de apellido Palma) y la “r” de Ricardo, el resto “ado” completa las tres letras antes del final de Ricardo interponiendo la R; (ado significa también dónde); para mí también Prado era un lugar bello como Adonis, el bello amante de Venus; omití la L , la M y la A, últimas letras de Palma que juntándolas es el alma; el alma enferma de los cinco per­sonajes que para mí eran siete en el drama del puente de San Luis Rey o del abandono; aquí todos ellos sufrían de algo que le podemos decir tristeza o depresión y la cual me acompañó más tarde por aquella misma causa. Nótese que en el mapeo aparecen varias letras que me indicaban los personajes de mi propia vida y que estaban relacionados con pérdidas.

Aquí es importante hacer alusión a que cuando leí por primera vez esa obra, era cuando tenía 16 años, y, “mi interés fue el principio de causalidad” que tenían los personajes para morir y era el desamor; ese determinismo que combinado con el azar producía una tragedia. Dentro de estas circunstancias estaba la pérdida y el duelo por el abandono, el cual terminó cruzando el puente de la vida a la muerte. De todo esto se concluye que el puente tenía sus motivos para quebrarse (fibras viejas, podridas, sin resistencias) con fragilidades ya causadas por el tiempo y solamente tenía que ocurrir que 5 personas con su peso en un momento dado pasaran al mismo tiempo un 20 de julio y sobreviniera la muerte a todas ellas.

Eso es lo que yo también llamó la muerte “motivada por el azar determinista”. Otra pregunta a hacer es ¿por qué por décadas eran siete (7), los que habían muerto y no cinco (5) como en la novela aparece?. La respuesta la pude encontrar en la nueva lectura de la obra, 68 años después y en mi propio autoanálisis. Sucede que en la tragedia la Perricholi también está abandonada por su amante, el Virrey Amat quien la deja en el Perú y se va a España y se casa viejo con su sobrina en su provincia natal; la otra persona que incluí en la tragedia fue a la hija ingrata de la marquesa, la cual también abandona a su madre y al mismo tiempo vive abandonada lejos de ella en España, más pasa por ese lugar y muere en el Puente de San Luis Rey.

Debo consignar aquí que para corregir mis errores de la memoria tuve que acudir a la embajada del Perú en Colombia, al Ministerio de Cultura del Perú y a internet; y, gracias a todo esto pude reconstruir la verdad o la realidad de lo que yo había conocido hace más de 68 años.


402 En realidad cambié de Ricardo Palma por Ricardo Prado; dejé el nombre de Ricardo y cambié el de Palma por Prado; el apellido Palma corresponde al autor de “Tradiciones Peruanas”, obra que en parte había leído muy gratamente por los años 1942 en Buenos Aires, República Argentina cuando, como ya expresé, cursaba bachillerato; al mismo tiempo el apellido Palma era un ser muy querido de mi padre antes de casarse con mi madre. El apellido Prado lo conectaba con una familia prestante del Perú y un Presidente de ese país, y a la vez con la palabra “prado” como un lugar en donde aparecen las flores y cierta sensación de vida tranquila.
403 Lo prohibido atrae para violar la prohibición que guarda algo sexual.

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