Concepto de Dios y la Vida

DR. GUILLERMO SÁNCHEZ MEDINA

Conceptualización del poder cosmológico y ontológico

Traigo aquí este tema pues lo considero fundamental dentro de la conceptualización del poder cosmológico y ontológico los cuales se entremezclan uno con otro para su comprensión e interpretación pues el ser requiere inicialmente del concepto Dios (origen del universo), para de allí partir a todas las esencias que nos permitan entender y explicar al hombre en el universo.

Algunas ideas o conceptos expuestos podrían no haberse traído en esta obra, pues para algunos pertenecen a otras disciplinas, como por ejemplo, la teológica o la idea de Dios; sin embargo, he considerado que mentalmente el ser humano pertenece a un Todo y a la vez ha creado y ha creído (con sus creencias) en la fusión de Dios y la vida o salud; para muchos el ser se origina y finaliza en el Todo, Dios; de ahí la necesidad de rastrear un algo en esos pen­samientos teológicos, espirituales, religiosos, todos los cuales conllevan creencias y fe que sostienen también la fuerza vital.

Cómo iniciar este texto sobre los orígenes de las ideas y del concepto de Dios?

La respues­ta deviene del estudio de las raíces del hombre, de cómo éste llega a explicar y a interpretar los distintos fenómenos que acontecen en su entorno, en la naturaleza externa e interna. Así, tenemos que remontarnos millones de años atrás. Cuando decimos hombre (antropos) nos referimos por igual al hombre pensante que busca un entendimiento, al hombre vulgar que so­breentiende las cosas, o al metafísico y al filósofo uno y otro conciben y elaboran pensamien­tos, además del científico que busca leyes en que participa el orden o el equilibrio dinámico de la naturaleza.

Unos y otros evocan la imagen e idea de Dios como ser supremo con poder, como padre creador, perfecto, ideal y protector, defensor y a la vez objeto de idealizaciones; he ahí en el fondo la necesidad del hombre por el ente Dios. El mismo Pascal decía: “Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, no de filósofos y de sabios”.

Sugiero al lector dejarse llevar en la historia del hombre cuando en su evolución apareció el Australopitecus para luego llegar al “Homo erectus”, 4 millones de años atrás y luego apa­recer el “Homo sapiens neandertalensis” hace 100 mil años, y más tarde 60 o 70 mil años el “Homo sapiens” Cro-Magnon.

(Lea También: El Poder y su Relación con Dios)

Desde la edad neolítica (segunda edad de piedra) el ser humano se ha preocupado por el conocimiento del afuera (entorno) y del adentro (cuerpo-mente mundo interno) para benefi­ciarse y manejar su hábitat.

De esa etapa se pasó a la edad de bronce; en Egipto, Mesopotamia e India apareció el conocimiento de las matemáticas y al astronómico del sistema solar, de las constelaciones y de las innumerables galaxias, la organización socio-política y económica, la restauración de personajes heroicos y con ellos las leyendas, los mitos y los dioses (egipcios, mesopotámicos y más adelante los grecorromanos), no sin antes haber aparecido los chama­nes, el puente entre el poder sobrenatural de Dios y el hombre, así como el temor a los poderes de la naturaleza (inundaciones, heladas, fuego, terremotos, maremotos, rayos, volcanes, el sol que da vida pero que puede causar la ceguera si se le mira fijamente).

De ahí que al poder de la naturaleza se le diera la connotación de “gran poder” como también el control de todo. Es así como observamos en diferentes culturas (egipcias, mesopotámica, Asiria, Babilonia, Brahmánica, China, y precolombina) cómo está presente el concepto de Dios sol.

Pregunto ¿por qué ocurrió este hecho? La respuesta bien podemos hallarla en que dicho astro con su sistema solar y perteneciente a la galaxia de la vía láctea, es la fuente u origen de nuestra vida en el planeta tierra.

Por su parte las religiones surgieron lentamente; en diferentes áreas geográficas organi­zándose en sus creencias, los grupos sociales, venerando a lo que consideraban dioses y así pasó el tiempo para llegar en la antigüedad al mundo indostánico, al brahmánico, al mazdeís­ta, al egipcio y luego al caldeo seguido por el sumerio babilónico y así sucesivamente.

Fue allí en donde aparecieron el libro de Dzyan, el kábala, el libro de los muertos, el génesis, el Pentateuco, el Corán, no sin antes aparecer, el libro de las enseñanzas del antiguo Egipto atribuido a Kagemnj.

El o los nombres de la divinidad fueron surgiendo lentamente, de tal forma el sol, la luna, los planetas, las estrellas, el cielo, la luz solar y luego la luz del conocimiento de la consciencia se les dieron nombre; así surgió los nombres de Zeus (para los griegos), Júpiter (para los romanos) nacido como uno de los grandes dioses y jefe de los mismos (se cita hasta 300 Júpiter); después de la guerra de los gigantes, Júpiter se dedicó a crear a los hombres, y Prometeo quiso imitarlo (20), Deus, Dios, Dyaux, Jehová (joven para los hebreos), Metra, Pri­thive, Varuna, Ishwar, Aditi, Brahma, Vishnu y tantos otros.
De la misma manera, surgieron las costumbres de cómo venerar a los muertos, creer en el más allá y luego apareció la música de tambores, de cuerdas y la flauta; las montañas sagradas, las pirámides, las tumbas, los tres dioses o trinidad surgieron como Anhu dios del cielo, Enlil dios del aire y de la tierra y Enki dios de la tierra y el océano, o la trinidad sol, luna, Venus.

De la misma forma aparecieron las agrupaciones semíticas que fueron llamados acadios, y luego los neo sumerios, y los semíti­cos que vivieron en Siria y se denominaron arameos. Así llegamos a diferentes costumbres y mitos, al concepto de pecado original, al bautizo, y a la sentencia a Siria que dice: “el hombre es la sombra de Dios”, “el esclavo es la sombra del hombre; pero el rey es igual a Dios”, (21).

De una u otra forma, la idea y concepto de Dios se forma y construye como tal en el pen­samiento y en el sentimiento del ser humano, a la vez que puede ser inicialmente como una suposición y una vivencia, y a la vez, como una experiencia trascendente con explicaciones profundas en la mismidad del ser (self), todo lo cual nos lleva a una meditación y reflexión filosófica.

Este concepto también se ve en 3.300 a.C. en Egipto; por ejemplo, el faraón como des­cendiente del dios sol. De la misma manera el hombre le puso alas a esas deidades y fusionó el animal al hombre y éste a Dios. El hombre con alas voló al cielo y el señor se convirtió en rey sacerdote denominado también Issakkú.

He ahí el puente entre rey sacerdote y dios señor, el cual también tenía poderes mágicos sobrenaturales sobre la vida y la muerte. A su vez la suprema divina trinidad en los hinduistas (Brahma, Siva y Visnú), en la egipcia (Osiris, Isis y Horus) y en la cristiana (padre, hijo y Espíritu Santo). (Sánchez Medina, G. 2004).

Por su parte el hombre tributaba al dios o los dioses o al rey dios con sacrificios de seres humanos y luego de animales. Freud en la obra “Tótem y tabú”, (1913), se refiere específica­mente a esto.

El dios, rey, faraón, padre, tenía el poder sobre todos los hombres. Sin embargo, los hombres comenzaron a elaborar contratos jurídicos de compraventa, gastos e ingresos, y laboraron los primeros códigos y leyes en Mesopotamia (código de Entemena, no sin antes haberse construido el código de Hammurabi 1792-1750 a.C.).

Téngase en cuenta que por ese entonces 1375-1357 a.C., aparece Amenofis IV o Akenatón quien afirma el monoteísmo que luego pasa con Moisés a Judea. La región de Mesopotamia, la India, Asia Menor, Persia, Judea, Egipto, Siria, fueron interrelacionándolas en sus costumbres, creencias y luego pasó a Grecia.

Los dioses dictaban sus leyes en secreto y establecían pactos, uno lo hizo a Moisés y así sucesivamente a otras áreas pues los dioses viajaban al oriente y al sur llegando a Europa y Asia. Como consta en la historia: de la fuerza sale el poder militar, el rey, el monarca y el dios y así el sacerdote, el chamán y luego al médico, al cual también se le da el poder de sanación de los males del cuerpo y del alma, (Freud, 1913).

Fue más adelante cuando el Dios padre se vuelve hombre en su hijo Jesús (Jesucristo el rey de los judíos para la salvación de las almas) y para resucitar y subir al cielo y convirtién­dose en rey inmortal. Si los dioses son inmortales, ¿el hombre también puede llegar a ser rey dios inmortal? Seis cientos años (600) d.C. aparece Mahoma.

¿Qué tiene que ver esta inte­rrelación de hechos con el concepto de Dios? La respuesta se inicia con el planteamiento de cómo por diferentes caminos se llega a lo mismo, a la idea y al concepto de Dios a través de mitos, leyendas, costumbres, creencias, juicios y prejuicios.

En el mito sirio mesopotámico de Gilgamesh (3200-2750 a.C.) se fusionan estas creencias en que el hombre es dos terceras par­tes dios y una tercera parte hombre, y busca la inmortalidad a través del camino del sol, y le toca atravesar el océano cósmico; Utnapishtim que antes era mortal, luego se vuelve inmortal y aparece también como la consciencia que aboga por la inmortalidad, (22).


20 La raíz de donde proviene la palabra Dios, la partícula “ios” significa en muchas lenguas indoeuropeas- escribe Hoffding H.- indica en realidad el cielo o lo celeste; así tenemos la palabra india, “debas”, la griega “Zeus”, la latina “Deus”; de tal manera, en lo alto, en el cielo, en el espacio se ubica el poder y la creación. En inglés God proviene de “good” (bueno) y en alemán “Golt” de “gut” (bueno). (Hoffding, 1909).

21 “El concepto de pecado original es bien posterior y se originó a partir de antiguas ideas en el Siglo IV con San Agustín, y se consolidó en el Siglo XIII con Santo Tomás y San Bernardo de Clairvaux”, (De Francisco, 2012).

22 “Las nuevas corrientes teológicas forman la Cristología ascendente; Cristo hombre se exalta a Dios con su muerte en la cruz y su resurrección”, (De Francisco, 2012).

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